jueves, 8 de marzo de 2018

Secreto a voces

Que sea esto solo entre tú y yo:
No importa que lo sepa todo el mundo
mientras sólo sea entre tú y yo.
Nano: Un secreto a voces

Por lo tanto mi alma está fuera de vista,
muda, sin ataduras:
mi espíritu débil, incapaz de mirar de frente,
cuelga descontento, como una flor mordida
.
George Herbert: Negación

Un camello es un caballo



Desde la óptica comunicacional, el secretismo y la negación son las armas más eficaces con que cuenta Maduro.
Según el DRAE, secretismo es un modo de actuar en secreto con respecto a asuntos que debieran manifestarse. Chúo Torrealba, en una emisión en Vladimir a la una, le recordó a la oposición tolerada, esa misma que él coordinó y dirigió como Secretario General de la MUD, que abstenerse no era estrategia alguna y que, si contaba con otra para después del simulacro electoral, debía exponerla antes del lo antes posible. Asimismo, le exigió a Falcón –a quien ya denominan en las redes sociales Falsón y Farsón– que desvelara cómo piensa con su chiripero echar de Miraflores a Maduro, si es que esa fuera su intención. Empero, el documento emanado el miércoles de las fracciones reunidas en la UCV donde supuestamente se iban a presentar estas dos solicitudes, terminó siendo un camello, o el dibujo de un caballo aprobado por el comité[1].
Lo peor del secretismo no es que termine procreando equinos y no camélidos, sino su violación consuetudinaria de la libertad de información de los ciudadanos de a pie y que, como todo germen patógeno, también infecta a los opositores.
Aclaro el punto. Si usted está conspirando, no puede manifestarlo fuera del círculo conspirativo, para evitar que le pase lo que les ocurrió a los oficiales del Batallón Ayala, quienes por un chivatazo de una teniente sapa, cayeron en manos de Diosdado.
Pero, si para usted es evidente lo que sucede a ojos vistas, que el régimen es una dictadura comunista –ninguna de ellas ha salido por las buenas–, que nada hará cambiar el rumbo económico tomado por Maduro, que a los desgobernantes les importa un pito que se mueran de hambre y mengua los venezolanos, que no habrá ayuda humanitaria –para mantener los mega–guisos de los enchufados–, que cada día más hay mayor deslinde entre los azules y los rojos, que Henry Falcón y Eduardo Fernández –entre otros– se pasaron para los rojos, que lo hicieron por algún motivo oculto –pecuniario o porque son rehenes del gobierno junto a Zapatero­–; si usted, repito, está claro sobre lo que aquí se cocina aquí y ahora y, con el corazón en la mano, se siente opositor, no exista ninguna razón para que se meta en la tribu del secretismo, a menos que le dé culillo expresarse, pues el miedo es libre.
El secretismo, como rasgo patológico en la oposición puede ser explicado por Teoría de la Espiral del Silencio. Elisabeth Noelle-Neuman, su autora, parte de la premisa de que al ser los humanos animales sociales, rechazan atávicamente al ostracismo y, en consecuencia, carecen del valor para subsistir como lobos solitarios. Por eso, se conciencian sobre las ideas en boga –que ascienden, en espiral–, y las que pasan de moda –descienden, en espiral–. Si se cree que las ideas de uno ascienden, se expresan con libertad; si se cree que descienden, se la calla. Cuando una idea, una ideología domina a los medios, la disidencia se repliega sobre sí misma.

Mamá Tigre, secretismo y tribalismo



Esta teoría fue recientemente ampliada por Amy Chua, mejor conocida como Mamá Tigresa, profesora de Yale University, conferencista y autora de aclamados ensayos, quien acaba de publicar Political Tribes: Group Instinct and The Fate of Nations, donde explora la fuerza destructiva del tribalismo político y cómo ésta está socavando a EEUU, dentro y fuera del país.
Chua cree que  los internacionalistas yanquis miran a los demás países como Estados Unidos potenciales. Cita ejemplos sobre Afganistán, Iraq y Vietnam, donde se ignoró al tribalismo, motivo por el cual la existencia de millones de personas se arrojaban al caos.
Ahora le ha tocado a la primera potencia del globo experimentar en carne propia las divisiones tribales, y su supuestamente integrado mega–grupo se desmorona a ojos vistas–: La raza divide a los pobres y la clase a los blancos. Hoy ningún grupo se siente cómodamente dominante en EEUU. La izquierda cree que el tribalismo de derecha –intolerancia, racismo– está acabando con país. La derecha cree que el tribalismo de izquierda –política de identidad, incorrección política– está acabando con el país. Lo paradójico es que ambos tienen la razón.
La docencia le permitió vaticinar la victoria de Trump–: Hablé con muchas  personas que juraban que Trump no podía ganar. Pero, incluso mis padres, inmigrantes  chinos, votaron por él.
El ascenso de Trump la llevó a actualizar capítulos enteros de Political Tribes lanzado finalmente en enero de este año y ya convertido en un best-seller–: Llegué a creer que los habitantes del Tercer Mundo reaccionaban de manera diferente a los de EEUU. Y fue una equivocación, no sólo mía sino de la mayoría de nuestros políticos, pues desestimamos la posibilidad que el elector pudiera sentirse atraído por el populismo, la demagogia o el nacionalismo étnico. La realidad me pegó en la cara, como una bofetada, y por eso rehíce el libro. Uno de sus primeros temas es que la dinámica política en EEUU, cada día más parecida a la del Tercer Mundo.

En Venezuela la libertad de expresión está sujeta "a ciertas restricciones"




La anomia en el liderazgo político que padece Venezuela, ha logrado que muchos se encierren en sus tribus –empresariales, militares, religiosas–. El problema es que a dichas tribus no las dirigen caciques en la acepción antropológica del vocablo –jefe en algunas tribus de indios de América Central y del Sur–; sino en el segundo y último que  define el DRAE:
2. Persona que ejerce mucho poder en los asuntos políticos o administrativos de un pueblo o comarca. Ejemplo: Valiéndose de su dinero e influencia el cacique logró controlar los votos de los lugareños.
3. Persona déspota y autoritaria.
Las tribus del régimen siguen a pie juntillas las órdenes del cacique Castro, las cuales repiten como loros. Las de la oposición actúan conforme al eslogan más pedorro de la publicidad oficial de la IV República. Al preguntárseles que cómo va eso, responden: Falta mucho por hacer pero… ¡estamos trabajando! Desde luego, hay excepciones que se saltan  la regla del secretismo, como la Conferencia Episcopal que llama al pan, pan y al vino, vino.
La libertad de información comenzó como valor ético durante la Ilustración, creció con la Revolución Francesa y floreció con la Revolución Industrial, cuando el lanzamiento simultáneo de productos y servicios cuya única o mayor diferenciación eran sólo sus marcas, hizo aparecer la publicidad en la prensa, el único medio disponible de gran circulación a finales del Siglo XIX.
Allí nacieron los periódicos independientes, que no sólo vivían del pregón sino de los anuncios y, desde estas nuevas tribunas –con el visto bueno de los anunciantes–, se estableció en Inglaterra la alfabetización como un proyecto estatal gratuito y obligatorio, para convertir a los siervos de la gleba, emigrados del campo, en trabajadores y, por ende, consumidores.
A medida que la red fue perfeccionándose y extendiéndose con la radio y la televisión, las democracias occidentales legislaron sobre la libertad de información, reconocida por la ONU en 1946, y refrendada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948). En ella se obliga a signatarios a aplicar el derecho de sus residentes a investigar y recibir informaciones y opiniones, así como difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión. Por eso, también a la libertad de información se la considera como un corolario de la libertad de expresión en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966) y la Convención Americana sobre los Derechos Humanos.
Los gobiernos autoritarios y las instituciones en las cuales éstos se atrincheran son enemigos acérrimos de la libertad de información. En Cuba, a la caída de Fulgencio Batista, el gobierno comunista adoptó un modelo hegemónico comunicacional ya sido ejecutado en el Caribe por el tirano Rafael Leónidas Trujillo. En Perú sucedió lo mismo con el dictador militar comunista Juan Velasco Alvarado (1968–75). En Venezuela el guión es el mismo. El resultado, en los tres casos, fue la suspensión de derecho de la libertad de información –como en Cuba y Perú– o de facto, como en Venezuela–.
El caso actual de Venezuela es dramático, pero no único.

Las refinerías de López Obrador se conectarán al gasducto de Chávez



México, el país con la mayor población hispanohablante del globo, cuenta hoy con 125 millones de habitantes, de quienes 10 millones son ricos, 10 millones de clase media y 100 millones de pobres.
Como fue una de las colonias que más tardó en independizarse de España, estuvo sometida a la nefasta influencia del Tribunal del Santo Oficio –la Inquisición– que sólo permitía la enseñanza del castellano oral, para que los aborígenes conversos aprendieran el catecismo y los rezos de memoria, y pudieran recitar sus letanías durante los servicios religiosos. Así nació una cultura de la muerte, celebrada majestuosamente una vez al año, el Día de los Santos Difuntos, pero legitimado a diario por los asesinatos de los carteles de la droga, que ya llevan más de 30 mil crímenes para mantenerse en el poder.
No hay duda que la condena a la ignorancia masiva del pueblo mexicano ha sido una de las causas de la terrible historia política azteca, donde siempre parecieran ganar los malos y todavía hoy, Andrés López Obrador, uno de los candidatos a las próximas presidenciales con mayor opción, promete arreglar la economía invirtiendo billones de dólares en la construcción de 17 refinerías estatales, un plan anacrónico pues el futuro del petróleo como commodity está más que cuestionado por la crisis del efecto invernadero. Este planteamiento sólo se compara en su estupidez con el gasducto que Chávez quería construir hasta Argentina.

Psicopatía de la negación

Vea usted qué sucede con la negación. Según Psicólogos en Madrid EU, se trata de un mecanismo de defensa donde el individuo ignora o rechaza aquella realidad que le resulta indigerible, y que de reconocerla le obligaría a tener conciencia de sus emociones y en ocasiones a tomar alguna acción al respecto. Ejemplos de negación dan a diario los  jerarcas de la dictadura venezolana cuando declaran que aquí no hay crisis humanitaria, el petro resolverá la inflación o los jóvenes ingresarán a las universidades privadas con el carnet de la patria.

En Venezuela no hay crisis humanitaria... "¡Cállate, idiota!"



Pero esa negación tiene un componente perverso cuando incluye la posibilidad de que el régimen le pague a mercenarios intelectuales, como parece haber sido el caso del abogado estadounidense Alfred de Zayas –quien se definió como trabajador a destajo al servicio de la ONU–.
Tras visitar el país, por 8 días, este Perry Mason de los Derechos Humanos concluyó que en Venezuela no había crisis humanitaria, a diferencia de naciones de África o Asia donde hay conflictos bélicos y hambruna […] Desde luego hay escasez, zozobra y desabastecimiento pero quien haya trabajado por décadas para la ONU y conozca la situación de los países de Asia, de África y algunos de América, sabe que la situación de Venezuela no es una crisis humanitaria–, declaró en Telesur.
El experto independiente llegó a Venezuela el pasado 27 de noviembre y aseguró haberse reunido con funcionarios del régimen, víctimas de violaciones de DD.HH. y de la violencia guarimbera para conocer la situación política, económica y social del país. También, afirmó haber tenido encuentros con algunos opositores, Fedecámaras, la sociedad civil, ministros del gabinete y la Iglesia. En su apretada agenda, visitó misiones sociales y supermercados para tener una impresión no completa en ocho días, pero de buena fe sí informarme cuál era la situación. Pero de Caracas no salió, y sus recorridos no lo apartaron mucho del hotel de 5 estrellas donde estuvo hospedado.
Rechazó las solicitudes para que observara situaciones puntuales al considerarlas como una injerencia a mi independencia, yo soy el relator, yo determino mi programa, yo sé qué información es pertinente, sin embargo no quiero que me dicten el informe y algunas organizaciones no gubernamentales me sugirieron de forma poco cortés con cartas insultantes, diciendo qué más hacer cuando estaba Venezuela. Finalmente declaró que: El discurso actual de crisis humanitaria por parte de voceros de EEUU, además de ser inválido, sólo persigue el cambio de régimen en Venezuela, desde 1999, muchos Estados quieren cambiar el régimen en Venezuela, destruir la Revolución Bolivariana y abrogar todas las leyes sociales adoptadas en los mandatos de Chávez y Maduro.
Fue tal el escándalo que sus declaraciones causaron que, hace un par de días,  Zeid Ra’ad Al Hussein, alto comisionado de la ONU, descalificó al proceso electoral y cuestionó la vigencia de los DD.HH. en Venezuela... pero ya el mal estaba hecho, y su no vinculante respuesta se tardó 4 meses en llegar.
También el DRAE define a la Libertad de expresión como: El derecho a manifestar y difundir libremente el propio pensamiento. Ante la pregunta que el periodista Oscar Haza le hiciera a Vladimir Villegas en el programa que el animador venezolano hiciera en Miami sobre si en Venezuela había libertad de expresión, el venezolano se salió por la tangente con un gracejo–: Se imponen ciertas restricciones. 
Para la Enciclopedia Universal, la libertad de expresión constituye uno de los derechos humanos fundamentales humanos y está presente la mayoría de los sistemas democráticos. Consiste en la posibilidad y facilidad de manifestar libre y públicamente por cualquier medio una opinión, un pensamiento o proponer una acción, así como a ser protegido especialmente en el ejercicio de ese derecho frente a quienes de cualquier modo o manera pusieran impedirlo, estableciéndose para tal fin procedimientos judiciales sumarios. O sea, Vladimir, que no hay libertad de expresión en Venezuela, pese a que a ti te dejen pasarte de la raya amarilla, a veces, para intentar demostrar lo contrario.

Dicen que les pagan para hablar mal de Borges y Ramos




Pero, en la actualidad hay casos más graves que los del canalla despreciable, como llama Eleonora Bruzual a de Zayas. Según el portal Venezuela en noticias, hay un grupo de bolichicos que estarían financiando la guerra sucia contra Henry Ramos Allup y Julio Borges, por encargo de Maduro. Los nombres de los patrocinantes –así se hacen llamar– son Gustavo Pérez, Julián Márquez, Juan Ferrer y Antonio Mosquera, pero sus micro–biografías y datos se han esfumado de las redes sociales. Sobre el único que aún hay información es Guillermo Romero, quien funge como Gerente General de Perforosven, empresa mixta de PDVSA y ROSNEFT –petrolera rusa– para explotar el gas de la Faja del Orinoco.
Esta vez el chivatazo lo dio José Aldana, quien trabajó por más de un año en laboratorio de guerra sucia, e informó que éste lo dirige Hanna Georges y opera desde una exclusiva oficina ubicada en el suntuoso edificio empresarial de la 8333 NW, 53rd St, de Miami.
La distribución de los fondos los hace ella misma –Hanna Georges–, quien es también la que distribuye las ideas y los recursos; es decir, la mente maestra del laboratorio­–: denunció Aldana. En esta oficina se crean y coordinan matrices de opinión contra la Asamblea Nacional, para que su liderazgo sea valorado con poca credibilidad. Sin embargo, son otros los actores externos que se encargan de ejecutar las directrices de Georges.
Quien recibe más dinero para hablar mal de quienes se destacan en la oposición es Reinaldo Dos Santos, astrólogo, conocido como el Profeta de América, quien recibe 25 mil dólares mensuales para crear falsas profecías y perjudicar a los dirigentes de oposición.
Patricia Poleo, periodista audiovisual, estaría en segundo lugar, con 12 mil dólares mensuales; mientras que a Fernando Viloria, novelista y twitero, le dan 10 mil. Este último maneja de varias redes influyentes, y con ellas se encarga de difundir las matrices de opinión ideadas en el laboratorio de guerra sucia.
Durante un largo tiempo estuve escribiendo mal y gratis sobre Julio Borges y Henry Ramos por este blog. Lo juro. Y fui tan bolsa que no supe encontrarle el lado productivo a la maledicencia en opináticosinoficio@blogspot.com. Intenté localizar a la señora Hanna Georges para mandarle mis files, a ver si le gustan y paga por ellos algunos cobres sobrantes, los que no les pagó a Aldana. Pero según la Guía Blanca, nadie con ese nombre vive en Miami. Y la Guía Negra deben tenerla guardada en el armario secreto de la Biblioteca de Londres, al lado del Necromicón. Como moraleja, un secreto que comparten más de dos es un secreto a voces.




[1] Sir Alexander Issigonis, ingeniero inglés que diseño el famoso Mini Cooper (1959).

lunes, 5 de marzo de 2018

Los 10 pesos de Simón Bolívar

Hay tres noticias recientes vinculadas entre sí.  Una, procedente de Londres y dedicada a Simón Bolívar. Otra, de Maracaibo y se refiera a Rafael Lacava. La última, de Miami y alude a Maduro.

El hombre más prominente del Siglo XIX



El verdadero rostro de Bolívar (no el de Chávez)

La primera es de BBC Mundo y, en ella, el afamado complejo comunicacional británico elige a Simón Bolívar como el hombre más prominente de la historia del Siglo XIX.  Apoya su decisión en estos argumentos–: Vivió sólo 47 años, suficientes para ser conocido como un hombre de fina cultura y agudo pensamiento político. En menos de 20 años logró la independencia de cinco naciones, hoy seis: Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá.
Añade la BBC estos datos:
1.    Bolívar liberó –más nunca conquistó– a 6 naciones, y fue Primer Magistrado de 5 países
2.    Escribió 92 proclamas y 2.632 cartas, dictándoselas a sus secretarios, simultáneamente, en español, francés e inglés
3.    Peleó en 472 batallas, y únicamente fue derrotado en 6 de ellas
4.    Participó en 79 grandes contiendas, arriesgando su vida en 25 de ellas.
5.    Cabalgó más de 6.500 kilómetros –aproximadamente media vuelta a la Tierra–; 10 veces más que Aníbal, 3 veces más que Napoleón; el doble de Alejandro Magno.
6.    Navegó 123 mil kilómetros, más que las distancias recorridas por Colón y Vasco de Gama combinados.
El Bolívar retratado por la BBC no es precisamente el que pinta el retrato palurdo que mandó a trazar Chávez, africanizando sus facciones para que se le pareciera. Ni tampoco la anti­­–histórica estupidez sobre que Chávez era socialista.
Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario: Bolívar no era mulato sino criollo, esto es, blanco hijo de españoles también blancos. Según el DRAE, se aplica a una persona, descendiente de europeos y nacida en un país hispanoamericano. Añade como ejemplo–: La independencia de muchas repúblicas fue decisión de los criollos.
Nada tiene de malo ser mestizo, se trata de la raza mágica o del futuro, como aseveró Arturo Uslar Pietri. Pero lo que sí resulta perverso y malévolo es explotar al zambo Chávez para fines propagandísticos del régimen. Bolívar tampoco fue socialista ni nada semejante. Por intentar transformar la Independencia en una vil guerra de clases, el Libertador ordenó ajusticiar al general Manuel Piar, y así se llevó en Angostura, el 16 de octubre de 1817-
Tampoco le tembló la mano a Bolívar para reprimir la corrupción. El 12 de enero de 1824, decretó la pena de muerte contra todo los funcionario que hubiera malversado o tomado para sí más de 10 pesos en el desempeño de sus funciones. El mismo castigo lo extendió a los jueces que soslayaran su decreto.
El jefe de Estado apoyó su decisión en hoy dos proféticas razones:
1.    Que una de las principales causas del desastre imperante en la República había sido la escandalosa dilapidación de sus fondos
2.    Que el único medio de extirpar radicalmente el desorden era dictando medidas fuertes y extraordinarias.
La pena de muerte se mantuvo por 39 años, y fue abolida en 1863, bajo la presidencia de Juan Crisóstomo Falcón. Desde entonces, la prohibición de la pena de muerte figura en todas las constituciones de la República.

Corrupción a la milanesa



Dos rufianes de postín

No soy partidario de la pena capital, pero sí de aplicar extremo rigor a personajes como, por ejemplo, Lacava y Maduro.
Comenzaré con el bizarro recién estrenado gobernador de Carabobo. Bizarro, se entiende, como versión del anglicismo, y no en el sentido del DRAE.
Según documentos develados por la Banca Privada d’Andorra (BPA), a la que tuvo acceso el diario El País de España, Rafael Lacava, ocultó fondos en Suiza y Andorra, desde los primeros tiempos del chavo–madurismo.
En el 2009 Lacava, siendo entonces Alcalde de Puerto Cabello, intentó trasladar a Suiza honorarios profesionales, cobrados, supuestamente, por servicios de intermediación en la construcción de una refinería de petróleo para la estatal petrolera PDVSA. Trató de valerse para ello, según la BPA, del registro de una  Sociedad de Inversión de Capital Variable –SICAV–, instrumento legal al cual recurren ricos y famosos para evadir impuestos. Aunque aún BPA no ha  dicho cuánto tiene el pote, se especula que la suma oscila entre € 200 y 500 millones.
Para evitar el rastro que deja el dinero, Lacava construyó una sofisticada estructura mercantil. Guardó suscobres mal habidos en Andorra a nombre de Iberoamerica Assets Corporation, al frente de la cual ubicó a un testaferro milanés. La transferencia se le cayó, por un chivatazo que llegó a Suiza desde Italia, país del cual los padres de Lacava son oriundos.

Pidió US$50 millones, pero Odebrecht sólo le dio 35



A Tiby se los debemos…


El Nuevo Herald de Miami publica, por su parte, declaraciones de la fiscal Ortega Díaz donde–: …queda claro que la presencia de Odebrecht en Venezuela no fue fortuita sino fundamental para la vida política de Maduro, incluso desde su pasantía como canciller de Venezuela. En esos momentos, según la señora Ortega, el señor Maduro era un canal confiable para la obtención de recursos y llegada de esos aportes desde Brasil hasta el Palacio de Miraflores.
El headline de periódico no puede ser mejor–: Maduro pidió US 50 millones a Odebrecht y solo recibió 35. Y el resto de la nota, precioso–: Maduro pidió 50 millones de dólares a Odebrecht y solo recibió 35 millones. El dinero iba destinado a una serie de sobornos para que la constructora mantuviese sus operaciones en el país [...]Ortega indicó que 13 de las obras inconclusas de Odebrecht le generaron al país pérdidas por 40 mil de millones de dólares. Odebrecht encontró en Venezuela un lugar para realizar negocios millonarios sin necesidad de pelear por licitaciones
En un artículo que traduje de Folha de São Paulo y al cual intitulé, Los 4 pilares corruptos del Foro de Sao Paulo, se relata lo siguiente–: Las cuatro empresas más corruptas del planeta: dos brasileñas; una venezolana y  otra portuguesa, conocidas por los escándalos de corrupción. Petrobras, PDVSA, Constructora Odebrecht y Constructora Teixeira Duarte se repartían contratos jugosos, donde el Foro Sao Paulo y el Socialismo Corrupto de la América Latina, ejercían el poder.  A principios de los 90, el financiamiento del Foro de Sao Paulo venía de Cuba y de grupos irregulares de la narco guerrilla colombiana. Al controlar el poder en gran parte del Continente, el financiamiento llegó a través de la corrupción de grandes empresas estatales
Acerca de la constructora portuguesa, sobre la cual hubo hasta ahora un gran silencio, el periódico paulista asegura–: …un prominente abogado, asesor a la anterior gestión de la fiscal Ortega Díaz, asesor y abogado de Teixeira Duarte,  manejó contratos mil millonarios sobre de una gran opacidad. Se desconoce cuánto se avanzó en la extensión de la Cota Mil con la Autopista Caracas–La Guaira y la ampliación del Puerto de La Guaira- Allí la constructora amarró un contrato con la autorización dada por Bolipuertos que viola lo establecido en la Ley Orgánica de Procedimientos Administrativos. Teixeira Duarte estaba inhabilitada para cobrar tasas y tributos, y sólo Bolipuertos podía hacerlo. Empero, Teixeira Duarte recaudó más de $US 2 millardos por tasas, tributos y servicios y hasta la fecha no ha liquidado a Bolipuertos, de acuerdo a lo establecido en la alianza suscrita entre las partes.
La corrupción chavo madurista no sólo ha aupado la formación de un régimen militar–comunista de traidores a la Patria ­–aquí quienes mandan son Raúl y Timochenko– sino que, asimismo, es responsable del sombrío panorama que describen en su reciente comunicado los denominados líderes históricos socialcristianos, un desgobierno que a su parecer–: …Destruyó nuestra economía, arruinó la hasta ayer próspera y poderosa industria petrolera, liquidó la producción agropecuaria, paralizó las obras públicas, colapsó la vialidad, el sistema de salud y la educación, nos hundió en la más terrible crisis humanitaria, sembrando de miseria a todo el país; y nos conduce a la pérdida definitiva del Territorio Esequibo,  además de haber entregado nuestras fronteras al narcotráfico y a la guerrilla terrorista. Todo esto en el marco de la más feroz represión, y en el sistema de gobierno más corrompido de nuestra vida republicana.
Todos los contenidos aquí documentados no se aproximan siquiera al pavoroso atraco a mano armada realizado por la cúpula narco–gobernante, los boliburgueses y los bolichicos. Sin embargo, como en el caso de Los Intocables,  le servirán a la versión venezolana de Eliot Ness de la transición venezolana para  condenar a los culpables. ¿A qué penas? Vaya usted a saber, pues hay mucha, pero mucha más plata que los 10 pesos que mencionaba Simón Bolívar.



martes, 27 de febrero de 2018

El día en que Colombia nos invadió


Guerras reales y virtuales

El concepto juego de guerra –del inglés wargame y éste, a su vez, del alemán Kriegspiel– describe aquella actividad que emula una acción armada de cualquier nivel –guerrillera, sabotaje, táctica, estratégica o global– cuyas reglas simulan la tecnología, estrategia, táctica y organización militares que serían empleadas en condiciones reales  sobre cualquier escenario o teatro histórico, hipotético o fantástico.
Los juegos de guerra no implican uso de la violencia física. Al contrario, son sólo simulaciones de combate o acción bélica, recreando eventos pasados u operando sobre posibilidades novedosas.
Hay  que diferenciarlos de los videojuegos de guerra, aunque algunos de estos últimos poseen los mismos componentes y estructuras de los juegos de guerra tradicionales, razón por la cual las FFAA de muchos países, entre ellos EEUU, adaptan sus software para adiestrar a sus tropas y planificar batallas.
Los juegos de guerra son casi tan viejos como la misma guerra.  Ha pruebas de su existencia desde el Antiguo Egipto. Algunos de ellos generaron la abstracción mental requerida para desarrollar la táctica  castrense, como el chaturanga–pionero hindú del ajedrez–,las damas chinas y el GO[1].
Inspirándose en el ajedrez, Helwig, maestro de pajes del Duque de Brunswick, creó un juego de emulación de batallas en 1780 muy similar al concepto moderno de juego de guerra comercial. En 1795, Georg Vinturinus, escritor militar de Schleswig, desarrolló una versión más compleja de este juego basándose en un territorio que representaba la porción de terreno entre Francia y Bélgica.
En 1824 el teniente Von Reisswitz del Ejército prusiano, publicó un sistema para entrenamiento militar y planificación estratégica, al que llamó Kriegspiel. En este diseño se utilizaban mapas militares, un árbitro, tablas de probabilidad y reglas detalladas para resolver los conflictos. La idea de Kriegspiel fue aceptada por el ejército alemán y, gracias a ella, se produjo la derrota aplastante del Segundo Imperio Francés (1870).
Muchas otras naciones atribuyeron al Kriegspiel el éxito fulgurante alemán en la Guerra Franco-Prusiana. Los oficiales W.R. Livermore y C.A.L. Totten del US Army  establecieron sus propias versiones Los wargame derivaron del entrenamiento militar al ámbito lúdico y comercial con la publicación de Little WarsPequeñas guerras–, un juego de soldados para niños cuyo autor fue H. G. Wells (1913). Este pasatiempo derivó hacia el mercado adulto con soldaditos de plomo. Aunque en estos primeros juegos cada miniatura representaba un sólo combatiente, pronto comenzaron a construirse batallones y unidades enteras.
A raíz de la I Guerra Mundial y las horribles pérdidas sufridas por lo combatientes, las cúpulas militares del mundo entero entendieron que tenían que reevaluar y reconstruir sus doctrinas para poder pelear exitosamente en los futuros escenarios. Esta convicción se acentúo al final de la II Guerra Mundial, y, de alguna manera, permeó a las academias militares iberoamericanas.


La hipótesis venezolana

Surgieron hipótesis, basadas en extrapolaciones de la geofagia[2] y la geopolítica[3], para evitar o neutralizar guerras como las del Chaco y despojos territoriales como los sufridos por Venezuela en el Alto Apure, el Esequibo y la Goajira. Merced a que los límites entre Brasil y Venezuela fueron fijados de amistoso y mutuo acuerdo en la década de los sesenta, gracias a los descubrimientos de las fuentes del Orinoco por la expedición franco–venezolana comandada por el general Frank Rísquez Iribarren, se descartó que el vecino del sur pudiera ser peligroso a futuro. Las variables se circunscribieron entonces a Colombia y Guyana.



El abandono fronterizo

Desde que el régimen castro­–comunista de Hugo Chávez –y por instrucciones expresas de Fidel Castro–, cesó la cooperación entre los ejércitos de Colombia y Venezuela, destinada a eliminar a las narco–guerrillas del ELN y las FARC. Por otra parte –y también por mandato de La Habana–, se dejó a la buena de Dios la frontera de Guyana.
Estas medidas antipatrióticas tuvieron como resultado que Guyana enajenara una porción de la plataforma continental de Venezuela para la explotación petrolífera de la Exxon, por una parte; y que cundieran el narcotráfico, el secuestro y la extorsión a los niveles insoportables que hoy padece la cuna del Libertador.
Dentro de la ideología militar marxista que William Izarra escribió como doctrina del MRB 200 –hoy PSUV y partidos satélites– todo lo anterior estaba previsto, escrito como Plan de la Patria –en caso de que triunfara el golpe del 4–F y sellado como pacto de honor entre Chávez, Lula y Fidel en el Foro de Sao Paulo de 2005 como efecto vinculatorio de las elecciones en Iberoamérica.
Empero, las ex FFAA de Venezuela lograron, al menos, mantener la operatividad de dos divisiones desplegadas en la frontera con Colombia. ¿Para qué? Para enfrentar una posible invasión del ejercito colombiano –supuestamente apoyado por el de EEUU–, cuyo primer objetivo sería invadir y escindir la región zuliana del resto del país.



Día de infamia

Hace poco más de dos semanas –no doy fecha ni hora exactas porque es parte de la información que desconozco–, la hipótesis se cumplió. Colombia invadió, ocupó y tomó bajo su comando al Estado Zulia… al menos virtualmente. En este wargame, la fuerza aeronaval sita en Aeropuerto Hato de Willemstad, Curazao, bombardeó e hizo naufragar a una fragata rusa que navegaba en aguas trinitarias y que se dirigía, presuntamente, a Venezuela.
Lo más sorprendente del caso fue que Venezuela no reaccionó, y perdió el juego por forfait. ¿Porqué se quedaron los milicos con los brazos cruzados? Algunos sugieren que fue porque ni se enteraron, lo cual no debe ser cierto, ya que, además de sus propios sentidos, cuentan con el apoyo tecno­–logístico de China, Irán y Rusia. Otra especulación apunta que hubo la idea de generar una crisis interna en la FAB, como la ocurrida cuando a Maduro le echaron el cuento, y procedió a ordenar, histéricamente, unas maniobras para contra una invasión que ya había ocurrido.
Lo que si pasó es que Guayana avanzó, instalando tres nuevas avanzadas militares, no virtuales sino reales, en el Esequibo… el día en que Colombia nos invadió …




[1] El GO –weiqi en chino y baduk en coreano– es el juego de mesa más antiguo del mundo, con 3 milenios de existencia y es originario de China o del Himalaya. Introducido en el Japón en el siglo VIII, se convirtió en el juego de la Corte, para extenderse pronto entre el clero budista y los samuráis. A partir del siglo XVII Japón financió la profesionalización del GO, dando pie a la creación de las escuelas de GO.
[2] Afición neurótica que algunos sienten hacia la ingesta de tierra. Un concepto que se aplica, analógicamente, a la manía de algunos estados nacionales por apoderarse del territorio de sus vecinos por variadas razones.
[3] Ciencia que estudia la causalidad espacial de los sucesos políticos y sus inmediatos o mediatos efectos de los mismos. Se nutre especialmente de otras la historia, la geografía descriptiva y la geografía política.