sábado, 19 de noviembre de 2016

Los extremos se tocan

Mientras la abuela una muñeca aliña
y, haciéndose la niña, se consuela,
haciéndose la vieja, usa la niña
el báculo y la cofia de su abuela…

Ramón de Campoamor

Escarbar más allá de lo obvio
En una carrera insensata, muchos periodistas intentan hoy ganarle a la información que se distribuye a través de las redes sociales. Llegan a las salas de redacción y toman los mandos de sus computadoras como si fueran los de un Ferrari. Se enfocan en lo que escriben, llevándolo por una súper autopista de alta velocidad. Al proceder así, olvidan que, aún cuando resulta imposible escribir con objetividad –por definición, somos bípedos subjetivos–, tampoco lo hacemos con honestidad pues estamos obligados seguir la línea editorial de la empresa para la cual trabajamos. A mi parecer, redactar honestamente requiere, como precedente, escarbar más allá de lo obvio; dicho de otra manera, que develar los intríngulis de la información. Para lo cual es menester abandonar las rodovías, y transitar por rutas viejas y accidentadas.


El periodismo hecho por artistas
El periodismo, como manifestación evidente de la libertad de expresión, lo inventó William Randolph Hearst (1863–1951), inspirándose en la visión de Joseph Pulizer (1847–1911). Hearst se convirtió en un niño problema al ser expulsado de Harvard, por haberle enviado a su tutor un burro con una leyenda que decía–: Ahora somos 2 en la Facultad: Tú y yo. Su papá, magnate que se había hecho con la Fiebre del oro en California, a raíz de su regreso, le preguntó–: ¿Y ahora qué hago contigo? A lo que Hearst le respondió–: Dame el “San Francisco Examiner” y un millón de dólares, y lo convertiré en el periódico más leído de EEUU.
Hearst contrató como periodistas a los mejores y más irreverentes escritores de su país, como Jack London y Mark Twain, y les dio amplias libertades para que extendieran sus textos más allá de lo cotidiano y explotaran el interés humano.  Con el devenir y liado en una lucha mortal contra Pulizer, consolidó el imperios comunicacional más grande de la historia, integrado por 28 diarios de circulación nacional, entre los cuales estaban Los Angeles Examiner, The Boston American, The Atlanta Georgian, The Chicago Examiner, The Detroit Times, The Seattle Post-Intelligencer, The Washington Times, The Washington Herald, además de The San Francisco Examiner. Publicó libros, adquirió emisoras de radio  además y lanzó revistas emblemáticas como Town and  Country, Cosmopolitan, y Harper's Bazaar.


El encumbramiento de Teddy Roosevelt
Fue Hearst quien acuñó la idea de que la prensa elige y derriba a los presidentes. Indujo abiertamente la intervención armada para que el conflicto hispano-estadounidense estallara, al acusar a los españoles del hundimiento de Maine, el 15 de febrero de 1898, que segó la vida de 246 marinos de la Unión Americana. El 25 de abril de ese mismo año, el Congreso de EEUU le declaró el conflicto al Rey Alfonso; contienda que apenas duró 3 meses, causó 400 bajas mortales y significó para la potencia del Norte la anexión del Canal de Panamá, Cuba, Filipinas y Guam. O sea, que le salió barato.
Hearst, asimismo, convirtió en héroe a Teddy Roosevelt y, posteriormente, lo llevó a la Casa Blanca. Debido a la posesión de numerosos predios en México, se opuso a tenazmente a la Revolución Mexicana, primero para mantener en el poder a Porfirio Díaz y luego para encumbrar a Victoriano Huerta.
Hearst fue electo como miembro de la Cámara de Representantes del Congreso de los EEUU por el Partido Demócrata para el período 1903-1905 y  reelegido para el próximo período (1905-1907) pero falló al candidatearse como Alcalde y gobernador de Nueva York.
Sin Hearst, Margarita habría sido germana
Pese al odio y resentimiento que el apellido Hearst genera entre la izquierda venezolana, a lo mejor porque la única referencia que de él tienen es el filme El ciudadano Kane, dirigido e interpretado por Orson Welles –a quienes los ñángaras, equivocadamente, consideraban como uno de los suyos–, es al magnate a quien debemos conservar lo que aún nos queda del territorio patrio, tras el bloqueo de Alemania, Inglaterra e Italia a Venezuela durante el régimen de Cipriano Castro, quien decretó el default de la deuda externa y desestimó los reclamos de potencias europeas por los daños y perjuicios sufridos por sus connacionales residentes en el país con motivo de las guerras civiles
Durante el conflicto. Castro decretó una amnistía general y manejó un discurso nacionalista a la par que los acorazados alemanes e ingleses hundían varios buques de guerra venezolanos y bombardeaban La Guaira, Puerto Cabello y la isla de San Carlos. Sin flota para enfrentarlos, Castro se defendió con una retumbante y folclórica retórica: La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la Patria!
A solicitud de Hearst, el presidente estadounidense Theodore Roosevelt, invocando a la Doctrina Monroe, terminó el impase con los Protocolos de Washington el 13 de febrero de 1903. Los agresores acordaron levantar de inmediato el bloqueo, reducir la deuda externa de 352 millones a 150,9 millones de bolívares, y recibir los pagos en forma progresiva, con el gravamen del 30% de los ingresos aduaneros de la nación.
Si lo vemos en retrospectiva, tal vez Hearst no nos hizo ningún gran favor, ya que un militarcete de muy bajo rendimiento académico, cien años más tarde, le entregaría la soberanía, atada de pies y manos y sin disparar un solo cartucho al otro Castro, el tiranosaurio de Cuba. Le juro, amigo o amiga seguidor o seguidora, que hubiera preferido, mil veces, a los alemanes en la Isla de Margarita que a los pranes, Mata Figueroa, sus secuaces y los islamistas.

Chávez y Trump usaron la misma táctica
Pero como el párrafo anterior no era el tema de esta entrega, vuelvo al amarillismo de Hearst y Pulizer, quien tampoco fue un niño de pecho en eso del sensacionalismo o mezclar titulares incendiarios, alejados de la neutralidad y rigor periodístico, con la información real, pero que les agrada más a los comunicadores porque patrocinó la fundación de la Escuela de Periodismo en Columbia University.
La pregunta que muchos analistas se hacen hoy, dados los resultados inesperados en la reciente elección de EEUU, al menos en los medios clásicos. El cuestionamiento se centra en la falibilidad de las encuestas, que daban como ganadora a Hilary Clinton durante toda la campaña presidencial.
Sin embargo, no entiendo su estupor, pues también los sondeos señalaron que el Brexit no ganaría y el no al acuerdo FARC-Santos tampoco. Los resultados fueron cero hit, cero carreras y tres errores. ¿Por qué fallaron? Porque, como investigador social que fui por años, descubrí una lógica que tuerce los resultados de las encuestas: lo que uno quiere realmente saber y lo que uno quiere que le digan. Si no quiero saber lo mal que está mi producto/servicio/candidato en algún grupo/estado/municipio, no pregunto allí: voy a otro lado donde supongo o sé que voy a estar bien.
Hearst y Pulizer, al contratar a verdaderos artistas de la pluma, se conectaron con sus lectores emocional e instintivamente. Hearst resumió esa característica en una frase excelente: I make the news (Hago las noticias).
Al fin y al cabo, ¿qué temas trata un escritor sus obras? Sobre los conflictos humanos son la base. los cuales se inician en la propia psiquis de sus protagonistas. Salvador López, uno de los mejores creativos publicitarios que he conocido y con quien trabajé en Puerto Rico, al día siguiente de que alguna de sus campañas saliera al aire, se montaba en una guagua y le preguntaba a  los demás pasajeros si habían visto o no las cuñas, si las recordaban, si les habían gustado. Si las respuestas le satisfacían, iba a laborar con una sonrisa de oreja a oreja. En caso contrario, volvía al principio.
Antonio Machado, Federico García Lorca, León Felipe y todos los poetas populares en la España de la Generación del 27, publicaban en los periódicos matutinos, y ya, a primeras horas de la noche, comenzaban a escuchar sus rimas en los lugares públicos. Pues de eso se trata, de entender y conectarse con el alma popular, con el pathos.
Otra estupidez es pensar, en el caso de Trump, que la única propaganda política es la de los programas noticiosos, opináticos o espacios publicitarios. Es posible que alguno de sus electores no haya leído jamás el The New York Times, o visto CNN, pero seguramente sí recuerda su reality show, The Apprentice (El aprendiz) que fue transmitido por más de década y en horario premium en WNBC-TV, una de las emisoras de mayor rating en EEUU.
Según BBC, la táctica que le dio el triunfo a Trump fue la misma usada en The Apprentice, a saber:
1.    Comparte con un invitado impredecible. La ex candidata a la vicepresidente de EEUU y ex gobernadora de Alaska salió del olvido político en el que estaba para darle un empujón a su campaña. Y apoyó a Trump con un discurso tan memorable como desconcertante
2.    Alíate con el enemigo, aunque sea temporalmente. Aunque su relación posteriormente se rompió, Donald Trump y Ted Cruz disfrutaron de un breve compromiso.
3.   Apuñala a alguien por la espalda. Como pasó con Ted Cruz, Trump también empezó su campaña como amigo de Ben Carson, el neurocirujano retirado que también se presentaba como un candidato fresco y no corrompido. Pero cuando Carson empezó a superarle en las encuestas, Trump cambió radicalmente de tono; se le fue a la yugular, acusándolo de mentiroso patológico y comparándolo con un pedófilo.
4.  Háblale a la cámara. Mientras otros candidatos interactuaban con sus entrevistadores, la prioridad de Donald Trump fueron las cámaras. Y, frente a ellas, era él mismo; hablando sin parar sobre encuestas, periodistas estrategias de sus adversarios, algo que hasta entonces sólo aparecía en los blogs Curiosamente, eso logró que sus simpatizantes se sientan incluidos.
5.    ¡Pelea! ¡Pelea! ¡Pelea!  Tras haber derrotado a 16 aspirantes, Trump  peleó con The New York Times, la senadora Elizabeth Warren, CNN, el presidente de la Cámara Baja Paul Ryan, el primer ministro británico David Cameron y hasta el alcalde de Londres, Sadiq Khan.

Primero Justicia arrancó en Venezuela como un programa televisivo, después mutó a ONG y, finalmente, se convirtió en partido político. Julio Borges debe su protagonismo al programa más que a su activismo. Si a la táctica que reseña BBC le quitamos el nombre Donald Trump y lo sustituimos por Hugo Chávez, ella le calza perfectamente. Aunque los extremos se tocan, la diferencia estriba en que Trump es demócrata, y no pretende gobernar de manera vitalicia a EEUU.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

El crack es el opio del pueblo venezolano


Ayer, caminado a una distancia equidistante entre la sede de Acción Democrática y la Funeraria Vallés en Caracas, vi a tres chamos consumiendo crack en la esquina. El crack causa una nota intensa de corta duración, seguida inmediatamente por depresión intensa, tensión nerviosa y ansia por más droga. Quienes lo consumen no se alimentan ni duermen apropiadamente. Suelen padecer de arritmia, espasmos musculares y convulsiones. La droga induce a la paranoia, la rabia y la hostilidad, incluso cuando no se está  bajo su influencia. El crack incrementa el riesgo de ACV, infarto, insuficiencia respiratoria; cualquiera de las cuales puede conducir a la muerte súbita.
En ese momento, pensé en la frase, La religión es el opio de los pueblos acuñada en 1844 por Karl Marx, en su obra: Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel.
Marx compara a la visión religiosa con la miseria real. Cree que la fe acalla la protesta en contra su contra, pues califica a la pobreza como una virtud y no como el oprobio que verdaderamente es, y reduce a un triste gemido el justo reclamo de los oprimidos, velando el sentimiento de un mundo sin corazón, encubriendo el espíritu de una situación sin alma.
El marxismo se plantea abolir la religión pues genera una ilusión que impide al individuo rebelarse para lograr su felicidad en la Tierra. Renunciar a vivir ilusionado respecto a su real condición viene a ser el primer paso para salir del hoyo. Criticar la religión es, en su esencia, en su germen, condenar al Valle de Lágrimas en el cual apenas medra la mayoría de los seres humanos.
Solicitar al colectivo que renuncie a la subjetividad de estado actual es pedirle que se conciencie y termine de una vez con una situación utópica que sólo existe en la fantasía de la polis.
Equiparar a la religión con el opio no es original de Marx –en realidad, el marxismo leninismo nunca se caracterizó por su creatividad, sino, más bien, por su capacidad de coser sobrados de telas y coserlos como una colcha, despreocupándose por su aspecto y eficacia finales– y ya  había sido tratada por Immanuel Kant, Ludwig Feuerbach, Bruno Bauer, Moses Hess y otros pensadores de la época.
Heinrich Heine, en su ensayo sobre Ludwig Börne (1840), asegura–: Bienvenida sea una religión que derrame en el amargo cáliz de la sufriente especie humana algunas dulces, soporíferas gotas de opio espiritual.
A su vez, Moses Hess sostiene (1843):
La religión puede hacer soportable a la infeliz conciencia de la servidumbre. de igual forma que el opio es buena ayuda en las angustiosas dolencias del alma.
Conforme a otros doctrinarios marxistas, en condiciones concretas, las ideas religiosas inspiran la lucha contra los opresores cuyo ejercicio se rige por un materialismo vulgar y cuya acción se caracteriza por el ejercicio del poder por el poder mismo y la mera satisfacción de las ambiciones y necesidades personales; como es el caso del Presidente, los carteles de la droga que se benefician de su gestión y los falsos empresarios que se enriquecen a costa de las penurias de la mayoría.
Aún más radical al respecto es el comunista peruano José Carlos Mariátegui, quien describe al espíritu revolucionario como una fuerza religiosa, mística, espiritual, opuesta a la crítica racionalista de los intelectuales del sistema.
La confrontación del sistema con la denominada Teología de la liberación, asumida como doctrina, entre otras comunidades, por el Grupo Gumilla de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas, dirigido por Arturo Sosa, actual Superior de losa Jesuitas o Papa Negro, volvió a actualizar la inversión de los roles entre el materialismo y la religión en las disputas sociales.
La coca pasa, pero no se queda en el país
Pero, regresando al principio, no es la religión el opio de los venezolanos, sino, antes bien, el crack; un subproducto de la cocaína, demasiado costosa para adormecer con ella a nuestros marginales y evitar que se insurreccionen contra el narco régimen de Nicolás Maduro y sus secuaces. Una sustancia maligna que se vende como pan caliente, porque es más barata que el alcohol, que ha llegado al país gracias a la guerrilla colombiana y sus compinches venezolanos que se uniforman de verde oliva y a civiles que manejan el negociado, como el presunto heredero de Walid Mackled, alias El árabe, quien hoy se permite discutir la paz de Venezuela con la MUD y el Vaticano.
En un apasionado artículo, publicado el lunes pasado, Thais Peñalver, abogado y escritora, critica acerva y apasionadamente dicho acuerdo. Asevera Peñalver–: Lo que no entienden muchos es que se trata de una carta o un documento legal que emana del Vaticano. Que va a ser leído por todos los presidentes del mundo y así será debatido en no pocas escuelas de ciencias políticas del planeta
Peñalver analiza los puntos del acuerdo y destaca que la MUD acepta la teoría de que hay sabotaje, boicot y agresión a la economía venezolana, comprometiéndose con el gobierno a atacarlos, legalmente, en decisión acatada y firmada por los garantes internacionales; y no que Venezuela fue sometida a un modelo económico implementado por Hugo Chávez –el cual Maduro ejecuta fielmente), modelo fallido en todos los países socialistas–.

La MUD confiesa públicamente que está al margen de la Constitución
Peñalver observa que en el texto del acuerdo se expresa qué no es que el chavo madurismo se haya limpiado el trasero con la Constitución y las leyes de la República; no es que decenas de sentencias del TSJ eliminen todas las facultades constitucionales de la AN; sino que la MUD acepta que fue el Parlamento el delincuente y quien se puso al margen de la Carta Magna; El acuerdo implica la violación de los derechos de los votantes de los Estados Apure y Amazonas para superar el supuesto desacato, tal como ocurrió ayer con la nueva desincorporación de sus diputados.
Peñalver insiste en que la MUD debe, asimismo, explicar a fondo con qué se come eso de–: “Trabajar conjuntamente con el gobierno para nombrar a los rectores” del CNE. Si la idea es nombrar a uno de cada lado, la composición ideológica del CEN no variará en lo absoluto.
También se pregunta–: ¿Qué significa que a MUD va a “convivir en paz” con el gobierno? Y a partir de allí no podemos sorprendernos más porque lo que viene es el final y es más increíble aún: la MUD decidió, como un gran acontecimiento incorporar a Henry Falcón o a Henrique Capriles a la mesa de negociación para hacer seguimiento a este acuerdo y se despidieron hasta el 6 de diciembre, cuando se realizará la  próxima reunión.

La única Venezuela que existe es la de Maduro
La escritora cree que, en el comunicado firmado por los garantes internacionales y sellado y firmado por el enviado del Papa–: La única Venezuela que existe es la de Maduro, la revolucionaria y no hay compromiso, ni siquiera mención alguna con los presos políticos –así que si salen en libertad no fue porque estuvieran en el acuerdo legal difundido– a rectificar el rumbo, a solucionar los problemas de fondo ni mucho menos ruta electoral alguna. De hecho si la hay, es tácita porque el gobierno también logró imponer su agenda electoral y tener otros nueve meses más a sus gobernadores y además logró imponerle a la Asamblea Nacional un supuesto cronograma para “superar el desacato” (aunque esto no haga que supere las decenas de otras sentencias que son más peligrosas que el desacato) en “términos perentorios”.
Recordando a otra víctima de la politiquería barata en Venezuela, el ex presidente Carlos Andrés Pérez, lo único que puedo añadir es que “hubiera preferido otra muerte” porque lo imperdonable es que nos hicieron participar del asesinato del Referéndum Revocatorio. Maduro, como ya lo habíamos sospechado hace unos meses, se queda hasta el 2019. Y yo añadiría–: Y la próxima Presidenta es María Gabriela Chávez, porque así figura en la sala situacional del Sebin, que controla Ramiro Valdés desde La Habana. Y quién sabe hasta cuándo el crack seguirá siendo el opio del pueblo venezolano.


jueves, 10 de noviembre de 2016

Presidente Trump, saludos y pórtese como lo ofreció



Los chavo maduristas andan como palo de gallinero
Convencidos como estaban los chavo maduristas del triunfo de Hilary Clinton y del consecuente desarrollo y crecimiento de la apertura cubana, iniciada sin ninguna concesión a cambio para EEUU, a los solicitados por Interpol (78 los en total, de quienes 37 tienen alerta roja y son solicitados también por Argentina, Colombia y Ecuador) y las agencias de seguridad de la Unión Americana no les queda otra que terminar de raspar la olla y migrar, lo cual no ha de resultarles fácil ni económico.
Entre los más afectados se encuentra Diosdado, quien ahora se moviliza con más círculos de seguridad de los que los nunca tuvo Chávez, pues anda con la paranoia de que lo van a detener y enviar enhuacalado a EEUU, operativo que ya se practicó exitosamente en el pasado con una narcotraficante.
Pero en la lista que, supuestamente, elaboró Maduro, Diosdado no está sólo. Le acompañan como pejes gordos Tarek El Alssami, gobernador de Aragua y heredero del Cartel Mackled, y alias El Pollo Carvajal, ex director del Sebin y del cartel de los Narcosoles, para tener algo que canjear con la oposición timoteísta. A esta oferta se añaden unos cuantos presos políticos, y mucho menos Leopoldo López o Yon Goicochea.
Para mi sorpresa, tirios y troyanos protestan por la elección de Donald Trump a la Presidencia de EEUU. No me parece extraño que lo hagan los mexicanos, por razones obvias. ¿Pero los venezolanos? ¿Por cuáles? Para nuestro país, el cambio de Obama por Trump abre grandes posibilidades,  no para transición que habría que resolverla ya, sino para el reconocimiento del gobierno provisional que surgiría si el régimen castro comunista se niega a entregar el poder por vía constitucional.
Raúl ya se anticipó a felicitar a Trump, mientras nuestra meteórica Canciller le exige soberanía, lo cual es una incongruencia pues a quien debería pedir que se la devuelva es al propio presidente de Cuba, que es uno de los responsables de haber convertido a Venezuela en una colonia del Foro de Sao Paulo. Como se sabe, los otros son Chávez, Maduro, los boliburgueses y los narcosoles.
Lo que me encanta es que, así como hicieron todos los medios masivos de EEUU, Raúl y Maduro creyeron en las encuestas que le daban una victoria segura a Hilary Clinton.

Miseria de las encuestas
Lo cual confirma, una vez más, mi teoría de que las encuestas no comprometen al entrevistado sino que reflejan meramente sus opiniones. Las encuestas son como fotografías: Fijan los gestos, aquí y ahora, pero no determinan posibles y hasta inmediatos cambios. No provocan respuestas espontáneas, sino más bien mediáticas: Recibes de vuelta, como agua sucia, lo que, como agua limpia, pusiste a circular en los medios- Son eficaces en algunos casos, pero inútiles cuando se requiere saber más de lo que se supone.
Hay dos tipos de investigación social aplicables al marketing en general y, específicamente, al electoral: los sondeos de opinión pública y la investigación motivacional
Los sondeos se basan en el diferencial semántico, agrupado en 4 posibles respuestas: Muy bueno, Bueno, No sabe/no contesta, Regular, Malo.
La investigación motivacional, en profundidad, en el buen decir de José Font Castro: Escarba el cerebro del entrevistado y provoca la manifestación  de esos sentimientos que subyacen, silenciados, en su mente-
La investigación motivacional ofrece, a su vez, 2 opciones: entrevistas individuales y grupos focalizados. Los grupos focalizados sí revelan actitudes o predisposiciones, y son estos resultados los que más sirven en marketing
Las entrevistas individuales funcionan con mayor efectividad en los sectores de menores recursos, pues aún con 12 ó 24 participantes, entre aquéllos con menores niveles de información y cultura, siempre alguien asume el liderazgo y contamina los resultados.
Por eso, ante la equivocada pretensión de Luis Vicente Camaleón y Oscar Schemel de apropiarse del vacío creado en los medios por la salida de sus líderes de opinión, por presión del régimen o la perención de sus lugares de trabajo, vale la pena recordar el aserto de Abraham Moles y Claude Zeltmann en su monumental obra La comunicación y los mass media: Las encuestas electorales sólo son valederas y verdaderas cuando se llevan a cabo en entornos de absoluta democracia y libertad de expresión.
Otra equivocación –y que me perdone mi sobrino gringo Guzi, quien sé que está de duelo por Clinton– es pensar que Trump es una suerte de Chávez, destinado a retrotraer a EEUU al siglo XVIII. Como Chávez, Trump es carismático, machista, populista, racista, anti-sistémico; y por ambos votaron los más ignorantes y brutos de los electores. Pero, a diferencia de Chávez, Trump es nacionalista, partidario del libre mercado y demócrata.

Mis contemporáneos presidentes de EEUU
Desde que tengo uso de razón, recuerdo a los presidentes con quienes EEUU se vio obligado a lidiar, emergiendo de todos sus mandatos más fuerte y poderoso que antes.
Empiezo con Truman, cuya actitud era distinta a la de su antecesor. Fue un personaje sencillo, tranquilo y sin pretensiones. Popularizó frases tales como The buck stops here (Yo soy el responsable) e If you can't stand the heat, you better get out of the kitchen (Si no soportas el calor, aléjate de la cocina). Tuvo el nivel más alto de reprobación pública registrada hasta entonces, sólo superado en 1991 por George Bush. Empero, le sobró coraje para terminar la Guerra del Pacífico, ordenando la destrucción atómica de Hiroshima y Nagasaki. También para enfrentarse a Douglas Mac Arthur, considerado un héroe estadounidense, a quien se metió en cintura.
Después de Truman hubo dos períodos del general Dwight Eisenhower, hecho insólito en un país donde los presidentes habían sido civiles casi desde el final de la Guerra de Secesión. Eisenhower, ex Comandante Supremo de los Aliados Occidentales durante la II Guerra Mundial, puso fin al macartismo con un amplio uso de su llamado privilegio ejecutivo. Conservador moderado, mantuvo los organismos del Nuevo Ideal de Roosevelt y amplió la seguridad social. Puso en marcha la construcción de autopistas interestatales, las agencias DARPA y NASA, estableció una sólida educación científica a través de la National Defense Education Act y alentó el uso de la energía nuclear con el programa Átomos para la Paz.  Desde finales del siglo XX, muchos posicionan a Eisenhower como uno de los mejores presidentes en toda la historia de EEUU.
En 1961, John Kennedy asumió como Primer Mandatario de EEUU, pero su gestión fue tronchada en 1963 por una conspiración donde fuera asesinado, sobre la cual hoy se ha profundizado un pelo más. Al parecer, la autoría intelectual del  genocidio estuvo repartida en una triple y contra natura alianza de miembros del Poder detrás del poder –horrorizados pues Kennedy casi desató un conflicto nuclear con la URSS durante la Crisis de los Misiles–, Fidel Castro Ruz –en venganza por la invasión de la Bahía de Cochinos– y Santos Traficante –el capo mafioso que más dinero perdió cuando Fidel se convirtió en dictador comunista de Cuba–.
Lyndon Johnson terminó el período de Kennedy y fue electo por un período más. Quiso quedarse en Washington, pero el estallido social ocasionado en EEUU por la Guerra de Vietnam, le obligó a desistir.
Los asesinatos de Robert Kennedy, Fiscal General de la Nación y candidato a la Presidencia y Martin Luther King, activista a favor de la minoría negra, potenciaron a Richard Nixon, quien prometió acabar con la Guerra de Vietnam. Aunque en se segundo mandato lo hizo, fue defenestrado al mentir sobre su desconocimiento del llamado Watergate. Su período lo completó Gerard Ford, de quien la gente se burlaba mucho porque decía que era incapaz de coordinar las acciones de mascar chicle, saludar y bajar las escalerillas del avión presidencial sin caerse.
Después de Ford se presentó y dijo Jimmy Carter, en mi opinión el peor presidente de EEUU durante el pasado siglo, a quien los venezolanos le debemos el descalabrado desempeño de la Coordinadora Democrática y el famoso revocatorio que atornilló a Chávez en el poder. Carter no duró más que 4 años, y fue vencido por Ronald Reagan quien, a mi entender, hizo uno de los mejores gobiernos de EEUU porque le ganó la Guerra Fría a la URSS y socavó las bases de la Cortina de Hierro.
Después de Reagan vino George Bush Sr, quien descontroló la economía, creando las bases para la crisis financiera de 2008.
Bill Clinton, en 2 períodos, generó prosperidad y oportunidades para la clase media, pero el balance existente entre los dos grandes partidos estadounidenses desde 1940 de que los yanquis no se calan a ninguno de ellos por más de 8 años, volvió a poner a otro Bush en el poder, George Bush, Sr, quien gobernó desde el 2001 hasta el 2009
Y entonces le reemplazó Obama, y lo demás acaba de pasar.

En resumen, para los venezolanos de oposición, hay motivos de alegría si Trump se comporta como lo prometió ante sus empleados venezolanos en Doral. Empero, para los venezolanos oficialistas, para Santos y para Raúl, los motivos son de tristeza. Presidente Trump, saludos y pórtese como lo ofreció.