¿Por
qué se me ocurrió decir aquello? ¡Dios mío! ¿Por qué no me quitaste el habla?
¡Y todo por una copa rota! ¡Quién pudiera recoger las palabras que no debió
pronunciar! ¡La hora menguada!... Rómulo Gallegos, La menguada hora
La cúpula bolichora
Un enano no puede dirigir a Globovisión
Para conducir un medio de
comunicación actual hay que ser inteligente y culto, virtudes exactamente
opuestas a los defectos que adornan a los que hoy gobiernan y chorean a esta
desgraciada Venezuela.
Por ejemplo, el nuevo presidente
de Globovisión, Raúl Gorrín, ha llegado a donde está tras un notable desempeño
en la llamada Banda de los enanos, que
nada tiene que ver con Blanca Nieves pero sí mucho con una sobre una mafia judicial
dedicada al soborno y la extorsión a cambio de decisiones judiciales
favorables.
Fue el ex magistrado del Tribunal
Supremo de Justicia, Luis Velázquez Alvaray, quien ahora trabaja como cantante
al servicio de la CIA, la DEA y el FBI, quien develó el gracioso modus operandi de estos chamos y chamas: Si me dan tantos millones de dólares tomo
decisiones a tu favor, si es en contra; te extorsionan- dijo en una
entrevista ofrecida a la televisora Miami
SoiTV. Allí también denunció: Los
enanos también están involucrados en el homicidio de Danilo Anderson.
Gorrín incursionó como empresario
en los seguros en 2008. Otra recortada, Claudia Patricia Díaz Guillén, tesorera de la
Nación desde mayo de 2011 hasta abril de 2013, fue mencionada por Henrique
Capriles como una de las personas detrás de la compra del canal de noticias.
Díaz, al cumplir un año en el
cargo fue acusada de haber montado un mecanismo ilegal para obtener dólares
preferenciales y revenderlos luego en el mercado paralelo,- Las operaciones se
habrían realizado en libras esterlinas a través de bancos suizos para burlar
los controles de las instituciones reguladoras de EEUU.
Al finalizar la operación,
depositaban en un banco oficial los bolívares producto de la venta de los
dólares, transacción realizada con el apoyo de un banco privado, y devolvían el
monto excedente solicitado al BCV, pero re las ganancias ilegales eran
repartidas entre el banco privado venezolano, los brókeres Raúl Gorrín (Seguros La Vitalicia) y Gustavo Perdomo,
además del presidente de Banplus, Carlos Romero.
Lo de la Kirchner es peanuts frente a lo
de aquí
El conocimiento necesario para
montar todos estos tinglados y negociados se llamara Aritmética y se aprende en
Primaria. Al adicionársele el manejo leguleyo -no el mundo del deber ser sino la cloaca
tribunalicia- y pagar comisiones bajo la mesa
al apparatchik del PSUV y unos
cuantos vestidos de oliva, los bolichoros que ahora son dueños de Globovisión
pudieron juntar billetes verdes en cantidades y velocidades mucho mayores de
las que las atribuidas a Cristina Kirchner por el periodista Jorge Lanata a la
viuda que preside Argentina.
Después de todo, los 5 mil y pico
de millones que Lanata asegura Kirchner tiene en Seychelles los hizo la pareja
en tres períodos, y la mayor cuantía de los mismos está invertida en su país de
origen. En cambio, los Gorrín & Company nunca fueron presidentes y la plata
la tienen en Gran Cayman, Miami y Panamá.
Y llegaron los tigres de Troya
Si a lo anterior se agrega que Juan
Domingo Cordero, al que sus socios presuntamente echaron por blandengue con las
anclas del canal, al sentirse destinado al sacrificio -como el homónimo
de Dios, que cura los pecados del mundo- le lanzó un SOS
a La Colina, y recibió ipso facto una especie de caballo de Troya -en su caso yegua- para programar
la maduración del canal, en verdad dudo que los enanos recuperen su inversión.
Trabajé en una televisora de
noticias que falló, por razones similares a las cuales presumo le ocurrirá lo
mismo a Globovisión. Porque no hay dinero capaz de convencer a los televidentes
de que sentarse a ver mentiras y videos.
También recibió mi ex patrono un
contingente de tigritos troyanos, tras una deliciosa cena y unos mejores
whiskies con el director general y otros personajes de La Colina.
Para resumirlo un poco, tras dos
meses de trabajo, los troyanos no habían podido, sabido o querido elaborar ni
10 minutos de programación, de las 24 horas previstas. Ni siquiera el diseño de
la parrilla o la síntesis de sus contenidos. Y cobraban una boloña, en
comparación con el resto del personal.
Empero, en ninguna de mis cortas
experiencias periodísticas en las empresas de papel, tinta y ondas hertzianas, me
obligaron sus dueños: A censurar noticias
y programas; entregaron una lista negra de invitados; intentaron imponerme
preguntas; irrespetaron mi la integridad; menospreciaron mi ejercicio
profesional o crearon desequilibrio en el balance de los espacios de noticias-, motivaciones que expresaron públicamente
los compañeros trabajadores de Globovisión para su renuncia masiva del viernes
pasado.
La fábula de los tres monitos
Me acuerdo que le rogaba a un
directivo de la educación privada después -me enteraría que
también era un caballo de Troya en su ONG- que escribiera
para El Diario de Caracas, del cual
yo era su subdirector, y me miraba con desprecio. Sin embargo, fue el único
medio que publicó, completas, las denuncias sobre el Foro de Sao Paulo.
Renuncié al periódico cuando fue adquirido por Perucho Torres Ciliberto, que ya
no es más chavista y disfruta de su exilio dorado en el Imperio.
Tampoco quiso Guillermo, mi amigo
y ex compañero publicista, ni oír de The
Daily Journal cuando me llamaron como asistente al Editor en Jefe, pues su
agencia no estaba de acuerdo con la
política editorial del diario, sin que todavía se hubiese publicado ni una
miserable página del nuevo formato.
Ni las presiones de la agregada
cultural de la Embajada Americana en Bogotá sobre la Cámara de Comercio Colombo
Americana, ni las de APRA en Lima contra las asociaciones gremiales cuando se
intentó lanzar el medio en Colombia y se comenzó a difundir en Perú.
Ninguno de estas personas,
naturales o jurídicas, quiso juzgarnos a mi y a los compañeros de trabajo por
nuestras acciones, sino por los prejuicios y preconceptos que ellos tenían
sobre nuestras intenciones
Las anclas rotas de Globovisión (...y ya me hacen falta)
Con esa vehemencia que
demostraron entonces, es ahora de que procedan ahora. No sólo para defender a María
Elena, Norberto, María Isabel, Roberto, Ana Karina, Román, Alba Cecilia,
Gladys, Leopoldo, Jesús y a los que echaron antes.
A favor de estos extraordinarios
deberían manifestarse la SIP, el Colegio de Periodistas, la UCV y tantas otras
organizaciones que se desgarran las vestiduras de los derechos de expresión e
información por quítame esta pajita del
hombro. Como lo hicieron cuando cerraron RCTV, y con los resultados que
lograron.
A quien yo llamo es a los
anunciantes y publicistas, que no deben ni pueden volverse cómplices de los
enanos. Me refiero a Darío, mi amigo y antiguo compañero de trabajo, quien
salió muy complacido de la reunión con Cordero, y así lo declaró en su
condición de dirigente empresarial. Y de tantos otros que permanecen sordos,
ciegos y mudos en esta menguada hora de los troyanos.