viernes, 8 de septiembre de 2017

El discurso del método II
El deber de buscar la verdad

Todos mienten.
La policía miente. Los abogados mentira. Los testigos mienten. Las víctimas mienten.
Un juicio es un concurso de mentiras. Y todo el mundo en la corte lo sabe.
El juez lo sabe. El jurado entra al juicio sabiendo que escuchará mentiras.
El truco del defensor es ser paciente. Esperar. No caer en la provocación por cualquier mentira. Agarrar sólo la mentira que te sirve,  y forjarla en hierro caliente como hojilla afilada. Utilizarla como bisturí para abrir el caso por la mitad y derramar sus tripas en el suelo.
Ese es mi trabajo, forjar la hojilla. Para usarla sin piedad ni conciencia. Ser la verdad en donde todo el mundo miente.
Michael Conally[1]: The brass veredict


La primera víctima de la guerra es la verdad–: aseguró el senador estadounidense Hiram Johnson en 1917, con motivo de la I Guerra Mundial. En medio de la II Guerra Mundial, Winston Churchill aseveró–: En la guerra, la verdad es tan preciosa que debería ser protegida de las mentiras por un guardaespaldas. Por su parte Carl von Clausewitz, –militar prusiano, influyente historiadores y teóricos de la ciencia militar moderna– sostuvo: La guerra es la continuación de la política por otros medios.
Esas frases ahora son más ciertas ahora en Venezuela gracias al proceso hegemónico de la comunicación social, impuesto por el régimen narco–comunista, lenta pero inexorablemente, durante veinte años; bajo el comando directo de los tiranosaurios cubanos –Castro y Valdés– y con el apoyo de los mandatarios foropaulistas –Bachelet, Evo, Correa, Dilma, los Kirchner, Lula, Ortega, Santos–, quienes esperaban los resultados del trágico experimento para adaptarlos y aplicarlos en sus países.
Las etapas del proceso fueron claras, pero pocos se apercibieron o  se desentendieron de su estrategia como si la cosa no fuera con ellos–:

Primero vinieron por los judíos, y nada dije porque no soy judío.
Luego por los sindicalistas, y nada dije porque no soy sindicalista.
Luego por los católicos, y nada dije porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí mas, para entonces, nadie quedaba que dijera algo…[2]

La hegemonía mediática como política del foropaulismo

El caso más evidente y sonado fue el despojo de la concesión a RCTV, seguido del hurto de su hardware en todo el país.
Un acto que le costaría al régimen la derrota del plebiscito donde Chávez pretendió imponer el Plan de la Patria, o conversión de la Carta Magna de 1999 en la Constitución de la República Socialista de Cuba.
El comandante golpista murió sin haber logrado este objetivo, pero su sucesor, Maduro, lo hizo al aprobar ilegalmente la Asamblea Constituyente. Y  lo legitimará con el concurso de la oposición tolerada e infiltrada gracias a las elecciones previstas para el mes que viene, pues, como lo analiza brillantemente  Gustavo Azocar Alcalá­–: No hay peor ciego que quien no quiere ver. El propósito de las elecciones regionales es darle legitimidad a Maduro, a la ANC y al CNE. Después que se hagan los comicios regionales y estas tres instancias hayan sido legitimadas a nivel nacional e internacional, todo lo demás será historia.[3]
La televisión privada quedó destruida en Venezuela. Venevisión firmó un pacto de no agresión con Chávez después del 11–A, el cual ha cumplido escrupulosamente. Globovisión fue vendida al Grupo Gorrín, cuyo presidente pertenecía a la Banda de los Enanos, que en los tribunales penales hacía lo que el novel y designado a dedo Fiscal General de la Nación, Tarek William Saab, acusa ahora a la Fiscal expatriada Luisa Ortega Díaz durante su época dorada[4]. Aunque las guindas del cóctel han sido los cierres de las radioemisoras de Amalia Heller y 1BC, éstas fueron antecedidas por la clausura de más de 40 estaciones, entre ellas la cultural de la Universidad de Los Andes.

El “forfeit” de los medios impresos


 El único preso por el peculado de US$ 8 mil millardos fue el periodista que lo denunció

En cuanto a la prensa, Saab se horroriza por los US$ 200 millones presuntamente recibidos por el grupo extorsivo dirigido por Ortega Díaz y su esposo en una incomprensible operación relacionada con la faja petrolífera del Orinoco, mas nada dice sobre los US$ 8 millardos volatilizados en CVG Ferrominera del Orinoco, cuyo único condenado fuera David Natera Febres, director de Correo de Caroní, por haber informado sobre los pormenores del delito en el 2013. Tal dictamen, según los criterios de las ONG Espacio Público e IPYS, instauró en Venezuela la criminalización del periodismo independiente y de investigación.
A Natera le castigaron por haber expuesto la extorsión de Juan Carlos Álvarez Dionisi, coronel de contrainteligencia militar (DGCIM), a la alta gerencia de Ferrominera y sus contratistas. El militar les habría chantajeado a cambio de excluirlos de una supuesta lista donde se revelaban los nombres de los miembros de la Mafia del hierro y se detallaban sus fechorías.
A raíz de las averiguaciones sobre este caso, Radwan Sabbagh, presidente de la estatal, fue destituido de su cargo en mayo del 2013. Más tarde, tres altos empleados públicos corrieron con la misma suerte, y el comerciante Yamal Mustafá –propietario del Diario Primicia, de la empresa Corpobrica y estrechamente vinculado con el gobernador del Estado Bolívar–, fue aprehendido y enjuiciado también.
Aunque la noticia apareció en más de una veintena de medios, sin embargo, Mustafá únicamente demandó Natera y a Andrés Velásquez, quien quedó excluido de la querella por gozar de inmunidad parlamentaria.
El tribunal admitió la demanda, pese a que la Fiscalía le había imputado a Mustafá peculado doloso propio, concertación de funcionario público con contratista y asociación para delinquir. Empero, Mustafá goza de libertad plena desde diciembre de 2015, pues su causa fue sobreseída.
Además del escandaloso juicio contra Natera, la dictadura creó una compañía del Estado denominada Alfredo Maneiro, que ejerce el monopolio para distribuir del papel de imprenta en Venezuela. Y que no le vende el insumo básico a los periódicos que no se cuadren con el régimen.
Por esa razón  desaparecieron del mercado El Diario de Carora (Estado Lara), un periódico centenario; El Diario Antorcha de El Tigre (Estado Anzoátegui), de 60 años de edad; mientras que algunos más afortunados, como El Carabobeño de Valencia (Estado Carabobo) y El Impulso de Barquisimeto (Estado Lara), han tenido que renunciar a sus ediciones físicas y para subsistir sólo en el formato digital.
Cualquier comunicólogo que analice los contenidos mediáticos de Venezuela llegará a concluir que son, al menos, banales. Cuando no plagados de mentiras, medias verdades e información falaz y tendenciosa.

El fracaso de la revolución comunista en Europa

A finales del siglo XIX e inicios del XX, el marxismo–leninismo anticipó que, de haber guerra en Europa, los proletarios se unirían y sublevarían. Pero la hipótesis fracasó. Durante la I Guerra Mundial, los trabajadores fueron leales a sus respectivas nacionalidades y la llamada conciencia de clases brilló por su ausencia cual aglutinante del colectivo. Los obreros alemanes, austríacos, británicos, franceses y rusos combatieron con honor, olvidándose de las provocaciones izquierdosas.
En 1917 la revolución comunista substituyó al zarismo en Rusia, mas se estrelló contra la pared en el resto de Europa, contradiciendo una vez más a la ortodoxia. Al final de la guerra, los ñángaras se preguntaban en qué se habían equivocado. Antonio Gramsci en Italia y Georg Lukács en Hungría dieron como respuesta que la cultura occidental había alienado a los obreros y les había ocultado sus intereses legítimos. En consecuencia, para que la revolución triunfara, la cultura occidental tenía que ser demolida.
Así comenzó la guerra contra las libertades de expresión e información, que eran los espejos de la cultura occidental.

La Escuela de Fráncfort


Basándose en el marxismo y en el antisemitismo, así como en la historia de la marginación y opresión en Europa, Theodor Adorno y Max Horkheimer describieron la formación de un sentimiento que estaba desarrollando el nacionalsocialismo, y cuyo objetivo era el apartheid y exterminio de grupos específicos: judíos, socialdemócratas, minusválidos.
Ambos autores sostenían la necesidad desvelar los mecanismos ideológicos ocultos del proceso nacionalsocialista, para emplearlos –según ellos– en un propósito positivo: la enseñanza y aprendizaje del marxismo leninismo como punto de partida para la liberación de los pueblos oprimidos por el capitalismo.
Ambos autores se atrincheraron en la Universidad de Fráncfort, cuando dicha institución apenas contaba con 10 años de haber sido fundada, y necesitaba darse a conocer públicamente, creando en ella el Instituto de Investigación Social de Frankfurt am Main (1923). La obra más conocida de la que a partir de entonces comenzó a ser llamada La escuela de Fráncfort [5]fue La dialéctica de la ilustración (Dialektik der Aufklärung), suerte de enciclopedia social–confusa, compilada y editada conjuntamente por Horkheimer y Theodor W. Adorno entre 1944 y 1947.
Con ella captaron a otros intelectuales rebeldes, como el estadounidense Hebert Marcuse, quien les serviría de puente a Norteamérica cuando tuvieron que huir en bloque para salvar su pellejo, tras el cambio de actitud que produjo la invasión a la URSS de los nazis hacia sus antiguos camaradas.

Fráncfort y la caza de brujas en EEUU

La idea de socavar a la cultura de los países democráticos se volvió en una fijación típica del izquierdismo global, gracias a la nefasta influencia de los miembros de la Escuela de Fráncfort. Tras haberlo logrado en la frágil República del Weimar, decidieron llevar la fuerza destructiva al país que les había dado generoso asilo, EEUU, una vez que el monstruo que habían ayudado a procrear, el Tercer Reich, se les reviró.
Tras analizar y subsumir a la sociedad estadounidense dentro de los parámetros de su retorcida Teoría Crítica, los expatriados de Fráncfort añadieron nuevos venenos y condimentos, entre ellos Estudios sobre los prejuicios, culminado en 1950, con el nocivo ensayo de Theodor Adorno: La personalidad autoritaria. En él sostiene que el pueblo norteamericano posee muchos rasgos fascistas, y que todo aquel que crea en el American way of life (estilo de vida o sueño americano) está psicológicamente desequilibrado.
De allí proviene el uso indiscriminado del vocablo fascista, que los comunistas aplican a sus opositores, así como también la justificación de los sórdidos tratamientos psiquiátricos que la KGB incluía con las cuales victimaron por décadas a los rusos y los sufridos habitantes de los países satélites como terapias de rehabilitación para quienes se opusieran a sus mares de la felicidad.
Sin embargo, a ninguno de los canallas de Fráncfort le tembló el pulso para ponerse a las órdenes del poder de los supuestos bobos, fascistas y locos de EEUU.
Marcuse, por ejemplo, comenzó su carrera paralela como espía clave en la Oficina de Servicios Estratégicos  –OSS antecesora de la CIA–, mientras que algunos como Horkheimer y Adorno, se enquistaron en Hollywood en busca de idealistas a quienes catequizar con su Biblia de la Maldad.

La vuelta a Frankfurt

Tras de haber subvertido a sus anchas en el mundo del cine  –donde reinaba como en ningún otro lugar la para ellos la odiada cultura occidental– y a fin de evadir a la inquisición dirigida Joseph McCarthy, Horkheimer y Adorno regresaron a Frankfurt.
Ni siquiera tuvieron los cojones de enfrentarse al Comité de Actividades Antiamericanas, como sí lo hiciera su paisano Bertolt Brecht, quien se declaró comunista antes de partir para Alemania Oriental con el nombramiento de Ministro de la Cultura bajo el brazo.
La acción de estos pseudo–intelectuales fue una de las causas que desató la persecución macartista contra actores, escritores y técnicos de Séptimo Arte, la cual ocasionó a su vez que más de 10 mil profesionales perdieran sus empleos. Entre ellos, destacaron celebridades como Charles Chaplin, Luis Buñuel, George Pepper, Hugo Butler, Zachary Scott, Bernie Hamilton,  Kay Meersman,  Graham Denton y  Claudio Brook.
Marcuse se quedó en EEUU, como docente de la Universidad de California, en San Diego. Al fin y al cabo, Marcuse tenía su patente de corso con su pasantía por la OSS–CIA.
A los que volvieron a la Patria[6], no se les ocurrió siquiera darse un paseíto por Berlín Oriental a ver a su amigo Brecht, quien les había ofrecido traslado a la RDA.
Se quedaron en Frankfurt, epicentro de las comunicaciones del capitalismo salvaje, intentando demostrar que el pueblo alemán era más bueno e inocente que Blanca Nieves, y que la culpa del silencio y la pasividad colectivos frente a horrores que le escocían sus narices como el holocausto había sido el doctor  Joseph Gobbels, Ministro de Propaganda del III Reich, creador de un patuque propagandístico que amalgamaba el mito de la superioridad aria, el libro Mein Kampf de Hitler y la crisis económica global de la década de los 30 del siglo pasado, empleando a fondo a los medios existentes –prensa, radio y eventos públicos–.
Lograron así manera sembrar el terror entre los líderes democráticos europeos sobre la influencia maléfica de los anunciantes privados, el consumismo y una posible rebelión de las masas al no poder disfrutar los productos de la riqueza; tendencia que se agudizaría aún más si llegaran a distribuirse las frecuencias televisivas en concesiones a la moda estadounidense.
La idea caló a fondo, y para que hubiera televisión comercial Europa tuvo que esperar más de medio siglo. En algunos casos, como en España al ganar el PSOE de Rodríguez Zapatero, TVE cerró sus espacios comerciales, y le cargó el costo creciente de sus emisoras a los contribuyentes.

Fue Pío XI y no Gobbels quien descubrió el poder propagandístico de los
medios radioeléctricos

También los de Fráncfort mintieron en este caso, pues el uso de los medios radioeléctricos para hacer proselitismo y enviar mensajes doctrinarios no lo iniciaron Gobbels ni los anunciantes yanquis, sino el Papa Pío XI, quien, en 1931 le encargó a Guglielmo Marconi la construcción y lanzamiento de Radio Vaticano.
La emisora salió al aire el 12 de febrero de 1931 y fue inaugurada por el propio  Pío XI con el discurso Qui arcano Dei (Gracias a Dios). El primer director de Radio Vaticano fue el físico y matemático jesuita Giuseppe Gianfranceschi. ​
Tras la muerte de Pío XI, se difundieron tanto los pormenores del cónclave y la ceremonia de coronación de Pío XII en 9 versiones y traducciones simultáneas.​ Durante la ocupación de Roma por los nazis, Radio Vaticano siguió operando, y su Oficina de Informaciones estableció el primer servicio público para encontrar a civiles y militares desaparecidos y transmitir, a los prisioneros, mensajes de sus familias.
El Vaticano dedica hoy la duodécima parte de sus ingresos, unos US$ 350 millones anuales, a la difusión de sus ceremonias y doctrinas por radio y televisión en numerosos idiomas y múltiples usos horarios. El apogeo del la propaganda audiovisual católica llegó con San Juan Pablo II, quien utilizó su amplia formación[7] y talento histriónicos para convertirse en celebridad durante sus 104 visitas pastorales al exterior, iniciadas en República Dominicana (1979).


San Juan Pablo II, Una celebridad mediática

Dado que el Vaticano sabe que ya la televisión no es el medio favorito para los jóvenes, emplea hoy a más de 25 especialistas en informática para el manejo de los medios interactivos, de los cuales también ha sido pionero .
La batalla por la verdad


Kurt Shork: El reportero asesinado que reescribió "Romeo y Julieta"

Mientras la tecnología da saltos cuánticos, la verdad sigue siendo la primera víctima de la guerra. Esto se debe, de alguna forma, a que las redes sociales facilitan que las partes en conflicto, sobre todo en zonas complejas como el Medio Oriente, lleguen directamente al público, soslayando los medios masivos y la post-propaganda. De ahí el empeño de la dictadura en Venezuela, recientemente expresado por Delcy Rodríguez, presidenta de la Constituyente, por controlar Internet y la telefonía celular, tal como lo hacen los chinos y los cubanos-
Maduro le teme a una primavera árabe en Venezuela, y una vez purgados los medios masivos y cortada las señales de los informativos internacionales como CNN, Caracol y Azteca TV, las redes sociales son lo único que queda para que uno se medio entere de lo que pasa en Venezuela y el mundo.
De ahí que los reporteros que buscan la verdad sean los más necesarios, sobre todo considerando los avatares que afrontan, pues a menudo se convierten en objetivos para tirios y troyanos.
Uno de sus principales desafíos es contar cómo modifican las crisis  al ciudadano de a pie. En Cuba el hambre obligó a muchas mujeres a jinetear. En Venezuela, hijos de gente bienvenida a menos se convirtieron en testaferros de los enchufados y narcotraficantes
Kurt Shork –corresponsal de la Agencia Reuters asesinado en Sierra Leona– se volvió famoso por su reportaje sobre Boško Brkic y Admira Ismic que pasó a la historia del periodismo como Romeo y Julieta en Sarajevo, el uno cristiano y la otra musulmana, eliminados por francotiradores en 1993 mientras trataban de escapar cruzando el Puente Vrbanja.
He estado hablando hasta ahora principalmente sobre los medios impresos, pero me gustaría volver a otro aspecto del periodismo de guerra(la fotografía),
El objetivo último del periodismo debería ser ayudarnos a combatir la llamada “fatiga de la simpatía” que puede nacer fácilmente con la abundancia de malas noticias. Esa que hace más fácil para nosotros apagar la tele, cambiar de página y simplemente seguir con nuestras vidas diarias y anular la realidad en la que sufren tantas personas. Sin reporteros de guerra, equipos televisivos, fotógrafos, permaneceríamos en la ignorancia. En la ignorancia de lo que sucede verdaderamente, y, mucho más importante, ignorando que todos tenemos el deber de buscar la verdad [8].




[1] Periodista y escritor estadounidense, ganador del Premio Putlizer y autor de más de 20 novelas basadas en casos reales de las cortes penales de EEUU.
[2] Fragmento del poema El Camino, atribuido errónea o interesadamente al dramaturgo Bertolt Brecht, ex Ministro de Cultura de la RDA, pero en realidad escrito por el pastor luterano Martin Niemöller (1892-1984).
[3] ¿Quién gana y quién pierde con las elecciones regionales?. Blog. Septiembre 4, 2017.
[4] Extorsionar a los enjuiciados para cambiar los enjuiciamientos por peculado a inocencia plena.
[5] La capacidad de plagio de los comunistas es realmente ilimitada. El nombre La escuela de Fráncfort surge para competir con otro instituto dedicado a la socio–antropología del Viejo Mundo, La escuela de París, dependiente de la Universidad de la Sorbona.
[6] Los comunistas son apátridas por naturaleza, pues desprecian los estados nacionales y sueñan con un mundo centralizado, cuya autoridad resida en una especie de soviet supremo. Es, más o menos, el esquema de poder reivindicado por Fidel Castro durante el Foro de Sao Paulo celebrado en La Habana.
[7] Juan Pablo II fue un excelente actor en sus mocedades. Durante sus viajes –y aún cuando yacía en su lecho recuperándose del atentado contra su vida–, manejaba la cámara con gran destreza. Su lenguaje corporal cuando se encontraba en eventos masivos, ha sido reconocido e imitado por sus dos sucesores.
[8] Philip Pullella, La Stampa, 20/09/2016

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