viernes, 26 de febrero de 2010

El humor de Laureano Márquez

Erwin Wickert, Embajador de la República Federal Alemana en Beijing (1976-1980), publicó, una vez finalizada su misión, China vista desde adentro (1982), libro que se convertiría en un best-séller internacional.
Aunque Wickert no se consideraba a sí mismo como un sinólogo, había trabajado anteriormente en las legaciones tudescas de Shangai y Tokio, entre 1939 y 1945, y era un consagrado ensayista, dramaturgo y novelista a la fecha de edición de la obra comentada.
Wickert aseguraba en ella que la visión y valoración de los analistas occidentales sobre China, en general, y la dictadura comunista implantada por Mao a partir de 1949, en particular, eran imprecisas pues no explicaban por qué órdenes históricos milenarios, basados en la armonía, se desplomaban de la noche a la mañana, con mucha frecuencia, y arrastraban y enterraban bajo sus escombros a millones de seres humanos.
Señalaba Wickert la forma admirable en que el pueblo chino, tras sus grandes alzamientos y rebeliones y la caída de las dinastías, lograba en breve tiempo establecer nuevos sistema, muy semejante a los anterior, con nuevos controles y regulaciones que restablecían el equilibrio perdido.
Según Wickert, pese a que China acumulaba más guerras y revoluciones en su haber histórico que todo el Occidente en su conjunto, estos ciclos se repetían una y otra vez, hasta que llegó Mao:
Él no buscaba la estabilidad sino el progreso, que sólo podía conseguirse actuando como Prometeo, basándose en la revuelta y la contradicción. No deseaba la armonía sino la revolución permanente. Exigió de los chinos -y no sólo de ellos- que se decidieran a seguir la línea de la revolución proletaria para luchar contra los burgueses. Sólo existían esas dos tendencias, y en confrontación de ellas no cabía la neutralidad. Los indecisos eran despreciados. Quien se mostraba partidario de la doctrina del camino intermedio se oponía al progreso, que sólo podía crecer y desarrollarse a partir de la lucha revolucionaria. El combate entre las dos tendencias, la línea proletario-revolucionaria y la línea burguesa-revisionista era la madre de todas las cosas […] La línea correcta no podía ser en ningún caso la que defendiera y se esforzara en conseguir una existencia armónica basada en el acuerdo y el entendimiento general, en la que todo transcurriera como en una clase de bordado, sino aquella que estuviera decidida a imponer las transformaciones más radicales de la sociedad por los medios más radicales. Sólo podía ser un revolucionario auténtico quien supiera odiar.
Tras el fiasco del Gran Salto Adelante, Mao supo que las riendas del poder se le escapaban. A comienzos de la década de los sesenta del siglo pasado, la nomenclatura del PCC empezó a no pararle a Mao, y la prensa publicó notas donde se mofaban de él, lo cual resultaba inaceptable, pues cualquier chino prefiere la muerte que la humillación. Además, Liu Shaoqi y Deng Xiaoping comenzaban a aflorar como sucesores del vetusto tirano.
Entonces Mao inició su Revolución Cultural. El 26 de julio de 1966 movilizó a las juventudes contra el Partido y el gobierno de Pekín, que trabajaban tranquila y continuamente decididos a apartar de su camino al defensor de todas las utopías. Posteriormente, Mao se jactaría de haber lanzado una ocurrencia hasta el momento inexistente en los textos revolucionarios: ¡Bombardeen los centros oficiales!; la solución ofrecida por él, fue la orden por él dictada a través de los medios oficialistas. Dividió al pueblo y lo obligó a enfrentarse consigo mismo. Aquella marejada de violencia –que segó la vida de millones de personas- le llevó nuevamente al poder.
En su primera visita oficial a la República Popular China, el que les contamos confesó su veneración por Mao. Igualmente, así lo hizo sobre Lenin, en su visita a un perdido pueblo de las Federación Rusa, cuando descubrió una todavía en pie estatua del barbudo líder ruso, cubierta con caca de paloma. La prensa venezolana, todavía independiente, se lo tomó a risa, dejando leer entre líneas cuestionamientos sobre la ignorancia, la falta de actualidad y la incongruencia de tales comentarios.
Y así, de chiste en chiste, han transcurrido once años.
Los supuestamente cultos, actualizados y congruentes críticos del que les contamos siguen empeñados en sus humoradas, mientras él hace lo que le da la gana: entrega la soberanía a Cuba, arruina al país, lo desmantela, desprecia a los profesionales egresados de nuestras universidades, privilegia a los capitalistas brasileños, anula con glopes de Estado los resultados electorales en Táchira y Zulia, mantiene un toque de queda de facto con su Guardia Roja y la verde oliva, raciona los alimentos, el agua y el fluido eléctrico a su leal saber y entender y se limpia el paltó con la Constitución. Por si fuera poco, nos lo tiene metido a fondo con sus Cuatro Motores de la Revolución –y ahora un Quinto, las comunas-.
No hay nada de gracioso en lo que él deshace. Ni en transformarlo en chanza, porque si la joda pudiese cambiar la Historia, ni Hiltler, ni Mussolini, ni Trujillo, ni Stalin hubieran llegado más allá de la primera base, pues bien ridículos que lucían en sus uniformes, espacios y tiempos respectivos.
Para un observador fino debería ser más bien muy preocupante cómo los fablistanes de los medios oficialistas y algunos de los funcionarios de la jerarquía hayan progreso en sus respectivas apariciones mediáticas.
Durante la rueda de prensa que diera Alberto Federico Ravel, por ejemplo, los periodistas apologéticos del régimen concurrieron con preguntas estudiadas y respuestas argumentadas. Así mismo lo hizo la novel Defensora del Puesto, Gabriela del Mar Ramírez. Lo importante, en ambos casos, no fueron los contenidos, sino la forma de exponerlos en pantalla.
Atrás quedaron la mirada huidiza del anterior Defensor del Puesto, Germán Mundaraín, el discurso de orate del ex Fiscal General Isaías Rodríguez y hasta la mediación de Mario Silva para atacar en exclusiva a los chivos enemigos de régimen. Ni siquiera la fantasías de Pedro Carreño y las disquisiciones de otros de sus compañeros del PUS en la ANAL –Asamblea Nacional- , tendrán cabida en la Revolución Cultural propuesta, propulsada y acelerada por el que les contamos.
Por eso, el único humor recomendable en este capítulo de nuestra tragicómica historia reciente es el humor en serio. El de Laureano Márquez.

domingo, 21 de febrero de 2010

El cambio va

Las actuales y complejas relaciones entre las personas y sus medios de comunicación pueden ser mejor comprendidas si se parte de una idea antigua, arraigada y compartida por la mayoría, que abarca desde el pecado original hasta el mito del hombre nuevo: Existe algo definitivamente disfuncional en la naturaleza humana, por lo cuál hay que cambiarla radicalmente.
Del homo sapiens al homo cyberneticus
Todas las religiones plantean el cambio deseado a través de caminos largos, tortuosos y peligrosos, desde el Budismo hasta el Cristianismo y sus múltiples variantes. Según Carlos Marx los seres humanos se transforman y configuran su entorno mientras aplican su propia reingeniería laboral. Para Marx y Federico Engels este caldo de cultivo lo nutren la tecnología, las herramientas y los inventos empleados en la producción.
Para los budistas, el castigo por resistirse al cambio es renacer ad-infinitum, a veces bajo el abominable formato de cucarachas. Para los cristianos, el Infierno. Para los comunistas, el ser declarado antisocial, la cárcel, el exilio o el paredón.
Adolf Hitler visualiza al hombre nuevo como un ario puro, sin trazas genéticas de judíos, eslavos y otras razas inferiores. Mao Zedong es más específico al respecto: Su aspecto es el de los héroes socialistas que vemos en los carteles. Serio, orgulloso, decidido, convencido de su victoria, fuerte, valeroso, con la vista puesta en el futuro, lleno de confianza. Carece de necesidades y no quiere para sí ningún tipos de privilegios ni poder. Sólo ama al Partido y a sus líderes. Odia a los enemigos del socialismo y, en primer lugar, a los hegemonistas y socialimperialistas soviéticos.
Los pensadores posmarxistas, inspirados en la Teoría del Caos, que –según ellos- fue lo que le faltó al socialismo científico para su viabilidad, van mucho más allá de lo soñado por los tiranos del Siglo XX.
Peter Sloterdijk en El extrañamiento del mundo, describe al hombre actual como una mediocridad insatisfecha, semidepresiva, atontada, que triunfa como animal triste; que se menosprecia, hundido en la ambigüedad de su propio yo. Que encuentra en la música –el rock y el ragetón- el recurso para huir del entorno, y en las drogas el fallido intento para derribar su trivialidad.
Al planeta lo diagnostica como enfermo o decadente, donde la vida se halla empobrecida y mutilada: Un globo suspendido en un mecanismo ciego de autoconservación, vertebrado en torno al escape. Una relación perversa entre la arquitectura y el lenguaje, que ha empujado el pensamiento hasta el suelo, impidiendo su libertad de movimiento.
Por eso hay tantos fundamentalismos filosóficos -cristianismo, marxismo, existencialismo-, que son meras variantes del humanismo, en los que la necesidad de mantener definiciones sólidas e incontrovertibles impide toda duda razonable sobre los preconceptos.
La metafísica es una estrategia igualmente torcida: Genera la sensación del vacío y, simultáneamente, impone la necesidad de cubrirlo con la emergencia del sujeto. Toda metafísica es teocéntrica –ubica a Dios en el centro- y, por tanto, antihumanista. Para la metafísica, el hombre sólo es importante como recipiente de la perfección, del mismo modo que el Sol necesita de la Luna para ejercer su poderío. Ningún teólogo clásico coloca al ser humano en el centro del mundo, pues para ellos ese espacio pertenece a una inteligencia divina, externa, omnipresente y omnisciente.
El homo cyberneticus sustituye al homo sapiens –continúa el controvertido autor-, lo cual no implica necesariamente su evolución o mutación:
Si se entiende a la cibernética como el encuentro histórico, social y tecnológico producido por la informática y la robótica, el homo cyberneticus agrega a esta combinación otro hecho de igual valor: la bioingeniería, que incluye manipulaciones genéticas e implantes biocibernéticos. Si el homo sapiens era naturaleza y cultura, el homo cyberneticus es tecnología en la naturaleza, al punto que se requiere una definición nueva de lo natural y lo artificial.
El hombre comunicador
Para entender mejor el conflicto en el ámbito mediático, es imprescindible, además, enmarcarlo entre dos teorías, recientes, básicas y contradictorias: la Aldea Global, formulada por Marshall McLuhan antes de que siquiera existiesen los satélites de comunicación, y las Redes de Convergencia, presentada por Everett Rogers en Caracas, durante el Congreso Científico de la AIERI en 1979.
Que dos teorías antagónicas produzcan resultados prácticos no pasa sólo en Comunicología. También en Física, las teorías Cuántica y de la Relatividad son excluyentes. Sin embargo, la primera originó el microchip y la segunda la energía nuclear, una contradicción insalvable sobre el papel que, empero, para nada les quita el sueño a más de 40 millones de franceses, cuya electricidad proviene en un 80% de usinas atómicas, ni a los centenares de millones de internautas quienes a diario navegan por la Red.
McLuhan prevé al hombre del futuro no como un robot intelectual y colectivizado, al estilo comunista del hombre nuevo, sino más bien como la culminación de su aldea global, en la cual la fragmentación causada por la Revolución Industrial, estará unida por un gigantesco tejido comunicacional, lo que, consecuencialmente, llevaría al nacimiento de un nuevo humano, provisto de sentidos electrónicos.
McLuhan más se focaliza en el cosmopolitismo o globalización –un término del cual los economistas no tardarían en apoderarse para aplicarlo al mercado-, en el sentido cristiano de la evolución, tal como lo formulara el paleontólogo y sacerdote jesuita Pierre Teilhard de Chardin:
Durante la evolución los grupos agotan sus posibilidades, y sólo avanzan algunas formas de vida. Hacia el final del Plioceno no quedaba otra especie capaz de evolucionar sino el hombre. El hombre representa sólo una especie biológica, y, dentro de algunos siglos, formará un grupo cultural único, basado en un marco general de ideas y creencias.
Rogers, profesor de la Universidad de Berkeley y coautor de Communication of Innovation, una obra fecunda que resume sus trabajos de campo y resultados por más de 20 años en Colombia, México y Venezuela al frente del esfuerzo de la USAID, destinado a incrementar la calidad y estilo de vida del campesinado latinoamericano-. Sin desestimar la globalización como tendencia creciente –por ejemplo, revelada en hechos como el uso del blue Jean a escala mundial-, Rogers sostiene que, simultáneamente, se están formando redes sociales que mantendrán vivas las raíces de la identidad cultural de los pueblos –religión, sociocultura, idioma, folclor-. Tales redes llegarán a tener tanto o mayor peso específico que la propia globalización.
El hombre transceptor
Lo que acontece hoy en los medios se deriva de la Aldea Global, las Redes de Convergencia, o de la combinación de ambas.
En 1976 el investigador venezolano Antonio Pasquali publicó un enjundioso estudio -Comunicación y cultura de masas- que se convertiría en texto obligado de las escuelas de Comunicación Social y le valdría, años más tarde, su nombramiento como Subsecretario General de la UNESCO.
Pasquali describía la comunicación en boga como un modelo informativo e imperfecto, constituido por una polaridad cuyos extremos estaban ocupados por emisores y receptores.
Sostenía que se trataba de una situación injusta, pues la Civilización había avanzado gracias al intercambio colectivo de ideas o, como él lo denominaba, del flujo y reflujo informativos; y el espectro radioeléctrico, aunque muy extenso en el número de sus frecuencias, resultaba también limitado.
Proponía, a cambio, un modelo comunicacional, donde no hubieran emisores ni receptores, sino todos fueran transceptores –apócope de los vocablos transmisor y receptor-, criterio en congruencia con la descripción del el sistema que otro ilustre venezolano, el lingüista, pedagogo y fundador de la Escuela de Comunicación de la UCV, había perfilado en La comunicación impresa (1976).
Paras Márquez Rodríguez la comunicación, a diferencia de la expresión es, esencialmente, un proceso social o colectivo: En efecto, entendemos la comunicación como un proceso interactivo en el cual los individuos se intercambian determinado tipo de información o conocimiento. El término viene del latín comunicare: compartir, vincularse con alguien. En el origen etimológico está ya el sentido del concepto tal como ha sido definido. El carácter interactivo del proceso comunicacional se manifiesta en el sentido de una permanente interacción entre quien inicia la comunicación y quien recibe el contenido de la misma.
El hombre interactivo
En aquél entonces, los comunicólogos despreciaban a los mercadotécnicos, pues les consideraban mercenarios del saber, y descalificaban la validez de las encuestas, cuya aplicación, empero, mejoraron considerablemente la eficacia del modelo informativo, al realimentarlo con la opinión de los consumidores, pues los sondeos habían logrado que los entrevistados respondieran clara, sintética y certeramente preguntas sobre sus expectativas, necesidades y deseos.
Mientras el tema daba lugar a agudos debates internacionales, no sólo en el ámbito académico sino también en la palestra pública, lo que ignoraban tanto los comunicólogos como los mercadotécnicos era que, paralelamente, cinco universidades Ivy League de EEUU y la CIA operaban una nueva tecnología –Internet-, con la cual estaban compartiendo sus datos en tiempo real, y la que se convertiría en la llave de la puerta al libre acceso y la participación comunicacionales, a escala global.
Gracias a la implementación de la banda ancha, el costo decreciente de la tecnología de la información o infotecnología, la digitalización de los satélites de comunicación, la substitución del cableado de cobre por fibra óptica y la aparición de nuevas opciones interactivas, Internet es hoy por hoy el medio que más se acerca al modelo ideal de la Comunicación Social, pues aunque no está disponible para todos, sí lo maneja un porcentaje estadísticamente significativo de la Humanidad. Actualmente casi dos millardos de personas acceden y participar como cultores del género epistolar y actores en tiempo real. Por eso, políticamente hablando, a Internet puede considerársela como la última de las libertades.
Los medios tradicionales luchan por actualizarse, con recursos como los periódicos digitales, la televisión de alta definición –HDTV- y la radiodifusión satelital. Sin embargo, siguen anclados al modelo informativo:
Cada medio de comunicación selecciona sus ideas. La televisión es una pequeña caja dentro de la cual se agolpa y debe vivir la gente; el cine nos pone en contacto con el amplio mundo […] Con su gran pantalla, el largometraje se presta perfectamente al drama social, a los panoramas de la guerra, el mar, la erosión de la corteza terrestre. […] Pero en la televisión se puede penetrar en las relaciones más humildes y corrientes, que son increíblemente complicada […] (En la televisión) hay mucho más drama en las razones por las cuales alguien se casa que en aquéllas por las que asesina… (Carpenter, Edmund y MacLuhan, Marshal; El aula sin muros)
El resultado de Internet, trágico para los barones de los medios masivos y los políticos de vieja escuela es que un 30% de la población global, la llamada Generación del Milenio -los nacidos después de 1984- manifiesta escepticismo, indiferencia o rechazo hacia la televisión; y sólo considera como parte de su entorno algunos contenidos, especialmente los deportivos.
Los jóvenes –consumidores y electores -, prefieren emplear su tiempo libre en chatear, enviar y recibir correos electrónicos, twitear o intercambiar imágenes en tiempo real. Los más avispados crean sus propios blog, que son una suerte de microprogramas. Esto no sólo implica un dolor de cabeza mayúsculo para las transnacionales –los grandes anunciantes y sus agencias- y los gobiernos totalitarios, sino que significa un cambio cualitativo fundamental, ya que la Teoría del Push –que tan bien les servía a unos y otros- ha cambiado al Pull –que nadie conoce muy bien, pues se está elaborando sobre la marcha-.
Cerebro, computadora, red, modelo interactivo, página Web, Wikipedia, ¿no resulta caso ésta una modificación de la naturaleza humana, al ubicar a las herramientas y el conocimiento como extensiones de las facultades intelectuales de cualquier o casi cualquier individuo, sin necesidad de manipular sus genes ni insertarlo dentro de una armadura artificial?
Mutatis mutandi
En realidad, los humanos cambiamos a diario, sin siquiera percatarnos de ello, no con la espectacularidad y velocidad que quisieran los partidarios de el poshumanismo y transhumanismo.
Nuestras manos dejaron de ser motores del progreso: A partir del desarrollo de la informática, las destrezas manuales parecen estar en franco descenso. En la industria desempeñan aún roles esenciales, gracias a algunos artesanos, quienes todavía fabrican piezas para la maquinaria esencial, frente a una mayoría obrera que sólo distribuye materiales o presiona botones.
Los cambios que experimentamos al presente nos plantean un desafío adicional: Imponer la ociosidad forzosa a nuestros diez dedos equivale a renunciar al pensamiento normal y filogenéticamente humano. Nos enfrentamos pues, a escala individual -aunque no de la especie-, ante un problema de regresión de las manos.
(Leroi-Gohurmanm André: El gesto y la palabra).
Pero el cambio más importante en nuestras vidas está en la comunicación.
En un programa radial transmitido por la NBC en 1951 y considerado hoy como uno de los mejores soliloquios de la literatura inglesa, Robert Oppenheimer, Padre de la Era Atómica, define con magistral clarividencia dicha transformación:
A la soledad del intelectual corresponde la terrible aridez en la existencia de la mayoría de los hombres, quienes medran sin la iluminación, sensibilidad ni agudeza para interpretar las maravillas, locuras y placeres de la vida. Gracias a los medios de comunicación, esta deficiencia puede ser obviada en algunas circunstancias.
Pero los medios sólo difunden información incompleta sobre ciertas intimidades del arte, la economía, la política y la vida, que aún aplicadas en su narrativa resultan insuficientes para llenar el vacío que existe entre una sociedad, demasiado vasta y desordenada, y el creador que intenta darle belleza, sentido u orden a sus partes.
Nuestro mundo es nuevo, y la unidad del saber, la naturaleza de las comunidades, el orden social y las jerarquías han dado un vuelco, por lo que nunca volverán a ser como eran antes. Este mundo resulta nuevo no porque no hubiera existido antes, sino porque cambió, cuantitativa y cualitativamente. Su transformación ha sido tan espectacular que nuestros tiempos no reflejan únicamente el flujo de un crecimiento regular, un reordenamiento o una modificación de lo que aprendimos en nuestra infancia, sino una revolución radical.
Los problemas de la comunicación, del intercambio de información, son urgentes. Y no sólo entre las ciencias y la sociedad, sino entre las mismas ciencias. Esta comunicación implica un desarrollo acelerado de la enseñanza. Si deseamos ampliar e incrementar el conocimiento, debemos encontrar nuevas formas de pensar y hablar para asimilar la nueva sabiduría. Y ello exige que el lenguaje sea simple, que pueda ser comprendido por todos.

viernes, 19 de febrero de 2010

Nuestra Alteza el Presidente

La novela El día de los inocentes, escrita por el poeta, periodista y profesor de Penn State University Josip Novakovich, estadounidense de origen yugoslavo, es protagonizada por Iván Dolinar, cuyo nacimiento, vida, muerte y más allá transcurre entre la dictadura de Josip Broz –Tito-, el conflicto genocida desatado por Slobodan Milošević y la meteorización posterior del antiguo territorio –cosido como colcha a retazos después de la II Guerra Mundial- hasta el presente, con un resultado que el autor describe como de repúblicas garbanceras, pues carecen del tamaño necesario para llamarlas bananeras.
Si la historia reciente de Croacia, entorno en el cual interactúan los personajes de El día de los inocentes, es ya de por sí impresionante, los avatares de la existencia y meta existencia de Iván Dolinar le dan aún mayor impacto a la trama y el desenlace de la obra, porque describen un ciudadano de a pie, ordinario como cualquier otro de sus semejantes sometidos a un régimen comunista, a quien, empero, le suceden fenómenos extraordinarios y actúa, consecuencialmente, de manera heterodoxa, pues no lo queda otra.
Durante su último curso como liceísta, Dolinar compite en un concurso de epístolas para felicitar al sátrapa que les gobierna. Su carta comienza así:
Nuestra Alteza el Presidente:
Santificado sea tu nombre, hágase tu voluntad así en el extranjero de fuera, como en nuestra casa de adentro, danos hoy nuestro pan de cada día y pelotas de fútbol de cuero.

No se sorprenda, amigo lector. Este primer párrafo no es una muestra de realismo mágico –o, mejor dicho, balcánico-.
En uno de esos espectáculos apologéticos con los cuales el que les contamos sustituyó en el Teatro Teresa Carreño a la manifestaciones de la cultura universal, escuchamos a alguno de sus participantes parodiando el Credo, la oración más importante para los cristianos después del Padre Nuestro, con el permiso y el perdón de la señora María.
Termina Dolinar de esta manera:
Nuestra Alteza, omnipotente, omnipresente y omnisciente Presidente, te queremos más allá de todo lo razonable. No hay palabras para expresar lo omnimaravilloso que eres. Nos sentimos honrados, como gusanos que somos, de que se nos permita arrastrarnos sobre la polvorienta senda del socialismo. Cuánto amamos pronunciar tu nombre sabiendo que hasta con tu pequeño dedo meñique, aunque incluso tu dedo meñique es grande, podrías aplastarnos y convertirnos en polvo igual que la sal deshace la nieve […] Tú nos has dado la más auténtica igualdad, derramando tu sangre en numerosas batallas, y siempre luchaste tan valerosamente contra las tropas alemanas que nunca consiguieron capturarte, de modo que ninguno de nosotros pereciera sino que pudiéramos todos vivir en un estado de gracia maravilloso, hermoso, encantador, sorprendente, asombroso, para cantar tus alabanzas por los siglos de los siglos o al menos mientras aguanten nuestras gargantas. Muchas gracias. Gloria a ti, gloria por encima de todo raciocinio humano y divino. ¡Muerte al fascismo y libertad para el pueblo! Tu camarada arrastrado por el polvo...!
La anterior misiva tiene, a nuestro juicio, dos lecturas.
Una divertida, como aquélla en la cual Edecio La Riva Araujo, en su obra Elogio de la adulancia, alerta al chupamedias para que no se pase de maraca: Hala, hala, pero no te guindes. Que fue donde se equivocó Dolinar sobre el IQ de su maestra.
Otra, siniestra, como la que le tocó al partisano Milovan Djilas, fundador del Partido Comunista Yugoeslavo, héroe de la guerra contra los nazis y prisionero del Estado por sus críticas contra el desviacionismo estalinista que había tomado Tito y los abusos de su gobierno, especialmente en la región de Montenegro de la cual era oriundo.
Es desde esta última perspectiva como debe ser analizada la que, en alguna oportunidad, fuera calificada por su propulsor como revolución bonita, y que hoy nada tiene de revolución ni mucho menos de bonita.
La parodia y mofa del Credo en el Teresa Carreño es un subproducto de la educación castrocomunista que quiere imponérseles a los niños y adolescentes en Primaria y Secundaria. Aunque el oficiante pareciera más bien un adulto entrado en canas y se asemeje, mejor, a uno de esos sacerdotes satánicos que sacrifican gallos y dejan los cadáveres de tan útiles animalitos tirados la noche anterior en las calzadas que recorrerán los manifestantes de oposición al día siguiente, ni la moral ni las luces caracterizan a las focas que acompañan al que les contamos en sus encuentros de público y notorio autobombo.
Después de recibir el alud de desinformación que los técnicos cubanos han impreso y videografiado como materiales didácticos, algunos de nuestros niños y adolescentes pudieran incurrir en la tentación de escribir cartas como las de Dolinar, sin la cariñosa admonición de El Machete La Riva Araujo –cuyo texto estaría entonces proscrito, desaparecido o convertido en papel toalet- ni la perspicacia de la maestra eslava, quien mandó al liceísta a su casa con una nota para que la leyeran, lo majaran a palos y se lo devolvieran con las nalgas enrojecidas para un castigo ulterior.
De llegar a este nuevo punto de no retorno, la dictadura castrocomunista de Venezuela habría logrado su primer y más grande objetivo educacional: la creación del hombre Nuevo.
Para los Frankestein Junior hechos de esta manera, de acceder a ella, la Educación Superior sólo les ofrecería dos opciones: el modelo Lomonosov –llamémoslo Unefa-, reservado para los hijos de los militares y civiles que forman parte de la nomenclatura; y el modelo Patrice Lumumba –llamémoslo Universidad Bolivariana-, destinado a producir agentes de inteligencia, agitadores profesionales y comisarios políticos y otros bicharracos de la misma índole. En fin, nada que valga la pena.
El resto, los proletarios, trabajarían en fábricas y campos improductivos, cobrarían canonjías los quince y últimos o pedirían limosnas en las vías públicas, sin poder agradecerles a los cada vez menos misericordiosos –por empobrecidos- transeúntes, con el tradicional y coloquial ¡Dios se lo pague!, porque el comunismo es ateo. Ni siquiera agnóstico, sino, simplemente, ateo.
Por lo cual, no hay futuro en una Venezuela comunista ni para las universidades, colegios e institutos y privados, ni para las universidades autónomas. Lo saben los líderes estudiantiles, y por eso han decidido tomar las calles y protestar, cuando y como pueden. Por eso también constituye una canallada de la peor índole que quienes tiene dos dedos de frente sigan ilusionando al pueblo con una salida electoral que no es posible, dado que en otro bando hay una orden muy clara: ¡No hay marcha atrás!
Si en verdad queremos un renacer para nuestra atribulada, desventurada y casi perdida República, debemos actuar al lado de los estudiantes y otros grupos de avanzada ya, ahora mismo, para evitar que algún día nuestros hijos y nietos escriban cartas que empiecen con frases como: Nuestra Alteza el Presidente.

domingo, 14 de febrero de 2010

Globovisión sin Ravel

Hay un tema recurrente en varias películas sobre secuestros: el extorsionado no es el plagiado, de quien se solicita dinero o alguna acción u omisión, sino uno o varios terceros –por lo general seres queridos-, a los que se amenaza con toda suerte de infortunios si los criminales no ven satisfechas sus demandas.
Por lo que hemos leído y podido conjeturar, estas serían las razones de la abrupta salida de Alberto Federico Ravel de la Dirección de Globovisión. Y lo decimos, porque la actitud de los socios de Ravel, frente a las amenazas del régimen comunista de confiscarle o expropiarle sus bienes, retirarle sus licencias operativas y, finalmente, encarcelarles, fueron, en el pasado reciente, de encomiable valentía.
A Nelson Mezherane lo involucraron en el homicidio del Fiscal Danilo Anderson, le montaron un acto de terrorismo judicial bajo la conducción de el ex Fiscal General de la República Isaías Rodríguez, donde estaba involucrado un supuesto testigo estelar –que después confesaría haber actuado por lucro- y lo encanaron en los sórdidos calabozos de la Disip. Además, le quitaron el usufructo de Ávila Mágica y la explotación de una mina de níquel. Sin embargo, no se amilanó y continúo en la pelea.
A Guillermo Zuloaga le confiscaron 12 vehículos Toyota de su propiedad, acusándolo de especulación, le sometieron a juicio por esta causa y de prohibieron la salida del país. Asimismo, le allanaron su residencia para inculparle por la tenencia de cabezas de bestias disecadas que alguno de sus parientes había cazado durante un safari en África, con la idea de añadir a la lista de absurdas imputaciones un delito ecológico. Empero, tampoco se quebró, y siguió en su desempeño desafiante.
Pero hubo un cambio cualitativo en la actitud de ambos empresarios. Comenzó cuando Mezherane estuvo a punto de vender las acciones de su banco a José Zambrano, hecho que sólo se detuvo por la intervención del conglomerado financiero que manejaba el boliburgués como testaferro de los sicofantes del hamponato que conforman el entorno íntimo del Presidente de la República. Fue el chivatazo del G2 cubano, la denuncia del asambleísta Ismael García y la declaración del Secretario General de AD Henry Ramos Allup lo que impidió que esta negociación se finiquitara.
La pregunta fue entonces y es ahora, ¿qué consideración privó en el ánimo del respetado banquero para cambiar de parecer? No ciertamente la idea de ganarse unos cuantos millones, por que si a alguien no le hacen falta es a él. Y la otra interrogante recae sobre mi amigo y mi socio Guillermo Zuloaga, el otro accionista mayoritario de Gobovisión.
Por lo cual, hilando cabos, no quedan más respuestas que las que devienen del tema recurrente de los largometrajes: algún peligro para los seres queridos debió privar para que ambos personajes sacrificaran al hermano Ravel.
Y es que a este desgobierno no le faltan amenazas y ejecutores para acabar con sus adversarios. Por un lado están los jueces, por otro los funcionarios que controlan la televisión en Venezuela y, en tercer lugar, los más ominosos, los camaradas que manejan el secuestro, la vacuna y el comercio ilegítimo en Colombia y buena parte de las fronteras con sus países vecinos.
Lo más desconcertante de todo es que aunque el Presidente y sus apologéticos mediáticos no lo crean, a quien más desfavorece la salida de Ravel de Globovisión es al propio régimen. ¿Por qué? Porque los programas de opinión de Globovisión mantenían una invitación permanente a los opositores a que se controlaran frente a los desmanes ordinarios y extraordinarios de la dictadura, y que a que se focalizaran en las elecciones parlamentarias como la única salida posible. Porque las noticias de Globovisión servían para que las masas que todavía respaldan al Comandante se expresaran, y declararan que la culpa no es de él, que él es bueno, pero sus funcionarios le engañan.
Globovisión con Ravel era parte del sistema y la espita para que vapores de los rojo rojitos salieran poco a poco. Ravel es, sobre todo, un demócrata, como lo fue su padre y como lo demuestra su historial. Una persona inteligente, informada, en cuyos constructos mentales imperan la persuasión, la negociación y la concertación.
Con este nuevo y tremendo error político, lo que queda claro es que los demás concesionarios radioeléctricos son ahora temporales, o, para usar una frase favorita de que les contamos, por ahora. Ya les tocará su turno, como en el famoso cuento Yo estoy solo, que narra el minuto final de un ciudadano del Tercer Reich, quien creía que la virtud máxima consistía en pasar lo más desapercibido posible… hasta que la Gestapo vino por él.
De manera que, a nuestro juicio, Globovisión sin Ravel le hace más daño al gobierno que a la oposición. A la oposición verdadera, se entiende.

jueves, 11 de febrero de 2010

Nuestro ejemplo es David

Quien ha tenido la oportunidad de ver en vivo y en directo la obra David de Michelangelo Buonarroti, ubicada en el lugar más privilegiado de Florencia, debe recordar tal encuentro como uno de los más trascendentales de su existencia. Aquello que otrora fuera un bloque de mármol o carbonato cálcico al 90%, cristalizado por milenios por las altas presiones y temperaturas, gracias al cincel y el martillo del más grande arquitecto de todos los tiempos, se transformó en la figura más hermosa que el hombre haya esculpido, según la autorizada opinión de otro de los grandes maestros del Renacimiento Italiano, quien fue que la colocó en el lugar donde todavía permanece desde hace más de 500 años.
Y la última cita tiene un valor inconmensurable, porque Da Vinci era uno de los mayores competidores de Miguel Ángel en la exclusiva y exigente clientela formada por los nobles de toga y espada, y no resulta nada frecuente que los artistas de gran renombre se alaben en estos casos. Pero así fue y escrito está en la Historia.
A Miguel Ángel le tomó más de 4 años convertir el pedazo de mármol frío, que además era irregular y había sido desechado por tal motivo en un objeto pletórico de vida, donde la sangre pareciera circular por las arterias y venas soberbiamente talladas. Pero, amén de la vitalidad que David ha irradiado ante la atónita mirada de millones de viajeros, procedentes de todos los confines del mundo, que ha tenido la oportunidad de contemplarlo, hay una lección importantísima que se infiere de la misma escultura.
David mide 4,10 m de alto y representa a un adolescente, con sus musculatura en tensión, mientras avizora, desafiante, a Goliat. Para transmitir la perfección anatómica, el vigor y la fuerza, Miguel Ángel fusionó armonía y belleza con expresión, significado y sentimiento. Lo logró sobredimensionado y girando la cabeza, para conferirle a David una mirada segura. Concentró la energía en la mano derecha -también sobredimensionada-, y organizó la silueta en zigzag.
Y es allí donde radica la síntesis semiótica que Miguel Ángel quiso transmitirle al resto de la Humanidad. ¿Por qué la cabeza de David está sobredimensionada? Porque David ha crecido intelectualmente, en dos sentidos: ha vencido o se sobrepuesto al temor que el destructivo gigante inspira a toda persona cuerda; ha organizado a un pacífico pueblo de pastores en un ejército de luchadores dispuestos a jugarse el todo por el todo para rescatar su fe, sus valores y sus posesiones.
¿Por qué su mano, la que va a terminar con la monstruosa pesadilla, está sobredimensionada? Porque en ella ha acumulado toda la fuerza que requiere para destruirla, alimentada por la justicia de su causa y el fervor de su pueblo, que ya no soporta más latrocinios, indignidades ni despojos en nombre de cualquier idolatría o por el mero hecho de que yo soy más grande y estoy mejor dotado que tú.
Todos los sábados nos tocan el intercomunicador del edificio donde vivimos –que no funciona-, y nos obligan a bajar para ver si es que hay un corte de agua inmediato o algún mensajero nos trae uno de esos sobrecitos con ventanitas, que siempre cargan malas noticias pero nunca hablan de amores. En la mayoría de los casos, se trata de evangélicos, que se encuentran muy preocupados por la salvación de nuestras almas, el inminente fin del mundo y nos recomiendan leer el Evangelio según San Mateo.
Les contestamos, amablemente, que nos sentimos muy cómodos con la religión o el agnosticismo que profesamos –según sea el talante en el cual nos hallemos-, y que Mateo nos cae muy bien, porque fue el único evangelista que se preocupó por los negocios –les recomendamos la Parábola de los talentos- y que creía que no era posible ayudar a los pobres con los bolsillos vacíos.
Pero la importancia de la Biblia, para los creyentes y no creyentes, es que sus mensajes son muy claros y muy pragmáticos, sobre todo los del Antiguo Testamento. Así los entendieron los judíos, y gracias a ellos llegaron a crear el Reinado de Salomón, en la Antigüedad, y el Estado de Israel, en la actualidad. Así lo entendió Miguel Ángel, y por eso pudo crear su David.
Quienes parecieran no entenderlo son los políticos de la llamada oposición democrática y los opináticos de oficio, quienes a diario ilusionan al pueblo venezolano, transmitiéndole una información confusa, de la cual se deduce que Goliat se va a dejar vencer por un supuesto aluvión de votos, y que les va a entregar el poder que usufructúa como si lo que aquí sucede fuese una carrera de relevos donde se le entrega, automáticamente y sin espavientos, el testigo al equipo en espera.
A quienes no pensamos de esa manera, se nos endilgan toda una colección de adjetivos, los cuales ni nos preocupan ni nos producen insomnio. Al contrario, cada día se fortalece nuestra creencia en el David de la Biblia y en de Miguel Ángel. En que hay que crecer, intelectualmente hablando, renunciando al culillo. En que hay que organizar al pueblo. Y en que hay que acumular fuerzas, para disparar certeramente la honda.
Traducido al lenguaje coloquial, lo importante del aquí y el ahora, no son los 38 curules que el CNE ya tiene preasignados a los elegidos en los cenáculos electoreros de la Mesa de la Unidad. Con ellos, ni se puede re-institucionalizar democráticamente a Venezuela, ni se pueden tomar las medidas conducentes a regresarnos al concierto de las naciones del Siglo XXI. Ni tampoco, aplicar la justicia a los pillos que nos están destruyendo.
Lo importante son las elecciones de las Juntas Comunales, la unidad perfecta de los sindicatos y la orientación del movimiento estudiantil con objetivos, metas, visión, misión, políticas y reglas orientadas al rescate de la República. Por eso, hoy como nunca, nuestro ejemplo es David.
Nuestro ejemplo es David

domingo, 7 de febrero de 2010

Prohibido olvidar

Hay dos anécdotas que nunca nos cansaremos de repetirlas.
La primera corresponde al poeta Juan Antonio Pérez Bonalde, quien una vez aseveró: Dos cosas buenas tiene Venezuela. Una es irse y la otra no regresar. Sin embargo, Pérez Bonalde regresó y escribió el hermoso testimonio Vuelta a la Patria.
En la segundo, el protagonista fue el general Carlos Soublette, héroe de la Independencia, dos veces Presidente de la República y a quien Venezuela debe no sólo el tratado que puso final a la guerra entre España y nuestra nación, sino el mapa de la Capitanía General de Venezuela donde se basa nuestra soberanía territorial.
Harto Soublette de las maquinaciones en su contra y de la maledicencia que había generado su estada en Madrid, donde fue recibido y alojado por el general Pablo Morillo –quien había sido su enemigo en las batallas emancipadoras-, agarró los pocos churupos que tenía, se los entregó a su familia, la embarcó en La Guaira y le exigió: ¡Váyanse y no vuelvan más!
Entendemos no sólo las vicisitudes sino, asimismo, los estados anímicos de quienes se han visto forzados a emigrar de Venezuela, por razones económicas, políticas o por las que hayan sido. Como aseguraba el humorista Aquiles Nazoa –y perdónennos la redundancia, pero es que esto de la política se parece a la pedagogía y a la publicidad, repetir, repetir y repetir hasta que se transfiera el conocimiento-, el pan del ostracismo es muy duro y carece de ostras.
En una ya lejana época de nuestras mocedades, por las razones que entonces fueron, decidimos emigrar. Fuimos acogidos por una isla y una gente maravillosa, Borinquen y los puertorriqueños, que nos acogieron como hermanos y pusieron lo mejor de ellos mismos para paliar la nostalgia del forastero en tierra extraña.
Por eso, no sólo entendemos a los exiliados venezolanos, sino que compartimos sus angustias. Aún más las compartimos, porque se da el caso que la mayor parte de nuestros familiares jóvenes viven afuera.
Se nos parte el corazón cuando recibimos correos como los de Joaquín, abogado penalista que vive en Texas, y que debió huir para no compartir el incierto destino de sus defendidos. De Indira, quien se molesta porque no mencionamos a Alejandro en el último blog, y que esperamos haya recibido y comprendido las disculpas que le enviamos ayer mismo.
A nuestro juicio, Joaquín empieza a padecer, al igual que Indira, de una especie de síndrome de Estocolmo. Llamémoslo, en este caso, síndrome del exilio. Se manifiesta en Joaquín en el hecho de que su opinión pudiera no ser tan válida como la nuestra, porque él está afuera y nosotros adentro. En el caso de Indira, en el temor de que nos olvidemos de los que han luchado valientemente –como lo ha hecho y sigue haciendo Alejandro- para voltear la tortilla en Venezuela.
Para Joaquín le tenemos otro mensaje del anecdotario criollo. Antonio Arraiz, poeta y Director-Fundador de El Nacional, se vio conminado a extrañarse de Venezuela, y escogió como residencia un remoto y tranquilo poblado de Nueva Inglaterra, donde ni siquiera había un servicio de cartero. Abrió en las cercanías un apartado de correos, y todas las semanas tomaba el tren y concurría a la oficina de US Mail para recoger su correspondencia y leer las cartas y los periódicos que le enviaban sus amigos. Murió en EEUU, pero nunca dejó de interesarse por lo de acá ni renunció a su ciudadanía. En verdad, Joaquín, no queremos que esto te pase, y esperamos poder celebrar en tu atelier jurídico tu Vuelta a la Patria. Más temprano que tarde.
Indira, al lado de nuestro teclado reposa la bandana Prohibido olvidar, que orgullosamente portamos en numerosas manifestaciones, y que debe estar impregnada todavía de restos de gases lacrimógenos y vinagre –su contraveneno-.
El tema Prohibido olvidar fue puesto en el tapete después de que Mohamed Merghi, un laborioso y honesto inmigrante árabe, perdiera a su primogénito, su empresa y su país adoptivo tras las infames sucesos del 11-A, a raíz de los cuales fueron condenados muerte en vida en los calabozos de la Disip los comisarios Iván Simonovis, Lázaro Forero y Henry Vivas, y exculpados los verdaderos autores de tan atroces crímenes, a quienes todos vimos disparando en vivo contra la inerme multitud.
Si fuera posible, Indira, en el limitado espacio de este blog, publicar completa la Lista de Tascón, o la nómina de Gente del Petróleo, lo haríamos. Y les pediríamos excusas, a nombre de quienes todavía permanecemos aquí, porque, ¡qué vergüenza! Por ahora, apreciada amiga, no se nos ocurre nada mejor que mantener en pie la consigna: Prohibido olvidar.

viernes, 5 de febrero de 2010

El Plan V

Una cosa es no caer en provocaciones y otra es hacerle el juego al gobierno.
No caer en provocaciones es lo que intentan los estudiantes, quienes a veces lo logran y otras no como ayer –cuando fueron emboscados en la Estación del Metro de la Plaza Venezuela y atropellados mientras el Presidente hablaba en cadena.
La estrategia estudiantil consiste en protestar en las calles, soslayando las trampas que conducen a la violencia oficial. Una política de Estado que puede resumirse como la dosificación de la muerte, implementada por Fidel Castro en Cuba después de que a ese icono del santoral comunista, Ernesto Ché Guevara, se le fuera la mano en las primeras de cambio de la Revolución, con la ejecución de más de 3 mil adversarios. Una época durante la cual también tuvo una destacada actuación Ramiro Valdés, quien ha debido adquirir sus primeras experiencias hidroeléctricas con las picanas que se les aplicaban a los presos políticos en la siniestra cárcel de La Cabaña.
No caer en provocaciones es la respuesta sensata a la médula del marxismo, ya que, para destruir la democracia y sustituirla por la dictadura comunista, es menester jugar al contragolpe, esto es, tirar la piedra y esconder la mano, atacar y retirarse, picar y esconderse. Por lo menos, así lo recomienda León Trotsky en La guerra revolucionaria, el único libro de esa deleznable pila de ladrillos rojos que ha demostrado utilidad práctica en escenarios como China, Vietnam y –antes que los guerrilleros se volvieran narcos- la vecina Colombia.
En Caracas y otras ciudades del Interior donde existen grandes núcleos universitarios y cuya topografía se presta para ello, es posible no caer en provocaciones. En capitales andinas como Mérida y San Cristóbal, donde el trazado urbano y se ha debido realizar en planos inclinados y todas las vías llevan a puntos únicos que son los ríos y los puentes que los atraviesan, es difícil ocultarse de los salvajes robocops de la Guardia Nacional y de sus aliados forajidos, integrados por la hez del lumpen venezolano, acostumbrados como están a vivir del robo, el secuestro y el comercio ilegítimo –sin olvidar las canonjías, armamentos y vehículos que les suministra el gobierno-. Situación que también prevalece en el núcleo urbano Barcelona-Puerto La Cruz, donde todos los caminos conducen hacia el eje donde, precisamente, esta localizada la Universidad de Oriente, y, a pocos metros, la Santa María.
Hacerle el juego al gobierno es lo que logran algunos de los más connotados personajes de la Mesa de la Unidad, cuyos voceros se tomaron 72 horas para pronunciarse en contra del cierre de RCTV, después de dos estudiantes muertos, decenas de heridos y casi un centenar de detenidos en manifestaciones que exigían el respeto a garantías expresadas claramente en la Constitución. Por ejemplo, a ó Julio Borges, quien le debe su notoriedad a un espacio televisivo que le brindara el canal de Bárcenas a Río por años, no se le vio expresarse a la hora de las chiquitas.
Hacerle el juego al gobierno es declarar diaria y enfáticamente que la única salida es la electoral, sin exigir, por lo menos, la limpieza del padrón, el desmonte de las capta-huellas y la publicación definitiva de los resultados del referendo que perdió Chávez. Tanto el Foro Socialcristiano como el Polo Constitucional, cuyas ideologías representan los polos opuestos del continuo partidista , han señalado que hay otra forma de salir de esta pesadilla sin herir las susceptibilidades de los políticos súper demócratas y los medios de oposición tolerados por ahora: la deslegitimación por mala praxis del Primer Magistrado.
La deslegitimación también sería aplicable a los asambleístas que han aprobado normas que chocan con la Carta Magna, a los jueces y a los funcionarios que, por omisión o comisión, las aplican. De manera, desde el punto de vista práctico, la propuesta de los socialcristianos del Foro y ex chavistas del Polo resultaría más simple, rápida y económica para desmontar la estructura comunista del proceso que las consultas electorales previsto desde el presente hasta el 2012, un período durante el cual es muy posible que se pierda la República.
Y, tras la deslegitimación, se impondría necesariamente la captura y enjuiciamiento de los culpables, por múltiples y graves delitos como traición a la Patria, prevaricación a la hora de aplicar la norma legal, corrupción, abuso de poder, derroche de fondos públicos, comercio ilegítimo y algunos otros que no prescriben como los relativos a los derechos humanos, pisoteados en más de una oportunidad por los esbirros del régimen. A lo mejor dejamos de ser simpáticos por decir estas verdades que subyacen en el alma de todos los venezolanos de buena fe, pero en esta ocasión no se pueden ir lisos.
No se trata de una venganza contra quienes estuvieron y están con el proceso por hambre o ilusión y que constituyen la mayoría de la masa chavista. De lo que se trata es de llevar ante la justicia ordinaria a todos los que conocemos. Y, a diferencia de lo que piensa Armando Durán, tampoco la solución mandar a los militares de nuevo a sus cuarteles, ya que a ellos les tocará la dura misión de combatir y vencer a los ejércitos que hoy ocupan nuestra Patria: cubanos, iraníes, farazos, paracos, elenos y otros bichos de la misma especie.
Por lo cual, no hay que hablar de un Plan A, un Plan B, sino de un Plan V, o Plan Venezuela.

lunes, 25 de enero de 2010

La sartén por el mango… y el mango también

Ante el último y aparentemente definitivo cierre de RCTV, al menos por lo que le resta de tiempo al régimen, vale la pena un recuento sobre la persecución de las tiranías contra los medios que no se pliegan a sus deseos de uniformar sus contenidos dentro de líneas oficialistas.
La historia de los medios de comunicación social, en Ibero América y Venezuela, puede resumirse como una lucha permanente por la conquista y defensa de las libertades de expresión e información, amenazadas desde siempre por los gobiernos autocráticos.
Un verdadero diario, tal como lo conocemos hoy en día, no apareció en Sudamérica hasta el 4 de mayo de 1839, fecha del lanzamiento de El Comercio de Lima. Sus fundadores, Manuel Amunátegui y Alejandro Villota, enemigos durante la guerra de Independencia – el primero al servicio de la Corona Española, el segundo bajo las órdenes del prócer José de San Martín –, unieron entonces sus talentos en una nueva nación y un viejo oficio.
Desde ese momento, El Comercio se convirtió en paradigma de la mejor prensa latinoamericana, ya que su mezcla de contenidos respetaba la voluntad del anunciante y priorizaba, a ultranza, la defensa los derechos humanos y las libertades de información y expresión.
Era tan novedoso su estilo que, Félix Vicuña, Editor en Jefe de El Mercurio de Chile, a quien le tocó vivir exiliado en Lima, se asombraba de que los sueldos de los redactores de El Comercio los pagasen los remitidos contra sus propietarios.
A partir de 1875, José Antonio Miró Quesada – nacido en Panamá en 1845 – se incorporó como copropietario y codirector de El Comercio y, desde entonces, la empresa pertenece a la familia del patriarca. Hoy sus biznietos, Alejandro y Gabriel manejan las grandes divisiones de la empresa multimedia: televisoras, radioemisoras, editoras de libros, revistas y material de puntos de venta.
El Comercio contó desde sus comienzos con las mejores plumas de la nación, Ricardo Palma y César Vallejo, entre otros ilustres intelectuales, y fue el primero en ofrecerle a sus lectores cables internacionales, temas femeninos, divulgación científica e impresión a color.
El Comercio resultó blanco de numerosos atentados, cuyas autorías se atribuyeron a los gobiernos y partidos que detentaban el poder. En 1919 fue quemada la vivienda de la familia Miró Quesada y se produjo un intento de saquear el periódico, bajo la vista gorda de las autoridades; una conjura que fracasó gracias al valor de los trabajadores y propietarios del órgano informativo, quienes emplearon las bobinas del papel como escudos antibalas.
La ciudad entera recibió con espanto una terrible noticia, publicada en la edición vespertina del miércoles 15 de marzo de 1935 Antonio Miró Quesada de la Guerra, director de El Comercio, murió asesinado junto a su señora esposa, tan sólo horas antes de la circulación de aquella edición. Una mano alevosa y cobarde, un joven delincuente fanático de una agrupación política de la época había descargado siete balas de cacerina sobre ambos, disparándoles por la espalda… Entre 1974 y 1980, El Comercio fue confiscado por órdenes de la dictadura castrocomunista encabezada por el general Juan Velasco Alvarado, y muchos de sus periodistas resultaron expatriados.
El diario más antiguo de Colombia, El Espectador, acaba de cumplir 120 años. Desde su nacimiento, en 1887, su posición le ha valido duros golpes: el saqueo y la destrucción de sus instalaciones en 1952; el asesinato de su director, Guillermo Cano Isaza, en diciembre de 1986; y el bombazo que destruyó su planta física en 1989…
Pero no sólo son los dictadores de turno quienes atentan contra y cierran los medios que les adversan. A ellos se une ahora la fuerza del comercio ilícito, una perversa actividad económica que se basa en las soberanía de los estados nacionales, la tecnología comunicacional de la globalidad y la conchupancia de los funcionarios corruptos.
Según Diana Calderón, refiriéndose al asedio al cual está sometido el gobierno de Uribe Vélez por la insurgencia colombiana: El impacto del conflicto ha sido distinto en las diversas regiones del país, y los medios de comunicación lo padecen de manera diferente. Entre Bogotá, que lo vive esencialmente a través de los medios, y regiones como Arauca, desde donde todos los periodistas tuvieron que salir por amenazas, hay un verdadero abismo. Ciudades con Medellín han visto la violencia del narcotráfico; en Cúcuta se combinaron la violencia guerrillera y paramilitar con el surgimiento reciente del narcotráfico y negocios ilegales como el contrabando de gasolina. Varios medios han sufrido atentados con bombas, sus periodistas asesinados, amenazados u obligados a exilarse.
En nuestro país la situación ha empeorado, debido a la polarización política y la injerencia de otros poderes públicos contra las voces y los medios independientes; pero no hay nada nuevo bajo el Sol, pues tanto los mandatarios autoritarios como los demócratas han demostrado poca paciencia, si es que alguna, contra los medios y profesionales que les enfrentan.
Abundan muchas muestras sobre la materia, desde los intentos de expropiar y dinamitar al El Correo del Caroní y el cierre de RCTV, así como las amenazas contra Globovisión, hasta la orden que diera en el Siglo XIX el presidente Antonio Guzmán Blanco, de asaltar e iluminarle el trasero al periodista Juan Vicente González para constatar si en verdad era hombre.
Este corsi y ricorsi a un pasado oscuro persigue y estigmatiza a quienes hacen de escribir un oficio. Se cuentan ya por decenas los heridos y bajas mortales en la defensa de las libertades de información y expresión en Venezuela, por centenas los hostigados o a quienes se les aplica el terrorismo judicial por disentir públicamente de la historia oficial, reescrita a diario, al más puro estilo soviético y con la idea perversa de recrear en nuestro país el modelo comunicacional que implantara a finales del decenio de los cincuenta del siglo pasado el peor de los sátrapas del Caribe, Rafael Leonidas Trujillo, conocido como Palacio, Radio y Televisor La Voz Dominicana.
Allí se conjugaban, en Ciudad Trujillo, la única escuela de actores y locutores, la televisión de cobertura nacional, la radio local y provincial, las novelas, las cuñas y, en general, todos los programas que un pueblo hermano y vecino, sometido al más feroz vasallaje, podía ver o escuchar. Para asegurar las audiencias cautivas y la sintonía total, los Volkswagen de la policía secreta de Trujillo recorrían las calles nocturnas de Santo Domingo, San Pedro de Macorís, Santiago de los Caballeros, Puerto Plata y otras poblaciones insulares; y quien no escuchaba o veía los programas del oprobioso régimen, era detenido, conducido a sus mazmorras carcelarias; y terminaba siendo torturado y encarcelado por largos períodos, o, simplemente, desaparecía.
Fue el mismo modelo que empleó Fidel cuando sustituyó a una televisora comercial, de interés general e información oportuna y veraz, como lo era CMQ de La Habana, por Telecuba. Y el que más tarde utilizaría Velasco Alvarado al confiscar los estudios e instalaciones de Americana y Panamericana de TV, las dos estaciones privadas de mayor rating en el Perú, y transformarlos en un bodrio llamado Telecentro, al cual la mayoría de los televidentes de esa nación andina le volvió las espaldas.
La acción rapaz de Velasco Alvarado terminó con los demás canales independientes, que cerraron por falta de recursos, pues el gobierno peruano les tachó como políticamente incorrectos, les subió a costos impagables el suministro eléctrico y extrañó a los más connotados empresarios, como Genaro Delgado Parker, director de Panamericana, quien se refugió en México e hizo dinero y fama al amparo de Televisa.
Lo interesante, en ambos casos, es que ni Fidel ni Velasco se fijaron entonces para nada en las modalidades de la televisión de Europa Oriental o China Comunista, sino que se apegaron al formato desarrollado por Trujillo, lo cual pareciera demostrar que los autoritarismos, sean del signo que fueren, emplean las mismas estrategias y tácticas para sojuzgar a sus países.
Que La Voz Dominicana no se repita en Venezuela ya no depende de la defenestrada RCTV, sino de todos.
Y de ahora en lo adelante hay que andar con mucho tino, pues convertirse en el brazo ejecutor de las decisiones del que te conté, como sucede con Mario Seijas, presidente de la Cámara Venezolana de Televisión por Suscripción, no le garantiza al dirigente gremial para nada su futuro y la prosperidad de las empresas que representa, porque el futuro es Cuba, el comunismo, y allí no hay posibilidades de que el ciudadano de a pie pueda ver alguna señal satelital.
Y, asimismo, de este lado, hay que controlar la ira, para emplearla en el momento adecuado y contra quienes se la merecen, que no son los trabajadores de otras plantas. Fue muy desagradable, innecesaria e injustificada la reacción que hubo hoy contra Oscar Yánez, quien se dirigía a la asamblea de periodistas reunida en las inmediaciones de RCTV, y al que lo obligaron a bajar del podio y le recriminaron que por cuál razón no se pronunciaba de esa manera vehemente a través de su propio canal. Cualquiera, con dos dedos de frente y que piense con la razón y no con las vísceras, sabe que Yánez ha sido un contumaz enemigo del que te conté: sólo basta con leer sus columnas en El Nuevo País. Y que si no se expresa de igual manera por Vendevisión, no es porque esté comprado, sino porque el la planta no es suya sino de Gustavo Cisneros.
Miguel Ángel Rodríguez, en Globovisión, declaró también hoy que disentía de sus colegas que trabajaban en medios simpatizantes de la dictadura o mudos, bajo la excusa de que tenían que llevar la arepa a sus casas, y que les había respondido que si, entonces, ellos le juzgan como irresponsable por actuar como lo había hecho.
Con todo el respeto, simpatía y admiración que le profesamos a Miguel Ángel, creemos que está equivocado, ya que hasta el domingo pasado el también pudo acarrear el condumio a su familia, ya que contaba con el respaldo económico, profesional y ético de la empresa para la cual trabaja; cosa que muchos otros, para poderlo lograr, hemos tenido que apelar al reciclaje y la reingeniería personales.
Pensamos que las acciones a tomar son otras, además de las protestas estudiantiles, que hoy se cobraron una nueva víctima fatal en Mérida. No ver Vendevisión ni Telovén, por ejemplo. Hay otras opciones –mientras duren-: videos, Internet, leer e ir al cine. Es un poco la idea de Ghandi aplicada a la realidad objetiva del país. Y acumular energías para cuando llegue el momento, que inevitablemente más temprano que tarde llegará. Mientras tanto, entender que no son los payasos sino los dueños de los circos quienes tienen la sartén por el mango… y el mango también.

viernes, 22 de enero de 2010

¡Zape gato, maragato!

No recordamos quién dijo que Haití era como esa abuela negra que muchas familias caribeñas tienen y ocultan en la cocina cuando llegan las visitas, pues se ufanan de la operación blanqueo con la cual sus antecesores modificaron la apariencia genética de su descendencia. Le hemos preguntado al respecto a algunos compañeros docentes, que tampoco lo saben, y han lanzado al voleo tres nombres: Rómulo Gallegos –posiblemente por su novela Pobre Negro-, Andrés Eloy Blanco –por su poema Angelitos Negros, popularizada por el bolero homónimo- o Juan Liscano –porque ser la lengua más viperina que un su época tuvo la intelectualidad venezolana-.
Lo cierto es que el doctor Francisco Herrera Luque, en su novela En la casa del pez que escupe el agua (1978), relata la anécdota de uno de esos hijosdalgos españoles que vino a hacer la América durante la Colonia. En su caso, intenta llegar al patrimonio por el matrimonio, y le pide la mano de su futura a un antiguo conquistador, que ha sentado sus reales en la villa de Santiago de León de Caracas. En medio de la solicitud, una anciana señora se desliza, sigilosamente, por la sala. El señorito pregunta: Y esta indígena, ¿quién es? A lo que le responde su interlocutor, que. como afirma Karl Jung respecto a los cowboys norteamericanos, se cha convertido en aborigen no por etnia sino por la necesidad de adaptación al entorno, le responde: La madre de tu prometida. Y, al observar un gesto de estupefacción en su futuro yerno, aclara: Cuando vinimos a Venezuela, no había mujeres blancas. Y como no éramos maricos, nos las apañamos como pudimos…
El extraordinario episodio destacado por Herrera Luque, que tiene todos los visos de verosimilitud, revela la esencia del proceso de formación de lo que Arturo Uslar Pietri llamaba la raza cósmica, o humanidad del futuro, donde nadie será caucásico, negroide o mongoloide puro, sino más bien café con leche, con el culo de la señorita de Tal –según lo afirma Jorge Luis Borges en su Historia universal de la infamia-, ojitos achinados y pelo liso. Un sueño que aterroriza al que te conté y a muchos de sus delincuentes asociados, que ven en el mestizaje una afrenta que se opone a sus proyectos racistas, ya que el indigenismo y el afro-americanismo no son más que torpes intentos de llevar la lucha de clases a una realidad subjetiva que nos resulta absolutamente extraña.
Pues bien, donde no se dio la raza cósmica fue precisamente en Haití. Y no sucedió allí porque, a partir de la traición del general Charles Leclerc, gobernador insular, a la palabra de honor dada al segregacionista François Toussaint-Louverture, en la Isla Mágica se desarrolló una confrontación que no ha tenido final, y que puede resumirse en la letra una conocida guaracha de Celia Cruz: Tongo le dio a Gorondongo,/ Gorondongo le dio a Bernabé./ Bernabé le pegó a Muchilanga,/ le dio burundanga/ y le hicha los pies… etcétera.
Conocida es cómo comenzó la merenda du pretos haitiana –expresión original papiamento-, con la derrota de la Legión Extranjera y la degollina de los blancos que no emigraron y los mulatos que no tuvieron a dónde irse. Cuando ya no había minorías raciales identificables de visu, los negros comenzaron a matarse entre sí, y acabaron con las posibilidades de lo que había sido hasta entonces el enclave ultramarino más próspero de Francia, con un per cápita mayor que el de la Confederación Suiza, una flota propia que movilizaba más de 500 buques mercantes entre el Nuevo y el Viejo Mundo y una producción agroalimentaria que no sólo satisfacía las demandas de los consumidores locales, sino que permitía la exportación de excedentes de alto valor a Francia y otros mercados internacionales. Haití era tan rica que, décadas después, fue allí donde concurrió Simón Bolívar, tras la pérdida de la Primera República, a obtener apoyo financiero, oficiales y armas para continuar con su gesta libertaria.
Más avanzado en el tiempo, cuando los haitianos se hartaron de matarse entre ellos, decidieron invadir a la pacífica República Dominicana –entonces una provincia española-, y ejercieron una cruel tiranía por más de cuatro lustros, hasta que los dominicanos reaccionaron y los devolvieron al pedazo de la Española que siempre habían ocupado. De manera que los héroes de la Independencia venerados en Santo Domingo no son los que lucharon contra los españoles, sino quienes derrotaron a los haitianos. Mucho después, cuando el sátrapa Rafael Leonidas Trujillo asumió el poder, se vengó de las afrentas del pasado –y , de paso, asustó a sus paisanos- ejecutando a más de 30 mil haitianos que vivían al otro lado de la frontera. Aunque EEUU condenó a Trujillo a pagar 2 mil dólares por cada víctima, sólo hizo canceló la primera cuota, al demostrar que la ayuda no había llegado a los familiares de los difuntos, sino que se la habían repartido los militares de turno en el poder.
Si ya la situación de miseria, ignorancia y desesperanza era espantosa para mediados del Siglo XX, la aceituna del cóctel se la puso François Duvalier, un médico graduado en París, que renunció a la ética de su profesión, proscribió la enseñanza gratuita y obligatoria, promovió el uso del dialecto patois creole –para que el resto del mundo no se enterara de sus crímenes de lesa humanidad-, formó el cuerpo de seguridad más corrupto y sanguinario del planeta –los tontons macoutes- y abrazó el vudú –una religión satánica que se caracteriza por controlar a las ánimas en pena. A su muerte, le sucedió su hijo, Baby Doc, que cometió tropelías al por mayor, hasta que los marines de EEUU lo echaron, por razones humanitarias. Después hubo otros bandidos presidentes, como el ex sacerdote Jean-Bertrand Aristide, quien durante su exilio en Caracas mandaba a comprar caviar, foie gras, salmón y champaña en la más exclusiva tienda de exquisiteces –con el dinero de todos los venezolanos-, porque su delicado estómago no soportaba otra clase de ingesta.
Convencidos estamos de que, así como la ciencia ha demostrado que las plantas piensan y se defienden de sus atacantes, la geósfera también lo hace, y sus reacciones son temibles: terremotos, volcanes, tormentas, y, ¿por qué no?, guerras de exterminio para controlar el exceso de población. Si a la confrontación de más de dos siglos que hay en Haití le añadimos el ingrediente de pavosidad extrema representada por la vaina esa de los zombies y otros aderezos, los resultados los tenemos a la vista.
Los venezolanos deberíamos concienciarnos de que lo que pasa allá esta comenzando a pasar acá. Que el Haití de Alexandre Petión puede desembocar en la Venezuela del que te conté, y por las mismas causas: guerra, violencia, racismo, inseguridad, destrucción del aparto productivo, persecución de los empresarios. Y que, según nos cuenta un taxista amigo, las imágenes de María y los santos, están siendo sustituidas en los cuarteles por iconos de la brujería. Vale la pena recordar que la falla de Enriquillo no sólo afecta a La Española, sino también a Venezuela. Hay que mirarse en ese espejo, y decir: ¡Zape gato, maragato!
PS: Felicitamos al hermano astrológico Marcel Granier, Presidente de RCTV,r por sus valientes declaraciones. Nacimos el mismo día, a la misma hora y en quirófanos contiguos.Y, en este caso, pensamos igual.

viernes, 15 de enero de 2010

¡Abajo el pishing…!

Querida prima:
La invasión de la privacidad de la información electrónica no es reciente, aunque la frecuencia y magnitud con que este delito contra un derecho humano se comete global y cotidianamente, a escala global, ha ocasionado que los proveedores de estos servicios establezcan protocolos para proteger a los usuarios, y que hayan surgido varias asociaciones de éstos para analizar los reclamos y endurecer las leyes.
El acto delictivo de intromisión en sí se conoce ahora como pishing, un sustantivo intraducible al español. y cuya definición tampoco está muy clara en los diccionarios físicos y virtuales del idioma inglés.
I
El pionero del pishing fue Robert Maxwell, un emigrante checo que surgió de la nada, y que saltó de judío paupérrimo a héroe de la II Guerra Mundial como oficial al servicio del Ejército de Su Majestad.
Su mimetismo, oído para los idiomas y habilidad innata para el promocionarse a sí mismo, lo llevaron a crear uno de los grupos mediáticos más importantes del mundo –Editorial McMillan, The Daily Mirror y The New York Post, entre otros-, en un plazo relativamente corto y dentro una sociedad elitista y conservadora como la inglesa, donde el ascenso social era prácticamente imposible para un extranjero de su perfil. En sus momentos de mayor apogeo, llegó a poseer una de las mayores fortunas del Reino Unido, estimada en más de un mil quinientos millones de libras esterlinas. Además, se convirtió en una celebridad, y llegó a alternar con la crema y nata de los ricos y famosos de esa nación insular, cuya lista incluía a la mismísima Reina Elizabeth II y muchos de sus más conspicuos cortesanos.
Pero Maxwell nunca se desprendió sus raíces semitas, y, al lado de sus actividades visibles, trabajó activamente como agente del Mossad. Empleando de tapadera a una de sus empresas, hurtó a uno de sus correligionarios estadounidenses el software Promis, hizo que los científicos israelíes lo reestructuraran en una de las instalaciones más reservadas de Tel Aviv y lo vendió a las más famosas agencias de seguridad del mundo, a finales de la Guerra Fría.
Su programa estaba provisto de una back door -puerta trasera- que permitía a Israel monitorear las actividades de inteligencia y contrainteligencia de la CIA, la KGB el Stasi y otros organismos de este género.
Promis operaba de una manera muy simple, sumando cambures, peras y manzanas, en su caso, variaciones en los consumos de electricidad, telefonía y movimientos de las tarjetas de crédito y cuentas de sospechosos de enemigos de los países participantes, correlacionándolos con los desplazamientos de los mismos. Fue así como, el Mossad pudo ubicar y eliminar a los responsables de la matanza de los atletas israelíes en las Olimpíadas de Munich.
El lado oscuro de Maxwell consistió en que, pese a su habilidad para juntar dinero, su capacidad de gastarlo era mucho mayor. Por lo cual, después de haber llevado a cabo operaciones de tipo piramidal, cayó en bancarrota y las solicitudes de créditos adicionales que les hizo a los banqueros suizos, ingleses e israelíes para salvarse le fueron denegadas.
Por lo cual intentó chantajear al Mossad, para que presionara a la banca hebrea. Un pecado que nunca le sería perdonado, y que le costaría la vida, pues su cadáver fue hallado flotando, cerca de Tenerife, después de anclar su yate en aguas territoriales españoles para asistir a una cita secreta que había concertado días antes. Y sobre cuyos resultados se mostraba absolutamente optimista.
El cuerpo del difunto fue rescatado por la Fuerza Aérea Española y conducido al tanatorio de Santa Cruz, donde, pese a la petición expresa de su viuda –que venía en camino por vía aérea-, le extrajeron y dispusieron de todas las vísceras, haciendo borrando cualquier prueba sobre las causas del deceso.
Sin embargo, dado que el judaísmo –a diferencia del cristianismo y el islamismo- no invoca ni les pide favores a sus muertos, simplemente les recuerdo y les venera, los restos mortales de Maxwell fueron enterrados en el Campo de David, como reconocimiento póstumo a los miles de judíos cuya emigración negoció y financió desde las naciones tras la Cortina de Hierro.
Todos estos detalles figuran en la acuciosa investigación El espía del Mossad, realizada por el periodista Gordon Thomas, y cuya lectura te recomiendo ampliamente, pues aún cuando se trata de un ensayo absolutamente documentado, parece más bien un thriller de John Le Carré.
Y considero poco probable que algún día sea versionado a la gran pantalla, pues su contenido y conclusiones resultarían políticamente incorrectas para quienes conceden la mayoría de los préstamos a los realizadores de largometrajes. Que tú, indudablemente, ya te imaginas quiénes son.
Finalmente, el pishing de Maxwell fue descubierto por los tecnólogos del FBI, el único organismo que nunca adquirió el Promis y, antes bien, siempre sospechó sobre inocencia de tan extraordinario software.
II
Hace ya algún tiempo, me enteré de que Miraflores andaba buscando jóvenes para adiestrarlos en Internet. Les ofrecía becas, trabajos fijos después de los cursos y, a los más aventajados, posgrados en el exterior.
Es sumamente probable que, la persona que se ocupa de aplicar los pishing a mis correos provenga de esta camada.
A diferencia del pishing de Maxwell, cuya eficacia se mantenía por el secreto total, o sea, por que en la información monitoreada no quedaban rastros de las observaciones no autorizadas, los hackers al servicio del proceso y otros de su misma ralea, conjurados para propósitos ilegales –como la clonación de tarjetas , el vaciado de cuentas bancarias, la pedofilia, el narcotráfico y el terrorismo-, actúan como los ladrones que atracan hogares: no sólo se llevan todo lo de valor que allí encuentran, sino que también dejan sus orines y excretas a la vista, como los perros sarnosos, para marcar territorialidad.
No niego la posibilidad de que, algunos mentecatos, utilicen el pishing para compensar alguna minusvalía mental, social o física que pudiesen tener. Así como quienes carecen de pareja o dinero se masturban, para aliviar sus necesidades sexuales, ciertos piratas de las redes hackean, para resolver las suyas.
Mas, a mi parecer, estos pobres diablos representan un porcentaje minoritario de los implicados, el lumpen proletariat de la informática. A la mayoría la mueve Don Dinero, pues, como asevera José Ortega y Gasset, el dinero manda donde no hay otro valor que se imponga.
III

La pregunta es, ¿cómo proceden estos sicofantes del hamponato?
En primera instancia, se meten en tu buzón y le insertan virus, que lanza contaminantes desde tu dirección a las de tus relacionados. Estos mensajes pueden ser identificados por los receptores pues en la ventanilla que resume el tema suele aparecer la frase, sin asunto –no subject-. Es una especie de, ta´s avisao, y tanto yahoo como gmail poseen protocolos para eliminar los parásitos –yahoo abuse y gmail abuse, ambos en inglés y español-. Fue lo que le sucedió a tu primo Gabriel.
La segunda instancia consiste en apoderarse de tu identidad y/o password, y vaciarte los archivos, un proceso que comienza con los mensajes recibidos. Si esto te pasa con gmail, lo más seguro es que pierdas tu dirección, que fue lo que me sucedió a mi. Yahoo posee empero una seguridad más poderosa, que tu puedes añadir con una imagen –que sólo tú posees- y un color determinado de la gama RGB.
La tercera instancia no quiero ni imaginármela, pero no la tema, porque como decía Simón Bolívar, uno no puede vivir aconsejándose con sus temores. Todos mis correos y escritos son legítimos, y éstos últimos conllevan investigaciones similares a las que llevaba a cabo cuando escribía los editoriales de El Diario de Caracas. Además, heredé esa vena de arrecho que tenía papá, quien más de una vez se fue a las manos para finiquitar una discusión literaria en la que terminó sintiéndose agredido por su interlocutor. He vivido plenamente, nadie me quita lo bailado y no puede cerrar el otoño de mi existencia hundido en el culillo frente a las maquinaciones del G2 cubano y sus sargentos cipayos locales.
Otras recomendaciones que te daría es abrir cuentas en IP –proveedores de Internet- diferentes a la estatal telefónica. No es que sean más seguros, sino que parecieran estar menos vigilados. Todavía no se ha terminado la instalación del cable de fibra óptica entre Caracas y La Habana, pero ten la seguridad de que, cuando eso ocurre, los trapos sucios de los venezolanos se lavarán en los sótanos de la satrapía comunista del Caribe.
Finalmente, como esta carta me ha quedado tan chévere, voy a publicarla en mi blog, para compartirla con otros panas. Espero que me perdonen usar en esta entrega la primera y segundas personas del singular, lo cual –no me preguntes por qué razón, pues la desconozco- resulta un pecado en comunicación social. Así es que, a ellos y a ti les invito a gritar una nueva consigna durante la marcha-protesta del 23 de enero: ¡Abajo el pishing…!

miércoles, 13 de enero de 2010

¡Feliz 2011...!

En principio no somos partidarios convertir estos escritos en collages, tan en boga en la prensa impresa, donde en 2 mil o 3 mil caracteres los periodistas suelen hablar Del todo y todas las cosas, como reza el título de un libro de Gregorio Gurdieff, pero eso sí, en cápsulas, como si sus lectores fuesen esos yuppies de los noventa del siglo pasado que sólo leían executive résumés porque su tiempo estaba dedicado a materias más importantes, como las reuniones –en nuestra opinión, reunión es el antónimo de trabajo-.
Recordamos una anécdota de quien fuera amante de un capitán de empresa, quien le dejó porque en el último encuentroíntimo que mantuvieron se negó a despojarse de la camisa y la corbata, ya que lo estaban esperando otros altos ejecutivos para un meeting de emergencia.
Prefiero a Ibsen Martínez quien, en cada entrega, examina hasta la saciedad el tema escogido, pese a que sus colegas le acusan de terrorista del realismo mágico. El que no le gusta su estilo, que no lo lea, ni a nosotros tampoco. Siempre en el aire quedará la sospecha que no es por apuro, sino por analfabetismo orgánico.
Dicho lo anterior, analicemos la avalancha de datos que recibida en las últimas horas, de forma infiel a nuestra costumbre.
I
A algunos de nuestros fieles seguidores no les ha gustado el artículo anterior, dedicado a denostar al bichito asignado por la inteligencia cubana para hackear el correo electrónico. No aseguran que no somos así, que se nos fue la mano y que caímos en la provocación.
Para los cristianos no hubo mejor hombre que Jesús de Nazareth. Sin embargo, con todo lo bueno que el chamo era, compartió con sus contemporáneos la naturaleza humana. Y para quienes creen que los Evangelios son la Palabra de Dios y así lo reconocen en la misa, ahí está el ejemplar relato de la higuera: Andaba Jesús en sus labores pías, y estaba cansado y hambriento. En el camino se topó con una higuera, e intentó, infructuosamente, alcanzar algunas frutas para reponerse. Tras varios fallidos intentos, cayó en la iracundia y empleó su poder celestial para esterilizar el infausto árbol para siempre. No hay testimonios sobre su arrepentimiento después de tan sorprendente e insospechada acción.
Tampoco nos arrepentimos de la carta abierta que le dirigimos al bichito. Es más, hoy pensamos que nos quedamos cortos en lo que expresamos, pero lo vamos a dejar así, pues con nuestro esfuerzo, dedicación y la ayuda de algunos amigos informáticos pudimos resolver el problema. Y de la manera como respondió el Señor ante un vegetal no pensante, esperamos que la higuera de la estupidez del hacker se seque por el resto de su existencia.
II
El doctor Robert Armao fue asesor de Nelson Rockefeller, cuando este notable personaje hacía campañas para llegar a la Gobernación de Nueva York y la Vicepresidencia de Estados Unidos. Entre otros de sus más distinguidos clientes se cuentan el Dalai Lama y Juan XXIII, uno de los mejores papas que tuvo el Vaticano en toda su historia.
Armao, nuestro querido amigo desde hace más de 30 años, nos regaló un extraordinario consejo en alguna oportunidad: Luis, sólo hay dos opciones en política, la del gobierno y la de la oposición. El gobierno tiene que probar que lo ha hecho bien, y que si sigue en el poder lo hará aún mejor. La oposición está obligada a demostrar que el gobierno lo ha hecho muy mal, y que si sigue en el poder acabará con el país. Ciertamente, el trabajo de la oposición es mucho más fácil que el del gobierno…
III
No hay duda alguna de lo mal que lo ha hecho este régimen, sobre todo desde que el que conté llegó a su punto de inflexión, o como se dice en criollo, desde que se le viró el santo, momento histórico ocurrido cuando don Juan Carlos II de Borbón lo mandó a callar. Aunque este episodio quedara algo deslucido después de que lo recibió, presionado por el Canciller Desatinos y los empresarios españoles, lo que todos vimos directo y en vivo por la televisión no pudo recogerse, como tampoco el asunto de la higuera ni lo del bichito. A Dios gracias.
Pero donde el que te conté es un as es en inculpar a los demás, bien sean éstos semovientes o no. La causa de la falla eléctrica no es su imprevisión, corrupción ni derroche, sino El Niño. Detrás de él, salen sus alter egos repitiendo: ¡El Niño, El Niño, El Niño! Y aunque a muchos las declaraciones de estos infelices les parezcan meras estupideces, lo cierto es que causan su efecto, porque la propaganda se basa en repetición y simplificación.
Hemos visto a varios opináticos de oficio, especialmente a economistas e ingenieros, expresar sus teorías sobre las razones y efectos de la devaluación y los cortes eléctricos. En muchos casos, terminan cayendo en contradicciones, peleándose entre ellos y subsumiéndose en un lenguaje incapaz de ser comprendido por el ciudadano de a pie, que termina optando por mentarle la progenitora a El Niño, sin saber muy bien quién es o de qué se trata. Y ahí es donde el que te conté se anota un punto a su favor.
IV
Para uno de los voceros de una prestigiosa universidad privada, el issue –o tema a ser explotado por la oposición- debería ser el eléctrico, pues es el incordio que incluye a los venezolanos sin distingos. El presidente de una fundación educativa cree, en cambio, que los issue deberían ser manejados como partituras de jazz, donde cada solista toma la melodía cuando le toca. Personalmente pensamos queel final será el resultado de la sumatoria de todos los males o desaguisados, y que el orden de los factores no altera el producto.
V
Hemos decidido no meternos más con los dirigentes de la llamada oposición democrática. Dejarlos que sigan organizando el escenario electoral como si se tratara de unas carnestolendas en Carúpano. Que continúen contando los pollos antes de que nazcan los huevos. Allá ellos y sus conciencias, y que Dios y la Patria se los reclamen.
Pero antes de emprender este propósito de Año Nuevo, me permito recordarles o informarles sobre el contenido de las declaraciones del doctor Alfredo Coronil Hartman, hijo político de Rómulo Betancourt, y líder de Acción Democrática, publicadas en La Razón el domingo 3 de los corrientes: Nada se gana con ir a unas elecciones si quien va a contar los votos, los registros que se van a aplicar, etcétera, los controla el gobierno… Creo que muy difícilmente que un gobernante que lleva más de 10 años sembrando el odio, pueda salir incruentamente del poder, aunque eso sería lo deseable…
Y hasta aquí el final de mi collage de Año Nuevo, y feliz 2011, porque en apenas 8 días, el que te conté acabó con el 2010

martes, 12 de enero de 2010

Pasando un puente…

Hola, bichito.
Por segunda vez te la comiste. Te introdujiste en mi e mail de yahoo, borraste los archivos y te apoderaste de su contenido.
Gozoso, casi al borde del orgasmo, los llevaste donde tus amos los cubiches, que te enseñaron cómo hackear, y penetraste en La vida de los otros, el título de una película que narra los pormenores de un sujeto de tu calaña durante el infame régimen comunista que tuvo Alemania Oriental hasta que, hace más de dos décadas, se cayó el Muro de Berlín, solito, como se caerá el muro estúpido del que te conté, tu jefe y líder máximo, más temprano de lo que tú crees.
No se si la técnica de lo que haces la aprendiste aquí o en La Habana. Si fue allá, además de ron y tabaco, has debido tener alguna aventurilla con una jinetera, pero no con ninguna mujer decente. Y lo digo por experiencia propia, ya que mi nuera es hija de cubanos en el exilio, y mis nietas portan orgullosas –sin saberlo, debido a su corta edad- los genes de los mártires que se inmolaron por la Independencia de Cuba, y de las millares de víctimas que perecieron en manos de la satrapía comunista, liderada por los hermanos Castro Ruz.
Espero que cobres a tus mentores doble precio por la información sustraída. Y digo doble precio, porque a partir del viernes pasado, el oriundo de Barinas devaluó la moneda nacional, y los insumos que requieres para tu pérfido oficio de lambucio, rastracueros y chivato te van a costar dos veces más.
Además, eres un absoluto comemierda –en la acepción cubana del término-, pues todo lo que escribo y recibo en Internet o ha sido publicado en los medios, o es producto de mi experiencia personal, o me ha sido comunicado por personas de mi entera confianza
Y ten la absoluta seguridad de que, cuando suceda lo inevitable, quien esto escribe, develará tu anonimato y te las va a cobrar completas, porque este señor mayor, de 68 años cumplidos, aunque cristiano, no cree en poner la segunda mejilla después de la primera bofetada. Y van dos, huevón. Cristiano como soy, me siento más como un cruzado que como un mártir. Así que estás avisado.
O, como decía mi difunto padre: Pasando un puente dijo una loca, cada quien jode cuando le toca.

viernes, 8 de enero de 2010

Reino de los Infelices.

En Venezuela un infeliz no es solamente un desdichado, sino alguien carente de dignidad y desposeído de talentos y saberes. Dado el desafortunado desempeño de la mayoría de los burócratas que conforman el apparatchik de Chávez desde hace más de una década, es pertinente definirlos como un hatajo de infelices.
Para muestras vale una abotonadura.
Mientras Tarek El Aissami, Ministro de Interior y Justicia del régimen proclama a los cuatro vientos la disminución del índice de homicidios violentos en el país, su primo Haitham Sabeck, Director de Vigilancia Privada del mismo despacho, agoniza en la sala de terapia intensiva de una clínica caraqueña después de que unos malandros lo secuestraron, lo llevaron a su residencia, lo despojaron de sus haberes y, tras impactarlo con seis balazos, lo dejaron tirado en un vecindario de mala muerte para que se desangrara. Esto sin contar con que las ONG que se ocupan de la violencia manejan cifras distintas a las oficiales y señalan que los decesos por estas causas superarán las 19 mil víctimas fatales para diciembre del 2009, que la capital de Venezuela ocupa el segundo lugar en el ranking latinoamericano de decesos por esta causa –cuyo liderazgo encabeza Ciudad Juárez- y que enero del 2010 comenzó con un atraco a las 4 de la tarde, en el Metro de Caracas, donde fueron abaleados cuatro agentes de los cuerpos de seguridad del Estado.
Los saludos a la bandera de El Aissami recuerdan aquél proverbio español que reza: Alábate pato, que mañana te mato.
Otro ejemplo lo representa Jorge Giordani, teórico del marxismo metido a planificador gubernamental en cuyos hombres recae la terrible responsabilidad de los déficit eléctrico e hídrico que perturban e incordian a todos los venezolanos, con mayor eficacia que ninguna de las medidas puestas en la práctica por nuestra descolorida y colaboracionista dirigencia democrática de oposición. Y es que, según tenemos entendido, Luis Althusser, paradigma del infeliz Giordani, jamás estudió los temas relacionados con meteorología, hidrología o electricidad. Por eso, inculpa a El Niño de todas las calamidades. Pero no será, ciertamente, al Niño Jesús, que ese sí fue un chamito bien embraguetado.
De Ramón Carrizales, Vicepresidente Ejecutivo de la República, ¿qué decir? El año pasado, frente al desplome del barrio marginal que trepa desde la autopista de Prados del Este hasta Las Minas de Baruta, no se le ocurrió otra que responsabilizar a los oligarcas del Centro Ítalo-Venezolano y Mágnum por no haber construido los terraplenes adecuados para que los invasores pudieran levantar con seguridad su villa miseria. Con una mentalidad semejante no puede ser descrito de mejor forma que, como dicen los malagueños, un desertor del arado.
En los ejemplos anteriores no están incluidos subinfelices como Elías Jagua –flamante Vicepresidente Inconstitucional de la expropiación y decomiso de fundos productivos-, Francisco Arias Cárdenas –doble agente y próximo Canciller, quien todavía le debe 5 millones de palos a los representantes de un instituto educacional que confiaron en él como sucesor de Chávez- y Rafael Ramírez –grojo, grojito, al que debería denominársele garganta profunda, no sólo por su voz aflautada sinhttp://www.blogger.com/img/blank.gifo porque su cartel funciona como un barril sin fondo-.
Todos estos bichos y bichitos, ¿qué tienen en común? Que son unos arrastrados, según los parámetros descritos por Edecio La Riva Araujo, en su inmortal Elogio de la adulancia. Que están dispuestos, como los tampax, a ser desechados cuando el líder máximo del Socialismo del Siglo XXI decida, como hacían las señoras mantuanas de la Colonia, a abofetearlos como pagapeos, en alguna de las misas satánicas –negras o rojas- que celebra los domingos, y a las cuales denomina, ¡Aló, Presidente! Que, como no hagan suficientes méritos de aquí al corri-corri, se quedarán sin cupos en el Ilushin de 300 puestos donde el que te conté huirá hacia el futuro. Si es que lo dejan salir, asunto que está por verse.
La señora Isabel Allende, sobrina del médico presumiblemente inmolado por sus camaradas cubanos –caso que está en entredicho, como también lo está el asesinato del ex presidente Eduardo Frei-, asevera en su relato autobiográfico La suma de los días que, a diferencia de los venezolanos, los chilenos lavan los trapos sucios en casa. Y que, hasta que a Augusto Pinochet le probaron los actos de corrupción durante su dictadura, contó con el apoyo de la mitad de su pueblo.
Acá la cosa es más sencilla, ya que la corruptela está ampliamente probada. Basta con que trascienda a los ciudadanos de a pie para que reviente la caldera y se abra la Caja de Pandora. Que será. Sin lugar a duda, el final del Reino de los Infelices.

sábado, 2 de enero de 2010

Las aves marinas no son sólo rapaces

I
La televisión no surgió de un día para otro, ni puede atribuírsele a alguien en particular su invención. Fue un largo y maravilloso proceso iniciado en 1873, al descubrirse accidentalmente que la resistencia del selenio a electricidad variaba según la luz que recibía.
Varios investigadores aportaron las partes para amar un rompecabezas cuyo objetivo era codificar imágenes, transmitirlas y recibirlas, mucho antes de que comenzara la radiodifusión.
Entre los pioneros y sus inventos más destacados cabe mencionar a George R. Carey, el mosaico de selenio (1875); Shelford Didwell, la cámara de múltiples planos (1881); Paúl Nipkow, el escáner, sobre cuyo original se desarrollarían el fax y la fotocopiadora (1884); K. F. Braun, el tubo de rayos catódicos (1897) y su ensamblaje con la cámara de Boris Rosing (1902), que generarían los televisores y monitores para radares y computadores, y; Vladimir Zworykin), el iconoscopio (1923), del cual devino la primera cámara práctica de televisión.
Sin embargo, quien verdaderamente revolucionó la tecnología de las telecomunicaciones fue el estadounidense Edwin Howard Armstrong (1890-1954) un verdadero genio, olvidado por quienes plagiaron sus patentes, le persiguieron implacablemente con artimañas juurídicas y le empujaron al suicidio.
Como Rudolph Diesel, inventor del motor de gasoil; Wallace Carrothers, creador del nylon; Paul Schmit, diseñador del cohete espacial, y, Alan Turing, padre de la computación: Armstrong resultó otra de las víctimas de una guerra secreta, cuyos crímenes siempre se ocultan (Ruyard Kipling).
Pese a la guerra sucia, Armstrong cambió cuatro veces la historia del mundo, con descubrimientos que posibilitaron la transmisión de televisión, el sonido de alta fidelidad y la Conquista del Espacio.
En 1912 invento el circuito de realimentación, que permite transportar sonidos sobre ondas electromagnéticas; en 1918 el circuito superheterodino, antecesor del circuito impreso, con el que funcionan todos los radares y receptores y transmisores de radio y televisión; en 1933, la modulación de frecuencia (FM); en 1944, el superradar, con el cual se guían los aviones y misiles no tripulados.
Armstrong vendió su motocicleta, y dedicó el producto de la transacción a construir un radiotransmisor experimental. Cuando solicitó la concesión correspondiente para lo que sería la primera emisora FM del mundo, ésta le fue negada pues –según la opinión oficial del momento- era imposible transmitir información por tales frecuencias.
Ante su insistencia, que contaba con el apoyo de un congresista amigo, Armstrong fue conducido a la presencia de cinco de los mejores cerebros del planeta, quienes se tardaron hora y media y llenaron varios pizarrones del anfiteatro de la Escuela de Ciencias de MIT, para demostrarle la imposibilidad matemática de la FM.
No se inmutó, y ante una junta que ya hacía mutis por el foro convencida de su victoria, pidió su derecho a réplica, tizas multicolores y borrador. Como era un excelente dibujante, visualizó, frente a la estupefacta mirada de los catedráticos, la imagen de un albatros, el ave con mayor envergadura en las alas del globo.
Al lado del croquis, mitad cubierto con la piel y el plumaje y mitad focalizado en el esqueleto y los tendones del alado, Armstrong fue desarrollando ecuaciones, con las cuales demostró, fehacientemente, que dado su peso y otras características fisiológicas, resultaba matemáticamente imposible que el albatros volara. Pero –culminó Armstrong su disertación-, dado que el albatros nada sabe de matemáticas, no sólo vuela sino que lo hace de inmejorablemente, utilizando el planeo dinámico para cubrir grandes distancias con mínimo esfuerzo.


II

Al mismo orden de los procellariiformes, donde se ubica el albatros, pertenecen el alcatraz y el pelícano. Son más de 110 familias, repartidas desde los polos hasta el ecuador, que se destacan por su agudeza visual, inteligencia, robustez y velocidad. En efecto, un pelícano en picada puede llegar a 100 Km/h.
Además de todos, estas aves rapaces son simpáticas, amigas de los pescadores –detectan visualmente por ellos, a la legua, bancos de peces-, compañeras de los marinos y viajeros –anuncian con toda certeza la inmediatez de la Tierra Firme-. Con quienes no congenian mucho es con los pilotos, pues a veces se meten en las turbinas de sus aeronaves y desencadenan graves incidentes. Claro, no es su culpa, sino de lo invasiva que se ha vuelto hoy la aviación moderna.
Hay dos alcatraces famosos, el de una infame prisión californiana, hoy cerrada a los detenidos y abierta al turismo, y el del proyecto del Ing. Alberto J. Vollmer, este último, una maravillosa praxis para el rescate de los delincuentes; multipremiada en el mundo entero, pero con escaso repique en Venezuela, su primer y más exitoso ámbito de aplicación, pues el régimen no resiste que un empresario privado, de apellido oligarca –así considera la canalla gobernante a todo aquél que no tenga nombre o apariencia de pata en el suelo-, heredero y dueño de la hacienda Santa Teresa y productor de una de las marcas de ron más famosas en el mundo desde 1796.
Son como demasiados pecados para que la crápula comunista se los trague, y por eso y por ahora lo bañan con la indiferencia, aunque Vollmer haya triunfado donde ningún gobierno, dictatorial, democrático, pseudo marxista o marxista declarado lo haya hecho hasta ahora.
El morus bassanus de Vollmer –o alcatraz común, que en su caso nada de común tiene- empezó así:
Una de las bandas que pululan en el municipio donde Santa Teresa tiene su domicilio, decidió atracar la empresa. La seguridad interna pudo reducirlos y aprehenderlos, y llamó al dueño del negocio. A este se le ocurrió una idea genial: Tienen dos opciones –les dijo- o van presos, o pagan con trabajo el daño ocasionado.
Optaron por la segunda alternativa, y tras haber cumplido el acuerdo, le comunicaron a Vollmer que querían seguir laborando en la compañía, pero que había un pequeño problema: un banda rival podía atacarlos, presumiendo que estaban preparando una acción. Vollmer se entrevistó con el gang rival, y lo reclutó.
A partir de ese momento y por diez meses –declaró el ingeniero-, lo más difícil fue ayudarles a perder el miedo y a ganar la confianza en el futuro. El índice de muertes por homicidios violentos entre las poblaciones vecinas, que era de 75 por 100 mil –igual que el promedio nacional-, bajó desde entonces a 45 por 100 mil.
El Proyecto Alcatraz provee ocupación directa e indirecta para miles de familias, y, asimismo, bajó su égida, más de 500 chamitos practican el rugby. Y ha logrado que más de 600, a la fecha, personas hayan sobrevivido a la estadística infernal de la violencia delictiva
¿Por qué el rugby? –le preguntan a Vollmer-. Es mi favorito, comencé con los trabajadores del proyecto para drenar la agresividad que aún les pudiera quedar, y decidí incorporar al resto de la comunidad a este extraordinario deporte, que combina estrategia, fortaleza física y contacto.
Al comenzar el 2010 hemos queridos compartir con nuestros lectores y seguidores dos historias de la vida real, muy distintas y distanciadas en el espacio y el tiempo, pero que, empero, poseen algo en común: todas ellas comenzaron con aves marinas, pues no son sólo rapaces.