La nuez de Sebastián
En una nota de última página publicada en Tal Cual (23/04/10), Sebastián de la Nuez pone el dedo en la llaga al apuntar la profunda crisis profesional y ética por la cual atraviesan los medios masivos y los periodistas, en Venezuela y el mundo, pero que en nuestro país adquiere relieves muy singulares.
Recuerda de la Nuez a Alfredo Peña y José Vicente Rangel en sus buenos tiempos, antes de que la injuria y el vilipendio pudieran hacerles mella, vivían de lo que decían –y de lo que omitían-, sin que sus denunciados pudiesen apelar a la réplica para defenderse.
No menciona a otros colegas, que también se valían de dichas artimañas porque, porque circunstancialmente, perdieron sus espacios. se encuentran hoy en oposición o francamente perseguidos por el régimen.
Desvela De la Nuez a ciertos formadores de opinión, que disponían entonces de una licencia tipo James Bond, no para matar, sino para destruir la reputación de cualquier ser humano, según las variables de la Teoría del Rumor: loco(a), borracho(a), ladrón(a), ignorante, pedófilo(a), homosexual y prostituta.
Son rumores, rumores…
Los anteriores sustantivos y unas tramas que, como las leyendas urbanas, poco o nada varían con los siglos, se han aplicado a muchas personas notables en la historia pequeña y grande de la Humanidad.
A Cayo Tiberio Graco, un sórdido y falso expediente de pedofilia acompaña el recuerdo de su existencia, más de dos milenios después de su muerte.
A Marta Skavronska –Catalina de Rusia- y Eva Duarte, cuyos supuestos pasados licenciosos fueron la comidilla cotidiana durante las gestiones de Pedro El Grande y Juan Domingo Perón, respectivamente; dudoso honor también compartido Teodora, esposa de Constantino. Con la imagen pública de Catalina se barrió literalmente el piso, y algunos escritores de la época atribuyeron el inicio de la caída del zarismo a sus excesos, antes y después de la muerte de Pedro. Sin embargo, a Victoria, la reina virgen de Inglaterra, no la tocaron ni con el pétalo de una rosa. Quizás porque no body can argue with success –contra el éxito no hay argumento que valga-.
Todos los virreyes y gobernadores coloniales de España, sin excepción y desde el mismísimo Descubridor, fueron acusados de corruptos.
Jaime Lusinchi, durante su campaña presidencial, fue comparado con un corcho, porque –según sus detractores- andaba pegado de la botella o tirado en el suelo; dependencia que también se le colgó a Isaías Medina Angarita.
Eleazar Sananes Echevarría –Rubito- tal vez el mejor torero que Venezuela haya parido, agarró fama de gay tras una exitosa faena en el Nuevo Circo de Caracas pues un asistente , celoso por su récord de conquistas femeninas, aseguró: Será todo lo que digan, ¡pero también es maricón! Y el diestro salió de la plaza no en hombros de la multitud, sino en las lenguas de los propagadores del rumor.
Lo más relevante de tales habladurías es que, pese lo repetitivo de sus argumentos, siguen teniendo un impacto devastador sobre las masas desinformadas, los mensajes a García crecen como las bolas de nieve de un alud y no hay forma de sacudírselas, pues todo lo que intente la víctima para limpiar su nombre sólo logra ratificar el infundio y hacerlo más perdurable.
La chismografía como oficio y beneficio
Pero si los rumores eran muy limitados socialmente tolerables antes de la televisión, la popularización de ésta les añadió un efecto expansivo y un nivel credibilidad que habría resultado inimaginable para un chismoso consuetudinario como Suetonio, a quien debería considerársele pionero de la llamada prensa del corazón, una bajeza de alto rating que conducen en España, entre otros, María Patiño. La materia que se trata en estos realty show es la cantidad y calidad de los coitos adúlteros de los ricos y famosos, y se pagan sumas astronómicas a los acusetas cara de poceta por las primicias.
Es el colmo que para satisfacer la sed de chismes actual se hayan inventado enfermedades y terapias que no existen, como la adicción al sexo –supuestamente de Tiger Woods-. Y que no exista un solo psicólogo, psiquiatra o sexólogo en el mundo que se levante y le recuerde a los medios que las únicas patologías reconocidas por la Medicina sobre híper-frecuencia en el ejercicio sexual son la satiriasis y la ninfomanía.
El ocaso de las encuestas
Otros formadores -¿deformadores?- de opinión que tampoco de la Nuez no menciona, pero que también llegaron a la cima en la época de oro de Peña y Rangel son los encuestadores, que elevaban las preferencias y las audiencias conforme a las solicitudes de sus clientes. Rubén Osorio Canales, Presidente del Canal 8 durante el gobierno de Luis Herrera, reclamaba entonces, con toda razón, que su emisora no tenía ni un punto de sintonía en Caricuao, siendo la única que cubría con repetidora esa populosa área caraqueña, la cual ni el 2 ni el 4 cubrían.
Todas las mentiras y medias verdades que se fueron conformando como certidumbres a través del tiempo, generaron un universo surrealista y mediático tomada como verdad objetiva no sólo por la mayoría de los espectadores de pocas luces, sino también por muy afamados mercadotécnicos, estadígrafos y politólogos, quienes se auto-convencieron de que: En una noche tan linda como ésta, cualquiera de nosotras pudiera ganar…
La ruptura infotecnológica
Hasta que vino la ruptura tecnológica, producida por Internet y sus sucesores, que le permitieron a mucha gente acceder, participar y crear sus propias redes sociales. Hasta que el cable y el satélite meteorizaron las opciones televisivas y le brindaron al espectador seleccionar su programación favorita, y verla a las horas que desee. Hasta que las comunicaciones se volvieron integradas, y para alcanzar la preferencia del participante hay que conocer sus in-sights y vincularse afectivamente con él.
Esta es la razón básica por las cual ha fracasado rotundamente el proyecto hegemónico mediático del Guasón.
Al participante, si lo pretenden encadenar, se va al cable; si le quitan el cable, ve un quemadito; si recogen los quemaditos, opta por los videojuegos; si prohíben los videojuegos, chatea por Internet. Con tal de no calarse las ladilla y la sarta de mentiras cotidianas, así funciona el proceso. Aunque el Guasón disponga de centenares televisoras y radioemisoras, la difusión de su talk-show no alcanza un 4% de rating en total y en mejor de los casos.
¿Qué todavía no lo cree? Móntese en una buseta cuando arranca la fanfarria desque antecede a las cadenas. Sin que le tiemble la mano, el chofer apaga la radio y pone un MP-3.
El cambio estratégico del régimen
Goebbels pasó de moda, el Guasón viene en declive y Héctor Navarro –un bicho tan maligno como Andrés Izarra, pero mucho más inteligente y culto-, se acogió al Plan B y continuar la ideologización del pueblo, frustrada por forfait, desde las aulas primarias, con un proyecto denominado guerrillas comunicacionales pero que va mucho más allá de los niños-espías, pues incluye reescribir la Historia Patria y enseñar Ciencias Sociales desde la óptica comunista. No para joder a los burgueses dueños de los medios, que ya están bien jodidos porque o callan o pierden sus concesiones, y hasta puede que vayan presos y mal recomendados.
La necesidad de reformatear al comunicador
Para lo cual es imperativa la revaloración del oficio del periodista y de la enseñanza del mismo. La revisión de los paradigmas y pensa con los cuales arrancaron las escuelas de Comunicación en Venezuela, y que ahora lanzan egresados como si fueran churros. El análisis del rol del mediador social del futuro –que ya es presente- y de la investigación social –que también lo es en EEUU y la Unión Europea, donde se usan modelos actitudinales y tridimensionales y no simples sondeos opináticos-. Con la mano en el corazón, identificar las carencias idiomáticas, culturales y tecnológicas de nuestros comunicadores, y enmendarlas desde las academias.
Hay la ventaja de que todavía sobreviven algunos arquitectos de los primeros tiempos universitarios, como Alexis Márquez Rodríguez y Antonio Pascuali, quienes llaman al pan, pan y al vino, vino, y no se pierden en digresiones para calificar los desafueros que comete el Guasón y sus acólitos.
Al fin y al cabo, lo que Sebastián de la Nuez señala como un espectáculo poco edificante, el que una presentadora se dirija al público comentando directamente la lectura de su twiter, lujo que ni siquiera se habría dado Renny Otolina, para quien los mensajes eran resultados de una elaborada producción, y donde cada show tenía que ser tan preciso como las medidas de los trajes que durante décadas confeccionara su progenitor en Valencia.
Porque esa insoportable superficialidad y frivolidad que hoy exhiben los medios no puede atribuirse enteramente a los periodistas, aunque sí debe exigírseles que se conciencien. La culpa no es del ciego, sino del que le da el garrote.
sábado, 24 de abril de 2010
miércoles, 21 de abril de 2010
¿Quién le pone el cascabel al gato?
Según Rafael Arraíz Lucca, individuo de número de la Academia de la Lengua,ensayista y columnista de El Nacional, si Fernando VII no hubiese reaccionado militarmente al pronunciamiento del Cabildo de Caracas del 19 de Abril de 1810, otro gallo cantaría. Esta idea la completa Claudio Nazoa, medio en serio y medio en broma, asegurando que Venezuela sería hoy la más próspera comunidad autónoma de España, Zapatero su Premier y Juan Carlos II su soberano.
Es que lo sucedido hace 200 años en Argentina y Venezuela, pese a opiniones en contrario de la Kirchner y el Guasón, no fueron declaraciones contra el imperialismo hispano, ni siquiera manifestaciones de los criollos contra el yugo colonial, sino actos en favor de los reyes legítimos, secuestrados y retenidos en tierras galas por Napoleón Bonaparte, y el nombramiento espurio de José Bonaparte como monarca.
¡Mueran los gachupines!
Por eso tampoco cabe definir al 19-A, como lo hace algún periodista desinformado, como un grito de Independencia. El único grito que puede ser adjetivado así es el del cura Miguel Hidalgo y Costilla, el 18 de setiembre de 1810, quien, además de hablarle duro y recio a los fieles de la iglesia de Dolores, camino de Guanajuato, acompañó su homilía con repiques de campana. En el primer borrador, Hidalgo mentaba en buenos términos a Fernando VII y se refería al mal gobierno. El texto final quedó de esta manera: ¡Mueran los gachupines (mexicanismo que significa españoles)! ¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Viva México!
El pedo en Iberia lo desató el infame Primer Ministro y fornicador real –decían las malas lenguas- Manuel Godoy, quien acordó una servidumbre de paso al ejercito francés para derrocar al Rey de Portugal, al que le profesaba particular inquina. Pero los franchutes fueron derrotados por una alianza estratégica anglo-lusitana, y para no desperdiciar la vuelta del boleto de round-trip, decidieron apropiarse de España.
Fue, precisamente, la chispa que produjo los sucesos del 19-A y el 25-A en Sudamérica. El separatismo comenzaría después. En Venezuela, el 5 de julio de 181, con el Acta redactada por Juan Germán Roscio y firmada por 7 provincias. En Argentina, el 31 de Enero de 1813, con la Asamblea Constituyente, la ilegalización del Tribunal del Santo Oficio y la exclusión del nombre del Rey en toda la documentación oficial.
Fernando El Obtuso
En el ínterin, el pueblo español derrotó heroicamente a las tropas napoleónicas, y le devolvió el trono a Fernando VII, su heredero legítimo. Sin embargo, aquel Borbón, a quien llamaremos de ahora en lo adelante y para los fines del presente escrito El Obtuso, desestimó el rol protagónico de la sociedad civil en la victoria –que fue el inicio del barranco de Napoleón-, desaprovechó la oportunidad para modernizar el país y volvió las andadas, convocando nuevamente a la retrógrada y sádica Inquisición para meter en cintura a sus paisanos de Europa y el Nuevo Mundo.
Un lujo que no podían permitirse Francisco de Miranda, José de San Martín, Simón Bolívar, Antonio José de Sucre ni la mayoría de los oficiales de escuela, pues eran militantes de la Logia Secreta de Lautaro, y los parrilleros del Santo Oficio consideraban como sus archienemigos a los masones.
¡Vamos por ellos! –debieron inferir atinadamente nuestros próceres. Por lo cual, al carecer de mejores opciones, decidieron dejarse de pendejadas y proceder en consecuencia.
El menos común de los sentidos del 19-A
Este es, a nuestro juicio, el verdadero sentido del 19-A, y la razón por la cual pocos venezolanos entienden lo que realmente aconteció en esa fecha y mucho menos ahora, pues los glorificadores del pasado se han dedicado a recubrirlo de una pompa y circunstancia que jamás tuvo, y los desvirtuadores del presente intentan hallar en sus hechos precursores de un marxismo-leninismo que sólo cabe en la mente alucinada de un atorrante como el Guasón.
En efecto, ninguno de los héroes de entonces planificaba liberar a sus afroamericanos, repartir sus haciendas entre el movimiento indigenista para que plantara topochos, pactar con los terroristas islamistas ni brindarle e la soberanía a unos gallego-descendientes que moraban en Cuba.
Que después se fajaran como unos machos, no hay la menor duda y es algo que los enaltece, pues en México, que arrancó a la par, la historia se redactó de manera diferente, y allí resalta más la ominosa figura del general Antonio de Santa Ana, un antihéroe que le entregó 2/3 del territorio azteca a los yanquis por avaricia, gula, cobardía, lujuria y mal desempeño castrense, que el de cualquiera de sus sucesores a quienes les ha tocado siglos recomponer el rompecabezas mexicano. Un pésimo ejemplo, el de Santiana, que debe ser tenido en cuenta, pues, como asevera Rubén Darío, somos cachorros del León Español, y –añadimos nosotros- algunos integrantes de la camada vienen al mundo con taras genéticas, visibles e invisibles.
Las guerras civiles del siglo XIX
San Martín peleó contra los franceses, los españoles y algunos social-confusos que se equivocaron de bando. A Bolívar le tocó una guerra civil –de esas con las que sueña el Guasón- hasta 1815, año en el cual desembarcó en Carúpano la expedición pacificadora del general Pablo Morillo, a quien El Obtuso le exigió acabar con el bochinche en Venezuela y el hermano Virreinato de la Nueva Granada.
Hasta ese momento, había una especie de empate entre los partidarios de El Obtuso y los partidarios de la emancipación en Venezuela. Pero bastó que la planta insolente del extranjero hollara el sagrado suelo patrio para que a José Antonio Páez se le revolviera el joropo y se cuadrara con el mantuano de Caracas.
El timón viró en ese instante 180º, y el viento se pusiera a favor de los insurrectos, pese a la arrechera que el Guasón le depara a Páez, porque era catire, seductor, aprendió a tocar piano agarrado de las manos de Barbarita Nieves –su oligarca y cultísima compañera de vida-, hablaba inglés de manera fluida, cantó en el Carnegie Hall y gerenció exitosamente la sucursal una de las primeras trasnacionales ubicada en Argentina.
Además, porque la Ceiba que plantó Páez en Buenos Aires todavía se yergue en su exuberante hermosura, mientras que el pobre Samán de Güere se empavó y se le secaron sus tres raíces, pese al solícito amor que debió haberle suministrado el empírico agrónomo y zootécnico Elías Jaua, ex Ministro de Tierra –o más bien tierrúo-, hoy Vicepresidente de la República.
Las obligaciones constitucionales militares
Todo lo cual nos lleva a recordar el rol que les asigna la Constitución a los militares en países y momentos extraordinarios como los que vivimos, y la obligación que tienen de actuar para preservar no sólo el articulado de la Carta Magna sino el implícito espíritu del legislador, como la tenemos todos los ciudadanos, pero ellos aún más porque cobran por hacerlo.
En Venezuela hubo militares malos, en Argentina, malísimos, sobre todo en fechas recientes. Como Juan Domingo Perón, que no sólo acabó con la posibilidad que Argentina se convirtiera en el sub-imperialismo americano –ganándole anticipadamente la partida al Brasil de Lula-, y sus compañeros de posteriores promociones, que perdieron la Guerra de las Malvinas y torturaron y desaparecieron y a cuanto hombre y mujer -sin discriminaciones de género- se les opusiera. Con el visto bueno del State Departament y la mirada para atrás de Fidel Castro en la época de la Legión Cóndor.
Pero también los hubo buenos, acá y allá. Como Domingo Faustino Sarmiento, a quien dedicamos un blog hace poco. O Isaías Medina Angarita, que no tuvo un solo preso político durante su gobierno, acabó con las endemias tropicales, comenzó a urbanizar a Venezuela y logró el 50/50% del ingreso petrolero. Y hasta el mismo Marcos de Jesús Pérez Jiménez –al que combatimos personalmente cuando liceístas con piedras y bombas Molotov-, pero que, pese a majar a palos a los adecos y comunistas de la resistencia, fue nacionalista al 100% y construyó obras las cuales aún, pese al abandono oficial, son emblemáticas, perduran y están a la vista.
Nos rehusamos a creer que algo de este buen espíritu castrense haya desaparecido filogenéticamente del ADN militar venezolano. De esos compatriotas a quienes ahora se les embute en uniformes color pupú –o, peor aún, rojo rojito-, con doble abotonadura estilo soviético.
Resulta inconcebible que miren con indiferencia como los mayores beneficiarios de la chequera que camina por América Latina se solacen con la indignidad cometida contra los aborígenes en el desfile de Los Próceres, vestidos con guayucos rojos y bailando al son de una banda que parece extraída del peor espagueti western. O con Diablos Danzantes, que más que diablos parecían babalaos –sólo faltaban los tabacos y gallos decapitados para completar la parodia-.
Queremos que entienda esta crónica no como un pronunciamiento, sino como un llamado a la recapacitación y reflexión –dentro de la Constitución, por supuesto, nada fuera de ella- de quienes pudieran iniciar el proceso que nos lleve a la segunda Independencia de Venezuela, cuya soberanía reside hoy en La Habana. De repente, bastaría con algo así como otro Grito de Dolores, una homilía y un tañer de campanas. El problema es, ¿quién le pone el cascabel al gato?
Es que lo sucedido hace 200 años en Argentina y Venezuela, pese a opiniones en contrario de la Kirchner y el Guasón, no fueron declaraciones contra el imperialismo hispano, ni siquiera manifestaciones de los criollos contra el yugo colonial, sino actos en favor de los reyes legítimos, secuestrados y retenidos en tierras galas por Napoleón Bonaparte, y el nombramiento espurio de José Bonaparte como monarca.
¡Mueran los gachupines!
Por eso tampoco cabe definir al 19-A, como lo hace algún periodista desinformado, como un grito de Independencia. El único grito que puede ser adjetivado así es el del cura Miguel Hidalgo y Costilla, el 18 de setiembre de 1810, quien, además de hablarle duro y recio a los fieles de la iglesia de Dolores, camino de Guanajuato, acompañó su homilía con repiques de campana. En el primer borrador, Hidalgo mentaba en buenos términos a Fernando VII y se refería al mal gobierno. El texto final quedó de esta manera: ¡Mueran los gachupines (mexicanismo que significa españoles)! ¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Viva México!
El pedo en Iberia lo desató el infame Primer Ministro y fornicador real –decían las malas lenguas- Manuel Godoy, quien acordó una servidumbre de paso al ejercito francés para derrocar al Rey de Portugal, al que le profesaba particular inquina. Pero los franchutes fueron derrotados por una alianza estratégica anglo-lusitana, y para no desperdiciar la vuelta del boleto de round-trip, decidieron apropiarse de España.
Fue, precisamente, la chispa que produjo los sucesos del 19-A y el 25-A en Sudamérica. El separatismo comenzaría después. En Venezuela, el 5 de julio de 181, con el Acta redactada por Juan Germán Roscio y firmada por 7 provincias. En Argentina, el 31 de Enero de 1813, con la Asamblea Constituyente, la ilegalización del Tribunal del Santo Oficio y la exclusión del nombre del Rey en toda la documentación oficial.
Fernando El Obtuso
En el ínterin, el pueblo español derrotó heroicamente a las tropas napoleónicas, y le devolvió el trono a Fernando VII, su heredero legítimo. Sin embargo, aquel Borbón, a quien llamaremos de ahora en lo adelante y para los fines del presente escrito El Obtuso, desestimó el rol protagónico de la sociedad civil en la victoria –que fue el inicio del barranco de Napoleón-, desaprovechó la oportunidad para modernizar el país y volvió las andadas, convocando nuevamente a la retrógrada y sádica Inquisición para meter en cintura a sus paisanos de Europa y el Nuevo Mundo.
Un lujo que no podían permitirse Francisco de Miranda, José de San Martín, Simón Bolívar, Antonio José de Sucre ni la mayoría de los oficiales de escuela, pues eran militantes de la Logia Secreta de Lautaro, y los parrilleros del Santo Oficio consideraban como sus archienemigos a los masones.
¡Vamos por ellos! –debieron inferir atinadamente nuestros próceres. Por lo cual, al carecer de mejores opciones, decidieron dejarse de pendejadas y proceder en consecuencia.
El menos común de los sentidos del 19-A
Este es, a nuestro juicio, el verdadero sentido del 19-A, y la razón por la cual pocos venezolanos entienden lo que realmente aconteció en esa fecha y mucho menos ahora, pues los glorificadores del pasado se han dedicado a recubrirlo de una pompa y circunstancia que jamás tuvo, y los desvirtuadores del presente intentan hallar en sus hechos precursores de un marxismo-leninismo que sólo cabe en la mente alucinada de un atorrante como el Guasón.
En efecto, ninguno de los héroes de entonces planificaba liberar a sus afroamericanos, repartir sus haciendas entre el movimiento indigenista para que plantara topochos, pactar con los terroristas islamistas ni brindarle e la soberanía a unos gallego-descendientes que moraban en Cuba.
Que después se fajaran como unos machos, no hay la menor duda y es algo que los enaltece, pues en México, que arrancó a la par, la historia se redactó de manera diferente, y allí resalta más la ominosa figura del general Antonio de Santa Ana, un antihéroe que le entregó 2/3 del territorio azteca a los yanquis por avaricia, gula, cobardía, lujuria y mal desempeño castrense, que el de cualquiera de sus sucesores a quienes les ha tocado siglos recomponer el rompecabezas mexicano. Un pésimo ejemplo, el de Santiana, que debe ser tenido en cuenta, pues, como asevera Rubén Darío, somos cachorros del León Español, y –añadimos nosotros- algunos integrantes de la camada vienen al mundo con taras genéticas, visibles e invisibles.
Las guerras civiles del siglo XIX
San Martín peleó contra los franceses, los españoles y algunos social-confusos que se equivocaron de bando. A Bolívar le tocó una guerra civil –de esas con las que sueña el Guasón- hasta 1815, año en el cual desembarcó en Carúpano la expedición pacificadora del general Pablo Morillo, a quien El Obtuso le exigió acabar con el bochinche en Venezuela y el hermano Virreinato de la Nueva Granada.
Hasta ese momento, había una especie de empate entre los partidarios de El Obtuso y los partidarios de la emancipación en Venezuela. Pero bastó que la planta insolente del extranjero hollara el sagrado suelo patrio para que a José Antonio Páez se le revolviera el joropo y se cuadrara con el mantuano de Caracas.
El timón viró en ese instante 180º, y el viento se pusiera a favor de los insurrectos, pese a la arrechera que el Guasón le depara a Páez, porque era catire, seductor, aprendió a tocar piano agarrado de las manos de Barbarita Nieves –su oligarca y cultísima compañera de vida-, hablaba inglés de manera fluida, cantó en el Carnegie Hall y gerenció exitosamente la sucursal una de las primeras trasnacionales ubicada en Argentina.
Además, porque la Ceiba que plantó Páez en Buenos Aires todavía se yergue en su exuberante hermosura, mientras que el pobre Samán de Güere se empavó y se le secaron sus tres raíces, pese al solícito amor que debió haberle suministrado el empírico agrónomo y zootécnico Elías Jaua, ex Ministro de Tierra –o más bien tierrúo-, hoy Vicepresidente de la República.
Las obligaciones constitucionales militares
Todo lo cual nos lleva a recordar el rol que les asigna la Constitución a los militares en países y momentos extraordinarios como los que vivimos, y la obligación que tienen de actuar para preservar no sólo el articulado de la Carta Magna sino el implícito espíritu del legislador, como la tenemos todos los ciudadanos, pero ellos aún más porque cobran por hacerlo.
En Venezuela hubo militares malos, en Argentina, malísimos, sobre todo en fechas recientes. Como Juan Domingo Perón, que no sólo acabó con la posibilidad que Argentina se convirtiera en el sub-imperialismo americano –ganándole anticipadamente la partida al Brasil de Lula-, y sus compañeros de posteriores promociones, que perdieron la Guerra de las Malvinas y torturaron y desaparecieron y a cuanto hombre y mujer -sin discriminaciones de género- se les opusiera. Con el visto bueno del State Departament y la mirada para atrás de Fidel Castro en la época de la Legión Cóndor.
Pero también los hubo buenos, acá y allá. Como Domingo Faustino Sarmiento, a quien dedicamos un blog hace poco. O Isaías Medina Angarita, que no tuvo un solo preso político durante su gobierno, acabó con las endemias tropicales, comenzó a urbanizar a Venezuela y logró el 50/50% del ingreso petrolero. Y hasta el mismo Marcos de Jesús Pérez Jiménez –al que combatimos personalmente cuando liceístas con piedras y bombas Molotov-, pero que, pese a majar a palos a los adecos y comunistas de la resistencia, fue nacionalista al 100% y construyó obras las cuales aún, pese al abandono oficial, son emblemáticas, perduran y están a la vista.
Nos rehusamos a creer que algo de este buen espíritu castrense haya desaparecido filogenéticamente del ADN militar venezolano. De esos compatriotas a quienes ahora se les embute en uniformes color pupú –o, peor aún, rojo rojito-, con doble abotonadura estilo soviético.
Resulta inconcebible que miren con indiferencia como los mayores beneficiarios de la chequera que camina por América Latina se solacen con la indignidad cometida contra los aborígenes en el desfile de Los Próceres, vestidos con guayucos rojos y bailando al son de una banda que parece extraída del peor espagueti western. O con Diablos Danzantes, que más que diablos parecían babalaos –sólo faltaban los tabacos y gallos decapitados para completar la parodia-.
Queremos que entienda esta crónica no como un pronunciamiento, sino como un llamado a la recapacitación y reflexión –dentro de la Constitución, por supuesto, nada fuera de ella- de quienes pudieran iniciar el proceso que nos lleve a la segunda Independencia de Venezuela, cuya soberanía reside hoy en La Habana. De repente, bastaría con algo así como otro Grito de Dolores, una homilía y un tañer de campanas. El problema es, ¿quién le pone el cascabel al gato?
domingo, 18 de abril de 2010
Dios castiga sin palo y sin piedra
El color que cayo del cielo
En cuatro estados del medio oeste de la Unión Americana, la supuesta caída y desintegración de un meteorito durante la madrugada del miércoles pasado, convirtió la noche en día –durante algunos segundos-, y generó un estruendo que aterrorizó a los pobladores en esa dilatada región.
La imagen más dramática del fenómeno fue captada desde la azotea del Departamento de Astronomía y Oceanografía de la Universidad de Wisconsin. Pero, asimismo, fue registrada por centenares de otras cámaras de seguridad, esparcidas a lo ancho y largo de las zonas afectadas.
La primera explicación alude a un pedazo de roca desprendido del grupo de las Leonidas, o lluvia de estrellas fugaces, la cual se produce anualmente entre el 15 y el 21 de noviembre y alcanza su máxima intensidad el 18 de ese mes.
Los meteoritos de las Leonidas son rojos y colisionan con la Tierra de frente, a gran velocidad, dejando a su paso estelas verdes que persisten por segundos.
Las Leonidas se conocen desde tiempos inmemoriales, por lo cual ciertas leyendas las asocian con la buena suerte, y recomiendan a quienes las observan pedir deseos. Cada 33 años se potencia el número de impactos, y, hasta la fecha, tales apariciones han respetado rigurosamente los ciclos mencionados.
Por lo cual, no todos aceptan la hipótesis oficial difundida al respecto, ya que lo sucedido el 15 de los corrientes sobre el granero estadounidense poco se asemeja al a la conducta secular de las Leonidas: no hubo rojos ni verdes, estamos en abril y no en noviembre y, a menos que los deseos se expresen con gritos de terror, nada bueno debe esperarse una temible deflagración que iluminó el firmamento como un flash, produjo un espantoso rugido y desarrolló una tremenda cantidad de energía.
La tierra se oscurece
Mientras esto sucedía en el Norteamérica, en Islandia el volcán Eyjafjallajokull, continuaba el sábado expulsando toneladas de humo y ceniza, una columna asfixiante direccionada a Europa, que mantenía paralizado el tráfico aéreo, total o parcialmente en 20 países, entre los cuales destacaban Francia, el Reino Unido, Polonia y Rusia.
Ayer había más de 20 mil vuelos de origen y destino cancelados, y 5 millones de pasajeros pernoctaban en aeropuertos o formaban largas filas en los terminales de ferrocarriles y autobuses totalmente colapsados, a fin de completar sus trayectos. Los taxis cobraban 5 mil euros, más gastos de alimentación, alojamiento y gasolina, para transportar a quienes quisieran trasladarse de Madrid a Moscú. Pero, para los viajeros trasatlánticos y transpacíficos, no había opciones.
El protocolo del funeral de hoy domingo, programado para el presidente y la elite política polacos, que perecieran trágica y recientemente en un siniestro aéreo, también se desbarató, pues muchos de los altos funcionarios invitados a la ceremonia no tuvieron cómo desplazarse a Cracovia.
Según los informes metereológicos procedentes de Reykjavik, la actividad volcánica continuará, al menos por 24 ó 48 horas más, y si a ella se le suma el excelente tiempo que reina sobre el archipiélago islandés, hay poca o ninguna esperanza de que un buen palo de agua disuelva esta súper calima –de alto contenido sulfúrico y capaz de taponar las turbinas de las aeronaves-, impida que llegue a más de 12 kilómetros de altura y se precipite al mar.
En Islandia hay más de 200 volcanes activos. De hecho, sus habitantes aprendieron a emplear la geotermia para calentar sus hogares, piscinas públicas y tierras, en este último caso, para construir invernaderos que les permiten sembrar alimentos todo el año y criar ganados. Quien sobrevuela Reykjavik o aterriza y despega de su aeropuerto puede observar cómo, alrededor de la ciudad, se extienden manchones verdes de vegetación, mientras el conjunto general está rodeado por la inequívoca blancura del hielo.
Pero sucede que una erupción como la del Eyjafjallajokull no se vivía en Islandia desde finales del Siglo XVI, y con las consecuencias que se manifiestan ahora en gran parte de Europa Continental, al menos históricamente.
Todo se derrumbó
A más de 14 mil kilómetros de distancia, en la provincia china de Quintay, ubicada sobre la meseta tibetana, las autoridades rescataban casi 1 mil quinientos cadáveres, atendían un numero superior a 10 mil heridos y comenzaban a tomar las primeras medidas para acoger a millones de sobrevivientes de un terremoto de 7,1º Richter, que acabó con el 85% de sus inmuebles.
Un poco más lejos, los habitantes de Sumatra también se recuperaban del susto maúsculo que les brindó un movimiento telúrico localizado al norte de sus costas –el anterior, ocurrido en el 2004, mató a un cuarto de millón de personas- y que alcanzó 7,8º Richter.
Una saga que destruyó a Haití el 12 de enero, continuó el 27 de febrero con innumerables víctimas y millonarias pérdidas materiales en Chile -8,8º Richter- y pareciera que, por los momentos no tiene fin, pues el globo terráqueo se comporta como un majarete desde hace dos años.
El quinto elemento
Por si lo anterior fuera poco, habría que añadirle a los sucesos relatados las sequías pavorosas y lluvias torrenciales acaecidas recientemente en todo el mundo, y que han incidido sobre áreas tradicionalmente seguras, como fueron las de Nueva Inglaterra el 31 de marzo, que cortaron en dos la autopista I-95, la más larga y transitada del este de EEUU, los deslaves en Río de Janeiro y las tormentas de granizo en Buenos Aires
Una responsabilidad que no puede evadirse
La frecuencia y contundencia de estos acontecimientos asombrosos no pueden ser atribuidas a teorías simplistas como las del calentamiento global. Como afirma Eduard Biosca, actor, humorista y humanista a quien Sergio Dahbar cita en su columna sabatina de El Nacional (17/04/2010): Los animales ni saben que existen, matan a sus crías y se despedazan. Los humanos tenemos conciencia, inventamos el pacifismo y vamos a hacer un mundo mejor.
Porque de lo que se trata es de la conciencia y la concienciación. O, como afirmaba Pierre Teilhard de Chardin, del equilibrio entre la geósfera, la biósfera y la noosfera, donde cada individuo tiene un rol escrito por la evolución –o por Dios, si suena mejor, y el cual no es otro que perfeccionar –o co-crear- el planeta donde vive. Para lo cual debe reinventarse, espiritual y físicamente, y sacudirse de las malas resonancias y de los peores vibradores que obstaculizan su búsqueda de lo milagroso.
Porque no creemos en coincidencias sino en sincretismos, vele la pena revisar nuevamente lo del Calendario Mayo y el 21 de diciembre del 2012, tal como lo ha venido haciendo –por ejemplo- la Fundación amor en acción, recordando siempre, con humildad y mente abierta, que Dios castiga sin palo y sin piedra.
En cuatro estados del medio oeste de la Unión Americana, la supuesta caída y desintegración de un meteorito durante la madrugada del miércoles pasado, convirtió la noche en día –durante algunos segundos-, y generó un estruendo que aterrorizó a los pobladores en esa dilatada región.
La imagen más dramática del fenómeno fue captada desde la azotea del Departamento de Astronomía y Oceanografía de la Universidad de Wisconsin. Pero, asimismo, fue registrada por centenares de otras cámaras de seguridad, esparcidas a lo ancho y largo de las zonas afectadas.
La primera explicación alude a un pedazo de roca desprendido del grupo de las Leonidas, o lluvia de estrellas fugaces, la cual se produce anualmente entre el 15 y el 21 de noviembre y alcanza su máxima intensidad el 18 de ese mes.
Los meteoritos de las Leonidas son rojos y colisionan con la Tierra de frente, a gran velocidad, dejando a su paso estelas verdes que persisten por segundos.
Las Leonidas se conocen desde tiempos inmemoriales, por lo cual ciertas leyendas las asocian con la buena suerte, y recomiendan a quienes las observan pedir deseos. Cada 33 años se potencia el número de impactos, y, hasta la fecha, tales apariciones han respetado rigurosamente los ciclos mencionados.
Por lo cual, no todos aceptan la hipótesis oficial difundida al respecto, ya que lo sucedido el 15 de los corrientes sobre el granero estadounidense poco se asemeja al a la conducta secular de las Leonidas: no hubo rojos ni verdes, estamos en abril y no en noviembre y, a menos que los deseos se expresen con gritos de terror, nada bueno debe esperarse una temible deflagración que iluminó el firmamento como un flash, produjo un espantoso rugido y desarrolló una tremenda cantidad de energía.
La tierra se oscurece
Mientras esto sucedía en el Norteamérica, en Islandia el volcán Eyjafjallajokull, continuaba el sábado expulsando toneladas de humo y ceniza, una columna asfixiante direccionada a Europa, que mantenía paralizado el tráfico aéreo, total o parcialmente en 20 países, entre los cuales destacaban Francia, el Reino Unido, Polonia y Rusia.
Ayer había más de 20 mil vuelos de origen y destino cancelados, y 5 millones de pasajeros pernoctaban en aeropuertos o formaban largas filas en los terminales de ferrocarriles y autobuses totalmente colapsados, a fin de completar sus trayectos. Los taxis cobraban 5 mil euros, más gastos de alimentación, alojamiento y gasolina, para transportar a quienes quisieran trasladarse de Madrid a Moscú. Pero, para los viajeros trasatlánticos y transpacíficos, no había opciones.
El protocolo del funeral de hoy domingo, programado para el presidente y la elite política polacos, que perecieran trágica y recientemente en un siniestro aéreo, también se desbarató, pues muchos de los altos funcionarios invitados a la ceremonia no tuvieron cómo desplazarse a Cracovia.
Según los informes metereológicos procedentes de Reykjavik, la actividad volcánica continuará, al menos por 24 ó 48 horas más, y si a ella se le suma el excelente tiempo que reina sobre el archipiélago islandés, hay poca o ninguna esperanza de que un buen palo de agua disuelva esta súper calima –de alto contenido sulfúrico y capaz de taponar las turbinas de las aeronaves-, impida que llegue a más de 12 kilómetros de altura y se precipite al mar.
En Islandia hay más de 200 volcanes activos. De hecho, sus habitantes aprendieron a emplear la geotermia para calentar sus hogares, piscinas públicas y tierras, en este último caso, para construir invernaderos que les permiten sembrar alimentos todo el año y criar ganados. Quien sobrevuela Reykjavik o aterriza y despega de su aeropuerto puede observar cómo, alrededor de la ciudad, se extienden manchones verdes de vegetación, mientras el conjunto general está rodeado por la inequívoca blancura del hielo.
Pero sucede que una erupción como la del Eyjafjallajokull no se vivía en Islandia desde finales del Siglo XVI, y con las consecuencias que se manifiestan ahora en gran parte de Europa Continental, al menos históricamente.
Todo se derrumbó
A más de 14 mil kilómetros de distancia, en la provincia china de Quintay, ubicada sobre la meseta tibetana, las autoridades rescataban casi 1 mil quinientos cadáveres, atendían un numero superior a 10 mil heridos y comenzaban a tomar las primeras medidas para acoger a millones de sobrevivientes de un terremoto de 7,1º Richter, que acabó con el 85% de sus inmuebles.
Un poco más lejos, los habitantes de Sumatra también se recuperaban del susto maúsculo que les brindó un movimiento telúrico localizado al norte de sus costas –el anterior, ocurrido en el 2004, mató a un cuarto de millón de personas- y que alcanzó 7,8º Richter.
Una saga que destruyó a Haití el 12 de enero, continuó el 27 de febrero con innumerables víctimas y millonarias pérdidas materiales en Chile -8,8º Richter- y pareciera que, por los momentos no tiene fin, pues el globo terráqueo se comporta como un majarete desde hace dos años.
El quinto elemento
Por si lo anterior fuera poco, habría que añadirle a los sucesos relatados las sequías pavorosas y lluvias torrenciales acaecidas recientemente en todo el mundo, y que han incidido sobre áreas tradicionalmente seguras, como fueron las de Nueva Inglaterra el 31 de marzo, que cortaron en dos la autopista I-95, la más larga y transitada del este de EEUU, los deslaves en Río de Janeiro y las tormentas de granizo en Buenos Aires
Una responsabilidad que no puede evadirse
La frecuencia y contundencia de estos acontecimientos asombrosos no pueden ser atribuidas a teorías simplistas como las del calentamiento global. Como afirma Eduard Biosca, actor, humorista y humanista a quien Sergio Dahbar cita en su columna sabatina de El Nacional (17/04/2010): Los animales ni saben que existen, matan a sus crías y se despedazan. Los humanos tenemos conciencia, inventamos el pacifismo y vamos a hacer un mundo mejor.
Porque de lo que se trata es de la conciencia y la concienciación. O, como afirmaba Pierre Teilhard de Chardin, del equilibrio entre la geósfera, la biósfera y la noosfera, donde cada individuo tiene un rol escrito por la evolución –o por Dios, si suena mejor, y el cual no es otro que perfeccionar –o co-crear- el planeta donde vive. Para lo cual debe reinventarse, espiritual y físicamente, y sacudirse de las malas resonancias y de los peores vibradores que obstaculizan su búsqueda de lo milagroso.
Porque no creemos en coincidencias sino en sincretismos, vele la pena revisar nuevamente lo del Calendario Mayo y el 21 de diciembre del 2012, tal como lo ha venido haciendo –por ejemplo- la Fundación amor en acción, recordando siempre, con humildad y mente abierta, que Dios castiga sin palo y sin piedra.
viernes, 16 de abril de 2010
No sea usted sólo un habitante
Primero fue martes que miércoles
Hemos reiterado nuestro asombro y alarma por la falta de voluntad política de los miembros de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para exigirle al CNE el padrón electoral y proceder a su rectificación, antes del 11-S del presente año.
Un concierto de opináticos de oficio, presumibles –y presumidos- formadores de opinión y dirigentes de oposición ha sembrado la matriz de que: Primero fue martes que miércoles, lo más importante es lograr la unidad perfecta y no podemos cruzar el puente antes de llegar a él.
Toda esta sarta de lugares comunes encubre una falta grave a los derechos electorales de cualquier ciudadano, la cuál se acentúa aún más dadas las presentes condiciones del mercado electoral, que no es, definitivamente, un lecho de rosas, ni responde al concepto de marketing político estadounidense o unión-europeísta.
El por qué no han actúan como lo prescriben los más elementales deberes legales y éticos asociados a la condición de militantes democráticos, no sólo resulta desconcertante y desmoralizador para el resto de la ciudadanía, sino que se presta a cualquier clase de inferencias y conjeturas, las cuales van de malas en peores, pero que no queremos enunciar para no echarle más leña al fuego.
Por lo cual a los ciudadanos de a pie no les queda otra que reflexionar ahora cómo comportarnos a partir del 11-S, porque hoy es martes respecto al padrón electoral, y el miércoles tocará otro día. Siguiendo con el refranero popular: Pasando un puente dijo una loca, cada quien jode cuando le toca.
Para ayudarle a decidir, amigo lector y elector, le hacemos llegar el resumen de una investigación realizada en agosto del 2008 por la UCV, que usted puede ampliar abriendo la página Web http://estudiodelaucv.blogspot.com.
En nuestra opinión –fíjese que subrayamos opinión- sus resultados constituyen una prueba fehaciente de que, hay un mal olor en Dinamarca en el CNE, una probabilidad muy elevada de conducirnos a otra derrota, de convertirnos nuevamente en cómplices de una estafa a la voluntad popular, a otra desilusión –como lo destaca Vicente Zaccaro, en un reciente e-mail-.
El padrón inflado
Según cifras publicadas, el REP tenía inscritos, para Agosto de 2008, 16.887.734 electores. Implicaba entonces que 100,01% de los habitantes de Venezuela, mayores de 18 años, estaba empadronada.
De aplicar el porcentaje de 70% de inscritos, que es la regla en todas las naciones democráticas del orbe, y sólo se vuelve excepción en Cuba y otros países totalitarios, el número de votantes potenciales no debía ser mayor a 11.820.100; es decir, que el superávit era de 5.067.634 personas a la fecha citada.
Si suponemos que, confiado al máximo dada la transparencia de los procesos comiciales anteriores, el 80% de los venezolanos mayores de 18 años se hubiera inscrito, el número de votantes habría llegado a 13.508.682. Empero, confianza no fue precisamente el caso de Venezuela en el 2008 ni no es ahora, cundo a sólo 14 días del cierre del REP, faltan por cuadrar más de un millón de jóvenes.
Si se comparan los 13 y pico millones con los votantes que el CNE guarda im pectore -16,9 millones-, hay una inflación injustificada de 3.378.752 personas –correspondiente al 20% del total de electores-. Se trata de una trampa-jaula de votos virtuales, disponibles para cualquier cochinada que el gobierno quiera hacer.
En el siguiente cuadro, se presenta el padrón en cada entidad, en diciembre de 2007 y cuya estimación cubre, como se dijo antes y con las debidas salvedades, el 80% de la totalidad censal mayor de 18 años en Venezuela.
Estados %Inscritos Exceso
Amazonas 164.85 39.34
Anzoátegui 91.23 105.01
Apure 100.76 53.26
Aragua 90.38 115.74
Barinas 96.40 72.97
Bolívar 89.06 81.79
Carabobo 84.61 70.88
Cojedes 97.17 32.55
D. Amacuro 136.34 39.46
D. Capital 119.84 489.15
Falcón 98.22 99.03
Guarico 96.06 69.71
Lara 88.48 99.88
Mérida 97.06 88.82
Miranda 99.06 377.73
Monagas 94.43 75.19
Nueva Esparta 91.20 33.58
Portuguesa 95.01 76.37
Sucre 103.70 123.33
Táchira 96.43 118.73
Trujillo 100.04 84.22
Vargas 124.97 83.74
Yaracuy 96.86 59.70
Zulia 91.57 257.99
Zaccaro se pregunta, acertadamente en nuestra opinión: ¿Cómo aparecieron habitantes suficientes para justificar el número de votantes virtuales? ¿Son extranjeros? ¿Se nacionalizaron? ¿Dónde lo hicieron? ¿Quién les inscribió en el REP?. ¿Dónde están domiciliados? ¿Cuáles son sus direcciones?
Además, propone que un grupo de abogados constitucionalistas solicite, ante el TSJ, se abra un proceso para que el padrón electoral se ponga al conocimiento público, antes del 11-S, y se verifique su legitimidad. Caiga quien caiga.
La distorsión opinática
El padrón inflado brinda la posibilidad cierta del fraude, pues un 20% de votos inexistente y manipulables a discreción no sólo tuerce la voluntad de la mayoría, sino que, asimismo, descalifica la validez de las encuestas de opinión pública, pues no es lo mismo que proyectar resultados para un 100 que para un 120% de electores.
Para saber lo que realmente tienen im pectore los electores venezolanos, hay que recurrir a otros instrumentos que miden actitud. Ya lo sabe, amigo lector, esos que sacan a flote lo de patria o muerte, en el buen sentido que pudiera tener tan desafortunada frase. Como los ecosonogramas actitudinales que periódicamente realizan profesionales serios como Oscar Schemel –Hinterlaces-, o como los que publicó recientemente la Organización Gumilla, donde caracteriza al venezolano de hoy en un 9% a favor del autoritarismo, el comunismo y el militarismo; y en más de un 80% a favor de un sistema social democrático –como el que montaron los adecos y copeyanos durante la IV República, pero mejorado, ¡claro está!.
Lograr que el 80% comprenda que este gobierno, por dadivoso y parlanchín que sea, está en contra de su visión de país también debería ser el martes de los políticos de oposición, opináticos de oficios y presumibles formadores de opinión. Ya que ellos no parecieran dispuestos a hacerlo, quedamos los demás, los zamuritos mediáticos –y a mucha honra-.
No podemos finalizar estos comentarios, donde nos hemos recreado en los lugares comunes –que en español constituyen caminos para reducir los mensajes y facilitar su compresión, ya que las parábolas también forman el lenguaje del Quijote y de Jesús de Nazaret-, que recordar la definición cubana de habitante, que bien viene al caso: Individuo tan poco importante a quien sólo se le toma en cuenta para los censos y las elecciones.
Hemos reiterado nuestro asombro y alarma por la falta de voluntad política de los miembros de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para exigirle al CNE el padrón electoral y proceder a su rectificación, antes del 11-S del presente año.
Un concierto de opináticos de oficio, presumibles –y presumidos- formadores de opinión y dirigentes de oposición ha sembrado la matriz de que: Primero fue martes que miércoles, lo más importante es lograr la unidad perfecta y no podemos cruzar el puente antes de llegar a él.
Toda esta sarta de lugares comunes encubre una falta grave a los derechos electorales de cualquier ciudadano, la cuál se acentúa aún más dadas las presentes condiciones del mercado electoral, que no es, definitivamente, un lecho de rosas, ni responde al concepto de marketing político estadounidense o unión-europeísta.
El por qué no han actúan como lo prescriben los más elementales deberes legales y éticos asociados a la condición de militantes democráticos, no sólo resulta desconcertante y desmoralizador para el resto de la ciudadanía, sino que se presta a cualquier clase de inferencias y conjeturas, las cuales van de malas en peores, pero que no queremos enunciar para no echarle más leña al fuego.
Por lo cual a los ciudadanos de a pie no les queda otra que reflexionar ahora cómo comportarnos a partir del 11-S, porque hoy es martes respecto al padrón electoral, y el miércoles tocará otro día. Siguiendo con el refranero popular: Pasando un puente dijo una loca, cada quien jode cuando le toca.
Para ayudarle a decidir, amigo lector y elector, le hacemos llegar el resumen de una investigación realizada en agosto del 2008 por la UCV, que usted puede ampliar abriendo la página Web http://estudiodelaucv.blogspot.com.
En nuestra opinión –fíjese que subrayamos opinión- sus resultados constituyen una prueba fehaciente de que, hay un mal olor en Dinamarca en el CNE, una probabilidad muy elevada de conducirnos a otra derrota, de convertirnos nuevamente en cómplices de una estafa a la voluntad popular, a otra desilusión –como lo destaca Vicente Zaccaro, en un reciente e-mail-.
El padrón inflado
Según cifras publicadas, el REP tenía inscritos, para Agosto de 2008, 16.887.734 electores. Implicaba entonces que 100,01% de los habitantes de Venezuela, mayores de 18 años, estaba empadronada.
De aplicar el porcentaje de 70% de inscritos, que es la regla en todas las naciones democráticas del orbe, y sólo se vuelve excepción en Cuba y otros países totalitarios, el número de votantes potenciales no debía ser mayor a 11.820.100; es decir, que el superávit era de 5.067.634 personas a la fecha citada.
Si suponemos que, confiado al máximo dada la transparencia de los procesos comiciales anteriores, el 80% de los venezolanos mayores de 18 años se hubiera inscrito, el número de votantes habría llegado a 13.508.682. Empero, confianza no fue precisamente el caso de Venezuela en el 2008 ni no es ahora, cundo a sólo 14 días del cierre del REP, faltan por cuadrar más de un millón de jóvenes.
Si se comparan los 13 y pico millones con los votantes que el CNE guarda im pectore -16,9 millones-, hay una inflación injustificada de 3.378.752 personas –correspondiente al 20% del total de electores-. Se trata de una trampa-jaula de votos virtuales, disponibles para cualquier cochinada que el gobierno quiera hacer.
En el siguiente cuadro, se presenta el padrón en cada entidad, en diciembre de 2007 y cuya estimación cubre, como se dijo antes y con las debidas salvedades, el 80% de la totalidad censal mayor de 18 años en Venezuela.
Estados %Inscritos Exceso
Amazonas 164.85 39.34
Anzoátegui 91.23 105.01
Apure 100.76 53.26
Aragua 90.38 115.74
Barinas 96.40 72.97
Bolívar 89.06 81.79
Carabobo 84.61 70.88
Cojedes 97.17 32.55
D. Amacuro 136.34 39.46
D. Capital 119.84 489.15
Falcón 98.22 99.03
Guarico 96.06 69.71
Lara 88.48 99.88
Mérida 97.06 88.82
Miranda 99.06 377.73
Monagas 94.43 75.19
Nueva Esparta 91.20 33.58
Portuguesa 95.01 76.37
Sucre 103.70 123.33
Táchira 96.43 118.73
Trujillo 100.04 84.22
Vargas 124.97 83.74
Yaracuy 96.86 59.70
Zulia 91.57 257.99
Zaccaro se pregunta, acertadamente en nuestra opinión: ¿Cómo aparecieron habitantes suficientes para justificar el número de votantes virtuales? ¿Son extranjeros? ¿Se nacionalizaron? ¿Dónde lo hicieron? ¿Quién les inscribió en el REP?. ¿Dónde están domiciliados? ¿Cuáles son sus direcciones?
Además, propone que un grupo de abogados constitucionalistas solicite, ante el TSJ, se abra un proceso para que el padrón electoral se ponga al conocimiento público, antes del 11-S, y se verifique su legitimidad. Caiga quien caiga.
La distorsión opinática
El padrón inflado brinda la posibilidad cierta del fraude, pues un 20% de votos inexistente y manipulables a discreción no sólo tuerce la voluntad de la mayoría, sino que, asimismo, descalifica la validez de las encuestas de opinión pública, pues no es lo mismo que proyectar resultados para un 100 que para un 120% de electores.
Para saber lo que realmente tienen im pectore los electores venezolanos, hay que recurrir a otros instrumentos que miden actitud. Ya lo sabe, amigo lector, esos que sacan a flote lo de patria o muerte, en el buen sentido que pudiera tener tan desafortunada frase. Como los ecosonogramas actitudinales que periódicamente realizan profesionales serios como Oscar Schemel –Hinterlaces-, o como los que publicó recientemente la Organización Gumilla, donde caracteriza al venezolano de hoy en un 9% a favor del autoritarismo, el comunismo y el militarismo; y en más de un 80% a favor de un sistema social democrático –como el que montaron los adecos y copeyanos durante la IV República, pero mejorado, ¡claro está!.
Lograr que el 80% comprenda que este gobierno, por dadivoso y parlanchín que sea, está en contra de su visión de país también debería ser el martes de los políticos de oposición, opináticos de oficios y presumibles formadores de opinión. Ya que ellos no parecieran dispuestos a hacerlo, quedamos los demás, los zamuritos mediáticos –y a mucha honra-.
No podemos finalizar estos comentarios, donde nos hemos recreado en los lugares comunes –que en español constituyen caminos para reducir los mensajes y facilitar su compresión, ya que las parábolas también forman el lenguaje del Quijote y de Jesús de Nazaret-, que recordar la definición cubana de habitante, que bien viene al caso: Individuo tan poco importante a quien sólo se le toma en cuenta para los censos y las elecciones.
miércoles, 14 de abril de 2010
¿Cuál soberanía?
En la Historia Universal, la Edad Moderna –cuyas consecuencias todavía impactan al mundo contemporáneo-, aparece determinada tres acontecimientos muy particulares y hasta contradictorios: La caída de Constantinopla en manos de Mohamed II (1453), el ascenso de Lorenzo de Médicis como Regente de Florencia (1469) y el descubrimiento del Nuevo Mundo por el genovés Cristóbal Colón(1492), bajo el patrocinio de Fernando de Aragón e Isabel de Castilla.
Sentido y vigencia del Renacimiento
Conducido por El Magnífico, el espíritu renacentista cubrió toda Italia y de la sabiduría y desempeño de este caballero se desprendieron tres ideas básicas para el buen gobierno que aún siguen vigentes: No hay desarrollo posible sin una buena gestión administrativa –Lorenzo, además de político y estadista, era un banquero muy capaz y nada corrupto-; el dinero no debe ser empleado para comprar voluntades sino para formar líderes en Arte y Ciencia, independientemente del origen socioeconómico de los candidatos; los pueblos ocupados en luchas intestinas son víctimas, inevitables, de la decadencia, pues el progreso requiere el acuerdo previo de todos los estratos sociales.
Lamentablemente, el señor De Médicis no tuvo la fuerza ni la vida suficientes para persuadir al resto de los italianos del imperativo de unirse entonces bajo el propósito de crear un Estado Moderno. Sicilia, cuna de Arquímedes y del teatro griego, terminó siendo propiedad de la Cosa Nostra. Y el reinado de Víctor Emanuel II acabó con la derrota y el linchamiento de Benito Mussolini.
Cuando España se volvió El Imperio
Mas la concepción de Lorenzo se trasladó a Iberia, donde los Reyes Católicos la pusieron en práctica, a su manera, claro está, pues si no habrían dejado de ser españoles. En el mismo año del Descubrimiento, expulsaron de sus dominios a los judíos –a quienes percibían como competidores en la cumulación de riqueza-, y conquistaron Granada, el último bastión islamista en España. En 1767, también botó a los jesuitas: El Imperio no toleraba discrepancias sobre la grandeza de su visión y misión planetarias
Hoy conocemos una España radicalmente distinta a la del Siglo XV: democrática, permisiva, con playas nudistas, matrimonios gay y chismorreos sobre los ricos y famosos en programas y revistas del corazón
Mas no siempre fue así.
Para cohesionar sus conquistas territoriales y unir a la diversidad étnica bajo una misma religión y un solo idioma, Fernando e Isabel buscaron el apoyo de la Iglesia Católica, que impuso el ascetismo sobre el hedonismo y el dogma sobre la razón , reforzándolo con el terror al Tribunal del Santo Oficio-; y, por el otro, dio nacimiento al discurso de doble moral: Haz lo que predico, no lo que hago.
Si alguien se irrita por la anterior afirmación, le recordamos que el manuscrito de cabecera de Isabel La Católica no era el Catecismo, sino El libro del buen amor del Arcipreste de Hita, el cual se trata cualquier tema menos del celibato. Y que el comportamiento sexual de los grandes y pequeños de España siempre fue opuesto a las reglas anti-concupiscentes de la Iglesia.
Al respecto de los grandes, vale la pena referirse a La maja desnuda de Goya, o leer los pecados carnales de la última Duquesa de Alba, que reporta todas las semanas la Revista Hola.
Y, acerca de los pequeños, estudiar el censo levantado por Fray De Oviedo y Baños, donde denunciaba cómo centenares de curas mal vivían con las aborígenes en la América Colonial. Pese a lo cual, la alianza estratégica entre la monarquía española y el Vaticano funcionó hasta bien entrado el Siglo XX.
El sexo de los Ángeles
De la caída de Constantinopla, sólo queda un mal sabor. La Ruta de la Seda quedó truncada en Bizancio, y no sólo se interrumpió el comercio internacional entre Oriente y Occidente, sino el intercambio de ideas, lo cual sometió al planeta a una lobotomía global que duró tres milenios.
Mientras los teóricos del último Imperio Romano dedicaban su tiempo a discutir sobre si los ángeles eran o no sexuados, y, en caso afirmativo, si éste sería femenino o masculino, las huestes de Mohamed II afilaban sus cimitarras y se aprestaban a destruir a la Cristiandad en el Levante. En vano solicitó Constantino II la ayuda de Italia, porque a los bizantinos los consideraba el Papa algo así como católicos de segunda.
Los zamuritos mediáticos
Estos hechos deberían servirnos a los venezolanos de hoy para reflexionar y recapacitar sobre la tragedia que vivimos en la actualidad, y las pocas posibilidades con las cuales contamos para salir de ella.
Algunos se irritan porque en este blog hacemos hincapié en los desatinos de la oposición que en los del gobierno. Entre ellos, Teodoro Petkoff, quien define a quienes no escriben -¿piensan...?- como él: zamuritos mediáticos.
Petkoff tiene el derecho a pensar comoquiera , y además cuenta con un medio donde pontificar, en primera página y cuatro veces por semana. Otros sólo disponen de tal privilegio una vez cada siete días, y en un espacios muy limitad, porque el papel es muy costoso. A muchos sólo nos queda la trinchera informática, no remunerada y levantada con harto esfuerzo y gran imaginación. Pero todos, sin excepción, poseemos el mismo derecho del director-editorialista de Tal Cual, la posibilidad de disentir como y cuando lo creamos conveniente.
Percibimos que la Mesa de la Unidad se comporta como los retóricos de Bizancio. Hay casos de anteojito en los cuales ni siquiera debería perderse un segundo de saliva. El de Enrique Mendoza, líder popular a quien Miranda siempre vio con el pantano al cuello en las chiquitas, frente a Julio Borges, un fenómeno mediático –y antipático, como lo adjetivan algunos conocidos-. El de María Corina Machado, que se fajó como una macha por los derechos de los electores. El de Goyo Graterol. El de Yon Goicochea.
¿Qué vaina es esa de actuar como si el adversario fuese un demócrata, cuando lo que nos jugamos es la suerte de la República contra un militar comunista, convicto y confeso? ¿Hasta cuándo seguir dándole consejitos para que recapacite y rectifique, si su discurso y praxis por más de 11 años demuestran que la jodienda no tiene enmienda?
Lo importante es definir objetivos, metas y estrategias, no para colocar a unos cuantos en la Asamblea, sino para cobrar los votos –sean cuales fueron los resultados del CNE- y, sobre todo, para ponerle punto final y constitucional a la destrucción de Venezuela.
Como bien dice Martha Colomina, refiriéndose al lanzamiento durante dos días consecutivos de las nuevas juventudes hitlerianas –llamadas guerrillas comunicacionales- y las nuevas Fuerzas de Asalto –denominadas milicias populares-, ¿a cual soberanía se refiere el juramento de ambos grupos? ¿A la económica, entregada por Pdvsa a China y Rusia? ¿A la política, en manos de 70 mil cubanos fidelistas? ¿O a la territorial –añadimos nosotros-, compartida con las narcoguerrillas, sus aliados terroristas transnacionales y compinches locales en el comercio ilícito y el crimen organizado?
Sentido y vigencia del Renacimiento
Conducido por El Magnífico, el espíritu renacentista cubrió toda Italia y de la sabiduría y desempeño de este caballero se desprendieron tres ideas básicas para el buen gobierno que aún siguen vigentes: No hay desarrollo posible sin una buena gestión administrativa –Lorenzo, además de político y estadista, era un banquero muy capaz y nada corrupto-; el dinero no debe ser empleado para comprar voluntades sino para formar líderes en Arte y Ciencia, independientemente del origen socioeconómico de los candidatos; los pueblos ocupados en luchas intestinas son víctimas, inevitables, de la decadencia, pues el progreso requiere el acuerdo previo de todos los estratos sociales.
Lamentablemente, el señor De Médicis no tuvo la fuerza ni la vida suficientes para persuadir al resto de los italianos del imperativo de unirse entonces bajo el propósito de crear un Estado Moderno. Sicilia, cuna de Arquímedes y del teatro griego, terminó siendo propiedad de la Cosa Nostra. Y el reinado de Víctor Emanuel II acabó con la derrota y el linchamiento de Benito Mussolini.
Cuando España se volvió El Imperio
Mas la concepción de Lorenzo se trasladó a Iberia, donde los Reyes Católicos la pusieron en práctica, a su manera, claro está, pues si no habrían dejado de ser españoles. En el mismo año del Descubrimiento, expulsaron de sus dominios a los judíos –a quienes percibían como competidores en la cumulación de riqueza-, y conquistaron Granada, el último bastión islamista en España. En 1767, también botó a los jesuitas: El Imperio no toleraba discrepancias sobre la grandeza de su visión y misión planetarias
Hoy conocemos una España radicalmente distinta a la del Siglo XV: democrática, permisiva, con playas nudistas, matrimonios gay y chismorreos sobre los ricos y famosos en programas y revistas del corazón
Mas no siempre fue así.
Para cohesionar sus conquistas territoriales y unir a la diversidad étnica bajo una misma religión y un solo idioma, Fernando e Isabel buscaron el apoyo de la Iglesia Católica, que impuso el ascetismo sobre el hedonismo y el dogma sobre la razón , reforzándolo con el terror al Tribunal del Santo Oficio-; y, por el otro, dio nacimiento al discurso de doble moral: Haz lo que predico, no lo que hago.
Si alguien se irrita por la anterior afirmación, le recordamos que el manuscrito de cabecera de Isabel La Católica no era el Catecismo, sino El libro del buen amor del Arcipreste de Hita, el cual se trata cualquier tema menos del celibato. Y que el comportamiento sexual de los grandes y pequeños de España siempre fue opuesto a las reglas anti-concupiscentes de la Iglesia.
Al respecto de los grandes, vale la pena referirse a La maja desnuda de Goya, o leer los pecados carnales de la última Duquesa de Alba, que reporta todas las semanas la Revista Hola.
Y, acerca de los pequeños, estudiar el censo levantado por Fray De Oviedo y Baños, donde denunciaba cómo centenares de curas mal vivían con las aborígenes en la América Colonial. Pese a lo cual, la alianza estratégica entre la monarquía española y el Vaticano funcionó hasta bien entrado el Siglo XX.
El sexo de los Ángeles
De la caída de Constantinopla, sólo queda un mal sabor. La Ruta de la Seda quedó truncada en Bizancio, y no sólo se interrumpió el comercio internacional entre Oriente y Occidente, sino el intercambio de ideas, lo cual sometió al planeta a una lobotomía global que duró tres milenios.
Mientras los teóricos del último Imperio Romano dedicaban su tiempo a discutir sobre si los ángeles eran o no sexuados, y, en caso afirmativo, si éste sería femenino o masculino, las huestes de Mohamed II afilaban sus cimitarras y se aprestaban a destruir a la Cristiandad en el Levante. En vano solicitó Constantino II la ayuda de Italia, porque a los bizantinos los consideraba el Papa algo así como católicos de segunda.
Los zamuritos mediáticos
Estos hechos deberían servirnos a los venezolanos de hoy para reflexionar y recapacitar sobre la tragedia que vivimos en la actualidad, y las pocas posibilidades con las cuales contamos para salir de ella.
Algunos se irritan porque en este blog hacemos hincapié en los desatinos de la oposición que en los del gobierno. Entre ellos, Teodoro Petkoff, quien define a quienes no escriben -¿piensan...?- como él: zamuritos mediáticos.
Petkoff tiene el derecho a pensar comoquiera , y además cuenta con un medio donde pontificar, en primera página y cuatro veces por semana. Otros sólo disponen de tal privilegio una vez cada siete días, y en un espacios muy limitad, porque el papel es muy costoso. A muchos sólo nos queda la trinchera informática, no remunerada y levantada con harto esfuerzo y gran imaginación. Pero todos, sin excepción, poseemos el mismo derecho del director-editorialista de Tal Cual, la posibilidad de disentir como y cuando lo creamos conveniente.
Percibimos que la Mesa de la Unidad se comporta como los retóricos de Bizancio. Hay casos de anteojito en los cuales ni siquiera debería perderse un segundo de saliva. El de Enrique Mendoza, líder popular a quien Miranda siempre vio con el pantano al cuello en las chiquitas, frente a Julio Borges, un fenómeno mediático –y antipático, como lo adjetivan algunos conocidos-. El de María Corina Machado, que se fajó como una macha por los derechos de los electores. El de Goyo Graterol. El de Yon Goicochea.
¿Qué vaina es esa de actuar como si el adversario fuese un demócrata, cuando lo que nos jugamos es la suerte de la República contra un militar comunista, convicto y confeso? ¿Hasta cuándo seguir dándole consejitos para que recapacite y rectifique, si su discurso y praxis por más de 11 años demuestran que la jodienda no tiene enmienda?
Lo importante es definir objetivos, metas y estrategias, no para colocar a unos cuantos en la Asamblea, sino para cobrar los votos –sean cuales fueron los resultados del CNE- y, sobre todo, para ponerle punto final y constitucional a la destrucción de Venezuela.
Como bien dice Martha Colomina, refiriéndose al lanzamiento durante dos días consecutivos de las nuevas juventudes hitlerianas –llamadas guerrillas comunicacionales- y las nuevas Fuerzas de Asalto –denominadas milicias populares-, ¿a cual soberanía se refiere el juramento de ambos grupos? ¿A la económica, entregada por Pdvsa a China y Rusia? ¿A la política, en manos de 70 mil cubanos fidelistas? ¿O a la territorial –añadimos nosotros-, compartida con las narcoguerrillas, sus aliados terroristas transnacionales y compinches locales en el comercio ilícito y el crimen organizado?
jueves, 8 de abril de 2010
El perfecto comemierda
Además de los déficits de agua, luz y eficacia, Venezuela sufre hoy una pandemia de ignorancia supina, la cual se evidencia cotidianamente –entre otras anomalías- en la pobreza del vocabulario, la pésima sintaxis y la abominable pronunciación que manifiestan numerosos funcionarios públicos cuando declaran en los medios masivos.
Estas carencias se traspasan al idioma escrito y permean a todos los grupos socioeconómicos, de manera que no es raro corregir exámenes de universitarios que convierten a través en atravez, usen incorrectamente los signos de puntuación, sufran de mayusculitas agudas, se salten las tildes a diestra y siniestra y, finalmente, transforman la labor del docente de Educación Superior en la de maestro de Primaria.
Lo peor de todo es que el mal no sólo viene del pueblo abajo, sino también del pueblo arriba. Comencemos por el nombre que se da a la carrera de Periodismo en nuestras universidades: Comunicación Social. ¿Se trata de un pleonasmo o una redundancia? Lo decimos porque, para el académico y lingüista venezolano Alexis Márquez Rodríguez, fundador de la especialidad en la UCV, toda comunicación es social:
Entendemos la comunicación como un proceso interactivo en el cual los individuos se intercambian determinado tipo de información o conocimiento. El término viene del latín comunicare: compartir, vincularse con alguien. En el origen etimológico está ya el sentido del concepto tal como ha sido definido. El carácter interactivo del proceso comunicacional se manifiesta en el sentido de una permanente interacción entre quien inicia la comunicación y quien recibe el contenido de la misma…
Si los profesores la pasamos mal, los comunicadores comunicadores deben pasarla peor, ya que a fuerza de escuchar a la vox populi desbaratar el idioma de Cervantes y redactar sus declaraciones en un español de uso medio decente, terminarán contagiándose con la pandemia, ya que la ignorancia, como el hedor al transpirar, de que se pega, se pega.
Pero también está el asunto de los contenidos, porque el idioma es forma y fondo. Quizás por la notoriedad de la defección del gobernador de Lara, Henri Falcón, la prensa se olvidó de otras personas que se han distanciado del chavismo últimamente y quienes, a nuestro parecer, son aún más importantes-
Hacemos referencia al doctor Luis Fuenmayor Toro, ex Rector de la UCV, la arquitecto Josefina Baldó, ex Presidenta de Conavi, el arquitecto Federico Villanueva Brandt, planificador de la propiedad y el urbanismo sociales, y el Master en Filosofía Camilo Arcaya Arcaya, ex profesor de la UCV y ex Decano de Humanidades de la Universidad Yacambú.
¿Qué tienen estos personajes en común? Que son marxistas desde chamos, pero también venezolanos de corazón y se sienten atropellados por la entrega que ha hecho el régimen de nuestra soberanía y recursos a los cubanos y otros bichos de mala muerte.
Fuera de una información de prensa y una alusión en la columna de Elizabeth Fuentes, ningún otro periodista ha mencionado el caso, y sólo el semanario La Razón le ha brindado amplia cobertura al pronunciamiento de Villanueva.
Y esto, ¿por qué ha sucedido? Porque, en su mayoría, los comunicadores comunicadores desconocen la trayectoria y el pedigrí de los citados, y sus actividades. Ignoran que Fuenmayor es sobrino de Juan Bautista Fuenmayor, fundador y primer Secretario del PCV; que Arcaya es nieto de Pedro Manuel Arcaya, fundador de la Sociología en Latinoamericana y ex Premier de la dictadura de Juan Vicente Gómez; que Baldó es pariente de Carlos Guinán Baldó, uno de los mejores gobernadores que Caracas haya tenido en toda su historia; que Villanueva es sobrino de Carlos Raúl Villanueva, el creador de la Ciudad Universitaria, hijo de Mary y nieto de Federico Brandt, dos pintores entre los más grandes del país.
Porque el proceso, en su afán de castro-comunizar, no sólo se traga las raíces de nuestro gentilicio, sino que pretende cosificar la Historia de Venezuela, un verbo que aprendimos en la última Distopía de Ibsen Martínez, y que con él caracteriza el quehacer de los intelectuales al servicio de las dictaduras totalitarias, y define a uno de ellos, Theodor Wiesengrud Adorno, como el perfecto comemierda. Criterio con el cual coincidimos, por las razones que allí da y por otras adicionales que aquí hemos señalado.
Estas carencias se traspasan al idioma escrito y permean a todos los grupos socioeconómicos, de manera que no es raro corregir exámenes de universitarios que convierten a través en atravez, usen incorrectamente los signos de puntuación, sufran de mayusculitas agudas, se salten las tildes a diestra y siniestra y, finalmente, transforman la labor del docente de Educación Superior en la de maestro de Primaria.
Lo peor de todo es que el mal no sólo viene del pueblo abajo, sino también del pueblo arriba. Comencemos por el nombre que se da a la carrera de Periodismo en nuestras universidades: Comunicación Social. ¿Se trata de un pleonasmo o una redundancia? Lo decimos porque, para el académico y lingüista venezolano Alexis Márquez Rodríguez, fundador de la especialidad en la UCV, toda comunicación es social:
Entendemos la comunicación como un proceso interactivo en el cual los individuos se intercambian determinado tipo de información o conocimiento. El término viene del latín comunicare: compartir, vincularse con alguien. En el origen etimológico está ya el sentido del concepto tal como ha sido definido. El carácter interactivo del proceso comunicacional se manifiesta en el sentido de una permanente interacción entre quien inicia la comunicación y quien recibe el contenido de la misma…
Si los profesores la pasamos mal, los comunicadores comunicadores deben pasarla peor, ya que a fuerza de escuchar a la vox populi desbaratar el idioma de Cervantes y redactar sus declaraciones en un español de uso medio decente, terminarán contagiándose con la pandemia, ya que la ignorancia, como el hedor al transpirar, de que se pega, se pega.
Pero también está el asunto de los contenidos, porque el idioma es forma y fondo. Quizás por la notoriedad de la defección del gobernador de Lara, Henri Falcón, la prensa se olvidó de otras personas que se han distanciado del chavismo últimamente y quienes, a nuestro parecer, son aún más importantes-
Hacemos referencia al doctor Luis Fuenmayor Toro, ex Rector de la UCV, la arquitecto Josefina Baldó, ex Presidenta de Conavi, el arquitecto Federico Villanueva Brandt, planificador de la propiedad y el urbanismo sociales, y el Master en Filosofía Camilo Arcaya Arcaya, ex profesor de la UCV y ex Decano de Humanidades de la Universidad Yacambú.
¿Qué tienen estos personajes en común? Que son marxistas desde chamos, pero también venezolanos de corazón y se sienten atropellados por la entrega que ha hecho el régimen de nuestra soberanía y recursos a los cubanos y otros bichos de mala muerte.
Fuera de una información de prensa y una alusión en la columna de Elizabeth Fuentes, ningún otro periodista ha mencionado el caso, y sólo el semanario La Razón le ha brindado amplia cobertura al pronunciamiento de Villanueva.
Y esto, ¿por qué ha sucedido? Porque, en su mayoría, los comunicadores comunicadores desconocen la trayectoria y el pedigrí de los citados, y sus actividades. Ignoran que Fuenmayor es sobrino de Juan Bautista Fuenmayor, fundador y primer Secretario del PCV; que Arcaya es nieto de Pedro Manuel Arcaya, fundador de la Sociología en Latinoamericana y ex Premier de la dictadura de Juan Vicente Gómez; que Baldó es pariente de Carlos Guinán Baldó, uno de los mejores gobernadores que Caracas haya tenido en toda su historia; que Villanueva es sobrino de Carlos Raúl Villanueva, el creador de la Ciudad Universitaria, hijo de Mary y nieto de Federico Brandt, dos pintores entre los más grandes del país.
Porque el proceso, en su afán de castro-comunizar, no sólo se traga las raíces de nuestro gentilicio, sino que pretende cosificar la Historia de Venezuela, un verbo que aprendimos en la última Distopía de Ibsen Martínez, y que con él caracteriza el quehacer de los intelectuales al servicio de las dictaduras totalitarias, y define a uno de ellos, Theodor Wiesengrud Adorno, como el perfecto comemierda. Criterio con el cual coincidimos, por las razones que allí da y por otras adicionales que aquí hemos señalado.
domingo, 4 de abril de 2010
Flojo sí, pendejo no
Comenzamos hoy, Domingo de Resurrección, el segundo trimestre del 2010, tras 10 días de paro decretados por el régimen, un hecho insólito aún en los países más atrasados del Tercer Mundo, y durante el cual Caracas recordó el especto que tuvo durante la huelga petrolera 2002/2003.
La medida se llevó a cabo, según la nomenclatura, para ahorrar algo así como 600 megavatios de electricidad en total, pese a que –conforme a los ingenieros-, si se regresara al antiguo uso horario, se recortaría automáticamente el consumo energético en, aproximadamente, 500 megavatios diarios. Pero como la orden del adelanto vino de arriba y está, obviamente, tañida de fanatismo, así se queda.
La gente esperaba que durante la Semana Mayor el Guasón acentuara su operativo represivo contra quienes no comparten sus puntos de vista sobre el desmantelamiento físico y moral de la República, la descarada entrega de nuestra soberanía a los agentes y ejércitos de Cuba y otros movimientos y gobiernos terroristas y encubridores de la extorsión, el hamponato y el comercio ilegítimo. No lo decimos nosotros, porsia, está en los expedientes que se levantan en varios países.
Sin embargo, ello no ocurrió porque el gobierno se ponchó otra vez. Al carecer tanto de fiscales, jueces y otros esbirros a su servicio incondicional cuanto de los medios que le sirven de cajas de resonancia para esparcir el culillo, las acciones presuntamente programadas se quedaron en veremos.
Pero no sólo se fueron de juerga los jerarcas del entourage chavista. También se tomaron un merecido descanso los miembros de la Mesa de la Unidad, quienes presentarán sus listados a partir de mañana, si Dios lo quiere.
Pero mañana, ¡ay, mañana!, todo volverá a la normalidad, si es que de normalidad puede hablarse en Ciudad Gótica. Lo cual nos lleva a varias reflexiones.
- Peter Drucker, ese genio moderno de la planificación, asegura que la condición básica de un líder es que tenga seguidores. Además, cree que los líderes eficientes se caracterizan no por su autoridad, jerarquía o legitimidad de origen, sino por su sentido de la responsabilidad, su devoción al servicio público y su desempeño, traducido en resultados concretos y exitosos. De acuerdo a esta conceptualización, no sólo el Guasón y sus alter egos, sino también sus opositores no son líderes y, ni siquiera, alcanzan el rango de gerentes –que es una concepción antigua y desfasada del manejo organizacional-.
- Los seguidores no se hacen en discusiones bizantinas y cogollísticas, sino en la calle, al lado del ciudadano de a pié, conectándose con sus sentimientos, expectativas, necesidades y deseos, y anticipándose a ellos. Dicho de otra manera, trabajando codo a codo con él.
- A todas luces, este régimen carece de bases sobre las cuales sostenerse. En idore tempo, ya habría sido sustituido, si no convergieran circunstancias extraordinarias –además de la estupidez de sus adversarios-: lo empantanado que el Imperio está en varios frentes de guerra, la inacabable agonía de Fidel Castro Ruz y la crisis económica global.
Si EEUU no estuviese encandilado por Al-Quaeda y las quiebras hipotecarias de sus ciudadanos, otro gallo cantaría y lo despertaría sobre lo que sucede en su back yard.
Si Fidel hubiera pasado a mejor o peor vida, Raúl o quien le sucediera, podría abandonar el sueño expansionista y empezar a trabajar por una Cuba libre e incorporada a la globalidad.
Si la crisis económica global cesara o se mitigara, las naciones democráticas dejarían de pensar en sus bolsillos, como primera prioridad, y se concentrarían en sus valores.
Elías Jaua dijo: No es por flojera, sino por ahorro eléctrico. Le respondemos: El venezolano puede que sea flojo, pero no pendejo
La medida se llevó a cabo, según la nomenclatura, para ahorrar algo así como 600 megavatios de electricidad en total, pese a que –conforme a los ingenieros-, si se regresara al antiguo uso horario, se recortaría automáticamente el consumo energético en, aproximadamente, 500 megavatios diarios. Pero como la orden del adelanto vino de arriba y está, obviamente, tañida de fanatismo, así se queda.
La gente esperaba que durante la Semana Mayor el Guasón acentuara su operativo represivo contra quienes no comparten sus puntos de vista sobre el desmantelamiento físico y moral de la República, la descarada entrega de nuestra soberanía a los agentes y ejércitos de Cuba y otros movimientos y gobiernos terroristas y encubridores de la extorsión, el hamponato y el comercio ilegítimo. No lo decimos nosotros, porsia, está en los expedientes que se levantan en varios países.
Sin embargo, ello no ocurrió porque el gobierno se ponchó otra vez. Al carecer tanto de fiscales, jueces y otros esbirros a su servicio incondicional cuanto de los medios que le sirven de cajas de resonancia para esparcir el culillo, las acciones presuntamente programadas se quedaron en veremos.
Pero no sólo se fueron de juerga los jerarcas del entourage chavista. También se tomaron un merecido descanso los miembros de la Mesa de la Unidad, quienes presentarán sus listados a partir de mañana, si Dios lo quiere.
Pero mañana, ¡ay, mañana!, todo volverá a la normalidad, si es que de normalidad puede hablarse en Ciudad Gótica. Lo cual nos lleva a varias reflexiones.
- Peter Drucker, ese genio moderno de la planificación, asegura que la condición básica de un líder es que tenga seguidores. Además, cree que los líderes eficientes se caracterizan no por su autoridad, jerarquía o legitimidad de origen, sino por su sentido de la responsabilidad, su devoción al servicio público y su desempeño, traducido en resultados concretos y exitosos. De acuerdo a esta conceptualización, no sólo el Guasón y sus alter egos, sino también sus opositores no son líderes y, ni siquiera, alcanzan el rango de gerentes –que es una concepción antigua y desfasada del manejo organizacional-.
- Los seguidores no se hacen en discusiones bizantinas y cogollísticas, sino en la calle, al lado del ciudadano de a pié, conectándose con sus sentimientos, expectativas, necesidades y deseos, y anticipándose a ellos. Dicho de otra manera, trabajando codo a codo con él.
- A todas luces, este régimen carece de bases sobre las cuales sostenerse. En idore tempo, ya habría sido sustituido, si no convergieran circunstancias extraordinarias –además de la estupidez de sus adversarios-: lo empantanado que el Imperio está en varios frentes de guerra, la inacabable agonía de Fidel Castro Ruz y la crisis económica global.
Si EEUU no estuviese encandilado por Al-Quaeda y las quiebras hipotecarias de sus ciudadanos, otro gallo cantaría y lo despertaría sobre lo que sucede en su back yard.
Si Fidel hubiera pasado a mejor o peor vida, Raúl o quien le sucediera, podría abandonar el sueño expansionista y empezar a trabajar por una Cuba libre e incorporada a la globalidad.
Si la crisis económica global cesara o se mitigara, las naciones democráticas dejarían de pensar en sus bolsillos, como primera prioridad, y se concentrarían en sus valores.
Elías Jaua dijo: No es por flojera, sino por ahorro eléctrico. Le respondemos: El venezolano puede que sea flojo, pero no pendejo
lunes, 29 de marzo de 2010
No todo lo que luce es oro
No solemos leer a Rigoberto Lanz ni a los colaboradores de su buzón dominical de ideas porque, a diferencia de otros marxistas que han evolucionado –como Tony Blair, Felipe González y Michele Bachelet, verbigracia-, estos caballeros se mantienen congelados en las ideas que estuvieron en boga hasta los años sesenta del siglo XX, e intentan hoy entretejer un imposible sebucán con afirmaciones e informaciones qué sólo justifican su reluctancia al cambio.
La primera de ellas es que toda la burguesía es global y partidaria del Imperio. En primer término, hay que identificar a cuál burguesía se refieren, y en segundo término, de qué Imperio hablan.
Se nos ocurre que describen a una burguesía financiera, apátrida y que se maneja en el terreno de las especulaciones bursátiles y financieras, un grupo minúsculo de irresponsables que casi llevaron al mundo a una catástrofe semejante al del crac de los años treinta, y el cual, afortunadamente, ha sido plenamente detectado y penalizado –aunque parcialmente- en EEUU y algunos países de la Unión Europea.
Pero no ciertamente a la burguesía nacionalista que impidió en Colombia que la narcoguerrilla asumiera el poder, con un elevado costo en bajas de su propia gente y pérdidas materiales. O la que le puso un parado a Lula, ex presidente del Foro de Sao Paulo. O la que enfrentó y venció el proyecto continuista de los esposos Kirchner.
Una burguesía como la que existió en Venezuela en los años cincuenta y sesenta, donde descollaban figuras, entre otras, como las de Eugenio Mendoza, Concepción Quijada y Alejandro Hernández, pero que ahora es una especie en vías de extinción, gracias al cierre de la mitad de las industrias privadas de la nación, la estatización de firmas centenarias y la invasión y destrucción de las fincas productivas.
En cuanto al Imperio, suponemos que se refieren a EEUU, que representa algo así como el paga pedos de los izquierdistas retardatarios, desfasados y desorientados del Siglo XXI, y cuyo más connotado representante lo encarna el Guasón en Venezuela. Aunque no es el único, pues a su lado también florecen otros notorios personajes como los jefes de estados de Bielorrusia, Corea del Norte, Cuba, Irán y Nicaragua.
La globalización no es una ideología ni tampoco fue, al menos en sus inicios, una doctrina. El vocablo lo inventó el Filósofo de la Comunicación Social, Marshal McLuhan, quien a través de la observación y la reflexión previó, antes de que existieran los satélites comunicacionales, la revolución infotecnológica que sobrevendría en su época, así como el impacto social que ésta tendría en las sociedades, a corto y mediano plazos.
Pese a ser estadounidense, McLuhan no era un perverso agente de la CIA, el FBI o la DEA, que había desarrollado una herramienta para servirle en bandeja de plata el resto del planeta a su gobierno, sino, más bien, un crítico feroz contra de la hegemonía mediática y un buscador de soluciones para que la Humanidad saliera del sopor colectivo en el cual, a su parecer, lo había sumido una dieta promedio de diez horas diarias de pasividad televisiva, recibiendo mensajes que, mayoritariamente, resultaban idiotas.
La globalidad, según McLuhan, no era bancaria ni proletaria, sino grupal, referida a nichos de individuos, con demografías y psicografías en común, quienes, más allá de sus fronteras se unirían espontáneamente en torno a tendencias en boga, preferencias, intereses y actitudes. Y McLuhan daba como ejemplo el blue jean, prenda de vestir que ya en su momento constituía el uniforme cotidiano de los jóvenes, sin distingos por sexo, razas, creencias o hábitats.
Al apoderarse la política de la Aldea Global, la incluyó en su diccionario y menú de opciones, como también lo hizo con la homeóstasis –proveniente de la Medicina, para redefinir a la famosa mano invisible del mercado-, la Estadística –para decir mentiras o medias verdades con márgenes de error predeterminados- y la Teoría del Caos –derivada de la astronomía y la meteorología, para rellenar el vacío existente entre el cuento sin fin de la dictadura del proletariado y su praxis, llamada socialismo científico, y la utopía comunista de que, cada quien debe recibir según su necesidad-.
Para Lanz, la soberanía resulta, asimismo, un criterio demodé, propio de los estados nacionales de los siglos XVIII y XIX. Por traslación, Lanz concluye que la soberanía debe desaparecer y dar paso a una lucha de clases internacional, donde los malos son los burgueses y los buenos los revolucionarios, y que estos últimos tienen el deber de unirse, doquiera se encuentren, para que la ortodoxia maximalista renazca como el Ave Fénix, y volvamos a las andadas.
Todo lo cual constituiría una intrascendente y retórica charla de café, si ella no encubriera, a nuestro juicio, una justificación para lo que el Guasón hace y deshace a su antojo, en prejuicio de la República, con la evidente complicidad de sus socios del ALBA y la descarada injerencia de Cuba, Irán, las FARC, el ETA y todos los países y bichitos de esa misma y baja ralea.
Además, la propuesta de Lanz es una falsía, porque la soberanía no es una cuestión económica, sino sociológica, antropológica y política, una red de convergencia –también en el moderno lenguaje comunicacional- que incluye la historia, los valores, las costumbres, el folclor, las creencias, la identidad y la razón de ser de los pueblos, por pequeños que sean territorialmente hablando.
¿Por qué no van Lanz y su equipo a China, una pujante potencia mundial que además es comunista, a proponer sus trasnochadas hipótesis? Porque China, a diferencia del Imperio Soviético y Cuba, no está dispuesta a ceder ni un milímetro de soberanía, por ninguna causa y a ningún precio. Lo demostró, contundentemente en la guerra contra el Japón –que fue de liberación nacional-, al ocupar el Tíbet –su última frontera-, al actuar punitivamente contra Vietnam –otrora su aliado incondicional- y al rescatar las antiguas colonias de Hong Kong y Macao, ocupadas por ingleses y portugueses.
De manera, respetando la opinión mentada y admirando a El Nacional por hacerse eco de ella, ya que el periódico es otra víctima de las persecuciones desatadas por el Guasón y sus esbirros contra las libertades consagradas en la Carta Magna, les sugerimos a Lanz releer la historia contemporánea sin los prejuicios y preconceptos del materialismo, sino con las mentes abiertas a la nueva dinámicas social, donde no todo lo que luce es oro.
La primera de ellas es que toda la burguesía es global y partidaria del Imperio. En primer término, hay que identificar a cuál burguesía se refieren, y en segundo término, de qué Imperio hablan.
Se nos ocurre que describen a una burguesía financiera, apátrida y que se maneja en el terreno de las especulaciones bursátiles y financieras, un grupo minúsculo de irresponsables que casi llevaron al mundo a una catástrofe semejante al del crac de los años treinta, y el cual, afortunadamente, ha sido plenamente detectado y penalizado –aunque parcialmente- en EEUU y algunos países de la Unión Europea.
Pero no ciertamente a la burguesía nacionalista que impidió en Colombia que la narcoguerrilla asumiera el poder, con un elevado costo en bajas de su propia gente y pérdidas materiales. O la que le puso un parado a Lula, ex presidente del Foro de Sao Paulo. O la que enfrentó y venció el proyecto continuista de los esposos Kirchner.
Una burguesía como la que existió en Venezuela en los años cincuenta y sesenta, donde descollaban figuras, entre otras, como las de Eugenio Mendoza, Concepción Quijada y Alejandro Hernández, pero que ahora es una especie en vías de extinción, gracias al cierre de la mitad de las industrias privadas de la nación, la estatización de firmas centenarias y la invasión y destrucción de las fincas productivas.
En cuanto al Imperio, suponemos que se refieren a EEUU, que representa algo así como el paga pedos de los izquierdistas retardatarios, desfasados y desorientados del Siglo XXI, y cuyo más connotado representante lo encarna el Guasón en Venezuela. Aunque no es el único, pues a su lado también florecen otros notorios personajes como los jefes de estados de Bielorrusia, Corea del Norte, Cuba, Irán y Nicaragua.
La globalización no es una ideología ni tampoco fue, al menos en sus inicios, una doctrina. El vocablo lo inventó el Filósofo de la Comunicación Social, Marshal McLuhan, quien a través de la observación y la reflexión previó, antes de que existieran los satélites comunicacionales, la revolución infotecnológica que sobrevendría en su época, así como el impacto social que ésta tendría en las sociedades, a corto y mediano plazos.
Pese a ser estadounidense, McLuhan no era un perverso agente de la CIA, el FBI o la DEA, que había desarrollado una herramienta para servirle en bandeja de plata el resto del planeta a su gobierno, sino, más bien, un crítico feroz contra de la hegemonía mediática y un buscador de soluciones para que la Humanidad saliera del sopor colectivo en el cual, a su parecer, lo había sumido una dieta promedio de diez horas diarias de pasividad televisiva, recibiendo mensajes que, mayoritariamente, resultaban idiotas.
La globalidad, según McLuhan, no era bancaria ni proletaria, sino grupal, referida a nichos de individuos, con demografías y psicografías en común, quienes, más allá de sus fronteras se unirían espontáneamente en torno a tendencias en boga, preferencias, intereses y actitudes. Y McLuhan daba como ejemplo el blue jean, prenda de vestir que ya en su momento constituía el uniforme cotidiano de los jóvenes, sin distingos por sexo, razas, creencias o hábitats.
Al apoderarse la política de la Aldea Global, la incluyó en su diccionario y menú de opciones, como también lo hizo con la homeóstasis –proveniente de la Medicina, para redefinir a la famosa mano invisible del mercado-, la Estadística –para decir mentiras o medias verdades con márgenes de error predeterminados- y la Teoría del Caos –derivada de la astronomía y la meteorología, para rellenar el vacío existente entre el cuento sin fin de la dictadura del proletariado y su praxis, llamada socialismo científico, y la utopía comunista de que, cada quien debe recibir según su necesidad-.
Para Lanz, la soberanía resulta, asimismo, un criterio demodé, propio de los estados nacionales de los siglos XVIII y XIX. Por traslación, Lanz concluye que la soberanía debe desaparecer y dar paso a una lucha de clases internacional, donde los malos son los burgueses y los buenos los revolucionarios, y que estos últimos tienen el deber de unirse, doquiera se encuentren, para que la ortodoxia maximalista renazca como el Ave Fénix, y volvamos a las andadas.
Todo lo cual constituiría una intrascendente y retórica charla de café, si ella no encubriera, a nuestro juicio, una justificación para lo que el Guasón hace y deshace a su antojo, en prejuicio de la República, con la evidente complicidad de sus socios del ALBA y la descarada injerencia de Cuba, Irán, las FARC, el ETA y todos los países y bichitos de esa misma y baja ralea.
Además, la propuesta de Lanz es una falsía, porque la soberanía no es una cuestión económica, sino sociológica, antropológica y política, una red de convergencia –también en el moderno lenguaje comunicacional- que incluye la historia, los valores, las costumbres, el folclor, las creencias, la identidad y la razón de ser de los pueblos, por pequeños que sean territorialmente hablando.
¿Por qué no van Lanz y su equipo a China, una pujante potencia mundial que además es comunista, a proponer sus trasnochadas hipótesis? Porque China, a diferencia del Imperio Soviético y Cuba, no está dispuesta a ceder ni un milímetro de soberanía, por ninguna causa y a ningún precio. Lo demostró, contundentemente en la guerra contra el Japón –que fue de liberación nacional-, al ocupar el Tíbet –su última frontera-, al actuar punitivamente contra Vietnam –otrora su aliado incondicional- y al rescatar las antiguas colonias de Hong Kong y Macao, ocupadas por ingleses y portugueses.
De manera, respetando la opinión mentada y admirando a El Nacional por hacerse eco de ella, ya que el periódico es otra víctima de las persecuciones desatadas por el Guasón y sus esbirros contra las libertades consagradas en la Carta Magna, les sugerimos a Lanz releer la historia contemporánea sin los prejuicios y preconceptos del materialismo, sino con las mentes abiertas a la nueva dinámicas social, donde no todo lo que luce es oro.
sábado, 27 de marzo de 2010
El burro y la vara
Érase un burro que se volvió ateo. ¿Sabe por qué? Porque concurrió a una lectura bíblica, y oyó decir la siguiente admonición: Con la misma varas que midas, serás medido.
Recordamos la fábula porque resulta una manera adecuada de responderle a un hijo su interrogante: ¿Con qué cara miran a sus descendientes, familiares y amigos los legisladores, fiscales, jueces y policiales después de que decidieran aprehender a Oswaldo Álvarez Paz, Guillermo Zuloaga y Wilmer Azuaje por un delito no tipificado en el Derecho Penal –nula pena sine legem-, tras el señalamiento y lineamientos públicos que el Guasón y sus parientes más cercanos hicieron de manera alevosa, pública y notoria?
Con caras de burros, ateos y comunistas por dobles razones, en los tres casos.
Burros, por lo de la vara y la mínima inteligencia que se reatribuye a esa especie equina.
Ateos porque prevén que sus comportamientos no sólo van a ser juzgados allá en el Cielo, sino aquí en la Tierra, y en mucho menor tiempo del que ellos creen.
Comunistas, pues como bien lo dijo Mao Zedong: Si de lejos ves una fruta parecida a la manzana, en un árbol similar al manzano. Si la arrancas, la muerdes, exhala un aroma que recuerda a la manzana, y derrama un líquido idéntico al jugo de manzana; lo más probable es que dicha fruta sea una manzana. Si alguien q habla y procede como un esbirro de Pol-Pot, Tito o Stalin, lo más probable es que sea comunista. Que, por cierto, es lo contrario de demócrata, ya que el humanismo y el totalitarismo son como el aceite y vinagre.
Si lo de Oswaldo fue malo y lo del Zulú peor, lo de Wilmer pasó la raya amarilla en slide. Al diputado Azuaje le han asesinado a un hermano y a un hijo, y él mismo ha sido víctima de 16 atentados en contra de su vida. ¿Y qué es lo que le cobran al diputado? Haber denunciado públicamente los tejemanejes de la familia del Guasón en Barinas, entre los más connotados, un posible fraude a favor de Adán –quien no es, ciertamente, el referido por el Génesis como coautor del pecado original-.
Lo del Oswaldo fue malo, porque las reacciones locales resultaron tardías, incoherentes y de escasa contundencia, según lo reconoce El Nacional en su editorial del viernes próximo pasado. Y lo Zulú fue peor pues, tras la salida de Alberto Federico Ravel de Globovisión, el Guasón creyó haber obtenido una patente de corso para acallar el canal de La Florida, soslayando los shock que le impusieron los cierres de RCTV.
Según afirmara ayer el diputado Juan José Molina, compañero de bancada de Azuaje, el motivo en esta ocasión fue que el régimen dispusiera de un recurso expedito para liberarse de los diputados contendores, no de la presente sino de la futura Asamblea Nacional.
Es decir, no únicamente los medios han de autocensurarse, de aquí en lo adelante, sino también los legisladores que contaban con inmunidad parlamentario, puesto que el Tribunal Supremo de Injusticia y las focas que representan los intereses del Guasón en el Congreso se limpiaron el trasero con dicha y básica garantía constitucional. Como lo han hecho con otras, especialmente en con los derechos humanos y la libertad de expresión.
Con lo que llegamos a la trágica pregunta que se ha hecho Armando Durán en cuatro artículos sucesivos publicados por El Nacional: Elecciones, ¿para qué? Lo cual no quiere decir que no se deba hacerlo, sino que es necesario ir con los sentidos muy abiertos para lo que va a suceder, antes, durante y después del proceso comicial.
Como afirma juiciosamente Tal Cual en la última página de su edición de ayer, el Guasón no está agitando toros rojos para que la gente los embista, y el pueda clavarles su famosa vara de un guamazo. Son, seguramente, estrategias cocinadas en la sala situacional, bajo la conseja –entre otros- de Charco de Sangre, como le llamara Teodoro Petkoff en un reciente ensayo.
Por lo que no vale la pena seguir apoltronados, esperando a que el parto con placenta previa de la Mesa de la Unidad de sus frutos por cesárea, sino adoptar una actitud diferente, pasar de la defensiva a la ofensiva. Como lo hiciera, también ayer, Alejandra Benítez, medalla de oro en esgrima los Suramericanos de Medellín, quien dijo estar enojada porque la obligaron a recibir la presea con la chaqueta tricolor, cuando era bien sabido que el régimen para nada había costeado su entrenamiento, y que todo se lo debía a su patrocinante –cuyo logotipo fue excluido de las fotos oficiales-.
Este el tipo de acciones que quienes rechazan al Guasón deberían emprender de una vez por todas. Alejandra demostró al declarar ante los medios internacionales que tiene más guáramo que muchos de quienes se echan de guapos. Fue muy valiente y demostró con los hechos que no se va a dejar medir con ninguna vara. Y que si el burro se la muestra, lo enfrentará con su temible espada de campeona.
Recordamos la fábula porque resulta una manera adecuada de responderle a un hijo su interrogante: ¿Con qué cara miran a sus descendientes, familiares y amigos los legisladores, fiscales, jueces y policiales después de que decidieran aprehender a Oswaldo Álvarez Paz, Guillermo Zuloaga y Wilmer Azuaje por un delito no tipificado en el Derecho Penal –nula pena sine legem-, tras el señalamiento y lineamientos públicos que el Guasón y sus parientes más cercanos hicieron de manera alevosa, pública y notoria?
Con caras de burros, ateos y comunistas por dobles razones, en los tres casos.
Burros, por lo de la vara y la mínima inteligencia que se reatribuye a esa especie equina.
Ateos porque prevén que sus comportamientos no sólo van a ser juzgados allá en el Cielo, sino aquí en la Tierra, y en mucho menor tiempo del que ellos creen.
Comunistas, pues como bien lo dijo Mao Zedong: Si de lejos ves una fruta parecida a la manzana, en un árbol similar al manzano. Si la arrancas, la muerdes, exhala un aroma que recuerda a la manzana, y derrama un líquido idéntico al jugo de manzana; lo más probable es que dicha fruta sea una manzana. Si alguien q habla y procede como un esbirro de Pol-Pot, Tito o Stalin, lo más probable es que sea comunista. Que, por cierto, es lo contrario de demócrata, ya que el humanismo y el totalitarismo son como el aceite y vinagre.
Si lo de Oswaldo fue malo y lo del Zulú peor, lo de Wilmer pasó la raya amarilla en slide. Al diputado Azuaje le han asesinado a un hermano y a un hijo, y él mismo ha sido víctima de 16 atentados en contra de su vida. ¿Y qué es lo que le cobran al diputado? Haber denunciado públicamente los tejemanejes de la familia del Guasón en Barinas, entre los más connotados, un posible fraude a favor de Adán –quien no es, ciertamente, el referido por el Génesis como coautor del pecado original-.
Lo del Oswaldo fue malo, porque las reacciones locales resultaron tardías, incoherentes y de escasa contundencia, según lo reconoce El Nacional en su editorial del viernes próximo pasado. Y lo Zulú fue peor pues, tras la salida de Alberto Federico Ravel de Globovisión, el Guasón creyó haber obtenido una patente de corso para acallar el canal de La Florida, soslayando los shock que le impusieron los cierres de RCTV.
Según afirmara ayer el diputado Juan José Molina, compañero de bancada de Azuaje, el motivo en esta ocasión fue que el régimen dispusiera de un recurso expedito para liberarse de los diputados contendores, no de la presente sino de la futura Asamblea Nacional.
Es decir, no únicamente los medios han de autocensurarse, de aquí en lo adelante, sino también los legisladores que contaban con inmunidad parlamentario, puesto que el Tribunal Supremo de Injusticia y las focas que representan los intereses del Guasón en el Congreso se limpiaron el trasero con dicha y básica garantía constitucional. Como lo han hecho con otras, especialmente en con los derechos humanos y la libertad de expresión.
Con lo que llegamos a la trágica pregunta que se ha hecho Armando Durán en cuatro artículos sucesivos publicados por El Nacional: Elecciones, ¿para qué? Lo cual no quiere decir que no se deba hacerlo, sino que es necesario ir con los sentidos muy abiertos para lo que va a suceder, antes, durante y después del proceso comicial.
Como afirma juiciosamente Tal Cual en la última página de su edición de ayer, el Guasón no está agitando toros rojos para que la gente los embista, y el pueda clavarles su famosa vara de un guamazo. Son, seguramente, estrategias cocinadas en la sala situacional, bajo la conseja –entre otros- de Charco de Sangre, como le llamara Teodoro Petkoff en un reciente ensayo.
Por lo que no vale la pena seguir apoltronados, esperando a que el parto con placenta previa de la Mesa de la Unidad de sus frutos por cesárea, sino adoptar una actitud diferente, pasar de la defensiva a la ofensiva. Como lo hiciera, también ayer, Alejandra Benítez, medalla de oro en esgrima los Suramericanos de Medellín, quien dijo estar enojada porque la obligaron a recibir la presea con la chaqueta tricolor, cuando era bien sabido que el régimen para nada había costeado su entrenamiento, y que todo se lo debía a su patrocinante –cuyo logotipo fue excluido de las fotos oficiales-.
Este el tipo de acciones que quienes rechazan al Guasón deberían emprender de una vez por todas. Alejandra demostró al declarar ante los medios internacionales que tiene más guáramo que muchos de quienes se echan de guapos. Fue muy valiente y demostró con los hechos que no se va a dejar medir con ninguna vara. Y que si el burro se la muestra, lo enfrentará con su temible espada de campeona.
martes, 23 de marzo de 2010
Ciudad Gótica
Al universo surrealista en cual nos ha subsumido el que les contamos, hemos intentado, vanamente, hallarle un parecido con cualquier ejemplo de estado o nación del presente o el pasado. Pero, hasta el momento, ha resultado ser un ejercicio infructuoso pues, aparentemente, lo que sucede en Venezuela no tiene parangón ni antecedentes en la realidad objetiva, ni puede ser explicado dentro del rigor del método científico.
Antes de expresar nuestro diagnóstico al respecto, veamos algunos ejemplos, extraídos de los mejores articulistas de la prensa nacional.
Jesús Petit Da Costa equipara la situación actual de la República de Venezuela con la que vivió la Capitanía General de Venezuela hace dos siglos, como territorio conquistado y sometido a la más inicua explotación por la Monarquía Española. En su símil –que, por cierto, constituye una buena aproximación no tanto para entender lo que pasa sino para explicárselo de manera simple a los demás-, el que les contamos personificaría a Vicente Emparam, y su superior jerárquico, Fidel Castro, a Alfonso VII, el rey derrocado por Napoleón Bonaparte.
Armando Durán, por su parte, en cuatro entregas dominicales consecutivas, desmenuza la trampa electoral montada por el régimen para perpetuar la presidencia vitalicia del que les contamos, no sólo con sus propios recursos y personal sino, asimismo, con el concurso de los colaboracionistas de oposición, de mala y buena fe, y concluye en que, aún cuando tiene la convicción de que todo es una farsa, hay que ir a votar en septiembre.
Manuel Caballero sugiere que la Mesa Unitaria cambie a su voceros, al menos en el Estado Zulia, y ponga en pantalla caras frescas. Carlos Blanco relata la mutación del caraqueño, residente de una pequeña manzana que siempre estaba en vigilia, en beligerante, que sale de madrugada a caerse a coñazos por quítame esta pajita del hombro, y que sólo se divierte intramuros, si los malandros le permiten llegar indemne a su morada.
En dos excelentes distopías -así se llaman las columnas que publica los lunes Ibsen Martínez en Tal Cual-, el escritor se dedica a mirar los árboles –en su caso, los bueyes con los cuales nos ha tocado arar- y no el bosque-la situación general-, y concluye en que con amigos como los Salas, ¿para qué necesitamos enemigos?
El Presidente de Datanálisis, quien acusa los golpes que le propina Martínez el lunes antepasado, dedica su propio espacio a defender su libertad a expresarse como le dé la gana, y focaliza su argumentación en el hecho de que no es astrólogo, y su arte, oficio y ciencia no versa sobre el mañana sino sobre el hoy.
Aquí vale la pena detenernos, por dos razones- Conocida es la fobia de Martínez contra la investigación social, proveniente, quizás, de su desencuentro con el one way mirror, mientras realizaba una breve pasantía publicitaria. Y también es del dominio pública la forma guabinosa en que Vicente León responde a la pregunta: Si las elecciones fueran mañana, ¿quién las ganaría?
A Martínez, con el mayor afecto, queremos recordarle que, pese a sus reservas, la investigación en profundidad –grupal o individual- es la manera más efectiva de desvelar la actitud de los electores frente a los programas y personajes en pugna. Y esto sucede porque, a diferencia de las encuestas, que son fotografías sobre las tendencias que están en boga y las matrices opináticas que ellas van formando y desechando –como lo reconoce el mismo León- la investigación motivacional constituye una radiografía o ecosonograma del nivel de compromiso del votante, de eso que llama Fidel: Patria o muerte.
Pero sucede que los bueyes adoran las encuestas, porque son estadísticamente representativas, con errores calculados apriorísticamente, y esto les tranquiliza. Además, los sondeos de opinión pública son vendibles para la revolución y el gobierno, de manera indistinta.
A nosotros, todo lo que vemos y sentimos, nos conduce a la formulación de hipótesis extraordinarias, a la manera de Edgard Allan Poe, Ambrose Bierce o, mejor aún, Harold Philip Lovecraft. Detallemos cuáles son:
- Sospechamos que hemos sido invadidos por una horda extraterrestre –véanse las películas Riverboard y Ciudad en tinieblas, actualmente en la cartelera de la televisión por cable-, que el resto de la Humanidad ha perecido y que el ámbito de la República Bolivariana es un laboratorio donde sobreviven algunos especímenes para darle un segundo chance a los buenos.
- Creemos que, tanto Martínez como León, deben seguir sus manifiestas inclinaciones y dedicarse, el primero, a hacer encuestas y, el segundo, a escribir novelas de anticipación. De esa manera se clarificaría la situación en el más puro estilo macondiano.
- Lo que pasa en Venezuela ha sido descrito en las historietas, comiquitas o tebeos de Batman. A diferencias de éstao, aquí no hay por ahora un Batman, ni un batimóvil, ni una baticueva, ni un vampiresco reflector. Tampoco existe un Jefe de Policía como el de la saga, porque los candidatos a ese cargo fueron condenados a 30 años de presidio. Pero si hay un Guasón, y todos sabemops quién es.
Al recorrer las calles de la ciudad en tinieblas que describe Carlos Blanco, escuchar a los portavoces de la Mesa Unitaria, leer las distopías de Martínez y las replicas de León, observar a los indigentes que duermen desamparados y drogados en los portales de lo que antes fueran edificios de lujo y oler los vapores de la basura no recolectada, el hedor de la mezcla de caca humana y perruna y los orines de los transeúntes, no nos cabe otra alternativa que concluir que estamos en Ciudad Gótica.
PS: Ante la captura de Oswaldo Álvarez Paz, a quien lo encanaron al más puro estilo mexicano –todos machos del montón, todos con pistola en mano-, ha llegado la hora que lo que aún resta de la democracia cristiana en el mundo reaccione y lo defienda. Porque si conspirar es expresar lo que se siente a través de los medios masivos, todos los aquí mentados irán, más temprano que tarde, a las mazmorras de la ex Disip que ahora controla el G2. Cuando hablamos de la democracia cristiana, no nos referimos exclusivamente a los copeyanos de acá, sino a los alemanes, los centroamericanos, los chilenos, los italianos, y, en fin, a todas esas personas que lograron los milagros económicos y sociales en tiempos de la Guerra Fría. Álvarez Paz no sólo es un amigo en desgracia, sino un líder genuino, un ejemplo como ciudadano, padre de familia, dirigente político y venezolano. Caigan sobre las miserables focas que hicieron el trabajo sucio de denunciarle todas las maldiciones gitanas.
Antes de expresar nuestro diagnóstico al respecto, veamos algunos ejemplos, extraídos de los mejores articulistas de la prensa nacional.
Jesús Petit Da Costa equipara la situación actual de la República de Venezuela con la que vivió la Capitanía General de Venezuela hace dos siglos, como territorio conquistado y sometido a la más inicua explotación por la Monarquía Española. En su símil –que, por cierto, constituye una buena aproximación no tanto para entender lo que pasa sino para explicárselo de manera simple a los demás-, el que les contamos personificaría a Vicente Emparam, y su superior jerárquico, Fidel Castro, a Alfonso VII, el rey derrocado por Napoleón Bonaparte.
Armando Durán, por su parte, en cuatro entregas dominicales consecutivas, desmenuza la trampa electoral montada por el régimen para perpetuar la presidencia vitalicia del que les contamos, no sólo con sus propios recursos y personal sino, asimismo, con el concurso de los colaboracionistas de oposición, de mala y buena fe, y concluye en que, aún cuando tiene la convicción de que todo es una farsa, hay que ir a votar en septiembre.
Manuel Caballero sugiere que la Mesa Unitaria cambie a su voceros, al menos en el Estado Zulia, y ponga en pantalla caras frescas. Carlos Blanco relata la mutación del caraqueño, residente de una pequeña manzana que siempre estaba en vigilia, en beligerante, que sale de madrugada a caerse a coñazos por quítame esta pajita del hombro, y que sólo se divierte intramuros, si los malandros le permiten llegar indemne a su morada.
En dos excelentes distopías -así se llaman las columnas que publica los lunes Ibsen Martínez en Tal Cual-, el escritor se dedica a mirar los árboles –en su caso, los bueyes con los cuales nos ha tocado arar- y no el bosque-la situación general-, y concluye en que con amigos como los Salas, ¿para qué necesitamos enemigos?
El Presidente de Datanálisis, quien acusa los golpes que le propina Martínez el lunes antepasado, dedica su propio espacio a defender su libertad a expresarse como le dé la gana, y focaliza su argumentación en el hecho de que no es astrólogo, y su arte, oficio y ciencia no versa sobre el mañana sino sobre el hoy.
Aquí vale la pena detenernos, por dos razones- Conocida es la fobia de Martínez contra la investigación social, proveniente, quizás, de su desencuentro con el one way mirror, mientras realizaba una breve pasantía publicitaria. Y también es del dominio pública la forma guabinosa en que Vicente León responde a la pregunta: Si las elecciones fueran mañana, ¿quién las ganaría?
A Martínez, con el mayor afecto, queremos recordarle que, pese a sus reservas, la investigación en profundidad –grupal o individual- es la manera más efectiva de desvelar la actitud de los electores frente a los programas y personajes en pugna. Y esto sucede porque, a diferencia de las encuestas, que son fotografías sobre las tendencias que están en boga y las matrices opináticas que ellas van formando y desechando –como lo reconoce el mismo León- la investigación motivacional constituye una radiografía o ecosonograma del nivel de compromiso del votante, de eso que llama Fidel: Patria o muerte.
Pero sucede que los bueyes adoran las encuestas, porque son estadísticamente representativas, con errores calculados apriorísticamente, y esto les tranquiliza. Además, los sondeos de opinión pública son vendibles para la revolución y el gobierno, de manera indistinta.
A nosotros, todo lo que vemos y sentimos, nos conduce a la formulación de hipótesis extraordinarias, a la manera de Edgard Allan Poe, Ambrose Bierce o, mejor aún, Harold Philip Lovecraft. Detallemos cuáles son:
- Sospechamos que hemos sido invadidos por una horda extraterrestre –véanse las películas Riverboard y Ciudad en tinieblas, actualmente en la cartelera de la televisión por cable-, que el resto de la Humanidad ha perecido y que el ámbito de la República Bolivariana es un laboratorio donde sobreviven algunos especímenes para darle un segundo chance a los buenos.
- Creemos que, tanto Martínez como León, deben seguir sus manifiestas inclinaciones y dedicarse, el primero, a hacer encuestas y, el segundo, a escribir novelas de anticipación. De esa manera se clarificaría la situación en el más puro estilo macondiano.
- Lo que pasa en Venezuela ha sido descrito en las historietas, comiquitas o tebeos de Batman. A diferencias de éstao, aquí no hay por ahora un Batman, ni un batimóvil, ni una baticueva, ni un vampiresco reflector. Tampoco existe un Jefe de Policía como el de la saga, porque los candidatos a ese cargo fueron condenados a 30 años de presidio. Pero si hay un Guasón, y todos sabemops quién es.
Al recorrer las calles de la ciudad en tinieblas que describe Carlos Blanco, escuchar a los portavoces de la Mesa Unitaria, leer las distopías de Martínez y las replicas de León, observar a los indigentes que duermen desamparados y drogados en los portales de lo que antes fueran edificios de lujo y oler los vapores de la basura no recolectada, el hedor de la mezcla de caca humana y perruna y los orines de los transeúntes, no nos cabe otra alternativa que concluir que estamos en Ciudad Gótica.
PS: Ante la captura de Oswaldo Álvarez Paz, a quien lo encanaron al más puro estilo mexicano –todos machos del montón, todos con pistola en mano-, ha llegado la hora que lo que aún resta de la democracia cristiana en el mundo reaccione y lo defienda. Porque si conspirar es expresar lo que se siente a través de los medios masivos, todos los aquí mentados irán, más temprano que tarde, a las mazmorras de la ex Disip que ahora controla el G2. Cuando hablamos de la democracia cristiana, no nos referimos exclusivamente a los copeyanos de acá, sino a los alemanes, los centroamericanos, los chilenos, los italianos, y, en fin, a todas esas personas que lograron los milagros económicos y sociales en tiempos de la Guerra Fría. Álvarez Paz no sólo es un amigo en desgracia, sino un líder genuino, un ejemplo como ciudadano, padre de familia, dirigente político y venezolano. Caigan sobre las miserables focas que hicieron el trabajo sucio de denunciarle todas las maldiciones gitanas.
jueves, 18 de marzo de 2010
El síndrome de Arias Cárdenas
No sabe cuánto debe agradecerle Argentina a Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888), escritor, docente, periodista, estadista y militar; gobernador de la Provincia de San Juan (1862-1864), Senador Nacional (1874-1879) y Presidente la República (1868-1874), no sólo por haber implementado la educación pública universal, gratuita y obligatoria y priorizar el cultivo de la ciencia y la cultura en esa nación austral, sino por haber impuesto el uso de nombres del santoral cristiano a los inmigrantes que aspiraban a nacionalizarse y a los recién nacidos presentados ante el Registro Civil, en sus modos gramaticales y versiones castellanas.
Como maestro, Sarmiento advirtió que las oleadas de migrantes que arribaban a su país tras la Independencia, poseían todas las motivaciones para lograr el éxito, pero carecían de apellidos pronunciables.
Entendía Sarmiento que la relación entre alumnos y profesores se basaba en la confianza mutua, y que raramente ella podía darse cuando ni los unos ni el otro podían recordar cómo se llamaban. Además, que pasar una lista con apellidos procedentes del mundo entero y nombres fantasiosos, recortaría el tiempo de las clases de manera considerable e indeseable.
Cuando se es pedagogo, resulta sencillo seguir la línea de razonamiento que indujo al notable sudamericano a tomar tan drástica decisión.
En lugar de, ¿dígame usted Svoboda, que implica la separación de los poderes?; ¿dígame, Manuel…? Pues es cierto que, ante el apellido Svoboda –uno facilito, checo por cierto- el facilitador duda sobre cómo pronunciarlo y cae ipso-facto en especulaciones inútiles e innecesarias: ¿Será que la “v” es muda, y tendré que llamarlo Soboda? ¿O muda la “s”, y he de llamarle Voboda? Y, por si fuera poco, da al interpelado la oportunidad de replicar: Maestro, tanto la “s” con la “v” se pronuncian, de una manera suave que suena ese-ve, eso sí, pero como aspiradas…
Con lo cual el facilitador queda como un pendejo, pero un pendejo frustrado; pues quisiera decirle: ¡Andá a la mierda, boludo, a joder a la p… que te parió! Mas esa frase no podía salir de la boca de un maestro, y mucho menos uno como Sarmiento, quien era un señor decentísimo y de gran finura al hablar. Y tampoco lo podemos decir los profesores de ahora, aunque sí pensarla.
Hemos recordado la anécdota anterior de un personaje, en cuyo honor se celebra el 11 de septiembre el Día Panamericano del Maestro, porque aún cuando lo primero que se olvida bajo hipnosis es el nombre, en condiciones normales éste reviste de gran significado, tal como se destaca en la comedia La importancia de llamarse Ernesto, escrita por Oscar Wilde en 1895 y, quizás, la mejor de sus obras.
Pensamos que si en Venezuela hubiera mandado alguien como Sarmiento, en lugar de los caudillos militares que continuaron destruyendo al país por lo que restó del Siglo XIX y hasta que Juan Vicente Gómez impuso el orden desde 1902 hasta 1927, nos habríamos librado de muchos pesares- Pues no es lo mismo llamarse Diosdado que Jesús, Arné que Andrés, Cilia que Ercilia, y así.
Es obvio que a quien lo bauticen como Jonfresón –no es invento, así se llama uno de nuestros alumnos- o Usmaíl –tampoco, la conocimos en Puerto Rico, y a su mamá la inspiración le vino de los sellos de las cartas que le enviaba su cónyuge, al servicio del ejército estadounidense, y que invariablemente tenían la inscripción US Mail-, tiene que ser sujeto de chanzas desde la Primaria.
A veces, como Jonfresón, se las toman a bien, pero, en otras, pudieran ser las causas primarias de ese resentimiento social que orienta las mayoría acciones de la mayoría de los próceres de la V República. Aunque a otros, como Hugo, Luisa y Elías, el mal pareciera provenir de otras raíces.
Si a estos nombres creativos les añadimos los errores ortográficos que añaden los funcionarios cuasi iletrados de los registros vernáculos, los resultados resultan catastróficos.
Aquí nadie se llama John sino Jhon. Y como la “h” es muda, debería pronunciarse Jon, como en la palabra “cojón”. Y si en vez de Jhon, le aplican el diminutivo Jhonny, el resultado es risible. Nos preguntamos si el ex gobernador Jhonny Yánez, famoso como actor de reparto en el affaire de la maleta, hubiese llegado a serlo llamándose Juancito. Por lo menos, no habría aturdido a medio Estado Cojedes con el abominable jingle de campaña cuya coda terminaba así: Yoni Yánez…Yoni Yánez.
Por eso preocupa Henri, el que acaba se saltar la talanquera.
Universalmente, Henri no termina en i latina, sino griega. Y, además, está la versión castiza, Enrique, que la ostentan ambos Salas, el Feo y el Anciano. Como cristianos, admitimos que alguien pude equivocarse, por once años y más. San Ignacio fue mujeriego hasta los 50, después se dejó de eso y vean que tronco de empresa montó.
Desconcierta Henri porque se sigue confesando revolucionario. Y eso aquí no implica únicamente adhesión al socialismo –que nada tiene que ver con los de Tony Blair, Felipe González y Michele Bachelet-, sino lesa devoción perruna a la causa de los hermanitos Castro Ruz, la entrega de nuestra soberanía a Cuba y todo lo demás que ya hemos comentado innumerables veces.
Por lo que no se trata de darse golpes de pecho, sino de accionar contundentemente en pro de los sagrados intereses y valores de la República. Lo que más perjudica a Henri es lo que puso fuera de combate a Raúl Isaías Baduel, la sospecha –la gente piensa mal y a veces acierta- que algunos de quienes se están apeando del tren en plena marcha –a menos que tengan datos que no poseemos- pudieran comportarse como lo hizo un señor que le dijo gallina al que le contamos- En cualquier caso, la zancadilla a Henri no provendría de Hugo ni sus hugonotes, sino de un fenómeno conocido como el síndrome de Arias Cárdenas.
Como maestro, Sarmiento advirtió que las oleadas de migrantes que arribaban a su país tras la Independencia, poseían todas las motivaciones para lograr el éxito, pero carecían de apellidos pronunciables.
Entendía Sarmiento que la relación entre alumnos y profesores se basaba en la confianza mutua, y que raramente ella podía darse cuando ni los unos ni el otro podían recordar cómo se llamaban. Además, que pasar una lista con apellidos procedentes del mundo entero y nombres fantasiosos, recortaría el tiempo de las clases de manera considerable e indeseable.
Cuando se es pedagogo, resulta sencillo seguir la línea de razonamiento que indujo al notable sudamericano a tomar tan drástica decisión.
En lugar de, ¿dígame usted Svoboda, que implica la separación de los poderes?; ¿dígame, Manuel…? Pues es cierto que, ante el apellido Svoboda –uno facilito, checo por cierto- el facilitador duda sobre cómo pronunciarlo y cae ipso-facto en especulaciones inútiles e innecesarias: ¿Será que la “v” es muda, y tendré que llamarlo Soboda? ¿O muda la “s”, y he de llamarle Voboda? Y, por si fuera poco, da al interpelado la oportunidad de replicar: Maestro, tanto la “s” con la “v” se pronuncian, de una manera suave que suena ese-ve, eso sí, pero como aspiradas…
Con lo cual el facilitador queda como un pendejo, pero un pendejo frustrado; pues quisiera decirle: ¡Andá a la mierda, boludo, a joder a la p… que te parió! Mas esa frase no podía salir de la boca de un maestro, y mucho menos uno como Sarmiento, quien era un señor decentísimo y de gran finura al hablar. Y tampoco lo podemos decir los profesores de ahora, aunque sí pensarla.
Hemos recordado la anécdota anterior de un personaje, en cuyo honor se celebra el 11 de septiembre el Día Panamericano del Maestro, porque aún cuando lo primero que se olvida bajo hipnosis es el nombre, en condiciones normales éste reviste de gran significado, tal como se destaca en la comedia La importancia de llamarse Ernesto, escrita por Oscar Wilde en 1895 y, quizás, la mejor de sus obras.
Pensamos que si en Venezuela hubiera mandado alguien como Sarmiento, en lugar de los caudillos militares que continuaron destruyendo al país por lo que restó del Siglo XIX y hasta que Juan Vicente Gómez impuso el orden desde 1902 hasta 1927, nos habríamos librado de muchos pesares- Pues no es lo mismo llamarse Diosdado que Jesús, Arné que Andrés, Cilia que Ercilia, y así.
Es obvio que a quien lo bauticen como Jonfresón –no es invento, así se llama uno de nuestros alumnos- o Usmaíl –tampoco, la conocimos en Puerto Rico, y a su mamá la inspiración le vino de los sellos de las cartas que le enviaba su cónyuge, al servicio del ejército estadounidense, y que invariablemente tenían la inscripción US Mail-, tiene que ser sujeto de chanzas desde la Primaria.
A veces, como Jonfresón, se las toman a bien, pero, en otras, pudieran ser las causas primarias de ese resentimiento social que orienta las mayoría acciones de la mayoría de los próceres de la V República. Aunque a otros, como Hugo, Luisa y Elías, el mal pareciera provenir de otras raíces.
Si a estos nombres creativos les añadimos los errores ortográficos que añaden los funcionarios cuasi iletrados de los registros vernáculos, los resultados resultan catastróficos.
Aquí nadie se llama John sino Jhon. Y como la “h” es muda, debería pronunciarse Jon, como en la palabra “cojón”. Y si en vez de Jhon, le aplican el diminutivo Jhonny, el resultado es risible. Nos preguntamos si el ex gobernador Jhonny Yánez, famoso como actor de reparto en el affaire de la maleta, hubiese llegado a serlo llamándose Juancito. Por lo menos, no habría aturdido a medio Estado Cojedes con el abominable jingle de campaña cuya coda terminaba así: Yoni Yánez…Yoni Yánez.
Por eso preocupa Henri, el que acaba se saltar la talanquera.
Universalmente, Henri no termina en i latina, sino griega. Y, además, está la versión castiza, Enrique, que la ostentan ambos Salas, el Feo y el Anciano. Como cristianos, admitimos que alguien pude equivocarse, por once años y más. San Ignacio fue mujeriego hasta los 50, después se dejó de eso y vean que tronco de empresa montó.
Desconcierta Henri porque se sigue confesando revolucionario. Y eso aquí no implica únicamente adhesión al socialismo –que nada tiene que ver con los de Tony Blair, Felipe González y Michele Bachelet-, sino lesa devoción perruna a la causa de los hermanitos Castro Ruz, la entrega de nuestra soberanía a Cuba y todo lo demás que ya hemos comentado innumerables veces.
Por lo que no se trata de darse golpes de pecho, sino de accionar contundentemente en pro de los sagrados intereses y valores de la República. Lo que más perjudica a Henri es lo que puso fuera de combate a Raúl Isaías Baduel, la sospecha –la gente piensa mal y a veces acierta- que algunos de quienes se están apeando del tren en plena marcha –a menos que tengan datos que no poseemos- pudieran comportarse como lo hizo un señor que le dijo gallina al que le contamos- En cualquier caso, la zancadilla a Henri no provendría de Hugo ni sus hugonotes, sino de un fenómeno conocido como el síndrome de Arias Cárdenas.
martes, 16 de marzo de 2010
Vamos por Internet!
Si Franz Kafka hubiese nacido en Venezuela, habría que considerarle un escritor costumbrista.
Cristina Verón.
Hace un par de años Andrés Openheimer publicó Cuentos chinos, una interesantísima crónica sobre la evolución del sistema político en la nación más poblada del mundo, tras el período pos-Xiaoping.
Entre las curiosidades que llaman más la atención en su relato, se encuentra el control que ejerce la dictadura comunista sobre Internet, y que el Editor en Jefe del Nuevo Herald de Miami asegura se halla en manos de un grupo no mayor de 10 mil técnicos. Como buen periodista, Openheimer observa que el único periódico virtual estadounidense cuya lectura se permite en China es The New York Times, y que aún las notas, declaraciones y artículos de éste son eliminadas cuando versan sobre dos temas tabúes: los derechos humanos y las religiones, especial pero no exclusivamente, aquélla en la cual creen los seguidores del Dalai Lama.
Openheimer resalta el trabajo de orfebrería que realizan los censores del Times, pues –según él- han desarrollado un software idéntico al empleado por el periódico de la Gran Manzana, que no deja espacios en blanco o con tachaduras, sino que, antes bien, sustituye al material excluido por otros contenidos del mismo diario, publicados en su edición cotidiana o en tirajes anteriores.
A este control supremo –nos imaginamos- es al cual aspira el que les contamos cuando arremete contra Internet, Noticiero Digital, los canales internacionales de televisión por suscripción y Oswaldo Álvarez Paz, todos ellos en un mismo round.
El Nacional afirma ayer en su editorial que el propósito les queda grande, a él y a su asesor Ramiro Valdés, a quien apodan en Cuba –conforme a la información citada- Charco de sangre. Quisiéramos compartir el optimismo de Miguel Henrique Otero, mas, según observaciones que hemos realizados y comentarios que nos han hecho, la situación pareciera ser distinta.
Vemos como Mari Pili Hernández se está convirtiendo, prácticamente, en el ancla de Unión Radio, mientras que a la profesora Marta Colomina se le restringe cada día más su espacio mediático, y Nelson Bocaranda quedó para narrar viajes a lugares exóticos, absolutamente fuera del alcance de la mayoría de los venezolanos –lo cual equivale a que los programas del canal Gourmet les fueran exhibidos, una y otra vez, a quienes se encuentran en la extrema pobreza-.
A la señora de La Victoria la obligan a reducir la potencia de su emisora para que sólo llegue a dicha población y un par de caseríos más, porque es antichavista furibunda e invitaba a perifonear en su frecuencia a los duros de la oposición. En fin, no la cierran del todo, pero la enfrentan con la bancarrota.
Después del arrugue de los accionistas mayoritarios de Globovisión, ya no se ven en sus programas personajes como Carlos Blanco, Armando Durán, Marianela Salazar o el mismo Álvarez Paz. En su lugar, aparecen los mismos chicos y chicas de siempre, ya lo sabe usted, amigo lector, aquellos que insisten al final de sus declaraciones en que hay que votar, el que les contamos saldrá por la vía comicial en el 2012 y todo debe estar dentro de la Constitución y nada fuera de ella, como si los Artículos 333 y 350 no estuviesen incluidos en su texto. Además de los mentados, ahora también aparecen en Globovisión eruditos que hablan mucho pero poco añaden a lo que ya sabemos o suponemos.
En el fondo, si no fuera trágico, nos recuerdan las cuartetas de última estrofa forzada, que tan bien escribe Gaterolacho, y que derivan de la décima española: Todito te lo perdono,/ menos faltarle a mi madre, /que una madre no se encuentra/ y a ti te encontré en la calle./ etcétera/ y a ti te encontré en la calle/ etcétera y bis.
En cuanto a los programas internacionales, ya los cableadores demostraron –con su complicidad en el cierre de RCTV- la voluntad de quedar bien con el régimen, según lo ha repetido muchas veces Marcel Granier. Y también la señora esa que preside el organismo que ustedes conocen solicitó la apertura –empleamos el mismo neologismo que ella usa- contra el amigo Álvarez Paz.
De manera que el, ¡Vienen por mí!, se transforma ahora en, ¡Vamos por Internet!
Cristina Verón.
Hace un par de años Andrés Openheimer publicó Cuentos chinos, una interesantísima crónica sobre la evolución del sistema político en la nación más poblada del mundo, tras el período pos-Xiaoping.
Entre las curiosidades que llaman más la atención en su relato, se encuentra el control que ejerce la dictadura comunista sobre Internet, y que el Editor en Jefe del Nuevo Herald de Miami asegura se halla en manos de un grupo no mayor de 10 mil técnicos. Como buen periodista, Openheimer observa que el único periódico virtual estadounidense cuya lectura se permite en China es The New York Times, y que aún las notas, declaraciones y artículos de éste son eliminadas cuando versan sobre dos temas tabúes: los derechos humanos y las religiones, especial pero no exclusivamente, aquélla en la cual creen los seguidores del Dalai Lama.
Openheimer resalta el trabajo de orfebrería que realizan los censores del Times, pues –según él- han desarrollado un software idéntico al empleado por el periódico de la Gran Manzana, que no deja espacios en blanco o con tachaduras, sino que, antes bien, sustituye al material excluido por otros contenidos del mismo diario, publicados en su edición cotidiana o en tirajes anteriores.
A este control supremo –nos imaginamos- es al cual aspira el que les contamos cuando arremete contra Internet, Noticiero Digital, los canales internacionales de televisión por suscripción y Oswaldo Álvarez Paz, todos ellos en un mismo round.
El Nacional afirma ayer en su editorial que el propósito les queda grande, a él y a su asesor Ramiro Valdés, a quien apodan en Cuba –conforme a la información citada- Charco de sangre. Quisiéramos compartir el optimismo de Miguel Henrique Otero, mas, según observaciones que hemos realizados y comentarios que nos han hecho, la situación pareciera ser distinta.
Vemos como Mari Pili Hernández se está convirtiendo, prácticamente, en el ancla de Unión Radio, mientras que a la profesora Marta Colomina se le restringe cada día más su espacio mediático, y Nelson Bocaranda quedó para narrar viajes a lugares exóticos, absolutamente fuera del alcance de la mayoría de los venezolanos –lo cual equivale a que los programas del canal Gourmet les fueran exhibidos, una y otra vez, a quienes se encuentran en la extrema pobreza-.
A la señora de La Victoria la obligan a reducir la potencia de su emisora para que sólo llegue a dicha población y un par de caseríos más, porque es antichavista furibunda e invitaba a perifonear en su frecuencia a los duros de la oposición. En fin, no la cierran del todo, pero la enfrentan con la bancarrota.
Después del arrugue de los accionistas mayoritarios de Globovisión, ya no se ven en sus programas personajes como Carlos Blanco, Armando Durán, Marianela Salazar o el mismo Álvarez Paz. En su lugar, aparecen los mismos chicos y chicas de siempre, ya lo sabe usted, amigo lector, aquellos que insisten al final de sus declaraciones en que hay que votar, el que les contamos saldrá por la vía comicial en el 2012 y todo debe estar dentro de la Constitución y nada fuera de ella, como si los Artículos 333 y 350 no estuviesen incluidos en su texto. Además de los mentados, ahora también aparecen en Globovisión eruditos que hablan mucho pero poco añaden a lo que ya sabemos o suponemos.
En el fondo, si no fuera trágico, nos recuerdan las cuartetas de última estrofa forzada, que tan bien escribe Gaterolacho, y que derivan de la décima española: Todito te lo perdono,/ menos faltarle a mi madre, /que una madre no se encuentra/ y a ti te encontré en la calle./ etcétera/ y a ti te encontré en la calle/ etcétera y bis.
En cuanto a los programas internacionales, ya los cableadores demostraron –con su complicidad en el cierre de RCTV- la voluntad de quedar bien con el régimen, según lo ha repetido muchas veces Marcel Granier. Y también la señora esa que preside el organismo que ustedes conocen solicitó la apertura –empleamos el mismo neologismo que ella usa- contra el amigo Álvarez Paz.
De manera que el, ¡Vienen por mí!, se transforma ahora en, ¡Vamos por Internet!
viernes, 12 de marzo de 2010
De la Gran Venezuela al Caos Mayor
Ayer observamos un reportaje preparado por la televisión sobre los inmigrantes que residen en España, y los conflictos que su presencia ocasiona en medio de una recesión económica de la cual no termina de salir, probablemente por una mediocre gestión del gobierno, que se resiste a poner en marcha las recetas keynesianas que están funcionando en América Latina, EEUU y algunos miembros de la Unión Europea.
De las pateras a los balseros del aire
Los migrantes en España pueden ser agrupados según su origen en cuatro segmentos: africanos, asiáticos, centroeuropeos y sudamericanos.
En el primer grupo, a su vez, hay tres subcategorías: los que proceden del norte del continente negro –de Argelia y Marruecos, principalmente-, los que vinieron de las Guineas y los subsaharianos. En su mayoría, se trata de indocumentados que arribaron en pateras y trabajaron bajo un modo de producción semejante a la esclavitud o servidumbre de la gleba, hasta que vino la crisis y los españoles les reemplazaron en los oficios que antes no querían desempeñar, y con salarios que consideraban indignos, hasta que el desempleo les reventó el bolsillo.
Los africanos constituyen el lumpen de la sociedad ya que, al carecer de papeles, son víctimas potenciales de la extorsión, pueden ser apresados, confinados en campos de concentración y deportados a sin mayores problemas ni explicaciones.
Los centroeuropeos, especialmente los balcánicos, ingresaron a España con pasaportes válidos –en algunos casos- y bajo la protección de la mafia rusa –en los demás-. Destacan en esta subcategoría las mujeres dedicadas a la prostitución, actividad que en esa nación no se considera delito –lo que el Código penaliza la alcahuetería-, perro cuya gestión está asociada, lamentablemente, a otros crímenes como el narcotráfico.
Los sudakas –en su mayoría ecuatorianos y dominicanos- viven en una especie de limbo, algunos poseen residencia legal y otros no. En el primer caso, el gobierno financia su retorno a América, siempre y cuando se comprometan a no volver a España en 3 años. Esta medida fue inventada para los homeless –sin techo- de Nueva York por su Alcaldía.
Los chinos parecen inmortales
Lo asiáticos se subdividen en chinos y los demás –agfanos, hindúes y paquistaníes, entre otros-. Los chinos constituyen un caso especial, pues no se integran para nada a la cultura ibérica, casan entre ellos mismos, no hablan siquiera español y poseen sus propios medios masivos de comunicación. Los chinos llegan a España, establecen comercios, exportan las ganancias a China, establecen PYMES familiares allá –que fabrican los productos a ser expendidos en los establecimientos de España- y van acumulando riqueza. Cuando tienen lo suficiente, venden sus negocios a otros paisanos, y vuelven a China. Y, de esta manera, el ciclo se repite ad infinitum.
Los reporteros observan, asombrados, que en España no hay velorios, entierros ni cementerios chinos. Acá tampoco. En nuestra vida hemos visto publicado un obituario que informe sobre el deceso de un ciudadano chino, y en las visitas al Cementerio del Este o al General del Sur, hemos podido observar el sepelio de un chino. ¿Qué hacen con sus difuntos? Misterio.
Pueblo somos todos los venezolanos
Todo los cual nos lleva a recapacitar sobre el terrible error que comete cualquier país –Venezuela por ejemplo- al abrirle las puertas a la inmigración indiscriminada. Después de la caída de Marcos Pérez Jiménez, los gobiernos democráticos de Venezuela les cerraron las puertas a las familias europeas, y, como éramos un territorio despoblado, dejaron que el vacío se llenara con marginales procedentes de los países vecinos y el Caribe. Esta situación llegó al paroxismo durante la época de la Gran Venezuela, y los cerros –nuestras villas miserias- se poblaron de ranchos, habitadas por personas de bajo nivel cultural, practicantes de la maternidad y paternidad irresponsables e imbuidas de un resentimiento social que era totalmente ajeno a la idiosincrasia , tradición y valores venezolanos.
A mediados de siglo, cuando estudiábamos en el Liceo de Aplicación –un instituto público donde había que sacar 15/20 en promedio para reinscribirse al siguiente período-, nuestros profesores y compañeros éramos homogéneos –no nos referimos a eso que ahora ha dado en llamarse diversidad, y que encubre al neo-racismo, el neo-radicalismo y el neo-marxismo-, pues estábamos convencidos de que Venezuela era, sino el mejor, uno de los mejores países del mundo, teníamos fe en el futuro, sentíamos el orgullo de ser venezolanos y nos percibíamos como su pueblo.
En el curso había tres negros: Elizabeth, venezolana 100%, quien triunfaría como Ingeniera en Obras Públicas y dirigente socialcristiana, Alberto, de padre alemán y madre barloventeña, que se convertiría en afamado científico internacional, y Edgard, de abuelos martiniqueños, que se licenciaría en la Escuela Militar y destacaría como cantante de música típica; dos judíos uno asquenazí –recatado de un kibutz israelí por sus padres, quienes no consideraban apropiada que las educación allí impartida era buena para los que contaban con una sólida familia-, y otro sefardí –cuyo progenitor regentaba un comercio de línea blanca-.
Los 33 alumnos restantes éramos criollos y cristianos, con ese color indefinido que iba desde el blanco lechoso hasta el moreno oliváceo, gama dominante en la España hija de las 20 mil leches.
También se lo eran nuestros profesores, quienes destacaban por sus talentos y estudios, al punto de que de tres de los docentes que nos daban Castellano y Literatura ocuparían butacas en la Academia de la Lengua, y los dos restantes publicarían admirable obra escrita. O la de Geografía Económica, que, años más tarde, ocuparía el despacho del Ministerio de Hacienda. O el de Física II, que trabajaría en su especialidad en los proyectos nucleares más avanzados de EEUU.
Teníamos excelentes laboratorios, instalaciones deportivas, comedor popular, centros culturales y de esparcimiento, cuyos presidentes eran elegidos por votación. Pocas prohibiciones y muchas rutinas, exentos de autoritarismos, mantenían el orden, la disciplina y el rendimiento del plantel, por lo cual –ingenuamente- odiábamos al régimen militar y lo responsabilizábamos de los males de entonces, que hoy no pasarían de ser simples calamidades.
Ningún Estado debe importar marginales
El recuerdo brumoso del pasado de Venezuela y del presente noticioso de España nos lleva a concluir que, a ninguna nación del mundo puede imponérsele la recepción indiscriminada de migrantes, y que cada Estado tiene de obligación de elegir el perfil de personas que espera convivan en él.
La idea no es que formen colonias extraterrestres como los chinos, ni colapsen los servicios públicos como los marginales latinoamericanos, ni engrosen las listas de desocupados, mendigos, delincuentes, narcotraficantes y prostitutas.
Los países modernos, si no quieren ver destruidas sus identidades y redes de convergencia como sucedió en Venezuela y pareciera estar pasando en España, tienen el deber supino de escoger entre quienes desean abandonar sus lugares de origen a aquéllos dispuestos a adoptar una nueva y plena ciudadanía, aportando para ello lo mejor de su trabajo, virtudes y luces. De resto, se exponen a repetir el desastre que sucedió acá, y que nos llevó de la Gran Venezuela al Caos Mayor.
De las pateras a los balseros del aire
Los migrantes en España pueden ser agrupados según su origen en cuatro segmentos: africanos, asiáticos, centroeuropeos y sudamericanos.
En el primer grupo, a su vez, hay tres subcategorías: los que proceden del norte del continente negro –de Argelia y Marruecos, principalmente-, los que vinieron de las Guineas y los subsaharianos. En su mayoría, se trata de indocumentados que arribaron en pateras y trabajaron bajo un modo de producción semejante a la esclavitud o servidumbre de la gleba, hasta que vino la crisis y los españoles les reemplazaron en los oficios que antes no querían desempeñar, y con salarios que consideraban indignos, hasta que el desempleo les reventó el bolsillo.
Los africanos constituyen el lumpen de la sociedad ya que, al carecer de papeles, son víctimas potenciales de la extorsión, pueden ser apresados, confinados en campos de concentración y deportados a sin mayores problemas ni explicaciones.
Los centroeuropeos, especialmente los balcánicos, ingresaron a España con pasaportes válidos –en algunos casos- y bajo la protección de la mafia rusa –en los demás-. Destacan en esta subcategoría las mujeres dedicadas a la prostitución, actividad que en esa nación no se considera delito –lo que el Código penaliza la alcahuetería-, perro cuya gestión está asociada, lamentablemente, a otros crímenes como el narcotráfico.
Los sudakas –en su mayoría ecuatorianos y dominicanos- viven en una especie de limbo, algunos poseen residencia legal y otros no. En el primer caso, el gobierno financia su retorno a América, siempre y cuando se comprometan a no volver a España en 3 años. Esta medida fue inventada para los homeless –sin techo- de Nueva York por su Alcaldía.
Los chinos parecen inmortales
Lo asiáticos se subdividen en chinos y los demás –agfanos, hindúes y paquistaníes, entre otros-. Los chinos constituyen un caso especial, pues no se integran para nada a la cultura ibérica, casan entre ellos mismos, no hablan siquiera español y poseen sus propios medios masivos de comunicación. Los chinos llegan a España, establecen comercios, exportan las ganancias a China, establecen PYMES familiares allá –que fabrican los productos a ser expendidos en los establecimientos de España- y van acumulando riqueza. Cuando tienen lo suficiente, venden sus negocios a otros paisanos, y vuelven a China. Y, de esta manera, el ciclo se repite ad infinitum.
Los reporteros observan, asombrados, que en España no hay velorios, entierros ni cementerios chinos. Acá tampoco. En nuestra vida hemos visto publicado un obituario que informe sobre el deceso de un ciudadano chino, y en las visitas al Cementerio del Este o al General del Sur, hemos podido observar el sepelio de un chino. ¿Qué hacen con sus difuntos? Misterio.
Pueblo somos todos los venezolanos
Todo los cual nos lleva a recapacitar sobre el terrible error que comete cualquier país –Venezuela por ejemplo- al abrirle las puertas a la inmigración indiscriminada. Después de la caída de Marcos Pérez Jiménez, los gobiernos democráticos de Venezuela les cerraron las puertas a las familias europeas, y, como éramos un territorio despoblado, dejaron que el vacío se llenara con marginales procedentes de los países vecinos y el Caribe. Esta situación llegó al paroxismo durante la época de la Gran Venezuela, y los cerros –nuestras villas miserias- se poblaron de ranchos, habitadas por personas de bajo nivel cultural, practicantes de la maternidad y paternidad irresponsables e imbuidas de un resentimiento social que era totalmente ajeno a la idiosincrasia , tradición y valores venezolanos.
A mediados de siglo, cuando estudiábamos en el Liceo de Aplicación –un instituto público donde había que sacar 15/20 en promedio para reinscribirse al siguiente período-, nuestros profesores y compañeros éramos homogéneos –no nos referimos a eso que ahora ha dado en llamarse diversidad, y que encubre al neo-racismo, el neo-radicalismo y el neo-marxismo-, pues estábamos convencidos de que Venezuela era, sino el mejor, uno de los mejores países del mundo, teníamos fe en el futuro, sentíamos el orgullo de ser venezolanos y nos percibíamos como su pueblo.
En el curso había tres negros: Elizabeth, venezolana 100%, quien triunfaría como Ingeniera en Obras Públicas y dirigente socialcristiana, Alberto, de padre alemán y madre barloventeña, que se convertiría en afamado científico internacional, y Edgard, de abuelos martiniqueños, que se licenciaría en la Escuela Militar y destacaría como cantante de música típica; dos judíos uno asquenazí –recatado de un kibutz israelí por sus padres, quienes no consideraban apropiada que las educación allí impartida era buena para los que contaban con una sólida familia-, y otro sefardí –cuyo progenitor regentaba un comercio de línea blanca-.
Los 33 alumnos restantes éramos criollos y cristianos, con ese color indefinido que iba desde el blanco lechoso hasta el moreno oliváceo, gama dominante en la España hija de las 20 mil leches.
También se lo eran nuestros profesores, quienes destacaban por sus talentos y estudios, al punto de que de tres de los docentes que nos daban Castellano y Literatura ocuparían butacas en la Academia de la Lengua, y los dos restantes publicarían admirable obra escrita. O la de Geografía Económica, que, años más tarde, ocuparía el despacho del Ministerio de Hacienda. O el de Física II, que trabajaría en su especialidad en los proyectos nucleares más avanzados de EEUU.
Teníamos excelentes laboratorios, instalaciones deportivas, comedor popular, centros culturales y de esparcimiento, cuyos presidentes eran elegidos por votación. Pocas prohibiciones y muchas rutinas, exentos de autoritarismos, mantenían el orden, la disciplina y el rendimiento del plantel, por lo cual –ingenuamente- odiábamos al régimen militar y lo responsabilizábamos de los males de entonces, que hoy no pasarían de ser simples calamidades.
Ningún Estado debe importar marginales
El recuerdo brumoso del pasado de Venezuela y del presente noticioso de España nos lleva a concluir que, a ninguna nación del mundo puede imponérsele la recepción indiscriminada de migrantes, y que cada Estado tiene de obligación de elegir el perfil de personas que espera convivan en él.
La idea no es que formen colonias extraterrestres como los chinos, ni colapsen los servicios públicos como los marginales latinoamericanos, ni engrosen las listas de desocupados, mendigos, delincuentes, narcotraficantes y prostitutas.
Los países modernos, si no quieren ver destruidas sus identidades y redes de convergencia como sucedió en Venezuela y pareciera estar pasando en España, tienen el deber supino de escoger entre quienes desean abandonar sus lugares de origen a aquéllos dispuestos a adoptar una nueva y plena ciudadanía, aportando para ello lo mejor de su trabajo, virtudes y luces. De resto, se exponen a repetir el desastre que sucedió acá, y que nos llevó de la Gran Venezuela al Caos Mayor.
martes, 9 de marzo de 2010
Una historia de sapos.
I
Si Cristina y quien esto escribe nos privamos de encender los ventiladores, el aire acondicionado o el secador de pelo para cumplir con las normas de la estatizada, desposeída y burocratizada Electricidad de Caracas para no superar el mínimo establecido por quien les conté, ¿de qué vale este sacrificio si algún vecino, hijo de la Gran Bretaña, decide dejar todos sus enseres prendidos y, al final, su consumo individual se contabiliza en el total de la factura del condominio, generando un alza que afecta a todos los residentes del inmueble?
¿Y quién nos garantiza que el infractor no está al servicio del PUS, del G2 cubano o de cualquiera de los ideólogos del socialismo-castrismo-comunismo del Siglo XXI, de los vendepatria, traidores y prevaricadores que nos entregan como corderos atados a Cuba, Irán, ELN, ETA, FARC, FBL, Irán y cuantas miasmas pululan y contaminan la Patria de Bolívar? ¿Si no ha sido contratado precisamente para jodernos y ponernos a su merced? ¿Si no es el comisario político, electo a dedo en los cenáculos del poder rojo, para encargarse de la distribución de espacios entre los indigentes que nos acechan?
II
Dado que el Presidente de Cavetesu –el organismo gremial que agrupa a los proveedores de televisión por cable en Venezuela y demás directivos han decidido convertirse en intérpretes y ejecutores de los lineamientos de Conatel –según ha declarado recientemente en Globovisión el doctor Marcel Granier- , ahora han decidido ir más allá y convertirse en la caja chica de ese desprestigiado organismo gubernamental y recaudar un mes por adelantado a los suscriptores de la televisión paga a fin de entregárselos a esa lacra, bajo el supuesto de que, si alguien se diese de baja, el dinero le será devuelto.
Grandes carajos.: ¿A quiénes intentan engañar? ¿En qué banco(s) serán depositados esos fondos, que ascienden –a vuelo de pájaro- en más de 200 millones de dólares?
Mire usted, señor Seijas: No nos da la gana de adelantarle lo que pide para que lo ingrese en las arcas de este gobierno antinacional, corrupto y desgraciado. Si nos quiere cortar el servicio, ¡hágalo! Ya veremos cómo seguimos comunicándonos.
III
En las paredes de la urbanización donde residimos han aparecido figuritas –grafitos- pintadas en varios colores, con la predominancia de rojo y negro. Representan a niños y adultos. Los negros son enemigos de la satrapía, los rojos –supuestamente-, favorables a ella.
Según nos narra un dirigente comunal, a la “hora de la verdad”, las hordas del PUS ocuparán los inmuebles, y repartirán los espacios disponibles entre sus camaradas.
Primero muertos que bañados en sangre.
Durante el descalabrado referendo, (des)organizado por la (des)Coordinadora Democrática, tuvimos la oportunidad de observar una manifestación de motorizados chavistas. Estábamos, a dos cuadras de casa, con un vecino mayor que nosotros.
Los motorizados gritaban: “¡Viva Chávez!”. Mi compañero de ocasión repostaba: “¡En Cuba!”
Al oírlo, uno de los sicofantes del hamponato detuvo su moto y nos apuntó con una 9 milímetros. Yo. Vestido con un short sin calzoncillos, me lo bajé, y le diijimos: “Hijo de puta: ¡Dispárame o te la meo!”. Obviamente no lo hizo, pues si lo hubiera hecho no estaríamos narrando el cuento,
Dado que mis queridos vecinos nos vieron en cueros, y las damas conocen nuestro trasero y pene, nada tenemos que ocultarles,
IV
Le tenemos mucho respeto, admiración y cariño a nuestro hermano astrológico, el doctor Msrcel Granier, quien nació en el mismo lugar, a la misma hora ye un lugar contiguo al cual lanzamos nuestros primeros berridos. A él y a todos los venezolanos de corazón les pedimos que no pierdan la fe, que no se entreguen, que no claudiquen. Que este país no es una mierda, y, ni mucho meno s, una historia de sapos,
Si Cristina y quien esto escribe nos privamos de encender los ventiladores, el aire acondicionado o el secador de pelo para cumplir con las normas de la estatizada, desposeída y burocratizada Electricidad de Caracas para no superar el mínimo establecido por quien les conté, ¿de qué vale este sacrificio si algún vecino, hijo de la Gran Bretaña, decide dejar todos sus enseres prendidos y, al final, su consumo individual se contabiliza en el total de la factura del condominio, generando un alza que afecta a todos los residentes del inmueble?
¿Y quién nos garantiza que el infractor no está al servicio del PUS, del G2 cubano o de cualquiera de los ideólogos del socialismo-castrismo-comunismo del Siglo XXI, de los vendepatria, traidores y prevaricadores que nos entregan como corderos atados a Cuba, Irán, ELN, ETA, FARC, FBL, Irán y cuantas miasmas pululan y contaminan la Patria de Bolívar? ¿Si no ha sido contratado precisamente para jodernos y ponernos a su merced? ¿Si no es el comisario político, electo a dedo en los cenáculos del poder rojo, para encargarse de la distribución de espacios entre los indigentes que nos acechan?
II
Dado que el Presidente de Cavetesu –el organismo gremial que agrupa a los proveedores de televisión por cable en Venezuela y demás directivos han decidido convertirse en intérpretes y ejecutores de los lineamientos de Conatel –según ha declarado recientemente en Globovisión el doctor Marcel Granier- , ahora han decidido ir más allá y convertirse en la caja chica de ese desprestigiado organismo gubernamental y recaudar un mes por adelantado a los suscriptores de la televisión paga a fin de entregárselos a esa lacra, bajo el supuesto de que, si alguien se diese de baja, el dinero le será devuelto.
Grandes carajos.: ¿A quiénes intentan engañar? ¿En qué banco(s) serán depositados esos fondos, que ascienden –a vuelo de pájaro- en más de 200 millones de dólares?
Mire usted, señor Seijas: No nos da la gana de adelantarle lo que pide para que lo ingrese en las arcas de este gobierno antinacional, corrupto y desgraciado. Si nos quiere cortar el servicio, ¡hágalo! Ya veremos cómo seguimos comunicándonos.
III
En las paredes de la urbanización donde residimos han aparecido figuritas –grafitos- pintadas en varios colores, con la predominancia de rojo y negro. Representan a niños y adultos. Los negros son enemigos de la satrapía, los rojos –supuestamente-, favorables a ella.
Según nos narra un dirigente comunal, a la “hora de la verdad”, las hordas del PUS ocuparán los inmuebles, y repartirán los espacios disponibles entre sus camaradas.
Primero muertos que bañados en sangre.
Durante el descalabrado referendo, (des)organizado por la (des)Coordinadora Democrática, tuvimos la oportunidad de observar una manifestación de motorizados chavistas. Estábamos, a dos cuadras de casa, con un vecino mayor que nosotros.
Los motorizados gritaban: “¡Viva Chávez!”. Mi compañero de ocasión repostaba: “¡En Cuba!”
Al oírlo, uno de los sicofantes del hamponato detuvo su moto y nos apuntó con una 9 milímetros. Yo. Vestido con un short sin calzoncillos, me lo bajé, y le diijimos: “Hijo de puta: ¡Dispárame o te la meo!”. Obviamente no lo hizo, pues si lo hubiera hecho no estaríamos narrando el cuento,
Dado que mis queridos vecinos nos vieron en cueros, y las damas conocen nuestro trasero y pene, nada tenemos que ocultarles,
IV
Le tenemos mucho respeto, admiración y cariño a nuestro hermano astrológico, el doctor Msrcel Granier, quien nació en el mismo lugar, a la misma hora ye un lugar contiguo al cual lanzamos nuestros primeros berridos. A él y a todos los venezolanos de corazón les pedimos que no pierdan la fe, que no se entreguen, que no claudiquen. Que este país no es una mierda, y, ni mucho meno s, una historia de sapos,
Una historia de sapos.
I
Si Cristina y quien esto escribe nos privamos de encender los ventiladores, el aire acondicionado o el secador de pelo para cumplir con las normas de la estatizada, desposeída y burocratizada Electricidad de Caracas para no superar el mínimo establecido por quien les conté, ¿de qué vale este sacrificio si algún vecino, hijo de la Gran Bretaña, decide dejar todos sus enseres prendidos y, al final, su consumo individual se contabiliza en el total de la factura del condominio, generando un alza que afecta a todos los residentes del inmueble?
¿Y quién nos garantiza que el infractor no está al servicio del PUS, del G2 cubano o de cualquiera de los ideólogos del socialismo-castrismo-comunismo del Siglo XXI, de los vendepatria, traidores y prevaricadores que nos entregan como corderos atados a Cuba, Irán, ELN, ETA, FARC, FBL, Irán y cuantas miasmas pululan y contaminan la Patria de Bolívar? ¿Si no ha sido contratado precisamente para jodernos y ponernos a su merced? ¿Si no es el comisario político, electo a dedo en los cenáculos del poder rojo, para encargarse de la distribución de espacios entre los indigentes que nos acechan?
II
Dado que el Presidente de Cavetesu –el organismo gremial que agrupa a los proveedores de televisión por cable en Venezuela y demás directivos han decidido convertirse en intérpretes y ejecutores de los lineamientos de Conatel –según ha declarado recientemente en Globovisión el doctor Marcel Granier- , ahora han decidido ir más allá y convertirse en la caja chica de ese desprestigiado organismo gubernamental y recaudar un mes por adelantado a los suscriptores de la televisión paga a fin de entregárselos a esa lacra, bajo el supuesto de que, si alguien se diese de baja, el dinero le será devuelto.
Grandes carajos.: ¿A quiénes intentan engañar? ¿En qué banco(s) serán depositados esos fondos, que ascienden –a vuelo de pájaro- en más de 200 millones de dólares?
Mire usted, señor Seijas: No nos da la gana de adelantarle lo que pide para que lo ingrese en las arcas de este gobierno antinacional, corrupto y desgraciado. Si nos quiere cortar el servicio, ¡hágalo! Ya veremos cómo seguimos comunicándonos.
III
En las paredes de la urbanización donde residimos han aparecido figuritas –grafitos- pintadas en varios colores, con la predominancia de rojo y negro. Representan a niños y adultos. Los negros son enemigos de la satrapía, los rojos –supuestamente-, favorables a ella.
Según nos narra un dirigente comunal, a la “hora de la verdad”, las hordas del PUS ocuparán los inmuebles, y repartirán los espacios disponibles entre sus camaradas.
Primero muertos que bañados en sangre.
Durante el descalabrado referendo, (des)organizado por la (des)Coordinadora Democrática, tuvimos la oportunidad de observar una manifestación de motorizados chavistas. Estábamos, a dos cuadras de casa, con un vecino mayor que nosotros.
Los motorizados gritaban: “¡Viva Chávez!”. Mi compañero de ocasión repostaba: “¡En Cuba!”
Al oírlo, uno de los sicofantes del hamponato detuvo su moto y nos apuntó con una 9 milímetros. Yo. Vestido con un short sin calzoncillos, me lo bajé, y le diijimos: “Hijo de puta: ¡Dispárame o te la meo!”. Obviamente no lo hizo, pues si lo hubiera hecho no estaríamos narrando el cuento,
Dado que mis queridos vecinos nos vieron en cueros, y las damas conocen nuestro trasero y pene, nada tenemos que ocultarles,
IV
Le tenemos mucho respeto, admiración y cariño a nuestro hermano astrológico, el doctor Msrcel Granier, quien nació en el mismo lugar, a la misma hora ye un lugar contiguo al cual lanzamos nuestros primeros berridos. A él y a todos los venezolanos de corazón les pedimos que no pierdan la fe, que no se entreguen, que no claudiquen. Que este país no es una mierda, y, ni mucho meno s, una historia de sapos,
Si Cristina y quien esto escribe nos privamos de encender los ventiladores, el aire acondicionado o el secador de pelo para cumplir con las normas de la estatizada, desposeída y burocratizada Electricidad de Caracas para no superar el mínimo establecido por quien les conté, ¿de qué vale este sacrificio si algún vecino, hijo de la Gran Bretaña, decide dejar todos sus enseres prendidos y, al final, su consumo individual se contabiliza en el total de la factura del condominio, generando un alza que afecta a todos los residentes del inmueble?
¿Y quién nos garantiza que el infractor no está al servicio del PUS, del G2 cubano o de cualquiera de los ideólogos del socialismo-castrismo-comunismo del Siglo XXI, de los vendepatria, traidores y prevaricadores que nos entregan como corderos atados a Cuba, Irán, ELN, ETA, FARC, FBL, Irán y cuantas miasmas pululan y contaminan la Patria de Bolívar? ¿Si no ha sido contratado precisamente para jodernos y ponernos a su merced? ¿Si no es el comisario político, electo a dedo en los cenáculos del poder rojo, para encargarse de la distribución de espacios entre los indigentes que nos acechan?
II
Dado que el Presidente de Cavetesu –el organismo gremial que agrupa a los proveedores de televisión por cable en Venezuela y demás directivos han decidido convertirse en intérpretes y ejecutores de los lineamientos de Conatel –según ha declarado recientemente en Globovisión el doctor Marcel Granier- , ahora han decidido ir más allá y convertirse en la caja chica de ese desprestigiado organismo gubernamental y recaudar un mes por adelantado a los suscriptores de la televisión paga a fin de entregárselos a esa lacra, bajo el supuesto de que, si alguien se diese de baja, el dinero le será devuelto.
Grandes carajos.: ¿A quiénes intentan engañar? ¿En qué banco(s) serán depositados esos fondos, que ascienden –a vuelo de pájaro- en más de 200 millones de dólares?
Mire usted, señor Seijas: No nos da la gana de adelantarle lo que pide para que lo ingrese en las arcas de este gobierno antinacional, corrupto y desgraciado. Si nos quiere cortar el servicio, ¡hágalo! Ya veremos cómo seguimos comunicándonos.
III
En las paredes de la urbanización donde residimos han aparecido figuritas –grafitos- pintadas en varios colores, con la predominancia de rojo y negro. Representan a niños y adultos. Los negros son enemigos de la satrapía, los rojos –supuestamente-, favorables a ella.
Según nos narra un dirigente comunal, a la “hora de la verdad”, las hordas del PUS ocuparán los inmuebles, y repartirán los espacios disponibles entre sus camaradas.
Primero muertos que bañados en sangre.
Durante el descalabrado referendo, (des)organizado por la (des)Coordinadora Democrática, tuvimos la oportunidad de observar una manifestación de motorizados chavistas. Estábamos, a dos cuadras de casa, con un vecino mayor que nosotros.
Los motorizados gritaban: “¡Viva Chávez!”. Mi compañero de ocasión repostaba: “¡En Cuba!”
Al oírlo, uno de los sicofantes del hamponato detuvo su moto y nos apuntó con una 9 milímetros. Yo. Vestido con un short sin calzoncillos, me lo bajé, y le diijimos: “Hijo de puta: ¡Dispárame o te la meo!”. Obviamente no lo hizo, pues si lo hubiera hecho no estaríamos narrando el cuento,
Dado que mis queridos vecinos nos vieron en cueros, y las damas conocen nuestro trasero y pene, nada tenemos que ocultarles,
IV
Le tenemos mucho respeto, admiración y cariño a nuestro hermano astrológico, el doctor Msrcel Granier, quien nació en el mismo lugar, a la misma hora ye un lugar contiguo al cual lanzamos nuestros primeros berridos. A él y a todos los venezolanos de corazón les pedimos que no pierdan la fe, que no se entreguen, que no claudiquen. Que este país no es una mierda, y, ni mucho meno s, una historia de sapos,
lunes, 8 de marzo de 2010
Carta abierta a Julio César Rivas
Apreciado Julio:
En más de una oportunidad he admirado tu posición valiente frente al régimen comunista que está acabando con este país.
Hoy, sin embargo, como padre, abuelo y profesor universitario, me siento obligado a llamarte la atención.
Aunque a mis alumnos les cueste trabajo creerlo, fui joven como tú. De la generación de 1958. La de Los Beatles, que hicieron una revolución haciendo el amor y no la guerra. Antes de ellos, las parejas no tenían relaciones íntimas. Los hombres se calentaban con las novias, y se desfogaban con las prostitutas. Era un mundo realmente gris y muy triste por cierto.
En una protesta contra la Seguridad Nacional y la Guardia Nacional de Marcos Pérez Jiménez, Nelson, mi compañero del Liceo de Aplicación, fue herido por una bala en el pie y cayó en mis brazos. Algunos días después, recibí un planazo y estuve casi cuatro horas en Capuchinos, en una alcantarilla, respirando a medio pulmón.
Mi abuela, que en paz descanse, me curó con árnica para que papá no me viera el rojez dejado por el machete, lo cual habría significado –a lo mejor- una pela y admoniciones sobre mi comportamiento antisocial.
Cuando llegó la democracia y hubo un golpe de estado contra ella, salí con un rifle calibre 22 a defender el sistema contra los insurgentes del Palacio Blanco.
Julio, te estoy hablando de una edad de 17 a 18 años, en la cual ya sabía cómo preparar cócteles Molotov y echárselos a las pick-up de la Seguranal y de la Guardia.
Los adecos, los comunistas, los copeyanos y los urredistas que trabajaron en la clandestinidad contra la dictadura perezjimenista, que integraron la Junta Patriótica y que lograron derribar al oprobioso gobierno de entonces, así como los miles de jóvenes que nos convertimos en carne de cañón entonces, fuimos miserablemente traicionados. ¿Por quiénes? Por los que se habían ido. Por los que volvieron, y nos apartaron como se espanta a los zancudos, de un capirotazo. Esa es, Julio, la triste verdad que los chamos vivimos en aquellos tiempos, y que no desearía que ustedes volvieran a experimentar.
Julio: Eres joven y tienes un mundo por delante. Pero como sé cómo te sientes, y puedo retrotarme a tu visión del mundo –que era la mía cuando tenía tu edad-, quiero hacerte algunos señalamientos para tu desempeño, partiendo del dicho de que más sabe el diablo por viejo que por diablo.
En primer lugar, debo decirte que es muy fácil seducir a un joven. El octogenario sátrapa cubano ha decretado en la isla sumisa que una botella de ron y un catre para folgar son suficientes para mantener más de 50 años de tiranía. Pero para seducir a un joven como tú, quizás hacen falta más cosas: un supuesto cargo en la Anal -o Asamblea Nacional- . Una 4x4. Un apartamento. ¡Qué sé yo! Perdón, no hablo de tus valores ni convicciones, sino de tu edad –que en tu caso, es un handicap y no un plus--.
La gente con la cual estás asociado, a mi parecer, es una mierda. Fíjate que Don Álvaro Uribe, Presidente de Colombia, no le puso empeño a la reelección –aunque sabía que podía lograrla-, no porque no le gustara el poder, sino porque reflexionó y se convenció de que ya estaba bien.
Pero la tribu de lo Salas quiere ser reelegida per secula seculorum. Como Chávez. Y eso no está nada bien.
Por eso, Julio, te pido reflexiones y recapacites. Y no entregues el pequeño capital que ahora posees a esa horda de facinerosos colaboracionistas que sólo pretenden mantener sus cuotas de poder al costo que sea, aún cuando implique la definitiva desintegración, quiebre u holocausto de la República.
Julio, sí hubiese sido mi alumno, hasta ahora tendrías 20/20, pero el domingo te hubiese puesto 0.
Y perdóname que te hable como un docente pues, al fin y al cabo, eso es lo que soy.
Profesor Luis García Planchart.
En más de una oportunidad he admirado tu posición valiente frente al régimen comunista que está acabando con este país.
Hoy, sin embargo, como padre, abuelo y profesor universitario, me siento obligado a llamarte la atención.
Aunque a mis alumnos les cueste trabajo creerlo, fui joven como tú. De la generación de 1958. La de Los Beatles, que hicieron una revolución haciendo el amor y no la guerra. Antes de ellos, las parejas no tenían relaciones íntimas. Los hombres se calentaban con las novias, y se desfogaban con las prostitutas. Era un mundo realmente gris y muy triste por cierto.
En una protesta contra la Seguridad Nacional y la Guardia Nacional de Marcos Pérez Jiménez, Nelson, mi compañero del Liceo de Aplicación, fue herido por una bala en el pie y cayó en mis brazos. Algunos días después, recibí un planazo y estuve casi cuatro horas en Capuchinos, en una alcantarilla, respirando a medio pulmón.
Mi abuela, que en paz descanse, me curó con árnica para que papá no me viera el rojez dejado por el machete, lo cual habría significado –a lo mejor- una pela y admoniciones sobre mi comportamiento antisocial.
Cuando llegó la democracia y hubo un golpe de estado contra ella, salí con un rifle calibre 22 a defender el sistema contra los insurgentes del Palacio Blanco.
Julio, te estoy hablando de una edad de 17 a 18 años, en la cual ya sabía cómo preparar cócteles Molotov y echárselos a las pick-up de la Seguranal y de la Guardia.
Los adecos, los comunistas, los copeyanos y los urredistas que trabajaron en la clandestinidad contra la dictadura perezjimenista, que integraron la Junta Patriótica y que lograron derribar al oprobioso gobierno de entonces, así como los miles de jóvenes que nos convertimos en carne de cañón entonces, fuimos miserablemente traicionados. ¿Por quiénes? Por los que se habían ido. Por los que volvieron, y nos apartaron como se espanta a los zancudos, de un capirotazo. Esa es, Julio, la triste verdad que los chamos vivimos en aquellos tiempos, y que no desearía que ustedes volvieran a experimentar.
Julio: Eres joven y tienes un mundo por delante. Pero como sé cómo te sientes, y puedo retrotarme a tu visión del mundo –que era la mía cuando tenía tu edad-, quiero hacerte algunos señalamientos para tu desempeño, partiendo del dicho de que más sabe el diablo por viejo que por diablo.
En primer lugar, debo decirte que es muy fácil seducir a un joven. El octogenario sátrapa cubano ha decretado en la isla sumisa que una botella de ron y un catre para folgar son suficientes para mantener más de 50 años de tiranía. Pero para seducir a un joven como tú, quizás hacen falta más cosas: un supuesto cargo en la Anal -o Asamblea Nacional- . Una 4x4. Un apartamento. ¡Qué sé yo! Perdón, no hablo de tus valores ni convicciones, sino de tu edad –que en tu caso, es un handicap y no un plus--.
La gente con la cual estás asociado, a mi parecer, es una mierda. Fíjate que Don Álvaro Uribe, Presidente de Colombia, no le puso empeño a la reelección –aunque sabía que podía lograrla-, no porque no le gustara el poder, sino porque reflexionó y se convenció de que ya estaba bien.
Pero la tribu de lo Salas quiere ser reelegida per secula seculorum. Como Chávez. Y eso no está nada bien.
Por eso, Julio, te pido reflexiones y recapacites. Y no entregues el pequeño capital que ahora posees a esa horda de facinerosos colaboracionistas que sólo pretenden mantener sus cuotas de poder al costo que sea, aún cuando implique la definitiva desintegración, quiebre u holocausto de la República.
Julio, sí hubiese sido mi alumno, hasta ahora tendrías 20/20, pero el domingo te hubiese puesto 0.
Y perdóname que te hable como un docente pues, al fin y al cabo, eso es lo que soy.
Profesor Luis García Planchart.
jueves, 4 de marzo de 2010
Guerreros de porcelana china
Tiene la nariz ganchuda. Sus ojos son dos hendiduras, como cortados en el rostro. El pecho como un pollo. Su voz semeja los aullidos de un chacal. Carece de toda misericordia, y posee un corazón de tigre o lobo. En las malas se arrepiente y humilla, pero cuando triunfa es duro como una roca y capaz de destruir a sus adversarios sin miramientos.
Cualquier similitud con la realidad es mera coincidencia, pues la anterior descripción no describe a algún de sátrapa famoso del pasado reciente o de la actualidad, sino a Zheng, quien se proclamó Rey de Qin a los 13 años de edad, en el 246 ADC, y murió en el 210, antes de cumplir medio siglo.
Zheng presumía ser el más grande, más que cualquier otro soberano. Así lo aseguraba. No se cansaba de repetirlo y, a falta de gigantografías o vallas que no existían en su época, ordenó que sus supuestos méritos quedaran grabados para la posteridad, a golpes de cincel, sobre mármol y granito.
Desposeyó de los medios productivos y propiedades a los ricos y se apoderó de éstos para su propio beneficio y el de su entorno íntimo. Reformó totalmente a la sociedad, simplificando, dogmatizando y banalizando al taoísmo, hasta convertirlo en una flexible ideología al servicio de su tiránico régimen.
Para concretar su proyecto político, que esperaba duraría 10 milenios, venció con astucia y malas mañas a las clases dirigentes de los estados vecinos, a un costo de millones de víctimas fatales. Para Zheng, éstas resultaban perfectamente, prescindible, porque, a medida que iba ampliando sus vastos dominios, se convencía de que el único imprescindible era él.
Qin estaba ubicado en la frontera occidental de China, donde comienza el desierto. Entre sus pobladores había un número considerable de tártaros, iletrados y primitivos, que habían venido más allá del mundo civilizado. Eran tiempos de luchas constantes entre los príncipes chinos, semejantes a las que ocurrirían tras la caída de Roma en Europa Medieval, y probablemente por razones análogas. Sin embargo, el Estado Qin estaba lejos, distante y al margen.
El pueblo de Qin carece de la menor noción de lo que son las buenas maneras, las relaciones familiares o las costumbres honestas. Golpean sus cazuelas de barro, hacen chocar sus cacharros, tañen sus laúdes rústicos y golpean grandes huesos contra sus tambores básicos, mientras gritan: ¡Uhh! ¡Ahh! Así recrean sus ojos y oídos. Si algún lector cree que fantaseamos al respecto, le sugerimos que examine los relatos pretéritos y corrobore la información suministrada.
Esa música no degeneraba –observaba el filósofo Xunzi-. No seducía y corrompía a la gente con melodías y ritmos dulces y decadentes. El pueblo era sencillo y respetuoso con sus funcionarios. La autoridad no tenía otro fin que el buen hacer del Estado y el bienestar del pueblo. En resumen, allí todo era como el filósofo al servicio del autócrata deseaba.
Desgraciadamente, identificó una falla estructural: Qin despreciaba a Confucio y sus seguidores. Tarde o temprano, esta falencia conduciría a una catástrofe. Xunzi estaba convencido. Lo cierto es que, hasta que ello ocurrió, transcurrió mucho tiempo.
A Zheng se le recuerda como el primer unificador del Imperio, lo que logró tras prolongadas y cruentas guerras; el constructor de la Gran Muralla, para lo cual esclavizó a más de un millón de sus enemigos; y el destructor del pensamiento confuciano mediante el expedito procedimiento de quemar sus manuscritos –en la República Bolivariana, los libros no se queman sino se reciclan en papel toilette-, milenios antes de que los guardias rojos de la Revolución Cultural de Mao Zedong acabaran con la tumba, los enseres e instrumentos musicales del venerado Maestro y sus más connotados discípulos.
¿Y qué era realmente lo que a Zheng le incordiaba de Confucio? Las virtudes que, según el Maestro, debía adoptar el buen ciudadano: cortesía, civismo, cultivo del pensamiento, apego a los valores históricos, honestidad, moralidad, amor fraterno, justicia y voluntad para negociar y concertar.
Qin era para las naciones vecinas lo que España para Grecia, Prusia para Alemania o Venezuela para Colombia. La gente fina arrugaba la nariz al hablar de ese pueblo inculto, en el cual la ignorancia había sido elevada al grado de virtud, pero se le respetaba y hasta se le temía.
A Zheng le resbalaba el juicio de sus pares. No se quería saber nada de Confucio ni de su doctrina humanista. Consideraba su pensamiento como un contenido idealista, extraño y decadente que nada tenía que ver con Qin.
Cuando Zheng, en el o 221 ADC, conquistó los demás principados de China –y con ellos todo lo que había debajo del cielo- y logró unificarlos, comenzó la época de terror. Y para que todos se percataran de la trascendencia del cambio, en vez de adoptar el antiguo título de rey, decidió acuñar uno nuevo: Qin Shihuang, Primer Emperador Excelso. A partir de entonces, sus sucesores deberían numerarse, una serie interminable para una dinastía proyectada a diez milenios.
Lo cual no sucedió, pues cuatro años después de la muerte de Zheng, el segundo emperador excelso se envenenó y con él terminó la dinastía Qin. Los 10 mil años quedaron reducidos a quince. El imperio de Zheng, pegado con saliva de loro, se desplomó, pero nunca volvieron los viejos y buenos tiempos.
Pese a que se creía la reencarnación de un antiguo dios de la guerra, y que no le temblaba la mano para encarcelar y asesinar a sus oponentes –al punto de que ordenó el seppu o suicidio de su segundo hijo, al suponer que estaba inmerso en una conspiración para derrocarle- Zheng era un cobarde redomado, que jamás participó en ninguna de las contiendas por él desencadenadas y que vivía rodeado de guardias de seguridad para prevenir –según él- numerosos intentos de magnicidio.
Al final de sus días, la paranoia de Zheng llegó a tal extremo que dejó de verse en público y construyó una red de laberínticas galerías que conectaban al palacio de gobierno con múltiples moradas o búnkeres. Jamás pernoctaba dos veces seguidas en el mismo lugar.
Obsesionado por la inminencia de su muerte, planificó su propio mausoleo, protegido por miles de estatuas de cerámica que representaban burócratas, soldados a caballo y a pie. Los arqueólogos que todavía trabajan en el rescate de estas esculturas milenarias, ya que la mayoría de ellas se descubrió en muy mal estado, conjeturan que estaban provistas de armas reales, con mecanismos que se accionaban ante la presencia de invasores, en el más puro estilo de Indiana Jones.
Al lado de su sarcófago de bronce, yacen los esqueletos de seis de sus más hermosas concubinas que fueron enterradas vivas, tras el fallecimiento de Zheng durante un infructuoso viaje donde esperaba hallar el elixir de la inmortalidad.
Desde entonces el nombre adoptado por Zheng, Qin Shihuang, se ha convertido en sinónimo de pavor para todos los chinos, excepto para uno, Mao Zedong, quien lo reivindicó durante una reunión del Partido Comunista, durante la Revolución Cultural: ¿De qué lo acusan? ¿De haber enviado 46 intelectuales a trabajos forzados? ¡Nosotros mandamos 46 mil!
A partir de Deng Xiapoing, el humanismo, la existencia en valores y el arte de negociar pacíficamente, según los preceptos de Confucio, se han vuelto a poner de moda. ¿Qué queda de Zheng en la China contemporánea? Un mal recuerdo, un capítulo que la gente prefiere olvidar. Asimismo, las estatuas de más de 6 mil guerreros, como una constancia de que la crueldad es un rasgo dominante en la naturaleza humana. Pero son sólo eso, figuras en porcelana china.
Cualquier similitud con la realidad es mera coincidencia, pues la anterior descripción no describe a algún de sátrapa famoso del pasado reciente o de la actualidad, sino a Zheng, quien se proclamó Rey de Qin a los 13 años de edad, en el 246 ADC, y murió en el 210, antes de cumplir medio siglo.
Zheng presumía ser el más grande, más que cualquier otro soberano. Así lo aseguraba. No se cansaba de repetirlo y, a falta de gigantografías o vallas que no existían en su época, ordenó que sus supuestos méritos quedaran grabados para la posteridad, a golpes de cincel, sobre mármol y granito.
Desposeyó de los medios productivos y propiedades a los ricos y se apoderó de éstos para su propio beneficio y el de su entorno íntimo. Reformó totalmente a la sociedad, simplificando, dogmatizando y banalizando al taoísmo, hasta convertirlo en una flexible ideología al servicio de su tiránico régimen.
Para concretar su proyecto político, que esperaba duraría 10 milenios, venció con astucia y malas mañas a las clases dirigentes de los estados vecinos, a un costo de millones de víctimas fatales. Para Zheng, éstas resultaban perfectamente, prescindible, porque, a medida que iba ampliando sus vastos dominios, se convencía de que el único imprescindible era él.
Qin estaba ubicado en la frontera occidental de China, donde comienza el desierto. Entre sus pobladores había un número considerable de tártaros, iletrados y primitivos, que habían venido más allá del mundo civilizado. Eran tiempos de luchas constantes entre los príncipes chinos, semejantes a las que ocurrirían tras la caída de Roma en Europa Medieval, y probablemente por razones análogas. Sin embargo, el Estado Qin estaba lejos, distante y al margen.
El pueblo de Qin carece de la menor noción de lo que son las buenas maneras, las relaciones familiares o las costumbres honestas. Golpean sus cazuelas de barro, hacen chocar sus cacharros, tañen sus laúdes rústicos y golpean grandes huesos contra sus tambores básicos, mientras gritan: ¡Uhh! ¡Ahh! Así recrean sus ojos y oídos. Si algún lector cree que fantaseamos al respecto, le sugerimos que examine los relatos pretéritos y corrobore la información suministrada.
Esa música no degeneraba –observaba el filósofo Xunzi-. No seducía y corrompía a la gente con melodías y ritmos dulces y decadentes. El pueblo era sencillo y respetuoso con sus funcionarios. La autoridad no tenía otro fin que el buen hacer del Estado y el bienestar del pueblo. En resumen, allí todo era como el filósofo al servicio del autócrata deseaba.
Desgraciadamente, identificó una falla estructural: Qin despreciaba a Confucio y sus seguidores. Tarde o temprano, esta falencia conduciría a una catástrofe. Xunzi estaba convencido. Lo cierto es que, hasta que ello ocurrió, transcurrió mucho tiempo.
A Zheng se le recuerda como el primer unificador del Imperio, lo que logró tras prolongadas y cruentas guerras; el constructor de la Gran Muralla, para lo cual esclavizó a más de un millón de sus enemigos; y el destructor del pensamiento confuciano mediante el expedito procedimiento de quemar sus manuscritos –en la República Bolivariana, los libros no se queman sino se reciclan en papel toilette-, milenios antes de que los guardias rojos de la Revolución Cultural de Mao Zedong acabaran con la tumba, los enseres e instrumentos musicales del venerado Maestro y sus más connotados discípulos.
¿Y qué era realmente lo que a Zheng le incordiaba de Confucio? Las virtudes que, según el Maestro, debía adoptar el buen ciudadano: cortesía, civismo, cultivo del pensamiento, apego a los valores históricos, honestidad, moralidad, amor fraterno, justicia y voluntad para negociar y concertar.
Qin era para las naciones vecinas lo que España para Grecia, Prusia para Alemania o Venezuela para Colombia. La gente fina arrugaba la nariz al hablar de ese pueblo inculto, en el cual la ignorancia había sido elevada al grado de virtud, pero se le respetaba y hasta se le temía.
A Zheng le resbalaba el juicio de sus pares. No se quería saber nada de Confucio ni de su doctrina humanista. Consideraba su pensamiento como un contenido idealista, extraño y decadente que nada tenía que ver con Qin.
Cuando Zheng, en el o 221 ADC, conquistó los demás principados de China –y con ellos todo lo que había debajo del cielo- y logró unificarlos, comenzó la época de terror. Y para que todos se percataran de la trascendencia del cambio, en vez de adoptar el antiguo título de rey, decidió acuñar uno nuevo: Qin Shihuang, Primer Emperador Excelso. A partir de entonces, sus sucesores deberían numerarse, una serie interminable para una dinastía proyectada a diez milenios.
Lo cual no sucedió, pues cuatro años después de la muerte de Zheng, el segundo emperador excelso se envenenó y con él terminó la dinastía Qin. Los 10 mil años quedaron reducidos a quince. El imperio de Zheng, pegado con saliva de loro, se desplomó, pero nunca volvieron los viejos y buenos tiempos.
Pese a que se creía la reencarnación de un antiguo dios de la guerra, y que no le temblaba la mano para encarcelar y asesinar a sus oponentes –al punto de que ordenó el seppu o suicidio de su segundo hijo, al suponer que estaba inmerso en una conspiración para derrocarle- Zheng era un cobarde redomado, que jamás participó en ninguna de las contiendas por él desencadenadas y que vivía rodeado de guardias de seguridad para prevenir –según él- numerosos intentos de magnicidio.
Al final de sus días, la paranoia de Zheng llegó a tal extremo que dejó de verse en público y construyó una red de laberínticas galerías que conectaban al palacio de gobierno con múltiples moradas o búnkeres. Jamás pernoctaba dos veces seguidas en el mismo lugar.
Obsesionado por la inminencia de su muerte, planificó su propio mausoleo, protegido por miles de estatuas de cerámica que representaban burócratas, soldados a caballo y a pie. Los arqueólogos que todavía trabajan en el rescate de estas esculturas milenarias, ya que la mayoría de ellas se descubrió en muy mal estado, conjeturan que estaban provistas de armas reales, con mecanismos que se accionaban ante la presencia de invasores, en el más puro estilo de Indiana Jones.
Al lado de su sarcófago de bronce, yacen los esqueletos de seis de sus más hermosas concubinas que fueron enterradas vivas, tras el fallecimiento de Zheng durante un infructuoso viaje donde esperaba hallar el elixir de la inmortalidad.
Desde entonces el nombre adoptado por Zheng, Qin Shihuang, se ha convertido en sinónimo de pavor para todos los chinos, excepto para uno, Mao Zedong, quien lo reivindicó durante una reunión del Partido Comunista, durante la Revolución Cultural: ¿De qué lo acusan? ¿De haber enviado 46 intelectuales a trabajos forzados? ¡Nosotros mandamos 46 mil!
A partir de Deng Xiapoing, el humanismo, la existencia en valores y el arte de negociar pacíficamente, según los preceptos de Confucio, se han vuelto a poner de moda. ¿Qué queda de Zheng en la China contemporánea? Un mal recuerdo, un capítulo que la gente prefiere olvidar. Asimismo, las estatuas de más de 6 mil guerreros, como una constancia de que la crueldad es un rasgo dominante en la naturaleza humana. Pero son sólo eso, figuras en porcelana china.
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