viernes, 18 de diciembre de 2020

 

Dos Sol y un Mi Bemol

 

Luis García Planchart

 

 

Estas tres notas inician la más conocida e interpretada composición de Ludwig Van Beethoven, su V Sinfonía. El compositor, director, pianista y profesor alemán nació en Bonn, el 16 de diciembre de 1770​, y falleció en Viena, el 26 de marzo de 1827; motivo por el cual hace un par de días se cumplieron 250 años de su onomástico.

 

La obra de Beethoven abarcó desde el Clasicismo, al estilo de su paisano Juan Sebastián Bach, hasta el Romanticismo, del cual puede ser considerado como uno de los pioneros. 

 

Aunque el leiv–motiv de la V Sinfonía fue empleado por los Aliados como iconografía contra los alemanes durante la II Guerra Mundial, aunado al símbolo V hecho con el índice y anular de la mano derecha, por esas extrañas vueltas que da el mundo, su Himno a la Alegría, presente en la IX Sinfonía, fue adoptado como el Himno de la Unión Europea.

 

Si uno busca la cantidad de eventos planificados hace un año para celebrar el nacimiento de Beethoven, se encuentra con que, posiblemente, ni siquiera un 10% se llevó a cabo; no porque el genial alemán no los mereciera, sino porque la histeria mediática lanzada para domesticar la Humanidad, basada en la pandemia de covid/19, afectó –entre miles de millones de personas– a los músicos. 

 

A diferencia de otros grupos que reciben asistencia privilegiada bajo la forma de comida, dinero y subvenciones, los músicos viven de lo que tocan. Los músicos son como los barcos, que, amarrados a los puertos, no ganan flete.

El doctor Roger Hodkinson, patólogo, virólogo e infectólogo inglés, aseguró que la pandemia del covid/19 era una gran farsa y que tanto las mascarillas como el distanciamiento social resultaban inútiles.

 

Sin argumentar, las autoridades médicas de Canadá, aunadas a la conjura mundial, decidieron descalificarlo mediáticamente, mas no cuestionaron ninguna de sus ideas.

 

El fatídico año del 2020, que deberíamos llamar como Año del Confinamiento –entendiendo por confinamiento las dos acepciones del RAE: Desterrar a alguien, señalándole una residencia obligatoria; y, encerrar o recluir algo o a alguien en un lugar determinado o dentro de unos límites– a mi entender, lo único que nos debería dejar es que…

 

1.    La sospecha de que lo difundido sobre el conavid/19 por los medios globales fue perversamente manejada por una combinación de intereses políticos, económicos y sociales de la peor especie.

 

2.      Demasiados periodistas del Mundo Occidental siguieron directrices inflexibles para el manejo informativo, apretándoles el bozal de arepa. No me refiero a los sobrevivientes de totalitarismos y carteles, como los fablistanes rusos y mexicanos, sino a quienes son asalariados de televisoras como CÑN, New York Times y Washington Post; que, al cambiar de dueños, trocaron también sus líneas editoriales, vale decir que lo hicieron en varios aspectos, pero todos ellos están relacionados con la dominación del nuevo orden internacional que  se intentará imponer tras la catástrofe económica tras la pandemia.

 

3.       El convencimiento de que los científicos, médicos e instalaciones sanitarias del planeta, por desconocimiento o falta de data, han sido incapaces de controlar la propagación del covid/19; y que la luz al final del túnel que creyeron vislumbrar con las vacunas sólo será viable para la toda Humanidad a finales del 2024 o comienzos del 2025.

 

4.      La pandemia y su histeria se han convertido en armas políticas en manos de los gobiernos totalitarios, que confinan y desconfinan según les conviene para mantenerse en el poder. Es el caso de Venezuela, donde el covid/19 le ha caído de perlas a Maduro y a su cohorte de delincuentes para ganar tiempo; mientras que la popularidad de líderes opositores como Juan Guaidó se ha venido al piso, no sólo por las apetencias, contradicciones y zancadillas de sus compañeros de lid, sino pues sin calle no hay oposición, y, en el 2020, las masas fueron recluidas en lugares determinados o dentro de unos límites.

 

Dado que nada trascendente ha podido celebrarse en el 2020, propongo mudar lo que iba a hacerse este año para conmemorar el natalicio de Beethoven, como  harán con las Olimpíadas, a fin de que podamos unir nuestros corazones con dos Sol y un Mi Bemol.

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Liberar a Venezuela del más frío de los monstruos fríos


Luis García Planchart



 

Abran bien los oídos porque voy a hablarles de la muerte de los pueblos.

 

Friedrich Wilhelm Nietzsche: Así hablaba Zaratustra

 

En la lucha cotidiana contra la desesperanza, un hecho que afrontamos los venezolanos que vivimos dentro y fuera del país, y que hoy se ve potenciada por la pandemia del covid/19 y la histeria colectiva  que alimentan y propagan los medios sabrá Dios con qué siniestras intenciones, nos olvidamos de que la única manera de impedir que nuestra nación se muera a causa y en manos de la narco–delincuencia,  los ejércitos de ocupación extranjeros y el imperialismo cubano es comenzar por entender la diferencia garrafal que hay entre Estado y Pueblo.


Para ello, quisiera recordar al pensador, poeta, músico y filólogo alemán Friedrich Wilhelm Nietzsche, nacido en Röcken, en las inmediaciones de Leipzig (15 /10/1844), y fallecido en Weimar, (25/8 /1900).

 

El súper hombre de Nietzsche no eran Hitler ni el Che Guevara


Nietzsche tiene alguna mala fama pues, a su concepción sobre el “súper hombre”, le atribuyen desde la tesis de los nazis esgrimida para esclavizar y asesinar a sus enemigos, hasta la del “hombre nuevo”, proclamada por los comunistas para esclavizar y asesinar a sus enemigos.


Pese a esta adversa y sesgada interpretación de sus ideas, nadie le quita al tudesco el amplio reconocimiento logrado durante la segunda mitad del siglo XX  como figura emblemática de la filosofía contemporánea, y que su influencia haya sido particularmente notoria sobre el existencialismo y la sociología de Max Weber. 


Nietzsche dedujo, observando su propio hábitat, que había dos clases de hombres, “señores” y “siervos”, y que ambos grupos daban un sentido diferente a la moral.


Para los señores feudales, el binomio «bien–mal» equivalía a «noble–despreciable». Los amos despreciaban por malo todo aquello que implicara cobardía, temor, compasión; en fin, todo lo que fuese debilidad y disminuyese el impulso guerrero. Apreciaban como bueno, en cambio, todo lo superior y altivo, fuerte y dominador. La moral de los señores se basaba en la fe en sí mismos, en el orgullo propio.


Es interesante cómo este código de moralidad resulta aplicable en el ahora tanto a las mafias y cárteles de la droga como a las cúpulas dominantes de los regímenes totalitarios del mundo.

 

Ni los pobres son buenos ni los ricos son malos 

 

Por el contrario, la moral de los siervos nacía para Nietzsche de la opresión y la debilidad, y comenzaba por condenar los valores y las cualidades los amos del poder.


Una vez denigrado el poderío, el dominio, la gloria de los señores feudales, el esclavo decretar como buenas las cualidades de los débiles: compasión, servicio — presentes en la Teoría de la Liberación de la Iglesia Católica—, paciencia, humildad. Los siervos inventaron una moral para hacer más llevadera su condición de esclavos.


Como no les quedaba otra que obedecer a sus señores, los siervos afirmaban que la obediencia era buena, y el orgullo malo.  Dado que  los esclavos eran débiles promovían valores como la mansedumbre y la misericordia, y criticaban el egoísmo y la fuerza.


También, en comparación con el presente, es oportuno darles un vistazo a las masas domesticadas por el comunismo durante la época estalinista en Rusia, y a las de China aún hoy en día, así como Bolivia, Cuba y Corea del Norte.


Nietzsche criticaba la moral tanto del «amo» como del «esclavo»; una dialéctica debería ser eliminada por los «espíritus libres», para conducir a la humanidad a su continua superación —donde la ética ya no iba a ser ser un círculo vicioso para, en cambio, evolucionar como una dinámica de valores yuxtapuestos, reconocibles por dinámica del lenguaje.

 

Todo cuanto el Estado posee fue robado

 

En, Así hablaba Zaratustra, el filósofo pidió se reexaminara a fondo el rol del Estado como institución, al cual definió cual, El más frío de todos los monstruos fríos (sic): (El Estado) fríamente dice mentiras, además, y las desliza de su boca. “Yo, el Estado, soy el Pueblo” ¡Esto es mentira! Fueron los creadores quienes hicieron a los pueblos, y colgaron encima de ellos amor y fe; sirviendo así a la vida… Son los destructores los que ponen las trampas y las llaman “Estados”, para colgar encima de los pueblos una espada y cien apetitos… Pero el Estado dice mentiras en todas las lenguas del bien y del mal; y en cualquier cosa que dice, ¡miente! Y todo cuanto posee lo ha robado”. 


Nietzsche sostuvo que la distinción entre el bien y el mal fue originalmente descriptiva, o sea, una referencia amoral a aquellos que eran privilegiados –los amos–, en contraste con los que eran inferiores –los esclavos–. El contraste entre "buenos" "malos" surgió cuando los esclavos se vengaron de sus amos describiendo los atributos de la clase dominante bajo la denominación de vicios.


Si los ricos –los buenos– eran poderosos, los sumisos –los malos– irían al Cielo. El orgullo por el trabajo –que actualmente pudiéramos definir con varios sustantivos como patrono, meritocracia y workalcoholism– se volvió pecado; mientras que la caridad, humildad y la obediencia reemplazaron a la competencia, el orgullo y el emprendimiento; sentando de esta manera las bases del comunismo.


Invertir los valores para el bien, y no para el mal


Pero no fueron los maximalistas quienes emplearon la semántica para cambiar la Historia. Utilizando esa inversión de valores fue como los judíos, «Un pueblo nacido para la esclavitud»,  según Tácito y los pensadores antiguos los definían se convirtieron en «El pueblo elegido entre los pueblos», En esa inversión –de la cual forma parte la palabra «pobre» como sinónimo de «santo» y «amigo»– reside la  confusión del mundo que aprovechan para su propia imagen y réditos tanto los políticos de la ultraizquierda como los supuestos mediadores entre Dios y los hombres.

Por eso, les pido de corazón a los jóvenes con vocación política que quieren rescatar a Venezuela del más frío de los monstruos fríos que lean a Nietzsche. 

jueves, 10 de diciembre de 2020

 

Henrique Capriles: “¿Por qué no te callas?”

 

Luis García Planchart

 

La oposición descabezada y descabellada

 

 


 

"La oposición hoy no tiene un líder, no hay un liderazgo, nadie que sea un jefe"; aseguró Henrique Capriles a Daniel García Marco, en entrevista para BBC Mundo el 9 diciembre de 2020. En sus declaraciones, también le recomendó al presidente interino Juan Guaidó, que la oposición “recuperara la estrategia del voto y que peleara por condiciones electorales justas con ayuda del nuevo gobierno de Joe Biden en EEUU y de la Unión Europea”.

Previamente, el 3 de septiembre, había llamado a través del mismo medio al electorado venezolano a participar en los comicios convocados por Maduro para, “no dejar a la sociedad civil sin opciones".

Por su La coordinadora de Vente Venezuela, María Corina Machado, rechazó el martes 8 de diciembre el editorial publicado por el Washington Post respecto a las elecciones parlamentarias que se celebraron en Venezuela y la postura que el presidente electo de EEUU, Joe Biden, deberá manejar al respecto.

 

Biden debe dejar a Venezuela a merced de sus invasores

 

Para su parte Corina Machado, a través de una hilo en Twitter, calificó de «éticamente inaceptable y políticamente irresponsable» el comentario de “The Washington Post” el 7 de diciembre, recomendándole a la administración Biden conformarse con «victorias menores, pues la apuesta de Donald Trump sobre Venezuela fue un «gran fracaso».

Machado insistió en que es necesario que EEUU u los demás países occidentales actúen lo ante posible ante la amenaza inminente que se cierne en América Latina, y afirmó que Venezuela está ocupada por «fuerzas criminales». Por eso, rechazó las estrategia sugerida por el Post que recomienda bajarle Nicolás Maduro y ampliar la ayuda humanitaria, es «condenar» a Venezuela y «entregarla a las mafias internacionales».

Machado también califica de inconcebible que periódico editado en una nación que “enarbola la Libertad, la Justicia, la solidaridad y los DDHH, ofenda a una nación que exige ayuda externa para desalojar a un régimen que nos mata y representa un peligro real para la seguridad hemisférica».

Lo que para mí parece obvio es el cambio de línea editorial del Post y el Times de Nueva York, desde que ambas insignias del periodismo cayeron en manos de Carlos Slim y Jeff Bezzos, respectivamente, lo mismo que sucedió CÑN ser dirigida por fanáticos de Obama y Clinton. En los tres casos de periodistas independientes pasaron a tener redactores embozalados. Afortunadamente, los espectadores y las ventas se han ido al suelo, y los dueños buscan a quién traspasárselos imagino que a precio de gallina flaca.

 

Ningún político venezolano  quiere ser quien realmente es 

 

 


 

El problema de Capriles, Guaidó y Machado, para simplificarlo, es que Guaidó quisiera ser Leopoldo López, Capriles quisiera ser Guaidó y el trío quisiera ser Maduro, esto es, ocupar la Silla de Miraflores.

Y ninguno de ellos proyecta el liderazgo necesario para lograrlo.

Machado, porque no tiene cómo expresarse y crear una matriz de opinión publica, luchando como tiene que luchar –además– por el hecho de ser mujer en un país de machismo solapado, y de sifrina.

A Capriles pareciera ser que ya le pasó su cuarto de hora, y, aunque no hay cadáveres políticos hasta su muerte, la habladera de imbecilidades no engaña a nadie. La única que habla bien de Capriles es Erika De La Vega, su ex pareja, y eso porque está en el exilio.

Guaidó tuvo dos años para echarle pichón, y se dejó maniatar  por el G-4. Nunca ejerció realmente la presidencia, pese a haberla jurado. Para ser presidente en ejercicio, yuvo que haber nombrado un gabinete. Y cambiar el orden de los factores de su estrategia: primero el gobierno transitorio, después el cese de la usurpación y de último las elecciones limpias.

 

El contragolpe como salida

 

¿Qué le queda a Guaidó?

Ante la “amenaza inminente” que observa Machado, y como Comandante en Jefe de las que es de la FAB, Guaidó debe solicitar la formación de una fuerza militar internacional ante cualquier organismo multilateral: la ONU, la OEA, la UE, para dar lo que Jesús Petit Da Costa llama “un contragolpe constitucional”. ¿Basado en qué? En que Venezuela…

1.    Perdió su condición de democracia liberal, basada en la separación de los poderes y la libertad de expresión, y se ha convertido en narco–estado, donde existe total irrespeto hacia los DDHH, y el catálogo de crímenes impunes cometidos por los funcionarios públicos probablemente rebasen los articulados de los códigos Penal y Procesal

2.     Se quedó sin soberanía, pues Chávez se la regaló a Cuba y el grupo de delincuentes organizados llamado Foro de sao Paulo

3.     Fue  ocupada por ejércitos extranjeros, a saber, los de Cuba, Irán, así como irregulares de Colombia, entre otros; que no sólo destruyen la moral y la salud de los adictos a las drogas en EEUU y la UE, sino que amenazan seriamente a sus vecinos con misiles ofensivos, y hackean  sus redes sociales

4.     Fue sometida a la  destrucción de sus industrias pesadas y ligeras, la producción agroindustrial y los servicios básicos. Un proceso que llevó al país a la migración en tiempo récord de 1/6 de su población, la segunda hiperinflación más larga del mundo y la devastación de la Orinoquía –que es parte de la Amazonía o pulmón del mundo– por la extracción incontrolada de coltán, oro y piedras preciosas.

5.      Los miembros de su cúpula están indiciados por narcotráfico y/o lavado  de dinero, en EEUU y la UE, y cubren crímenes como “hechos políticos”.

Eso es, a mi entender, lo que debería hacer Guaidó. Y pedirle a Capriles y Machado que lo apoyen. De resto, Henrique tendría que recordar la frase qde  Su Majestad, el Rey Juan Carlos I, refiriéndose  a Hugo Chávez: “¿Por qué no te callas?”

 

domingo, 6 de diciembre de 2020

 

Semblanza políticamente incorrecta de Fernán Frías Palacios

 

Luis García Planchart

 

 

Antier supe sobre  la muerte de Fernán Frías Palacios, que se produjo en Madrid –según el común amigo y colega Gerardo Escalona– a causa de los colaterales del coronavirus.

 

Empero, debe tomarse en cuenta que Fernán era un paciente de mayor riesgo, no sólo por su edad sino por haber sobrevivido al cáncer y a un par de accidentes cardiovasculares.

 

Su viuda, Elizabeth Merchert, y su ex socio, Guillermo Zuloaga, también contrajeron en covid/19; pero se hallan fuera de peligro y en plana convalecencia.

 

Fernán fue un buen hombre

 

Fernán fue, sobre todo, una buen hombre, de esos que no abundan en el mundo de los negocios y menos en la publicidad.

 

No lo digo peyorativamente contra la que fue mi profesión por más de cuatro décadas, sino porque la publicidad exige inteligencia y competitividad entre todos sus participantes y en todos sus niveles, y, la mar de veces que se hecho el trabajo cotidiano, el tiempo libre sólo les sirve a muchos para conspirar, fornicar y chismorrear a sus compañeros… un ambiente el cual, por cierto, se parece mucho al de la farándula y la docencia universitaria.

 

Fernán empero siempre estuvo alejado de esas pequeñeces y mediocridades, no porque fuera “Amo del Valle”, apodo con el cual el siquiatra e historiador calificó a los descendientes de los criollos que independizaron a Venezuela, sino porque no estaba en naturaleza humana actuar como un aristócrata snob.

 

Pese a que la sombra de su papá, Carlos Eduardo Frías, creador de la publicidad moderna en Venezuela parecía opacarle a veces, la verdad fue otra, y no creo que usted la encontrará en otro lado, pues aún, tras veintiún años de castro comunismo, los escritores venezolanos optan por seguir siendo “políticamente correctos”, lo que mí nunca me interesó, ni siquiera cuando redactaba anuncios.

 

Fernán fue mejor que Carlos Eduardo

 

La verdad es que Fernán superó a Carlos Eduardo en muchas áreas del quehacer humano. Como administrador, papá, amigo, publicista, Fernán apoyó siempre a quienes quiso, y a muchos que le caían bien.

 

A principios de la década de los sesenta del siglo pasado, Fernán se colocó al frente de ARS Publicidad, un momento en el cual la empresa estaba técnicamente en bancarrota, y se la echó a los hombros.

 

ARS estaba mal porque se había convertido en una piñata donde cada quien se llenaba los bolsillos de caramelos: los vivos para fundar sus propias compañías pagadas por los Frías; los zánganos para medrar con buenos salarios e incentivos hasta que ésta terminara de caer al piso.

 

Rómulo Betancourt, presidente de la República, también detestaba a ARS pues la consideraba la guarimba de algunos de sus más connotados enemigos comunistas.

 

De hecho, cuando el partido comunista ordenó secuestrar las pinturas de una exposición organizada por la Embajada de Francia en Caracas, algunos de los implicados que trabajaban en ARS no se les ocurrió mejor idea que ocultarlos en el atelier de Antonia Palacios, la mamá de Fernán, y, además, vanagloriarse públicamente del hecho. Uno de ellos me dijo: “¡Yo sé dónde están los cuadros!”

Esta imbecilidad izquierdosa logró que la Digepol capturase a los involucrados de un día para otro.

 

Por eso, rescatar a ARS era como subir un corozo de nalgas, pues, en Venezuela, a una publicitaria nacional le costaba crecer sin cuentas oficiales, y le resultaba casi imposible existir con un gobierno en contra suya.

 

Fernán era un creyente absoluto en el sistema democrático, admiraba a la sociedad estadounidense y detestaba a los amigos de su papá que militaban en la llamada “izquierda caviar”.

 

Fernán recreó en ARS la serie “Star Trek”

 

Al eliminar a los vivos y zánganos de su nómina, Fernán los sustituyó por profesionales que se desempeñaban en un entorno a imagen y semejanza de la astronave “Enterprise” de la serie televisiva “Star Trek”.

 

Según la periodista Ruth McCormick, lo más importante de “Star Trek” no eran sus argumentos –pese a que ella reconocía que el programa logró los mayores ratings en EEUU y el resto del mundo–, sino al “optimismo liberal de los años 60 que irradiaba”, donde se presentaba a la Tierra como un planeta libre de guerras, hambrunas y discriminación. Un mundo que pertenecía a la Federación Galáctica –utopía de lo que la ONU debería ser–, y cuya ¨lucha de clases” estaba focalizada contra el Imperio de Klingon.

 

Como sucedía en la “Enterprise”, en el nuevo modelo arsiano había un machismo soterrado, pues ninguna de las mujeres que en él laboraban pertenecía a la directiva o era jefa de algún departamento. Una conducta que se correspondía y aún se corresponde con el negado machismo.  venezolano; pero que se confrontaba con entornos como los de J. Walter Thompson y Young & Rubicam, agencias activas en nuestro mercado, donde las luchas feministas de EEUU le habían abierto la puerta las mujeres a los cargos gerenciales desde el Siglo XX.

 

Fernán optó por el profesionalismo como modelo de éxito

 

Hay dos maneras de medir el éxito de una publicitaria: a través de su facturación y mediante su calidad profesional. Una vez que Fernán logró que so contabilidad pasara de rojo a azul, eligió el futuro de la profesionalidad para su modelo, e incorporó a socios como Guillermo Betancourt Oteyza –democristiano– y Guillermo Zuloaga –socialdemócrata– para obtener el equilibrio que Manuel Graterol Graterolacho definió como eslogan de su semanario humorístico “La Pava Macha”: “Un tiro contra el gobierno, y otro contra la oposición”. 

 

Al hacerlo así, Fernán comenzó a competir en las mayores contra mi maestro, jefe y hermano del alma Wolfgang Lee Preschel, presidente de J. Walter Thompson; lucha que yo disfruté inmensamente, que me hizo crecer como un gigante y que los consumidores venezolanos disfrutaron a través de todos los medios de comunicación social.

 

Hoy me ha tocado escribir otro obituario, y ya estoy harto de notas fúnebres de los amigos publicistas que se me fueron en este año maldito de 2020. 

Espero que no se muera ningún otro ahora, y que el próximo sea yo, a ver si el “Gordo” Maldonado, director creativo de y probablemente quien asumió el rol del doctor Spock en la “Enterprise” arsiana, demuestra de lo que siempre presumió, que él era el número uno, y yo el dos. Espero que mis seguidores no publicistas disfruten de mi semblanza políticamente incorrecta de Fernán Frías Palacios.

martes, 3 de noviembre de 2020

Las ratas y el coronavirus


Luis García–Planchart


El año infausto de las ratas


Comienza octubre del 2020, año infausto en el cual tres factores se han combinado para pervertir a la Humanidad: un virus pandémico, más que probablemente fabricado por China, para completar su dominación mundial –como lo afirma, entre otros, el ex jefe del contraespionaje alemán Gerhard Schindler (“La Razón”, España, 28-10-2020) –; el afán protagónico de quienes pretenden combatir la infección, y creen que se las están comiendo al poner práctica con cuarentenas como se hicieron contra la Peste Bubónica en Europa entre 1347 y 1353, personajes torvos que, además de haberse convertido en verdaderas “ratas mediáticas”, compiten por espacios que nunca fueron suyos propagando el pánico globalizado; así como el desmantelamiento de la economía global, conforme lo anticipado y promovido por “el poder detrás del poder” (George Soros, “El sistema capitalista global”, herzog.economia.unam.mx/profesores/eliezer/soros.pdf).

En total, tenemos tres ratas, dos más que las que contaminaban a la gente con sus pulgas infectadas en la Edad Media: las chinas y sus aliadas de la Organización Mundial de la Salud, las protagónicas y las económicas.


Es Bogotá, de madrugada


Mientras en Miami quienes carecen de aire climatizado se achicharran con 39 grados, en Bogotá el termómetro marca 6 grados. Lo cual nos retrae a la razón tuvo Simón Bolívar al establecer como capital de la Gran Colombia a Bogotá, y no en cualquier otra población de tierra caliente.


En la habitación de la modesta vivienda que ocupan, al norte de la capital y a 7 cuadras de la autopista más septentrional de la ciudad, dos chicas preparan sus valijas para regresar a Venezuela. Ambas son profesionales universitarias, y han ocupado cargos para los cuales estaban subestimadas, subvaluadas, y subpagadas, pero lo hicieron sin chistar… hasta que el coronavirus se les metió en el bolsillo.


Tras casi 3 años en el país vecino, decidieron que ya era suficiente, y que  resultaba preferible pasar trabajo en el terruño propio que en el ajeno. Al menos, allá no tendrían que pagar techo ni servicios, como les pasaba acá, donde todo lo que producían haciendo y vendiendo comida callejera se les iba en esos gastos.


Despedirse a la llanera no les fue fácil


Dejaban amistades que quién sabe cuándo o si volverían a ver, bienes como sus inseparables bicicletas –las cuales no sólo les sirvieron para mantenerse en forma, sino para acarrear sus arepas rellenas y bebidas desde su hogar hasta el punto de ventas–. Pero, sobre todos, dejaron sus sueños, aquéllos que intentaron concretar para vivir mejor, y que les funcionaron hasta que el covid/19 se los arrebató de un golpe inmerecido, junto con a sus trabajos y prestaciones laborales.


Al mediodía agarran sus macundales, y se trasladaron a la terminal de autobuses.

La única línea que no leds puso peros al número de maletas o a su nacionalidad fue la que más se tarda en llegar a Cúcuta, la que recorre la vía tortuosa para hacerlo.

Tras 12 horas por una carretera parecida a nuestra Trasandina –y, probablemente, construida en su misma época, hace casi un siglo–, arribaron a una posada y pasaron un par de noches descansando, sin presagiar que lo peor de su jornada estaría por comenzar.


Más tarde, pasaron 24 horas en un refugio del lado colombiano, donde les volvieron a hacer las pruebas para saber si estaban o no infectadas, aunque ya se las habían hecho antes de subir al autobús en Bogotá. Allí les entregaron sendos kits contentivos de artículos de higiene y cuidado personal.


Hoy iba a ser su presunto gran día 


Al final del Puente Santander, en Ureña y ya en Venezuela, las esperaba la Guardia Nacional. Tras chequearles su documentación, las pusieron en fila con otros migrantes, a pleno sol del Valle de Cúcuta, y el oficial a cargo del pelotón les dijo, groseramente:

¬––Quédense ahí, pa’qué reflexionen…

¿Pa’qué reflexionen qué, grandísimo hijo de puta?

 ¿Qué irse fue un error? ¿Qué regresar ja sido una cagada aún peor?

En los siguientes días, mis amigas y sus compañeros de infortunio padecieron quemaduras solares, porque sus pieles –habituadas a los páramos–, no estaban acostumbradas al Sol de 40º de la lengüeta venezolana insertada en el valle e Cúcuta, y cuya frontera la delinea el río Táchira.


¿Un colegio bolivariano o un campo de concentración?



Pá lo que quedó el Colegio Bolivariano La Frontera

A pocas cuadras del puente, un inacabado grupo escolar se yergue como otro de los monumentos a la incompetencia y la corrupción castrochavistas. Se trata del “Colegio Bolivariano La Frontera”, que el narcorégimen mandó a construir para evitar que los escolares ureñenses se vieran forzados a recorrer largas distancias al día para asistir a sus clases de Primaria. En realidad, no lo hacían tanto por la educación cuanto por los dos golpes de comida que la Constitución Chavista garantiza, pero no da; y la Constitución Colombiana no garantiza, pero sí da.


Las aulas fueron convertidas en dormitorios, con colchonetas de paja como camas. Los aguamaniles carecen de bajantes, y el agua forma un pozo que sirve de hábitat para la procreación y multiplicación exponencial de la aedes egypty, variedad de zancudos que transmite los virus del dengue, la chikungunya, la Zika, la Mayaro y la fiebre amarilla. De manera que los migrantes que se hayan salvado del coronavirus puede que pesquen alguna de estas fiebres en el lago revuelto de inmundicias del mingitorio escolar. De nada vale que algunos de los recluidas se ofrezcan a pagar e instalar las partes para reparar lo s baños; la respuesta del encargado de logística es un rotundo “no”.


Pruebas sin resultados, “rancho” infame por comida


A los recién llegados les aplican, por tercera vez, las dobles pruebas que les habían hecho en Colombia. Aunque les aseguran resultados en 24 horas, ello no ocurre. El confinamiento dura en total 16 días. A finales de la primera semana, se llevan a los “sospechosos” de estar contagiados nadie sabe para dónde; después de leerle a los limpios de paja y polvo sus “sentencias absolutorias”. 


Mis amigas consiguen, a través de un apoyo exterior, que les traigan comida; pues lo que le llevan es incomible. Pagado, claro está, pero para ellas son bendiciones, como las que otorgaba la Cruz Roja en los conflictos del Siglo XX a los prisioneros de guerra.


La limpieza del lugar, hasta donde ello es posible, está a cargo de los recluidos, pues ni los milicianos ni el personal de apoyo mueven un dedo en tal sentido.


De nuevo la libertad para morirse de hambre


Veinte días después de haber partido, un autobús atestado de gente y maletas parte de Ureña hacia los Llanos Occidentales. El preaviso fue mínimo, unas horas antes les dijeron; 


––Recojan sus vainas, que en cualquier momento nos vamos.


Atrás se quedan los que van más lejos, al Oriente y Sur del país, que, supuestamente, serán transportados por la vía aérea a sus destinos. Llegan a casa después de las 2 de la madrugada, en una experiencia cuya moraleja carece de sentido, y contraría todas las disposiciones constitucionales al respecto.


Cuando hice el primer comentario en las redes sociales sobre el caso, hubo una seguidora que se negó a creer lo que había escrito, y me dijo que: “Eso es mentira, hubo alguien que vino hace poco, y no tuvo problemas”. Bueno, le faltó decir que con qué gorra viajaba su acompañante. A otra, le recomendé que regresara por Maicao, porque a los guajiros que transportan repatriados los respetan todos los cobradores de peaje: los elenos, los faracos, los milicianos y la Guardia Nacional.


Entiendo que frente a la reciente muerte por hambre de los hermanos Casanova, el drama de mis amigas pueda parecer minúsculo. Pero aquella y éste son parte del mismo contexto donde las ratas se han apoderado de éste y otros países para sumirlos en la miseria más absoluta, en medio de la desinformación más completa y con la ausencia total de liderazgo político.