domingo, 17 de noviembre de 2019


Nada va a pasar tras el 16–N

Luis García Planchart



La sociedad civil hizo lo que se le pidió hacer

La sociedad civil hizo ayer lo que se le pidió hacer: tomó masivamente las calles del país. Faltaron solo los 5 millones plus que hoy conforman la diáspora venezolana, los presos políticos en las mazmorras de los torturadores neocomunistas y los asesinados por las hordas del narcorégimen que, otrora, marchaban orgullosos, exponiendo sus pechos en el 2017 y 2018 en pro de una patria libre.

El bloguero Manuel Aguana se pregunta, “Y después del 16–N, ¿qué?”

Como todo venezolano, cuyo corazón esconde una inconfesable ambición política, Aguana la reviste con un proyecto al cual denominó ANCO, una contracción de “Asamblea Constituyente”, otra más, como si no hubiéramos tenido las suficientes en nuestra malhadada Historia Patria.

Y califico a la ambición de Aguana como posiblemente “inconfesable”, pues los vocablos  “política” y “político”, tal como se han desarrollado durante los 40 años del “Régimen de Libertades” –no los llamo de “democracia” porque ésta, sin libre mercado, no lo es y no lo fue”– y 20 de tiranía maximalista padecimos los venezolanos fueron sinónimos de corrupción, peculado, fraudes electorales con actasque mataban votos  o máquinas que captan huellas, así como emblemáticas frases como, “No me den, ¡póngame donde haiga!”; “¡Bájate de la mula”, “¿Cuánto hay pa’ eso”?, etcétera; motivos más que convincentes para que  quienes marcharon ayer, un 16 de noviembre de 2019, detesten, desprecien y se avergüencen de a quienes califican dichos adjetivos.

Aguana habla de Chile, y, prácticamente, dice que la nación austral está mucho más desarrollada que la nuestra, no sólo en lo económico, sino en lo político, y da como ejemplo –para él definitorio, según parece– los términos del acuerdo que pactó la izquierda con la centroderecha para poner fin a los desmanes llevados a cabo en Santiago, bajo las órdenes del Foro de Sao Paulo, y con el concurso de los agitadores, terroristas y sicarios entrenados por el G2 en Cuba y Venezuela.


A Pinochet lo respaldaron el 33% de los electores chilenos y los Estados Unidos

Aguana plantea, aunque no claramente, que un arreglo de este tipo es preferible a cualquier Pinochet.

Desde luego, un Augusto Pinochet con la “Legión Cóndor” que “desapareció” a 30 mil personas en el Cono Sur, con el apoyo del Secretario de Estados Unidos, Henry Kissinger, no fue la razón por la cual  33% de los electores chilenos respaldaran al general en 1981; sino porque, pese a la horrible represión, encaminó a su mayor bonanza económica al país, según los lineamientos de los hoy aborrecidos “Chicago Boys”, y aparentaba ser un gobernante honesto.

La imagen de Pinochet se cayó al regresar a Chile, tras escaparse de Inglaterra en marzo del 2000.

Aunque su perseguidor fue el juez Baltazar Garzón, quien gozaba de injustificado prestigio –hasta que fue desenmascarado como ficha de la extrema izquierda española y lo echaran de los tribunales por prevaricación–, no fueron los cargos en su contra como responsable de la “Caravana de la Muerte”, los que determinaron que el grueso de sus seguidores le voltearan la espalda, sino el descubrimiento de que, como un gran número de mandatarios iberoamericanos, Pinochet había sido otro ladronzuelo de la Hacienda Pública. Eso, lo repito, y no los muertos que se echó al pico, fue lo que lo malquistó con el  33% de sus seguidores.



El día que tampoco se pudo

Por otra parte, José Calabrés, escribe una serie de reflexiones bajo el título de, “El día que tampoco se pudo”. Y, como, Aguana, nos inculpa a los venezolanos de a pie de que ayer no pasara nada diferente a lo esperado, e intenta explicar los por qué…

1.    Es mejor pagar y quejarnos por Facebook, que exigirle mientras le exigimos a
algún otro que resuelva el asunto
2.    Hay que ir con millones de personas a tomar Miraflores
3.    Hay que meterle el pecho las balas para que los nos siguen puedan pasar
y alcanzar la libertad
4.    Les compramos al bachaquero y al ladrón
5.    Los que estamos fuera del país no aportamos nada a la lucha, y no tenemos derecho
 a decir nada
6.    Los que sí están en Venezuela solo se quejan, esperan una caja CLAP y escriben en
las redes sociales.
7.    Los que han marchado un par veces se creen ya “libertadores”
8.    Quienes exigen sangre, guerra, valentía y libertad con gran ahínco desde un teclado,
no pasan de ser eso, guerreros del teclado, libertadores del twitter y Facebook
9.    Twitter no tumba gobiernos, ni las cadenitas de WhatsApp asustan al narco dictador

Etcétera, etcétera.

Señor Calabrés, usted no solo está más pelado que hueso en sabana, sino que no se quiere a sí mismo, o, al menos, al venezolano que hay en su interior; lo cual revela un problema de falta de estima que debería tratarse con un especialista.

Para no darle muchas más vueltas a esal e asunto, le recuerdo el planteamiento original de Juan Guaidó, y su exacta secuencia: “Salida del usurpador, régimen de transición y elecciones”.

Para salir del usurpador se requiere una intervención militar, multilateral y humanitaria.

No porque yo lo diga o lo anhele yo,  sino porque así lo han afirmado y sostienen dirigentes estadounidenses de elevado nivel como, por ejemplo, Marcos Rubio. Y porque, asimismo, el usurpador se atornilla cada vez más con dinero mal habido, con el cual compra al por mayor a los Padrino, Cabellos y boliburgueses que han mantenido al chavomadurismo empoderado durante más de dos décadas.

Tampoco importan, si al caso vamos, los argumentos Rubio. Pero sí el dinero que llega en cantidades para sostener al desgobierno de Venezuela, manteniendo en extrema pobreza al resto de su población.

Si no me cree, lea las declaraciones de jueves pasado de Almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur de Estados Unidos:

“El tráfico de drogas desde y hacia Venezuela aumentó más de 50% con Nicolás Maduro… Maduro, en el poder desde 2013, ha favorecido la actividad de narcotraficantes y criminales, y les ha dado refugio a los grupos terroristas que desestabilizan a la región… El régimen de Maduro tiene un impacto negativo en toda de seguridad de este hemisferio.... Todos los retos que nos propusimos no hemos podido alcanzarlos  por la debido a la venezolana”.

Así es que, amigos Aguana y Calabrés, nada va a pasar tras el 16–N, no por culpa de los miles de opositores que, en toda Venezuela y en sus países de acogida, salieron a marchar ayer, sino por la pasividad quienes de quienes tienen la posibilidad real hacer algo… y se quedan con las manos cruzadas.

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jueves, 14 de noviembre de 2019


La Rebelión de las Musas y los Premios Grammy

Luis García Planchart

Yo soy Yamila
Yeniré.
Si me tocas el culo
te saco la yilé.

Letra de un reguetón

Mi próxima obra, se la dicto a la computadora

Ya hay una aplicación mediante la cual uno le dicta a la computadora y ésta escribe lo que usted le diga.

Imagínese, amigo seguidor, que a mí se me ocurra dictar una novela, pasarla por el corrector de ortografía de Word y publicarlo por Amazon. Vaya un poco más allá, y suponga que mi obra se convierte en un bést–seller.

Pero en realidad, caro lector, el caso es que soy un analfabeto orgánico, pese a lo cual me da la gana de inscribir mi texto en el Premio Cervantes, el Princesa de Asturias, el Planeta o promoverlo para el Nobel de Literatura.

Los españoles, al leer los horrores estilísticos y ortográficos de su contenido, no se calan más que el primer párrafo, y, para evitar que la experiencia se repita, deciden rechazar de plano todo aquello que no se escriba como yo lo hago ahora, colocando una letra detrás de la otra.

Si no me la premian, les echo encima al Foro de Sao Paulo

Entonces, aquellos cultores del idioma que les gusta a las masas foropaulistas –como Nicolás Maduro y Evo Morales, por ejemplo–, arman un peo mayúsculo y denuncian por la tele a la primogénita del Rey de España como racista, clasista y cualquier otro epíteto que se les ocurra.

Esta situación pareciera una fantasía, imposible de ocurrir.

A los Premios Grammy le sacaron la yilé

Pero está pasando con otro lenguaje, la música, y los Premios Grammy.
En el caso que me ocupa, los reguetoneros exigen que se les abra una categoría especial, y se les galardonen sus atrocidades. Reclaman como pudieran hacerlo los pintores naïve, mas en ellos no hay ingenuidad alguna.

Mire usted, querido lector, cualquier pendejo puede comprarse un piano electrónico y grabar un reguetón como La Suegra, embarrándose en su armonía, melodía y ritmo, que constituyen la gramática musical básica. Y no dudo que exista otra app que dibuje las partituras, y las imprima.

Pero, lo hecho así, manera dista mucho de ser música.

A ver, ¿es qué para ser músico hay que calarse 10 años estudiando teoría, solfeo, composición y dos instrumentos? La respuesta es sí. ¿Es que para ser médico hay que calarse 6 años, 2 de rural y 2 de especialización? La respuesta es sí. ¿No hay excepciones? La respuesta también sí, en el caso de la música; no, en el de la medicina.



Gabriel y Rafael, excepciones a la regla

La semana pasada conocí y escuché a dos excepciones musicales: Gabriel Borrero, violinista; Rafael Pino, percusionista. Ambos son venezolanos y comenzaron a tocar de oído, trabajaron en conjuntos y orquestas populares, y hoy son catedráticos de la Universidad Javeriana de Bogotá.

El milagro se produjo porque las orquestas sinfónicas juveniles avalaron sus experiencias prácticas, los sentaron a tocar en sus filas… pero allí tuvieron que estudiar lo que no sabían a pasos agigantados.

A través de mi modesto blog, yo les pido respeto a mis colegas comunicadores sociales, sobre todo a los más destacados, para que, cuando informen sobre temas como estos, lo hagan con seriedad, objetividad, y, sobre todo, conocimiento de causa.

Y no como lo hacen en muchos casos, dándole la razón a quienes se escudan tras una Rebelión de las Musas, que no es otra cosa que una variante de la Rebelión de las Masas, en el sentido que a este concepto le diera Don José Ortega y Gasset, que no es otro que el imperio de la ignorancia y la vulgaridad sobre lo todo lo elevado y noble que ha logrado el ser humano.