lunes, 24 de febrero de 2020

Una nación de apariencia


Luis García Planchart

Cuando mozalbete y hasta que aprendí a seducir, fui cliente de casas de cita en Caracas, algunas inmortalizadas por el cine nacional como El Campito –donde mataron al enano Pancho López mientras tiraban como balón de fútbol–, y otras muy visitadas por los chamos de mi generación… y también por adultos muy famosos, algunos, incluso, celebridades de la televisión.

La mayoría de estos burdeles estaban ubicados en Catia. Pero la gama más variada en precios biotipos se localizaba en la Calle Real de Sabana Grande: desde Manón en las Galerías Bolívar, donde la sesión costaba poco más de US$ 100, con un trago de whisky escocés hasta El Cazador, en la calle San Gerónimo, donde el polvete no iba más allá de US$ 10, con los tres platos y el roncito incluidos.

Al lado del Cine Broadway –que después adquiriría un culto brasileño y denominaría, Pare de sufrir–, había otro lenocinio que competía en tarifas con El Cazador, y que quedaba a una cuadra de distancia en sentido diagonal.

Recientemente, recorriendo cajeros automáticos para sacar algún efectivo –misión imposible en Venezuela porque las ATM carecen de cash, y las taquillas de tu banco apenas te dan US$ 0.25–, pasé frente a la puerta del competidor de El Cazador, me senté en una pizzería a descansar del inclemente sol de febrero, y empecé a ver como llegaban las chicas al recinto.



Una chica de apariencia

Todas lucían como candidatas a participar en la Gala Drag Queen que se celebra desde 1998 en Las Palmas de Gran Canaria durante las carnestolendas. Como asevera Wikipedia, en dicho evento –cuyo presentador fue o es Boris Izaguirre, y que transmite en vivo TVN–, No existe ninguna limitación de género u orientación sexual

En la Sabana Grande de hoy, no hay duda alguna que se trata de chicas de apariencia, término que se define como: Conjunto de características o circunstancias con que una persona o una cosa se aparece o presenta a la vista o entendimiento; y, asimismo, como, característica o conjunto de características que parece poseer una persona o cosa pero que en realidad no tiene.

En realidad, la gala canaria se inició como un show travesti, del latino transvestitetrans, que significa cruzar o sobrepasar y vestite, que significa vestir. La palabra fue creada por Magnus Hirschfeld, quien la introdujo en su obra Los Travestidos – Una investigación del deseo erótico por disfrazarse.

Pero en el negocio prostibulario, una descripción más exacta apuntaría al término Shemale, usado al describir a un transexual con genitales masculinos, combinado con características sexuales secundarias femeninas, generalmente senos femeninos implantados o aumentados con la ingesta de hormonas.

Desde que las Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales se convirtieron en grupos políticos en el mundo, las chicas de apariencia han ido franqueándose cada más en su oferta erótica.

Antes, publicaban avisos económicos en El Universal y Últimas Noticias, donde apenas aludían a sus las características que en realidad no tienen; hoy, a través de Internet, hablan con un explícito brutal, refiriéndose a lo bien dotadas que están –me imagino que se referirán a sus priapos–, a que operan en laszonas húmedas –será el denominado amor griego– y que poseen toda suerte de juguetitos sexuales.

Aclaro a mis seguidores que toda esta información es producto de investigaciones documentales que he realizado para una novela que estoy por terminar. Entre lo más destacado que hallé fue una semblanza de la pionera argentina Florencia Trinidad (02/03/1975), ​ más conocida como Florencia de la V, actriz, comediante y vedette.

En 2010, ante una acción de amparo presentada por la Federación Argentina de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Trans, cambió legalmente su nombre de nacimiento, Roberto Carlos Trinidad, y le fue otorgado según su nueva identidad y expresión de género. En el 2011, cumplió uno de sus sueños al contraer matrimonio civil con Pablo Goycochea –un odontólogo, su pareja desde 1998–, en una ceremonia efectuada en Buenos Aires. Más tarde, la pareja alquiló un vientre en Estados Unidos, y tuvo mellizos.



El trans Florencia de la V y su marido

Pues bien, volviendo a Sabana Grande, charlé un rato con el portero del no–cazador, quien me invitó a subir –a lo cual le respondí que estaba muy viejo para la gracia–, y él me aseguró que el establecimiento había salvado a muchas familias, porque mantenía a muchos padres dentro del closet.

Bueno, así será, pero lo cierto es que llegué a la conclusión de que en Venezuela no sólo está en boga las chicas de apariencia, sino que todo es de apariencia.

Veamos…
Tenemos una soberanía de apariencia, porque ésta no reside en el pueblo venezolano, sino que la manejan los tiranosaurios cubanos.

Igual sucede con la Fuerza Armada Bolivariana, que de boliviariana no tiene un carajo, pues no defiende a la patria ni persigue a sus enemigos, sino que protege a los garimpeiros que destruyen la Orinoquía y sus cómplices del ELN, las FARC, los cárteles de la droga y cuanto bichito maligno se declaró socialista del Siglo XXI.

Poseemos una Asamblea Constituyente de apariencia –pues es ilegítima de origen y desempeño–; y lo mismo sucede con el Tribunal Supremo, el Consejo Nacional Electoral y hasta la oposición, donde figuran diputados a quienes les encanta las chicas de apariencia, como lo demostró públicamente y sin sonrojarse uno de ellos durante El Cucutazo.

Hasta nuestra petrolera estatal es de apariencia, pues habiendo debido producir a la fecha 6 millones de barriles diarios de petróleo, apenas llega a los 750 mil… con la ayuda de la imperialista hermana Chevron.

No hay coincidencias sino sincretismos

De repente me vino a la mente el impacto que me ocasionó una charla que le escuché a mi finado y querido primo, Antonio Nicolás Briceño Braun.

Antonio comenzaba con una cita estupenda de Karl Jung: Sincronismo es una coincidencia significativa de dos o más sucesos en la que está implicada algo más que la probabilidad aleatoria. Pese a que dicha coincidencia no puede ser explicada racionalmente, tiene sentido para el observador objetivo. Jung fue uno de los creadores de la moderna siquiatría, y vale la pena detenerse en algunos detalles de su extraordinaria labor para entender más cabalmente este aserto.

Después de romper con Freud –su maestro–, Jung definió la violación y el sadomasoquismo como psicopatías de poder y no de sexualidad.

A tales conclusiones llegó al reflexionar sobre sus experiencias personales –de niño, fue sometido al abuso sexual por su progenitor–, la investigación que hizo sobre el Marqués de Sade –político de la nomenclatura francesa durante el régimen del terror revolucionario, finalmente recluido de por vida en el manicomio al ceñirse Bonaparte la corona imperial–, y su fracaso como terapeuta al intentar curar a la madama de un famoso burdel parisino que era sadomasoquista.

Jung determinó que es imposible una relación entre un o una sadomasoquista y alguien que no lo sea, pues a la persona cuerda no le queda otra opción que separarse o matar al psicópata. Asimismo, pensaba que el violador no tiene remedio, y debe ser apartado de la sociedad.

Tras vivir entre cowboys estadounidenses, descubrió que las costumbres sexuales de éstos se asemejaban mucho más a las de los aborígenes del Noreste y los vaqueros mexicanos de la frontera Sureste que a la de los granjeros europeos de quienes descienden.

Elaboró la hipótesis de la adaptación sexual al entorno, y, con ella, se anticipó a los experimentos de Ignacio Pavlov, quien los sintetizó así sus resultados: El hombre es el hombre y su medio ambiente.

La insaciable codicia 

En su citada conferencia, Briceño estructuró presentaba una secuela audiovisual sobre profecías, catástrofes naturales e hipótesis y teorías científicas, sincronizadas, según la metodología de Jung. Y hacía una referencia sensacional sacada del texto sagrado hindú, Bhagavata-Purana, escrito hace milenios, que nos anticipaba lo que nos pasaría por codiciosos, despiadados e insaciables: Reinará el engaño, la mentira, la inercia, el sueño, la consternación, la pesadumbre, la turbación, el miedo y la tristeza…

El Bhagavata-Purana también predice la idolatría por la rentabilidad y no la calidad del trabajo, la aparición de jefes que en lugar de proteger espolean a sus súbditos y bajo pretextos despojan de sus propiedades a los mercaderes.

Esta referencia literal del Bhagavata-Purana es aplicable tanto al régimen venezolano actual, como al soberano que una vez fuese denominado bravo pueblo a la gente que se definía como pobre, pero honrada, y que, para sobrevivir, o se volvió canalla, o huyó de esta sociedad donde fornican por todos sus orificios los antivalores, la corrupción y la violencia.

Otro texto sagrado y antiguo, el budista Anagatayamsa, visiona el final de lo que nos está pasando como perturbación el orden natural, donde vivimos una degradación y decadencia moral e intelectual sin precedentes.

Y más recientes, pero igualmente milenarios, los textos árabes del Califato de Haroún Al Raschid –época en la cual los islamistas fueron verdaderamente grandes e inventaron la notación decimal, la cámara fotográfica y conquistaron Iberia–, la predicción coincide a la perfección con hindúes:

En los últimos tiempos serás juzgado por las meras apariencias; solo los bienes conferirán rango. Los hombres concentrarán sus intereses en la adquisición y posesión de bienes, aún cuando ello se logre en forma deshonesta. Quien distribuya el dinero dominará a los hombres. El dinero impondrá su tiranía sin moral, sin ética, sin valores que induzcan al crecimiento real del ser humano.

¿Qué pasará en lo inmediato?

Los violentos se volverán más violentos, lo que explica casos como las masacres en Australia, Dinamarca, Gran Bretaña y, sobre todo, en EEUU, donde individuos considerados cuerdos matan a decenas de semejantes con rifles y otras armas de fuego.

Los miedosos se morirán de miedo, lo cual puede inferirse del incremento global de las cardiopatías, que son la primera o segunda causa de mortalidad entre adultos. Sin descartar que muchos cánceres, especialmente los ventrales, tienen esa misma causa.

Los que crecen ayudando al prójimo se volverán gigantes, y obtendrán su pasaporte y visa para ingresar a los nuevos tiempos.

Y, a los venezolanos, no nos quedará otra opción que migrar o matar al psicópata, por lo cual pudiera repetirse la ejecución del sanguinario Mohamed Gadafi, quien llamaba vende–patrias y ratas a sus opositores, y, al final, murió en una cloaca, asesinado por sus despreciados roedores.

Al final, dejáramos, quizás, de ser una nación de apariencia.