lunes, 12 de noviembre de 2012

Lo demás es irrelevante


La importancia de un adjetivo
El significado de irrelevante, según el DRAE y el Diccionario Vox es, respectivamente: que no es importante o no merece ser tenido en cuenta; que carece de importancia o significación.
En el idioma inglés y, conforme al diccionario compilado por Noah Webster, irrelevant significa extraño, inmaterial, impertinente, ajeno al asunto en consideración: Vg. un comentario irrelevante; una pregunta fuera de la discusión; una objeción insubstancial; una cadena de hechos absurdos.
No sé con cuál contenido me quedo, si el español o el inglés, a objeto de describir las actitudes y declaraciones de los miembros de la cúpula política opositora, tras el barranco del 7-O.
Los espacios del gobierno
No hay que regalarle espacios al gobierno-: declaró Leopoldo López sobre la supuesta trascendencia de las elecciones para burgomaestres y gobernadores del próximo 16-D.
¿Qué importancia o significación puede tener éstas, tomando en cuenta que el único espacio de poder valioso es el del Guasón, detentado por más de 14 años, y su amenaza de despojar a funcionarios electos de su autoridad y dinero, para dársela a  los comuneros afectos a Miraflores?
Desde Ramón Guillermo Aveledo hasta Henrique Capriles reclaman ahora no el ventajismo del gobierno, sino las acciones fraudulentas del CNE.
Lo dicho por ello recuerda las lágrimas de Boadbil, el último rey musulmán de Granada, frente a las cuales su madre aseveró: No llores como mujer lo que no supiste defender como hombre. Si estaban conscientes de lo sucedido, ¿por qué reclaman ahora, por qué no lo hicieron el 7-O, antes de que hablara Tibisay?
El béisbol y la idiosincrasia del voto
Lo de Aveledo, alias Bambilandia, no me sorprende para nada.
Lo de Capriles sí, pues personas muy allegadas a él me juraron y perjuraron que el chamo no se iba a convertir en una segunda edición de Manuel Rosales. Pero así fue, cumpliéndose el peor de los escenarios que algunos analistas habían compartido conmigo antes del fatídico 7-O.
Cuando hablo estos temas con algunos conocidos, me preguntan: Pero… ¿tú vas a votar, verdad?
Mi respuesta es, no lo sé y, en el caso afirmativo, lo haría como una vez que fui a un partido de béisbol en el José Pérez Colmenares, cuando mi equipo –el Magallanes- ya estaba eliminado.
Lo hice, pues tenía un cliente en Valencia, con quien me había reunido desde las 8 AM hasta las 6 PM, y nos habían quedado temas pendientes para mañana.
Entre irme a dormir sólo al Intercontinental –ya que mis amigas de allá no estaban disponibles-  o distraerme con mi deporte favorito, opté por lo último.
Es lo que yo le digo a un amigo, empeñado en promover la abstención –vieja consigna de la CIA para deslegitimar al Guasón-, votar y ser aficionado al béisbol son componentes de la idiosincrasia del venezolano.
Hasta que los estrategas de la CIA y sus representantes criollos no entiendan que pedirle a un venezolano que no vote sería como pedirle a un gringo que deje de ser fanático del béisbol y se dedique al soccer, estaremos jodidos.
Las mejores lecciones del 7-O
Creo que lo mejor  del 7-O deja es la definitiva eliminación de los sobrevivientes de la 4ª República, plegados al juego del Guasón, quien los ha movido por casi tres décadas y media como peones de ajedrez, y los alimenta con las sobras que a los perros les tira durante el Festín de Baltasar.
Asimismo, pienso que la otra mejor enseñanza del 7-O es  cortar todo nexo con el chavismo gobernante. Y no aludo a los pata en el suelo que forman la base del comunismo a la criolla del Guasón, sino a los boliburgueses, a esos hijos de la Chingada a quienes antes se les llamaba delincuentes de cuello blanco.
Y, entonces, usted se preguntará: ¿Qué nos queda por hacer? Yo lo sé, y usted también lo sabe, si reflexiona con su corazón. Pero no lo voy a publicar aquí: ni pendejo que fuera. Lo demás es irrelevante.


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