domingo, 10 de agosto de 2014

Un virus extraño que vino de lejos

Negras mutaciones en el Continente Negro
En 1986,  Jacques Leibowitch publicó, A strange virus who came to far, obra que fue inmediatamente traducida y editada en Caracas, bajo el nombre de: Un virus extraño que vino de lejos.
En la solapa del impreso, su contenido es definido como: Una verdadera novela policial y un texto médico que presenta al sida, situándolo en su verdadero contexto social, histórico y cultural; que describe sus síntomas, diagnóstico y etiología de la forma más comprensible; que narra casos reales de personas que fueron sus víctimas.
Sin que Leibowitch lo afirme o lo rechace de manera contundente, deja entrever que el sida no fue el producto una mutación espontánea, sino el resultado de laboratorio de un arma biológica que se les escapó de las manos a sus  creadores.
Leibowitch no acusa a  nadie en particular, pero si señala centros de investigación dedicados a tales propósitos, tanto en EEUU como en Israel. Generado por lo que el extinto doctor Álvaro Martínez Arcaya, investigador, psiquiatra y miembro del Consejo Universitario de la UCAB, denominó en su ensayo La conjura del sida (1989) como El estado global fascista-sanitario.
Para el autor antes citado, el sida constituiría el resultante de una compleja ecuación ecológica, pues en torno al VIH se habría urdido una trama de horror para despistar sobre los tejemanejes mundiales y nada santos para que el público se olvidara del cáncer, que para el galeno era La epidemia del siglo.

Me siento mal por estar enfermo de sida, pero si mi condición ayuda a otros, al menos puedo saber que mi propia desgracia tiene un resultado positivo.
Rock Hudson (1925-1985)

Desde los 1930, simultáneamente, con las radioterapias, quimioterapias y el bisturí -cuyos efectos suelen ser devastadores y, en numerosos casos, sólo sirven para vaciar los bolsillos de los familiares del enfermo y acelerar su defunción- se fueron desarrollando opciones menos agresivas, más económicas y efectivas contra el cáncer, como las vacunoterapias de los doctores Jacinto Convit, venezolano, recientemente fallecido tras cumplir 100 años de edad y José Mordoh, argentino, autorizado por el Ministerio de Salud de su país para tratar a los pacientes en fase terminal, con un récord de 108 curados y ninguna baja. 
Las maquinaciones del Poder detrás del poder
Voy a ofrecerle a usted, amigo seguidor, dos hipótesis. Como creo, firmemente, en la existencia del Poder detrás del poder, y uno de los postulados del mismo para su dominación global es la reducción de la población global -pues es más fácil sojuzgar a menos que a más individuos-, seguir tratando al cáncer con métodos arcaicos como los de la pareja Joliot Curie ha permitido que, sólo hasta la década  de los noventa del siglo XX hayan perecido un número similar a  la sumatoria de los actuales habitantes combinados de EEUU y México, unos 370 millones de individuos.
Además, dado que la industria farmacéutica y los fabricantes de hardware y software son también propiedad de los amos del establishment, quienes no se mueren a las primeras de cambio contribuyen a rellenar sus ya abultadas cuentas.
Según Martínez, el Estado global fascista-sanitario ha organizado, a semejanza los fabricantes de armas, una trama que incluye incentivos como patrocinios, becas, viaje a los médicos, universidades, funcionarios e institutos que se portan bien.
En el caso del VIH se destaca la antigüedad y dispersión sin fronteras, la formación espontánea de inmunidad al contagio –en lugares tan apartados como el Archipiélago Japonés y la Orinoquía Venezolana-.
A diferencia del cáncer, como el sida infectó primero a los homosexuales, y esta minoría constituye hoy un poderoso grupo de presión en los países del Primero y Segundo mundos, la cura apareció con mayor rapidez a lo esperado.

A la izquierda el Senador Joshep McCarthy, a la derecha Roy Cohn, su asesor durante la cacería de brujas.  Cohn murió también de sida, pero nunca salió del escaparate.

Ébola: La última arma biológica
Voy ahora con esa última porquería genética llamada ébola, por cuya causa ya hay casi un mil muertos en África Occidental, la OMS ha decretado en estado de emergencia la salud pública que requiere una respuesta internacional coordinada.
La OMS desaconseja también cualquier viaje nacional e internacional a las personas con ébola. Estos pacientes, indica el organismo, deben ser aislados en un centro de tratamiento, y no podrían salir de allí hasta que cuenten con dos test negativos con 48 horas de diferencia. Mas, añade, salvo que sean parte de una adecuada operación médica de evacuación, como la que permitió llevar a España al padre Miguel Pajares.
La OMS insta a todos los países que aún no hayan registrado detectado algún caso de ébola, empero, a tener todas sus instalaciones y protocolos listos, y a prepararse para la evacuación y repatriación de sus nacionales expuestos al virus.
desde el mes de marzo.
La OMS considera al brote como un evento extraordinario y advierte que las posibles consecuencias de su expansión internacional son graves dada la virulencia del virus y su intenso patrón de transmisión debido a la debilidad de los sistemas sanitarios de los países más afectados (Guinea Conakry, Liberia, Sierra Leona y Nigeria).
EEUU ya declaró ayer el estado de máxima alerta sanitaria en el país y ha recomendado a sus ciudadanos que no viajen a los países afectados.
Pero las declaraciones no salvan vidas-: dice Bart Janssens, director de operaciones de Médicos Sin Fronteras. Ahora lo que vale son acciones inmediatas. Durante semanas, Hemos reclamado, desesperadamente, por una respuesta médica, epidemiológica y de salud pública masiva para evitar muertes y revertir el curso de la epidemia. Perdemos vidas porque la respuesta ha sido demasiado lenta.
El virus del ébola causa en el ser humano la enfermedad homónima. Los brotes tienen una tasa de mortalidad de hasta un 90%; y se producían, hasta hace poco, en aldeas remotas de África central y occidental, cerca de la selva tropical.
El virus se detectó por primera vez en 1976 en dos lugares simultáneamente Nzara (Sudán) y Yambuku (Congo). La aldea en que se produjo el segundo de ellos está situada cerca del río Ébola.

Kent Brandly, médico samaritano salvado de ébola por  un milagro biotecnológico

Pese a que, hasta la fecha, la OMS desconocía que hubiese un tratamiento específico o vacuna para las personas ni los animales infectados, por, ¡oh, milagro de Dios!, los samaritanos estadounidenses Kent Brandly, de 33 años, y Nancy Writebol, voluntaria de 60, que se infectaron del mal se salvaron gracias a  unos frascos de suero secreto almacenados a temperaturas bajo cero, que fueron llevados de EE.UU. a Liberia. El medicamento fue desarrollado por la firma biotecnológica Mapp Biopharmaceutical, y, según sus portavoces: Nunca había sido probado por seres humanos, aunque se han obtenido buenos resultados en experimentos con monos.
Le dejo a su criterio, querido seguidor, si usted quiere o no creer en semejante ingenuidad. Para mí, Mapp Biopharmaceutical o alguna empresa de su categoría modificó y probó en vivo y directo un virus extraño que vino de lejos, y también, inultamente,  desarrolló su antídoto. Al haber pasado la situación de castaño a oscuro -pues de los caseríos de Sudán y el Congo, el virus apareció en las ciudades de varios países-, al Poder detrás del poder no le quedó más remedio que hacer público el ídem del ébola.


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