sábado, 27 de julio de 2013

La conjura del cáncer y cómo curarla


El cáncer es curable
El jueves 20 de octubre de 2011, el científico argentinos José Mordoh, discípulo de dos premios Nobel, François Jacob y Luis Leloir, anunció haber conseguido un tratamiento eficaz contra el cáncer, en base a la vacunoterapia.
Paralelamente, el científico venezolano Jacinto Convit García, quien el próximo 11 de septiembre cumplirá 100 años de vida, inventor de la vacuna contra la lepra y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica (1987), declaró haber logrado extraordinarios resultados empleando vacunas en el Hospital Vargas de Caracas. Completó su entrevista ofreciéndolas a quienes lo deseen sin costo alguno.


Los científicos latinoamericanos Jancinto Convit (izquierda) y José Mrdoh (derecha)
La vacunoterapia
Cuando alguien padece cáncer, su sistema inmunológico no es capaz de identificar a las células dañadas como malignas. El tumor soslaya entonces las defensas, el organismo se debilita por el macro-consumo de nutrientes que el paciente no alcanza a metabolizar, sobreviene la metástasis y con ella,  casi siempre la muerte, tras una trágica y dolorosa agonía.
Este proceso, que se repite centenares de miles de veces a escala global y cotidiana, acabó prematuramente en el decenio de los noventa del siglo pasado con la existencia de un número equivalente a la actual población combinada de estados Unidos México: unas 400 millones de almas.
Mordoh y Convit analizaron la situación desde manera diferente a la convencional, donde la radioterapia y quimioterapia, lanzadas en los años 30 y 50 del Siglo XX por la pareja Joliot Curie y los farmacólogos Louis Goodman y Alfred Gilman, respectivamente, reclutados estos últimos por la Secretaría de la Defensa de EEUU para investigar el potencial terapéutico de los agentes activos de las armas químicas en la medicina.
Desde esos tiempos tardíos, alrededor de los recursos oncológicos oficialmente y planetariamente aceptados como verdades absolutas -además de la cirugía, cuyos efectos suelen ser devastadores y, en numerosos casos, sólo sirven para vaciar los bolsillos de los familiares del enfermo y acelerar su defunción-, se fue desarrollando lo que el Álvaro Martínez Arcaya, investigador, psiquiatra y miembro del Consejo Universitario de la UCAB, denominó en su ensayo La conjura del sida (1989) como el Estado global fascista-sanitario.
El Estado global fascista-sanitario
Para Martínez Arcaya, el sida constituiría el producto de una compleja ecuación ecológica, pues en torno al VIH se habría urdido una trama de horror para despistar sobre los tejemanejes mundiales y nada santos de lo que el galeno define como: El cáncer, la epidemia del siglo.
La investigación de Martínez coincide con la aparición del estudio Un virus extraño que vino de lejos (1986), de Jacques Leibowitch. En ambos casos se destaca la antigüedad y dispersión sin fronteras del VIH, la formación espontánea de inmunidad al contagio –en lugares tan apartados como el Archipiélago Japonés y la Orinoquía Venezolana- y la hipótesis de la mutación por obra de la naturaleza o manipulación del hombre.
La atrofia oncológica de medio siglo es atribuida por Martínez a que el Estado global fascista-sanitario, integrado fundamentalmente por trasnacionales productoras de drogas y hardware anticancerosos, recibe miles de millones de dólares al año por sus patentes, por lo cual para nada le interesaban terapias alternas, menos agresivas y costosas, y mucho menos cuando ella se salieran del su contexto que les permite obtener ganancias exorbitantes.
Para Martínez, el Estado global fascista-sanitario estaría organizado a semejanza  los fabricantes de armas, en una trama que incluye incentivos como patrocinios, becas, viajes… a los médicos, universidades, funcionarios e institutos que se portan bien.
Un ataque despiadado, inmerecido y sistemático contra las terapias alternas
Al recordar las aseveraciones de Martínez, dentro del análisis riguroso de los datos y hechos del ámbito sociopolítico de ese entonces, no puedo menos que cotejarlo con el inmerecido, despiadado y sistemático ataque del cual  ha sido objeto Jacinto Convit, cuya hoja de vida ha estado consagrada al servicio de los ciudadanos del globo.
 El doctor José Mordoh, más taimado y malicioso -argentino al fin, dirían algunos-, no sólo rechazó las ofertas de Harvard para que prosiguiera sus experimentos en Boston, sino que, a partir del 2009, obtuvo la autorización del Ministerio de Salud, la participación de 108 pacientes en su programa Fase III y el apoyo mediático local e internacional. Ese año declaró: La inmunoterapia ingresa con fuerza en la práctica médica. El verdadero campo de su aplicación se dará en forma de vacunas antitumorales.
En Argentina, la Fundación Sales financió la investigación contra el cáncer, desde su inicio hasta el ensayo clínico final, el cual habitualmente costean los laboratorios farmacéuticos. Por eso ésta Mordoh logró es una investigación independiente, no comercial. Su vacuna, producida por el Laboratorio Pablo Cassará producirá fue aprobada este año, y ya está disponible en 26 países –según reveló, recientemente, una nota publicada por CNN en Español-.
Empero, no les será fácil luchar y vencer al Estado global fascista sanitario, pues -conforme al análisis de José Manuel Fernández Rangel-: La industria farmacéutica es la principal objetivizadora y creadora de la dependencia paciente-cura, pues fabrica remedios que podemos ver, tocar, oler, consumir, y asevera que son éstos la única solución para restablecer la salud. Cuando, en su mayoría, lo único que hacen, es activar mecanismos de defensa que posee nuestro organismo. Por tanto, nos priva de conocer la cura ínsita en nosotros, nuestros dones, fuentes de energía y voluntad de auto-sanación. Nos quita ese don, lo encapsula, lo vende y publicita, ¡Esto es lo que te cura! Y si no hay remedio, nos condena a muerte.
Las terapias herbarias y alimentarias


La Terapia Gerson 
Como lo atestigua Kimberly Gamble coproductora del documental Thrive y fundadora -junto a su esposo Foster, heredero de la dinastía Procter & Gamble- (www.thrivemovement.com), Rene Caisse, una enfermera canadiense, anunció en 1922 que una infusión basada en hierbas curaba el cáncer.
La misma, originalmente empleada usada por piaches norteamericanos, fue administrada por la paramédico mientras asistía a una paciente que había superado su cáncer de mama con la poción.
En la actualidad, la fórmula se expende libremente bajo la marca registrada Essiac, y su efecto principal se describe como activador y potenciador del sistema inmunitario (Información: Teléfono: Internacional+514-695-2299).
Harry Hoxsey dio a conocer un tratamiento efectivo contra el cáncer que su padre, un veterinario, había desarrollado. También su fórmula es herbaria, y se ofrece como una pasta tópica y un jarabe tónico. Hoxsey a curado a más de un centenar de afectados, sin discriminar entre creyentes y escépticos. Desde 1936 ofreció su terapia en Dallas, Texas. Hoxsey, y ha sido detenido en numerosas oportunidades, gracias a las brutales denuncias de la Asociación Médica Estadounidense que lo atacó brutalmente. A su vez, Hoxsey demandó a los medios de comunicación social que lo presentaron como un fraude, y ganó el caso. Su biografía figura en el libro Cómo curar se convierte en un crimen (1987).
También a mediados del siglo pasado, el Max Gerson desarrolló una terapia alternativa dietética, asegurando que ella podía curar el cáncer y las enfermedades crónicas y degenerativas. Gerson en conjunción con el asimismo investigador Morton Walker publicó, en el 2011, los pasos que el enfermo ha de seguir para restablecerse su tratamiento: La terapia GersonEl programa nutricional definitivo para salvar vidas. A pesar de la confirmación mundial del valor terapéutico del régimen y su eficacia contra la tuberculosis, la diabetes, y otros padecimientos graves, el sistema médico tradicional desestimó sus hallazgos.
Gerson invirtió la mayor parte de su existencia y esfuerzos defendiéndose de sus adversarios por lo cual se convirtió en otra de las víctimas de uno de los grupos más influyentes del globo: la industria farmacéutica. Otra baja de una guerra secreta de los poderosos, que pretenden hacer moral con nosotros, mientras libran batallas muy sucias y ocultan crímenes espantosos, como afirmara Ruyard Kipling, (Premio Nobel de Literatura).
La Agencia Estadounidense del  Drogas (FDA) aprobó la primera vacuna contra el cáncer de próstata. El visto bueno a Provenge, diseñada para que el propio sistema inmunológico combata al tumor, se ha convertido en la primera terapia de este tipo que acepta la FDA. Ha sido desarrollada por Dendreon Corporation, y estimula al organismo humano para que ataque a las células cancerígenas… Esta terapia no provoca los efectos secundarios que produce la quimioterapia. La herboterapia Essiac

La herboterapia Essiac
 Chávez también fue una pieza del rompecabezas del cáncer
El pecado de Convit ha sido anunciar que ha descubierto una vacuna contra el cáncer. ¡Imagínese usted, amigo seguidor, el miedo del Estado global fascista-sanitario por la pérdida financiera que la difusión de esta alternativa traería!
Contra Convit apareció hace algún tiempo un inquisidor, José Rafael López Padrino, investigador del IVIC y docente en Harvard. En los medios y entre su propio gremio, López difamó y denunció a Convit por violación del Código de Núremberg de 1947 y los principios de bioética médica. La única ética que obliga al médico venezolano es del Código Deontológico, donde se prioriza la curación del paciente y el alivio de su dolor sobre cualquier otra consideración. López mintió cuando sostuvo (sic): No existe vacuna preventiva o curativa del cáncer.
En cuanto a Núremberg, si López conoce de historia, recordará que los primeros experimentos con seres humanos -delincuentes a quienes se les condonaba la pena de muerte y discapacitados- se llevaron a cabo en las cárceles estadounidenses y en Alemania Nazi, patrocinados, en el último caso, por la élite financiera que pretende dominar al mundo.
Contra Mordoh, a su vez, el Estado global fascista-sanitario desató la malignidad al mezclar la noticia de sus aciertos con la información de que en durante la experimentación se había trabajado con conejillos de indias cubanos, y habían participado médicos de esa nacionalidad… justo cuando fresca estaba la muerte de Chávez y, con ella, el estrepitoso fracaso de la oncología del régimen castro-comunista.
Después de haber visto a mi papá, a mi querida Cristina, a muchos parientes y amigos y amigas fallecer de cáncer, convertidos en alfeñiques y con agudos dolores y sus mentes brillantes en desvarío, afirmo tajantemente que los remedios del Estado global fascista-sanitario para poco sirven, más que para los enfermos y sus familiares.
Por lo cual, me ofrezco de voluntario para la vacuna de Convit, Mordoh, Dendreon o cualquier otra terapia alternativa, si -ni lo quiera Dios- llegara a necesitarla.
He invertido tiempo más de lo usual para elaborar la presenta entrega de mi blog. La considero un aporte para los centenares de millones de víctimas de la conjura del cáncer, y un camino para vencerla.

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