jueves, 27 de abril de 2017

Delcy vendió el sofá

¿Y ahora qué…?

El 25 Armando Durán publicó un artículo intitulado ¡Y ahora qué…? Concluyó el ex ministro de CAP que–: A la dirigencia política de la oposición le corresponde diseñar una hoja de ruta que nada tenga que ver con sus habituales querencias electoralistas. El pueblo y el régimen han dejado esas tentaciones, espejismos y debilidades muy atrás. La alternativa que surge de estos sucesos de abril, es la del todo o nada. La dictadura, al fin sin adornos que la disimulen, o la democracia plena. La consolidación del régimen o la libertad. Para quien aspire a ser dirigente de la oposición y de la Venezuela por venir no le queda más remedio que asumir esta contradicción: Dirigir la lucha o ser aplastados por una marea humana que ya ha desbordado los diques de la dictadura, conscientes de que quien dude y deje de pedalear se caerá irremediablemente de la bicicleta de la historia.
Una opinión semejante expresó Luis Alberto Martínez, ex gobernador de Monagas, en una entrevista dada esa misma fecha a Primera Página. Ante la pregunta sobre si el era precandidato para volver a gobernar su estado, afirmó, contundentemente, que lo primero es salir de esto, y después ya veremos.

Falta de liderazgo


La única que daría la talla... pero

En ambos casos, hay un reconocimiento tácito sobre que la MUD ya no controla ni dirige las protestas, sino que, en el mejor de los casos, las acompaña, pues la disidencia se les fue de las manos. La gente no quiere elecciones, sino echar a Maduro, ¡ya! El problema se complica aún más, pues en la oposición no hay un liderazgo que pudiera recoger ese clamor popular y convertirse en la figura clave para sustituir al inquilino de Miraflores, quien esta guindando y no es bombillo.
En efecto, Ledezma y López están presos y mal recomendados, Capriles inhabilitado y Machado secuestrada en una burbuja por sus asesores, uno de de quienes –se dice– actúa como doble agente de la antigua KGB. Ramos se vino en picada en los sondeos. Borges y Florido siguen, contra la corriente, hablando  de comicios y votos, y el resto ni siquiera aparece en las encuestas.
El padre Luis Ugalde, ex Rector de la UCAB, sintetiza lo que dice piensa la gente que lucha en la calle sobre la dirigencia política–: La población está más exigente que nunca en cuanto al liderazgo político, ya sea del Gobierno o de la oposición, porque estamos con el agua al cuello. En este momento hay un liderazgo político desgastado y hay otros que no acaban de engancharse con las necesidades concretas de la gente (Lenys lcmoreno@laverdad.com).

Salir de Maduro, ¡ya!

El "pran" que más manda en Venezuela

Todo el que esté yendo a las marchas sabe que la propuesta cuádruple de la oposición tolerada –cronograma electoral, libertad de los presos políticos, respeto a la Asamblea Nacional y apertura a la ayuda humanitaria–no entusiasma más a nadie. Y no lo hace, porque el marchista sabe que el régimen no cumplirá con ninguna de las solicitudes, apegado como está a las órdenes que recibe de La Habana, que califica sus protestas como–: Acciones vandálicas terroristas promovidas por algunos sectores de la ultraderecha opositora, que buscan generar caos en el país y promover una intervención extranjera (Granma, diariodecuba.com).
La MUD solicita que se restituya el hilo constitucional –yo diría más bien, que se ponga uno nuevo, pues el que se rompió es muy difícil anudarlo–, que se convoque a elecciones, se libere a los políticos presos y se abra un canal humanitario para que al país ingresen alimentos y medicinas, entre otras exigencias. Los protestatarios dicen, a grito pelado, que lo que quieren es salir de esta vaina ya, sin importar lo que venga después.
La situación es tan real e inminente que la embajada lusitana prepara un operativo de emergencia para expatriar a sus ciudadanos de Venezuela, en caso de que el conflicto se intensifique y ponga en peligro la integridad de sus conciudadanos.
Dado que la colonia portuguesa es la segunda o tercera en cuantía en el país –hablo de millones con derecho al pasaporte comunitario, no de miles–, el éxodo ocurrido en la frontera entre Táchira y Santander Norte el año pasado sería peccata minuta en comparación.
Mientras tanto, tirios y troyanos se inculpan mutuamente de los 32 muertos, heridos y abusos habidos hasta ahora durante el sangriento abril. Empero, quien tiene las armas e incita grosera, sistemática y públicamente a emplearlas contra sus adversarios es el gobierno, de acuerdo a las órdenes específicas que Raúl le da a su procónsul, Nicolás; y Ramiro a su subalterno, Vladimir.
Como expresa Durán en el artículo antes citado–: Es un grave error de cálculo de Maduro y Raúl Castro no entender la hondura del compromiso de los venezolanos con los valores esenciales de la democracia, pues en lugar de sofocar este compromiso colectivo por la fuerza, la violencia oficial sólo ha servido para aumentar la indignación del país y estimular a la gente a no abandonar la lucha ni las calles hasta alcanzar el objetivo de restaurar el hilo constitucional y el estado de Derecho. Al precio que sea.

Democracia y libertad no son gratuitas ni perennes

Al pedir democracia y libertad, los venezolanos comienzan a comprender que éstas no son gratuitas ni perpetuos. Estados Unidos es la primera potencia mundial, entre otras razones, porque nunca hubo en su historia algún pendejo que intentara convencerles que la democracia y la libertad se logran de manera constitucional, electoral y pacífica. Al contrario, todas las generaciones de estadounidenses han aportado su cuota de sangre, unas veces mayor y otras menor, para defender el llamado sueño americano.
Luis Alberto  Martínez aseguró en Globovisión que ésta era la última oportunidad del régimen para no llegar a las primaveras árabes. Gerardo Blyde, Alcalde de Baruta, dijo algo muy parecido a comienzos de semana en el programa Vladimir a la una. En medio de la sensatez de los opináticos de oficio, hay una epidemia de abogados constitucionalistas afectos a la dictadura cuyas credenciales lucen tan dudosas  como las de los magistrados nombrados a dedo para el TSJ.

Epidemia de “abogados constitucionalistas”

Cada día lcon menos foros a los cuales asistir

Según la descripción más conocida, es función de los abogados constitucionales asesorar a los legisladores y ayudar a quienes que necesiten protección de la Carta Magna. Para lo cual, deben investigar causas judiciales, escribir resúmenes, presentar mociones y discutir los casos en los tribunales sobre la si las leyes, decretos y actos de las autoridades están en consonancia o violan la Constitución. El abogado que escuché esta semana, defendiendo la violencia gubernamental, no sabía ni siquiera hablar bien. Si hubiese sido alumno mío cuando daba Castellano Jurídico, no hubiera pasado de primer año.
Ahora bien, en vista de lo que ocurre y con la finalidad de mantener sus saqueos e impunidad, la tiranía decidió, como en el cuento de Fritz y Franz, vender el sofá. En medio de grandes despliegues mediáticos, Delcy anunció la salida de del régimen de la OEA, un proceso que durará 2 años –espero que haya otro que reconsidere esta medida–.

Para quien no recuerda el cuento, Franz le dice a Fritz–: Tu mujer te engaña en el sofá de tu casa. Tiempo después le pregunta–: Fritz, ¿resolviste el problema? Su amigo le dice–: Sí, vendí el sofá.

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