lunes, 17 de diciembre de 2012

El karma se los llevará por los cachos


Lo sagrado que es el voto
Si ayer Cristina hubiese estado viva, habríamos dedicado el día a una ceremonia que repetíamos siempre con gran esperanza: votar.
Nos levantábamos temprano. Yo preparaba el café, y partíamos poco después de las 6.
No desayunábamos en casa, pues ella soñaba con las empanadas de cazón de la arepera situada frente a la Iglesia de Los Dos Caminos.
Chris sufragaba  en el Colegio Madre Emilia, yo en otro plantel, ubicado en Cumbres de Curumo.
Allí me encontraba con la mamá de mi hijo, y también varios de mis antiguos vecinos.
Después de ejercer mi derecho, volvía al hogar, con un pan de jamón bajo el brazo, a degustar un almuerzo navideño.
Esas fechas tomábamos escocés, pues normalmente nos inclinábamos por vodka o vino.
Dedicábamos toda la tarde al, ¿qué sabes? ¿qué noticias tienes?; empleando para ello la más antigua de las redes sociales, la telefonía.
Una democracia donde los militares manejan el voto
En Venezuela, pese a lo que afirman los tarifados internacionales del gobierno sobre la híper democracia socialista, están prohibidos los exit polls –llevarlos a cabo o, mucho menos, difundir sus resultados-, la compraventa y consumo público bebidas alcohólicas, y los materiales y documentos electorales los acarrean y manejan los militares.
Para Chris era importante votar, pues había perdido a su patria de nacimiento, a su hijo y a su morada gracias a una dictadura militar. También  se quedó sin  a las dos naciones a las que emigró, tras librarse por los pelos de los milicos argentinos: Chile –fue de las últimas pasajeras en abordar el jet de Aeroflot a Lima- y, posteriormente, Perú –con la dictadura militar castro-comunista del general Juan Velasco Alvarado, que confiscó al periódico El Comercio, la empresa para la cual laboraba-.
Chris retomó su rumbo profesional en Venezuela  -aunque nunca pudo ejercer su carrera, Ingeniero Aeronáutico o Piloto de Aviación Civil-. Empero, se destacó en la alta gerencia del área del turismo, y ocupó varios cargos gerenciales hasta el que le conté asumió el poder. Hasta que firmó la Lista de Gascón…
Chris siempre tuvo la ilusión que, votando y perseverando, nos sacaríamos de encima al Iluminado de Sabaneta.
La última vez que lo hicimos, nos habíamos mudado a centros de votación más cercanos, y ella, afectada sin saberlo por el cáncer que se la llevaría prematuramente, ya no desayunaba empanadas, sino pan integral con pechuga de pavo.
Yo siempre tuve mis reservas sobre el sueño de Cristina, porque conocí desde muy joven la escasez, maldad y amoralidad que existía en el interior de los marxistas venezolanos. Pero, soñar no cuesta nada, y alentaba los sueños de Chris de una América Latina justa, feliz y democrática.
Ayer se pasaron de maraca
En lo cual me equivoqué, pues ella tenía también el pasaporte español, y a lo mejor todavía viviría y estaríamos juntos en una sociedad mejor que ésta.
Lo que pasó ayer fue la guinda del cóctel. El gobierno castro-comunista demostró que pone a ganar y a desganar a quien le sale del forro. Que aplica la Teoría de la Conspiración, según los lineamientos del Foro de Sao Paulo y las estrategias habaneras, conforme al club de poder detrás del poder.
Pero, aún así, la forma grosera en la cual aplicaron el fraude les perjudica. A Marcos Pérez Jiménez no lo tumbó el fraude de 1952 –del cual se cumplieron 60 años el 13 de los corrientes- sino el de 1957. En el primer caso, tuvo los cojones de admitir lo que hizo; en el segundo, intentó darle gato por libre a los electores.
Te quedas con Miranda, para joder a Capriles.
Y con Amazonas, donde mandan las FARC y los narcotraficantes.
Y con Lara, donde el reelecto no es de los partidos de la IV República, sino un ex chavista.
Como pretendió serlo Francisco Arias Cárdenas, un topo comunista recién ahora elegido Gobernador del Zulia, a quien personalmente le entregué 5 millones de bolívares recolectados entre los padres de familia y representantes de una comunidad escolar cuando se enfrentó al Guasón en las primeras presidenciales.
Lo de ayer era de esperarse, aunque no son eficientes ni siquiera para cuidar las formas. Porque se les vio el descosido al lanzar la pelota.
Hay, de todas maneras, por qué alegrarse. El viernes 21, una ducha fotónica iluminará a la Tierra, el Sol y las Pléyades –la Galaxia a la cual pertenecemos-. Y se llevará por los cachos a unos cuantos íncubos y súcubos que hoy se creen los dueños del mundo.
Los veré, aplastados como cucarachas, si la gripe con la que cargo me deja hacerlo. Porque la Ley del Karma es ineludible, aún para los camaradas que no creen en ella.

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