miércoles, 17 de abril de 2013

La Flaca


Amiga, hay que ver como es el amor.
que vuela a quien lo toma,
gavilán o paloma.
pobre tonto, ingenuo charlatán.
que fui paloma por querer ser gavilán.
amiga, hay que ver como es el amor.
que vuela a quien lo toma,
gavilán o paloma.
Gavilán o paloma: José José.
El repliegue
De verdad que iba a hablar de otra cosa. De cómo el amor de Maduro-Chávez terminará transformando a los pacifistas de palomas en gavilanes –o de palomas en halcones, como se dice en EEUU-.
Pero el ahora enconchado candidato por quien voté –y que conste que no le critico la concha, pues como le dijo Luis Felipe Llovera Páez a Marcos Pérez Jiménez el 22 de enero de 1958, el pescuezo no retoña-, me ha pedido replegarme, y replegado estoy.
Presumo que el reconteo que viene es otro, entre los oliváceos: Tengo tres tanques, cuatro cañones, dos barcas y tres aviones. ¿Cuántos tienes tú? Una vez que las partes suman sus recursos, deciden: Yo gano, tú pierdes. Así es el diálogo que pide José Vicente Rangel, con la diferencia que de él están excluidos los miembros del Cártel de los soles, sus subalternos y los retirados, porque los milicos son como los curas: una vez que se dan de baja, pierden el mando.
Quería mencionar todo lo relacionado con la presente crisis, apoyar Misael Pastrana Borrero en su reclamo al Presidente Juan Manuel Santos sobre su desafortunado reconocimiento al Ilegítimo –pero, por favor, cuente los votos-, y decirle a mi jefe, el decano y tocayo Luis, que de los votos fraudulentos por mí denunciados a priori –entre 3 y 4 millones- el Comando Simón Bolívar ya ha identificado 1 millón –un tercio o un cuarto, según la polaridad-. Pero el repliegue me obliga a callarlo. Por ahora.
Una declaración de amor
Por lo que dedicaré el resto de este blog a María Fernanda Flores, uno de mis pocos amores no correspondidos quien se separó ayer de Globovisión. Porque en verdad, Flaca te amé y te amo, apasionadamente, desde que te conocí, deshojando la margarita entre el periodismo y la publicidad. En ti triunfó el primero, quizás porque –respecto a lo que tú hacías- , la publicidad te resultaba un tanto banal, y tu breve casorio con un colega y amigo, no fue suficiente para convencerte de lo contrario.
O quizás porque nuestro mutuo y querido amigo, Guillermo Zuloaga, descubrió al periodismo y se encaprichó con él como un chamito de un juguete nuevo, dándole una patada a los antiguos. Y te pidió le acompañaras.
He oído numerosos testimonios sobre lo cariñosa y justa que fuiste con tus subordinados. Pero nadie ha dicho, que yo sepa, sobre tu inconmovible ética y madurez espiritual. Has sido madre y padre, como muchas venezolanas, no porque no hubieras casado, sino porque te divorciaste. Si eso es pecado, supongo que nos encontraremos en el más allá, y que tendré una segunda oportunidad.
En la calle, codo a codo, fuimos mucho más que dos
Trabajé contigo en FEVAP y fuimos coordinadores de la primera y única Maestría en TV dictada en Venezuela. Y como en el maravilloso poema de Mario Benedetti, Te quiero, al cual Liliana Cangliano le puso música: En la calle, codo a codo, somos –fuimos- mucho más que dos.
Cuando te conocí –esto ya no es redundancia, sino pleonasmo- esto fue lo que vi. Una cara hermosa e inteligente, clásica, coronada de pelo azabache. Ni un gramo de sobra en tu cuerpo –de ahí lo de la Flaca-. Alta de estatura, y con caminar de pasarela. ¡Carajo, un mujerón!
Pero, además, María Fernanda, cuando hablé contigo, ¿a quién me recordaste? A mi mamá. ¿Qué te puedo decir? Al tener palabras propias, recurro a Karl Jung: Cuanto más consciente se vuelva –la persona- de su propia individualidad más se diferenciará de los demás y tanto menos se adaptará a las expectativas comunes. Presumo que algo de lo anterior está en tu hoja de vida y en la mía.
Épica de una relación platónica
Pero me recuerdo que en nuestra relación –absoluta y estrictamente profesional- hubo momentos épicos. Cuando me regañaste, pues a bordo del avión de Zuloaga que manejaba él mismo, les ofrecí un traguito de mi petaca. Cuando a punto estuviste de hacerlo, al invitar a una cena en el Hotel del Lago en Maracaibo a una estudiante de LUZ, que era mi amiga personal. Al verla, te la pensaste dos veces, y me dijiste: Es una criatura… Y te respondí: Pero una bella criatura, y mayor de edad. Y vino porque quiso, no por que le pagaron. Finalmente, cuando frente a nuestra propuesta para lanzar la primera Maestría de Publicidad en Venezuela, el rector de la UNIMET nos puso tanto reparos que nos peguntamos: ¿Y cuánto hay p´a eso?
En fin, que si la gente de Globovisión llora por tu ausencia, yo brindo por tu felicidad. Y espero que algún amigo, como Gerardo Escalona –por ejemplo., te haga llegar este mensaje. Porque no tengo tu correo, ni twit ni doy el pin, pero sí siento amor, respeto y veneración por la Flaca.

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