jueves, 28 de julio de 2016

Pokemón-Gú, el arma secreta de la MUD

Entre el nacimiento y la defunción, vivimos una comedia llena de  misterios.
Si usted no cree que existencia es misteriosa es porque no quiere salir de su autoimpuesta rutina, no cree que haya que pararle bolas a lo milagroso o apenas sobrevive, anestesiado por el alcohol, las drogas o las ideologías.
Y si no cree no cree su vida es una comedia, bueno, le recomiendo que se apure para llegar a la sepultura. El resto de la Humanidad necesita personas con las que y de las que se pueda reír.
Dean Koontz: Odd Apocalypsse (*)


Portada del citado libro
Nicolás Maduro, el cada día más molesto y molestoso inquilino de Miraflores, criticó al nuevo videojuego Pokémon Go –que él pronuncia Pokemón Gú–, calificándolo como Un mecanismo para impulsar la “cultura de muerte” impuesta por el capitalismo internacional. Además, lo relacionó con las estrategias que persuaden a los jóvenes para integrarse a las organizaciones terroristas.
Estas fueron sus palabras exactas–:
Hay que abrir un debate sobre la proliferación de una cultura que genera realidades virtuales, como la realidad del reciente juego Pokemón Gú. La realidad virtual es matar y matar, la cultura de la muerte que ha creado el capitalismo.
En verdad, no se si echarme a reñir o llorar frente a tal declaración, y el encontrarle algún sentido –si es que algunas de la cosas que Maduro dice lo tienen–.
Comencemos por lo de la cultura de la muerte. Maricarmen González Boschetti cree que este tipo de culturas son aquéllas que–: Promueven una visión social que considera la muerte de los seres humanos, con cierto favor y se traduce en una serie de actitudes, comportamientos, instituciones y leyes que la favorecen y la provocan.
Si nos retrotraemos a los primeros días del chavismo, incluso aún antes de que el difunto comandante hubiese sido electo por la moribunda, él les recomendaba a quienes no tenían carros que se los robaron, y a quienes carecían de tierras para cultivar sus platanitos que se las quitaran a los latifundistas.
De esas recomendaciones, seguidas fielmente por sus fanáticos, surgieron los asaltantes de caminos –cuya más connotada figura, alias el Picure, fue ejecutado por el Ejército al negarse a seguir las órdenes de su supuesto jefe, el gobernador de Guárico– y los colectivos. La cultura de la muerte en Venezuela –la real, no la virtual– lleva ya más de 200 mil muertos en 17 años de dictadura castro-comunista, más que todos los fallecidos en las guerras del Oriente Medio desde que se iniciara la primavera árabe.
Voy con lo de las estrategias para hacer proselitismo a favor de las organizaciones terroristas.  Según Wikipedia–: Las FARC, una guerrilla que se autoproclamó marxista-leninista, ha sido considerada como grupo terrorista tanto en Colombia como a nivel internacional… El que ahora, con el desespero que tiene el Presidente Santos por firmar su proyecto de paz, haya decidido pasar por alto esta calificación sobre las FARC, no implica que los narco-guerrilleros colombianos sean conceptualmente diferentes a los militantes de Isis o ETA. Durante todo el régimen  marxista-leninista  de Chávez y Maduro, las FARC han sido  los protégées de ambos dictadores pues, al fin y al cabo, fueron el brazo armado del Foro de Sao Paulo, que dirigen los Castro Brothers desde La Habana. El que en la actualidad las FARC se presten a la comedia de Santos no cambia nada, pues algunos de sus miembros se cambiaron el brazalete al ELN, que es el niño mimado de Maduro.
Pero, bien, suponiendo que Maduro se refiera a los terroristas levantinos, también activos en Asia y Europa, vamos a revisar que pasa aquí, en Venezuela. Me recordaba esa historia ambulante que es el doctor Jesús Petit Da Costa que en Venezuela estuvo prohibido, por décadas, el ingresos de chinos y musulmanes al país. Por eso, el cargo de Cónsul de Venezuela en Taiwán o Hong Kong implicaba enriquecimiento inmediato, pues los chinos pagaban hasta US$ 10 mil por visa.
La razón de esta prohibición no era el racismo, ya que, por ejemplo, los árabes cristianos habían inmigrado desde siempre al país, procedentes en su mayoría de Líbano y Siria y portando, por lo general, pasaportes turcos. Lo indeseable  de los execrados no radicaba en sus etnias, si no en la prácticamente imposibilidad ideológica que éstos tenían de amalgamarse a y homogeneizarse con la idiosincrasia del país; que era lo que una nación despoblada como la nuestra pretendía entonces lograr de sus migrantes.
¿Y por qué esta imposibilidad? Porque lo viejos legisladores sabían que los chinos discriminan a todos quienes no lo son, basados la división de Confucio sobre los Tres reinos: El reino de los cielos, El reino intermedio –China– y El reino de resto de los seres vivos –entre los cuales contamos nosotros–. Como también sabían que la yihad o guerra santa entre moros y cristianos aún no había terminado y faltaban siglos y regiones donde continuar peleándola.
Cuando estas normas se relajaron, pasó en Venezuela, quizás en menor grado, lo que ha ocurrido en el resto de Occidente. Vinieron los chinos y consolidaron su impenetrable colonia. Y lo mismo hicieron los musulmanes, concentrándose en Margarita –para no mezclarse con los árabes cristianos, a quienes desprecian profundamente y así lo han demostrado en sus guerras intestinas –, y aprovechándose del castro-chavismo para acceder al poder a la segunda generación y convertir a sus espacios en santuarios, caso inusitado entre los hijos de otros inmigrantes, como lo han hecho los Tarek, el uno Defensor del Pueblo y el otro Gobernador de Aragua y supuesto jefe de uno de los carteles del narcotráfico.
Entonces Maduro debería responder: ¿A qué organizaciones terroristas se refiere usted? Lo otro es pensar que el citado inquilino cree que la proliferación de una cultura que genera realidades virtuales sea capaz de convertirlas en hechos ciertos. Lo cual no es difícil de suponer, ya que en Miraflores hay desde una cabeza de caimán hasta varios otros adminículos para oficiar la santería, según el Padre José Palmar, quien regresó al protagonismo actual por su aparición en The Panamá Papers, en una entrevista publicada por Noticia al Día cuando se peleó con Chávez aseguró–: Doy palabra cierta, Chávez ha personificado el mal en este país, una madrugada bajé a Miraflores con la ayuda del que era Jefe de la Casa Militar de la época, y vi todos aquellos santeros cubanos con gallinas, con templos de sacrificios, con sangre de cualquier animal y un hedor incomparable. Una declaración confirmada por otras fuentes, como el best-seller de David Placer Los brujos de Chávez, quien ofrece, entre otras perlas, la siguiente: El testimonio del ex ministro de la Defensa y compadre de Chávez, Raúl Isaías Baduel es pieza clave. Él confirmó, desde su reclusión en la cárcel de Ramo Verde, que los babalaos cubanos se habían infiltrado en todas las instituciones públicas del país, incluyendo a Pdvsa y las FFAA, por órdenes de Fidel Castro, con una doble función: ser consejeros espirituales de los altos jerarcas chavistas e informantes secretos del gobierno cubano.


Altar para santerías fotografiado en Miraflores
Pero, ¡hete al fin buenas noticias! Si el régimen cree que matando animalitos cuya misión no es invocar demonios si no alimentarnos y que la realidad virtual puede convertirse en real, he aqufico, constitucional no quiere salir a la calle a pelear por lo que debe.de convertirse en real, he aqunarcotrolidaron su colonií una gran oportunidad para la MUD que, evidentemente, no quiere salir a la calle a pelear por lo que debe. Dado que el Pokemón-Gú es pacífico, constitucional –aunque no electoral pero sí muy temible para algunos–, le sugiero a sus miembros que canalicen sus energías histriónicas e informáticas y se dediquen a sembrar avatares en los lugares emblemáticos del chavismo-madurismo, para después eliminarlas con sus teléfonos celulares. Hablo de histrionismo para que manden a quienes más cara de pueblo abajo tengan entre sus militantes, aquéllos que dicen haiga por haya, llaman a los viejos mayoles y a los chamos menoles y, preferentemente, posean motos Suzuki que usan los colectivos  –no las Empire, chinas, con las cuales rueda tutoli mondi–. Para las motos, pantalones, camisas y chaquetas negras y, como detalle exquisito, chalecos antibalas de Keflex. Para los peatones, camisas rojas con los ojos del difunto. La idea es que puedan desplazarse por Puente Llaguno, Miraflores, el Palacio Blanco, El Silencio, la Alcaldía de Capital.
Recuerden, son dos etapas: implantación e implementación del Pokemón-Gú, el arma secreta de la MUD.
(*)  Between birth and burial, we find ourselves in a comedy of mysteries.
If you don't think life is mysterious, if you believe you have it all mapped out, you aren't paying attention or you've anesthetized yourself with booze or drugs, or with a comforting ideology.
And if you don't think lives a comedy—well, friend, you might as well hurry along to that burial. The rest of us need people with whom we can laugh.


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