domingo, 4 de septiembre de 2016

¿A dónde irán los narcorruptos? (…y 2)

Aún teniendo mucho dinero, el exilio es un pan duro de tragar. De los judíos refugiados en Suiza antes de la II Guerra Mundial, aproximadamente 30 mil fueron devueltos a sus países de origen, tras ser desfalcados por la banca suiza, que incluso subastó sus cuadros y acciones y bonos a precios de gallina flaca.
El destino de dichas cuentas durante la posguerra fue un auténtico negocio entre los ilegítimos poseedores del capital. A los deudos las víctimas del holocausto se les exigieron certificados de defunción, aún sabiendo la imposibilidad de lograrlos, pues tales actas no eran expedidas en los campos de exterminio nazis.
El oro permaneció por decenios en los bancos helvéticos, y éstos destruyeron las evidencias y pruebas relacionadas con su procedencia, para poder evadir los reclamos de los sobrevivientes y sus familiares. A dichas instituciones financieras se unieron abogados y contables de los depositantes, convencidos que sus  clientes habían desaparecido sin dejar rastros.
Los banqueros negaron todas las acusaciones, sosteniendo que desconocían el origen del oro, y que no era su responsabilidad averiguar la procedencia del mismo.
Los aliados decidieron presionar a Suiza para que compartiera con ellos el botín de guerra, pero tal medida cayó en el olvido con la Guerra Fría. Occidente necesitaba llevar a  Alemania Occidental al milagro económico para restregárselo por la cara a los incompetentes soviéticos; así como EEUU necesita ahora que Cuba adopte  el modelo capitalista para poner orden en su patio trasero.
Javier del Pino en El País de España (17/04/05) que, 7, años antes, Edward R. Korman, juez federal  de EEUU  había concertado un acuerdo entre Credit Suisse Group y UBS AG y cientos de familias judías, para repartir 1.250 millones de dólares, poniéndole fin a múltiples demandas con una misma acusación: Haber destruido la documentación sobre miles de cuentas de familias judías, en un proceso llamado “arianización de las propiedades”. El mismo juez sentenció a favor de los herederos de una familia austríaca la mayor indemnización pagada hasta ahora: casi 22 millones de dólares para María Altman, de 89 años.
Según Korman la actitud de tales entidades fue deplorable–: Se presentaron ante los judíos como un refugio seguro para su dinero, pero los bancos suizos se lo entregaron a los nazis para ganarse los favores del régimen, describe en la sentencia.
Ahora bien, si fue malo para los judíos, debería ser peor para los boliburgueses, bolichicos y narcosoles, dada la naturaleza, cuantía y resonancia global de los delitos a escala global durante los mandatos de Chávez y Maduro. Por eso, el objetivo que me propuse en la entrega anterior, de buscar algún refugio para que los narcorruptos se vayan lo antes posible, merece un estudio de posibles destinos.
Hay que descartar al Caribe, dada la rapacidad histórica de sus gobernantes. Y no me refiero sólo a los Castro Ruz. Veamos el caso del Shá de Irán
Un musulmán que se convirtió en judío errante
Cuando Mohammad Reza Pahlevi entendió de que los fundamentalistas e iban por su pescuezo, se montó en el avión presidencial –en esos tiempos, un modesto Boeing 707–, lo piloteó hasta El Cairo e inició su vía crucis personal, pues fue el primer musulmán en convertirse en un judío errante.
En Egipto le dijeron que allí no se podía quedar. Como también se lo anunciaron sus correligionarios el resto del Medio Oriente. Y hasta en España, donde el monarca iraní había compartido portadas de la Revista Hola con Francisco Franco y el Príncipe Juan Carlos, le mandaron a la mismísima.
Al Shá le dio cáncer, enfermedad con un alto antecedente de estrés. Mi amigo Robert, su asesor, logró que EEUU le concediera visa para ser tratado en el Mount Sinaí de Boston. Pero eso sí, tras su operación, Reza Pahlevi debería abandonar para siempre el territorio de la Unión Americana.
Robert le recibió en el Aeropuerto Kennedy en un Cadillac que Reza Pahlevi había encargado. Estaba fabricado con blindaje contra cualquier atentado.
Tras la intervención quirúrgica, el único país que recibió a Reza Pahlevi fue Panamá, bajo el gobierno de Omar Torrijos. Lo recibió, sí, pero se lo cobró con creces. Cuando el Shá llegaba al counter desk de un hotel y le daban los buenos días, ya le estaban cargando US$ 100 por la gracia. Al desayunar, un par de huevos le salía por unos US$ 300. Regresó a Egipto, que se avino a darle refugio, y allí se murió, de arrechera y melancolía.
Yo creo que notables del régimen maduro chavista como José Vicente no tienen problemas, pues cuentan –según he oído decir pero no me consta– con un château en las afueras de Santiago de Chile, y el apoyo de la presidente Bachelet, compañera ideológica del Foro de Sao Paulo.
Pero para otros vicepresidentes recientes, como Aristóbulo Istúriz, la solución no sería tan simple.
Un país africano donde aún camina la espada de Bolívar
Una nación de acogida pudiera ser Zimbabue, cuya capital y ciudad más poblada es Harare. Zimbabue limita al sur con Sudáfrica, con Botsuana al oeste, con Zambia al noroeste y con Mozambique al este y noreste. Tiene, aproximadamente 13 millones, de habitantes y 16 idiomas oficiales, siendo el inglés, el shona y el ndebele los más hablados.
Desde el siglo XII Zimbabue conoció variadas formas de organización política, convirtiéndose en una ruta importante para la migración y el comercio. Durante la década final del siglo XIX, Cecil Rhodes demarcó por primera vez su territorio, construyó el ferrocarril que la une con Johannesburgo, puso orden en las concesiones mineras de oro y diamantes, trajo cultivadores de Europa y la convirtió en una verdadera tacita de plata. Gracias a su esfuerzo, Inglaterra denominó a esta  colonia Rhodesia del Sur en 1923.
En 1965, la minoría blanca declaró unilateralmente la independencia de Rhodesia. El nuevo estado soportó aislamiento internacional y 15 años de guerra con los nacionalistas negros. La confrontación culminó en un acuerdo de paz y elecciones con voto universal y secreto.
Robert Mugabe se convirtió en primer ministro de Zimbabue en 1980, cuando su partido le ganó las elecciones a la minoría blanca; y fue nombrado presidente de Zimbabue en 1987.
Al poco tiempo Mugabe se volvió un tiranuelo despreciable, responsable de múltiples violaciones de los DDHH, escudándose en la retórica socialista revolucionaria de la Guerra Fría, culpando de la crisis económica causada por su infinita torpeza a las potencias occidentales. Dadas sus supuestas credenciales antiimperialistas, los demás líderes africanos contemporáneos se han rehusado a criticarle, pese a que el arzobispo Desmond Tutu le llamó: El arquetipo del dictador africano caricaturizado por las películas de animación.
Mugabe fue reelegido presidente, por enésima vezm en el 2013, comicios amañados, según los definió la revista The Economist. Al asentarse de nuevo en el trono, Mugabe duplicó el número de empleados públicos y, según la publicación antes citada, incrementó el desgobierno y la corrupción.
Puede que por parecérsele tanto, Hugo Chávez le entregara una réplica de la espada de Bolívar, tal como lo hiciera con Raúl Castro, Muhammad Gadafi y Lula Da Silva, entre otros de sus atorrantes amigos.
El problema para Istúriz es que Zimbabue no tiene salida ni puerto al mar, por lo cual el ex profesor tendría abandonar es preciado y valioso yate.
Quizás la mejor solución para Istúriz y sus pares
Jamaica es una de las Antillas Mayores, con una superficie de 240 km de largo y una anchura máxima de 80. Se encuentra ubicada a 630 km de Centroamérica, 150 al sur de Cuba y 180 al oeste de La Española.
Con 2,8 millones de personas, es el tercer país de habla inglesa más poblado de América, después de EEUU y Canadá. El poder ejecutivo lo ostenta la reina Isabel II, quien es simultáneamente su Jefa de Estado y Reina.
Para 2007 la composición étnica de Jamaica era un 80% de negros y mulatos, y el porcentaje restante de blancos y asiáticos; la segunda buena noticia para Istúriz –la primera es la existencia de excelentes marinas, sobre todo en la costa noreste, cerca de la población de Negril–, quien, como inventor del racismo semántico y semiológico en Venezuela, ya quisiera esa data para nuestro país. La tercera buena nueva es que, aún cuando el idioma oficial es el inglés, una minoría también habla español.
Tongo le dio a Gorondongo
Si no fuera por las recientes detenciones de los sobrinos de la Primera combatiente por la DEA, Haití pudiese el sueño hecho realidad para Istúriz, pues allí se dan todos los elementos que más admira. Y es que, tanto el vice como muchos de sus delincuentes asociados ven en el mestizaje una afrenta opuesta a sus proyectos, pues el indigenismo y el afro-americanismo en Venezuela no son más que torpes intentos de llevar la lucha de clases a una realidad subjetiva absolutamente extraña.
Pues bien, donde la raza cósmica no se dio fue precisamente en Haití. Y no sucedió pues, a partir de la traición de Charles Leclerc, gobernador insular, gobernador insular, a la palabra empeñada al segregacionista François Toussaint-Louverture, en la Isla Mágica comenzó una confrontación indefinida, y que puede describirse sumariamente en la letra de una conocida guaracha de Celia Cruz: Tongo le dio a Gorondongo,/ Gorondongo le dio a Bernabé./ Bernabé le pegó a Muchilanga,/ le dio burundanga/ y le hincha los pies… etcétera.
Comenzó la tragedia haitiana con la derrota de la Legión Extranjera, la degollina de los blancos que no emigraron y de los mulatos que no se fueron porque nadie los quiso recibir.
Cuando ya no hubo minorías racialmente identificables, los negros comenzaron a matarse entre ellos mismos, y acabaron con el enclave ultramarino más próspero de Francia, cuyo per cápita era mayor que el de Suiza, cuya flota movilizaba más de 500 buques entre el Nuevo y el Viejo Mundo y cuya producción agroalimentaria no sólo colmaba la canasta básica local, si no permitía la exportación de excedentes de alto valor a muchos mercados internacionales.
Haití era tan, pero tan próspera que, décadas después, allí fue donde concurrió Simón Bolívar, tras la pérdida de la Primera República, para lograr dinero, oficiales y armas con los cuales poder continuar con su gesta libertaria.
Más tarde, cuando los haitianos se hartaron de jugar a ser caínes y abeles, invadieron a la pacífica República Dominicana –entonces provincia española, para ejercer una feroz tiranía por más de cuatro lustros, hasta que los dominicanos reaccionaron y los devolvieron al pedazo de La Española donde antes habían estado. Por eso, los héroes de la Independencia en Santo Domingo no son quienes lucharon contra los españoles, sino quienes derrotaron a los haitianos.
Tiempo después, cuando Rafael Leónidas Trujillo asumió el poder, se vengó de las afrentas del pasado, ejecutando a más de 30 negritos del batey que cortaban caña al otro lado de la frontera. Aunque EEUU condenó a Trujillo a pagar 2 mil dólares por cada víctima, sólo canceló la cuota inicial, al demostrar que la ayuda no llegaba a los familiares de los difuntos, sino que se repartían los militares de turno.
Si ya la situación de miseria, ignorancia y desesperanza era espantosa a mediados del Siglo XX, la guinda del cóctel la puso François Duvalier, médico graduado en París, que renunció a la ética de su profesión, proscribió la enseñanza gratuita y obligatoria, promovió el uso del dialecto patois creole –para que el resto del mundo no se enterara de sus crímenes de lesa humanidad–, formó a los tontons macoutes –el cuerpo de seguridad más corrupto y sanguinario del planeta– y abrazó el vudú –religión satánica caracterizada por controlar a las ánimas en pena–.
A su muerte, le sucedió Baby Doc, su hijo, que cometió tropelías al por mayor, hasta que los marines de EEUU lo echaron, por razones humanitarias. Posteriormente hubo otros forajidos presidentes, como el ex sacerdote Jean-Bertrand Aristide, quien durante su exilio en Caracas mandaba a comprar caviar, foie gras, salmón y champaña en Rey David, la más exclusiva tienda de exquisiteces, con el dinero de todos los venezolanos, pues su delicado estómago no soportaba otras ingestas.
En verdad, dedicándome sólo a dos casos he agotado la lista de los posibles destinos donde pudieran ir los narcorruptos. Porque, para ellos, la solución no es fácil, ya que los lugares dónde ellos pensaron que podían irse a disfrutar de sus cobres mal habidos, les están vedados por una u otra razón. Por tanto, acepto sugerencias…


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