miércoles, 16 de noviembre de 2016

El crack es el opio del pueblo venezolano


Ayer, caminado a una distancia equidistante entre la sede de Acción Democrática y la Funeraria Vallés en Caracas, vi a tres chamos consumiendo crack en la esquina. El crack causa una nota intensa de corta duración, seguida inmediatamente por depresión intensa, tensión nerviosa y ansia por más droga. Quienes lo consumen no se alimentan ni duermen apropiadamente. Suelen padecer de arritmia, espasmos musculares y convulsiones. La droga induce a la paranoia, la rabia y la hostilidad, incluso cuando no se está  bajo su influencia. El crack incrementa el riesgo de ACV, infarto, insuficiencia respiratoria; cualquiera de las cuales puede conducir a la muerte súbita.
En ese momento, pensé en la frase, La religión es el opio de los pueblos acuñada en 1844 por Karl Marx, en su obra: Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel.
Marx compara a la visión religiosa con la miseria real. Cree que la fe acalla la protesta en contra su contra, pues califica a la pobreza como una virtud y no como el oprobio que verdaderamente es, y reduce a un triste gemido el justo reclamo de los oprimidos, velando el sentimiento de un mundo sin corazón, encubriendo el espíritu de una situación sin alma.
El marxismo se plantea abolir la religión pues genera una ilusión que impide al individuo rebelarse para lograr su felicidad en la Tierra. Renunciar a vivir ilusionado respecto a su real condición viene a ser el primer paso para salir del hoyo. Criticar la religión es, en su esencia, en su germen, condenar al Valle de Lágrimas en el cual apenas medra la mayoría de los seres humanos.
Solicitar al colectivo que renuncie a la subjetividad de estado actual es pedirle que se conciencie y termine de una vez con una situación utópica que sólo existe en la fantasía de la polis.
Equiparar a la religión con el opio no es original de Marx –en realidad, el marxismo leninismo nunca se caracterizó por su creatividad, sino, más bien, por su capacidad de coser sobrados de telas y coserlos como una colcha, despreocupándose por su aspecto y eficacia finales– y ya  había sido tratada por Immanuel Kant, Ludwig Feuerbach, Bruno Bauer, Moses Hess y otros pensadores de la época.
Heinrich Heine, en su ensayo sobre Ludwig Börne (1840), asegura–: Bienvenida sea una religión que derrame en el amargo cáliz de la sufriente especie humana algunas dulces, soporíferas gotas de opio espiritual.
A su vez, Moses Hess sostiene (1843):
La religión puede hacer soportable a la infeliz conciencia de la servidumbre. de igual forma que el opio es buena ayuda en las angustiosas dolencias del alma.
Conforme a otros doctrinarios marxistas, en condiciones concretas, las ideas religiosas inspiran la lucha contra los opresores cuyo ejercicio se rige por un materialismo vulgar y cuya acción se caracteriza por el ejercicio del poder por el poder mismo y la mera satisfacción de las ambiciones y necesidades personales; como es el caso del Presidente, los carteles de la droga que se benefician de su gestión y los falsos empresarios que se enriquecen a costa de las penurias de la mayoría.
Aún más radical al respecto es el comunista peruano José Carlos Mariátegui, quien describe al espíritu revolucionario como una fuerza religiosa, mística, espiritual, opuesta a la crítica racionalista de los intelectuales del sistema.
La confrontación del sistema con la denominada Teología de la liberación, asumida como doctrina, entre otras comunidades, por el Grupo Gumilla de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas, dirigido por Arturo Sosa, actual Superior de losa Jesuitas o Papa Negro, volvió a actualizar la inversión de los roles entre el materialismo y la religión en las disputas sociales.
La coca pasa, pero no se queda en el país
Pero, regresando al principio, no es la religión el opio de los venezolanos, sino, antes bien, el crack; un subproducto de la cocaína, demasiado costosa para adormecer con ella a nuestros marginales y evitar que se insurreccionen contra el narco régimen de Nicolás Maduro y sus secuaces. Una sustancia maligna que se vende como pan caliente, porque es más barata que el alcohol, que ha llegado al país gracias a la guerrilla colombiana y sus compinches venezolanos que se uniforman de verde oliva y a civiles que manejan el negociado, como el presunto heredero de Walid Mackled, alias El árabe, quien hoy se permite discutir la paz de Venezuela con la MUD y el Vaticano.
En un apasionado artículo, publicado el lunes pasado, Thais Peñalver, abogado y escritora, critica acerva y apasionadamente dicho acuerdo. Asevera Peñalver–: Lo que no entienden muchos es que se trata de una carta o un documento legal que emana del Vaticano. Que va a ser leído por todos los presidentes del mundo y así será debatido en no pocas escuelas de ciencias políticas del planeta
Peñalver analiza los puntos del acuerdo y destaca que la MUD acepta la teoría de que hay sabotaje, boicot y agresión a la economía venezolana, comprometiéndose con el gobierno a atacarlos, legalmente, en decisión acatada y firmada por los garantes internacionales; y no que Venezuela fue sometida a un modelo económico implementado por Hugo Chávez –el cual Maduro ejecuta fielmente), modelo fallido en todos los países socialistas–.

La MUD confiesa públicamente que está al margen de la Constitución
Peñalver observa que en el texto del acuerdo se expresa qué no es que el chavo madurismo se haya limpiado el trasero con la Constitución y las leyes de la República; no es que decenas de sentencias del TSJ eliminen todas las facultades constitucionales de la AN; sino que la MUD acepta que fue el Parlamento el delincuente y quien se puso al margen de la Carta Magna; El acuerdo implica la violación de los derechos de los votantes de los Estados Apure y Amazonas para superar el supuesto desacato, tal como ocurrió ayer con la nueva desincorporación de sus diputados.
Peñalver insiste en que la MUD debe, asimismo, explicar a fondo con qué se come eso de–: “Trabajar conjuntamente con el gobierno para nombrar a los rectores” del CNE. Si la idea es nombrar a uno de cada lado, la composición ideológica del CEN no variará en lo absoluto.
También se pregunta–: ¿Qué significa que a MUD va a “convivir en paz” con el gobierno? Y a partir de allí no podemos sorprendernos más porque lo que viene es el final y es más increíble aún: la MUD decidió, como un gran acontecimiento incorporar a Henry Falcón o a Henrique Capriles a la mesa de negociación para hacer seguimiento a este acuerdo y se despidieron hasta el 6 de diciembre, cuando se realizará la  próxima reunión.

La única Venezuela que existe es la de Maduro
La escritora cree que, en el comunicado firmado por los garantes internacionales y sellado y firmado por el enviado del Papa–: La única Venezuela que existe es la de Maduro, la revolucionaria y no hay compromiso, ni siquiera mención alguna con los presos políticos –así que si salen en libertad no fue porque estuvieran en el acuerdo legal difundido– a rectificar el rumbo, a solucionar los problemas de fondo ni mucho menos ruta electoral alguna. De hecho si la hay, es tácita porque el gobierno también logró imponer su agenda electoral y tener otros nueve meses más a sus gobernadores y además logró imponerle a la Asamblea Nacional un supuesto cronograma para “superar el desacato” (aunque esto no haga que supere las decenas de otras sentencias que son más peligrosas que el desacato) en “términos perentorios”.
Recordando a otra víctima de la politiquería barata en Venezuela, el ex presidente Carlos Andrés Pérez, lo único que puedo añadir es que “hubiera preferido otra muerte” porque lo imperdonable es que nos hicieron participar del asesinato del Referéndum Revocatorio. Maduro, como ya lo habíamos sospechado hace unos meses, se queda hasta el 2019. Y yo añadiría–: Y la próxima Presidenta es María Gabriela Chávez, porque así figura en la sala situacional del Sebin, que controla Ramiro Valdés desde La Habana. Y quién sabe hasta cuándo el crack seguirá siendo el opio del pueblo venezolano.


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