lunes, 19 de diciembre de 2016

¿… por qué no le crucifican?

Donde hay tiranía,                                           
ella está presente
no sólo en calabozos
ni en las bocas de fusiles,
no sólo las tortursa,
no sólo en las nocturnas
consignas de los guardias,
está la tiranía
…no sólo en la sentencia
fría del juez: !culpable!
está la tiranía,
…no sólo en las noticias
susurradas con miedo
a través de una puerta
furtiva y entreabierta,
… en el dedo, en los labios
indicando callarse,
está la tiranía,
…ni en la cascada
de lágrimas calladas
acreciendo el silencio,
ni en la pupila abierta,
está la tiranía,
…no sólo en los !Viva!,
y en el !Bravo! y los cantos
que en pie todos corean.
Donde haya tiranía
está la tiranía
no sólo en los aplausos,
las palmas incesantes,
las trompetas, la ópera,
la piedra en las estatuas,
el color del retrato
chillón y mentiroso
…Donde hay tiranía, siempre
está presente
en todas partes, como
si Dios nunca estuviese.
Está en el beso de despedida,
al decir de la esposa
¿cuándo vuelves, querido?
En los  qué-tal  triviales
que en la calle te llueven,
y ese apretón de manos
que de súbito aflojan
Donde hay tiranía, son todos
un eslabón de su cadena;
su hedor emana de tu cuerpo,
tú mismo eres tiranía;
pues donde está la tiranía
todas las cosas son inútiles,
incluso las canciones,
o cualquier obra…

Gyula Illyés: Sobre la tiranía


                                                                              
Hoy es 19 de diciembre de 2016. Ciudad Bolívar, famosa no sólo por el nombre con que fuera bautizada, sino por el Congreso de Angostura, donde el Libertador sentara las bases de su proyecto hispanoamericano el 15 de febrero de 1819, se encuentra en estado de sitio, con el 90% de sus establecimientos saqueados por el hampa –organizada bajo las narices y, presumiblemente, con la tolerancia del general Francisco Rangel Gómez, Gobernador del Estado, presuntamente involucrado en corrupción, tráfico de armas y precursores para la fabricación de cocaína a Colombia y el asesinato vil de los mineros de El Callao–, las familias aterrorizadas y sin bastimentos en plena Navidad, 5 muertos y centenares de aprehendidos. Un espectáculo dantesco, que ya vivimos durante El Caracazo, el 29 de febrero de 1989, uno de cuyo instigadores fuera Freddy Bernal, hoy prócer de la V República.
El detonante de lo ocurrido en Ciudad Bolívar y otras poblaciones del Estado fue la falta de efectivo y la imposibilidad de deshacerse de los billetes de Bs. 100, extraídos de la circulación de manera abrupta, para darle un golpe noble a las mafias colombianas, según Maduro.
Según tengo entendido, los capo mafiosos allende nuestras fronteras están tranquilos y contentos, preparándose para festejar con sus amigos y familiares estas fechas. Los que sí están bien jodidos son los ciudadanos de a pie tachirenses, trujillanos, merideños y, por supuesto, bolivarenses; quienes han recibieron el fin de semana más palos que gata ladrona, mientras los sicarios al servicio del gobierno gozan de alacenas y bolsillos repletos con amplia impunidad.
A diferencia de El Caracazo, donde quienes sabían callaron los nombres de sus autores intelectuales porque haberlos mencionado entonces hubiese sido políticamente incorrecto, en este caso no hay tal sino todo lo contrario.


No hay inflación sino aumento de los precios
Por supuesto, el primer inculpable es Maduro. Pero no voy a repetir aquí lo que he escrito y doy por sabido.
Hay un personaje estelar, cuyo nombre se desvanece por la desmemoria macondiana del venezolano, y la falta de seguimiento de los que se creen pero no son verdaderos comunicadores.
Me refiero al licenciado Luis Salas, quien fuera  designado Ministro de Economía y VP del Área Económica hace casi un año, el 6 de enero del presente año.
 Sobre él Maduro expresó–: Es un joven profesor universitario de 39 años. Se graduó en la UCV, luego estudió un magister en Chile, Es director fundador del Centro de Economía Política de la Universidad Bolivariana de Venezuela, profesor titular de economía política, docente, investigador. Maduro también destacó que es alguien que ha estudiado a mayor profundidad los fenómenos del rentismo y su agotamiento, y los fenómenos de la guerra económica.
Este joven genio del PSUV ni siquiera es economista. Siguiendo el ejemplo que Elías Jaua dio, se tomó algo así como un decenio para graduarse de sociólogo. El master al que Maduro aludió sólo fue un seminario que no duró más de una semana. Y lo que se omitió en su currículo fue su condena a prisión por delitos comunes.
En su ensayo 22 claves para entender y combatir la guerra económica (2015), cuya publicación fue financiada por la editora estatal El Perro y la Rana, sale hace las siguientes afirmaciones:
La guerra económica es la reacción del capitalismo para conjurar el germen socialista que lo amenaza
Su finalidad es la consolidación de las condiciones de reproducción y explotación de los grupos concentrados, transnacionalizados, mafiosos y especulativos sobre la sociedad, lo cual pasa por la derrota del Gobierno, pero también por el aplastamiento de cualquier iniciativa popular y ciudadana de oponérsele
La inflación no existe en la vida real, esto es, cuando una persona va a un local y se encuentra con que los precios han aumentado, no está en presencia de una inflación. En realidad, lo que tiene al frente es justamente eso: un aumento de los precios
La ley de la oferta y la demanda no existe […] Los precios aumentan no por la escasez sino por las relaciones donde se produce
Si el control de precios no funciona o tiene fallas, hay que mejorarlo, pero no quitarlo, pues quitarlo no soluciona el problema.
La clase empresarial venezolana es vividora y malcriada, y se ha convertido en un tumor económico que vive y subsiste de la renta petrolera y la expoliación del salario de los trabajadores y trabajadoras a través de la especulación.
El papel histórico de todas las gremiales de la burguesía parasitaria ha sido precisamente frustrar la posibilidad sembrar el petróleo, acrecentar la dependencia, maximizar el expolio y la desigualdad empobreciendo a las grandes mayorías en provecho de sus agremiados.”
La Venezuela que recibió el presidente Chávez fue la Venezuela hipotecada y saqueada por Fedecámaras, la Venezuela de la precarización laboral, de las privatizaciones, del barril de petróleo a 8 dólares y fiado para los gringos, del 60% de pobreza, 20% de desempleo, dos millones de analfabetas, 21% de desnutrición y un largo etcétera.
Diez días después de haberlo encumbrado, Maduro destituyó a Salas, el ministro de Economía que había nombrado, sin dar explicaciones sobre su decisión, atribuyéndola a situaciones de carácter familiar; y asegurando que Salas va a pasar a cumplir otras actividades en los equipos económicos.
Pero Salas sólo fue un breve atisbo de la lumbre con la cual se cocinaba lo que los castro comunistas denominan Economía, y cuya versión más actualizada inició el Che Guevara a comienzos de la Revolución Cubana.


Un Serrano que no es jamón sino hambre
Así como Chávez le regaló a España ese esperpento de pelo grasoso, falto de ducha –como dijera de él una de sus opositoras parlamentarias para no sentarse a su lado–, Pablo Iglesias, misionado para terminar el proceso de destrucción de la Corona, iniciado exitosamente por José Luis Rodríguez Zapatero; la Península, agradecida, nos devolvió el gesto, mandándonos al mequetrefe de Alfredo Serrano Mancilla , quien posee la autoría de todas las acciones del chavomadurismo para imponer el comunismo en Venezuela.
Serrano, doctor en Economía, director del Celag, organización dedicada a asesorar a gobiernos de izquierdas del otro lado del océano, donde conoció a Luis Salas, es el redactor del discurso económico del régimen venezolano.
Serrano es un ferviente detractor las políticas neoconservadoras y la iniciativa privada como motor de la economía. Defiende  la producción dirigida desde el Estado y a las comunas. Entre sus libros se cuentan Es autor de libros como El pensamiento económico de Hugo Chávez, ¡Ahora es cuando, carajo! y Del asalto a la transformación del Estado en Bolivia,
Pese a que el nombramiento de Serrano fue el 30 de agosto y su remoción el 6 de septiembre, dispuso del suficiente tiempo para lanzar a los Clap, como comandante de su Estado Mayor, junto al gobernador Yaracuy, Julio León; el Superintendente para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos, William Contreras; y el presidente de  Mercal, coronel Tito Gómez.
El diputado Carlos Valero solicitó a la AN interpelar a Serrano Mancilla por su vinculación con Maduro en materia económica. Valero aseguró que el español era responsable sobre el control y destino de los alimentos y medicinas, y su consecuente y grave crisis de escasez.
Jesús Faría, ministro de Comercio Exterior, escurrió el bulto en Globovisión, señalando  que Serrano asesoraba al jefe de Estado en algunos asuntos pero afirmó desconocer cuáles, y negó haber conversado alguna con el citado sobre economía nacional.
La periodista Blanca Vera Azaf aseguró que Maduro siguió contando con Serrano tras su despido, una de cuyas propuestas cumbres fue generar un default para retrasar el referendo revocatorio. Vera agregó–: El economista español ha sido asesor de Maduro por más de tres años, es ideólogo de la guerra económica y fue quien recomendó a Luis Salas para el ministerio
Empero, en el programa Con Todo y Penzini, Vera explicó que el presidente de Pdvsa Eulogio Del Pino, fue en dirección contraria a la recomendada por Serrano, por cuya causa casi quedó descamburado al no declarar un canje de bonos hostil.
La periodista consideró que haber seguido los lineamientos del español habría sido una gran irresponsabilidad, porque la población se habría tenido que calar más sufrimientos añadidos a su crisis si el país hubiera caído en default.
Explicó que el español buscaba afanosamente un golpe mediático para elevar la aceptación de Maduro, que estaba en el suelo. Estrategia que le falló con lo de la guerra económica, porque nadie creyó en ella.
A Serrano, ideólogo de la explotación de las necesidades básicas para mantener la dictadura narco socialista, Maduro se ha referido como el Jesucristo de la economía, por creer que él tiene la llave para mantenerlo en el poder. Si en verdad fuese un Jesucristo, ¿entonces por qué no le crucifican?

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