jueves, 23 de marzo de 2017

Me parece que usted no sabe nada


 Carlos Julio Peñaloza, general de división retirado del Ejército de Venezuela, desempeñó su carrera militar entre 1961 y 1991. Su expediente académico incluye el grado de subteniente en la Academia Militar, una licenciatura en Ingeniería Eléctrica en 1970 en Houston University y una MBA en 1975.
Fue comandante del regimiento de combate del ejercito en 1982, director de la Academia Militar en 1984, comandante del CUFAN en 1986 –actualmente CEOFAN– y Comandante General del Ejército en 1989.



El éxito tiene muchos padres; el fracaso es huérfano (John F. Kennedy)

En 1990, Peñaloza obtuvo la residencia estadounidense, y trabajó en Nueva York como asesor de inversionistas, hasta que se mudó a Miami a comienzos del presente siglo.
Escribió  dos ensayos sobre el régimen chavomadurista, el cual adversa frontalmente, y en declaraciones dadas a la revista Zeta, se atribuyó un papel estelar en las elecciones venezolanas, sobre todo las del 6D del 2015 que ganara la oposición por amplio margen, asegurando que gracias a él se evitó el fraude del CNE pues, de acuerdo a una metodología que desarrollara e implantara a través de sus colaboradores en el país, se saboteó la interconexión entre el centro informático de resultados electorales ubicado en la Plaza Venezuela de Caracas y los manipuladores de Ramiro Valdés en La Habana.
Además, posteriormente, informó sobre un supuesto atentado del cual había sido objeto cuando conducía su automóvil por la autopista I–95 en Florida. Digo supuesto porque nunca me enteré de si hubo una investigación al respecto ni cuáles fueron las conclusiones.
Si ambos hechos son o no ciertos o no, no lo sé.



Las promesas incumplidas

Mi impresión personal es que la derrota de Maduro fue el resultado de múltiples causas, entre ellas la incapacidad del gobierno para detener la corrupción, la inseguridad, la inflación y la escasez galopantes; así como las promesas que la MUD le hiciera a los votantes en su propuesta electoral del 2015, ninguna de las cuales ha cumplido.
Entre estas últimas, exigirle al primer mandatario la comprobación fehaciente de su nacionalidad venezolana, la presentación de la partida de defunción de Hugo Chávez Frías, el nombramiento de los nuevos magistrados para el CNE y el TSJ –que ni siquiera intentó–, el liderazgo de calle para dirigir a las masas hacia destinos importantes y tomar objetivos concretos, la persecución implacable de la corrupción y los corruptos, el referendo revocatorio y las elecciones para alcaldes y gobernadores dentro de su correspondiente período constitucional.
Como sostiene el analista Alfredo Weil y a diferencia de Donald Trump, quien ha cumplido todas las promesas que le valieron el voto de los rednecks en EEUU –o por lo menos intenta tenazmente hacerlo–, la labor de la AN ha sido lamentablemente estéril al respecto –aunque sus representantes aseguran haber cumplido con su trabajo–, y la actitud de los políticos en la trampa jaula del diálogo montada por Zapatero, los Tres Chiflados de la Unasur y el enviado papal; es causa eficiente del rechazo in crescendo de más de 11 millones de venezolanos que les apoyaron y firmaron un cheque en blanco el 6D.


Bailando el son habanero, como Allende

Entre las verdades que sostiene la oposición tolerada es que no puede haber democracia sin partidos ni cambio político sin unidad. Mas tampoco es posible que los partidos bailen al son habanero impuesto por los amos del poder de un régimen al cual sólo ahora, comienzan tímidamente a calificar de dictadura; ni que la unidad pretenda ser impuesta desde la cúpula hasta la base, de arriba hacia abajo, y no en base al consenso mayoritario de la población, sino ejecutando las órdenes de un tal General Consenso.



Vargas Llosa no cree en el comunismo, el Foro de Sao Paulo ni en la yidah

Es en base a esta realidad objetiva y no a cuentos de pajaritas preñadas que un grupo de venezolanos ilustres se abocó a crear GANA, un movimiento de integración nacional para personas y organizaciones, independientemente de sus currículos y tamaños, enfocado en la salvación nacional. Se dice fácil eso de salvar al país, mas es una tarea que impone inmensos sacrificios.
El primero de ellos es vencer el ruido comunicacional generado por múltiples fuentes, incluso por individuos como el Premio Nobel Mario Vargas Llosa, quien desestima la influencia comunista entre los presidentes del Foro de Sao Paulo y, quizás veladamente, hasta la existencia misma de una organización semejante, cuyo objetivo primordial es rescatar los postulados de la Revolución Tricontinental fracasada en el Siglo XX, no sólo merced a los desaciertos estratégicos del Che Guevara y la caída de la URSS, sino, asimismo, por el papel de pensadores como Nelson Mandela quien, después que Fidel le ayudara a hacer el trabajo sucio en Sudáfrica, se lo agradeció con un apretón de manos, le dio la espalda para siempre al odio y abrazó la libertad, la democracia y la economía como pilares de su nueva república.
Vargas Llosa niega también la restauración de la yidah –o guerra santa del Islam contra  como la razón de ser del terrorismo actual de Isis y Al Quaeda– t se lo atribuye a los nacionalismos. Haría bien Vargas Llosa, mientras Londres –uno de sus destinos favoritos– llora a los muertos y heridos del acto nacionalista de ayer, en leer a Arturo Pérez Reverte–:
Todo se repite, como se repite la Historia desde los tiempos de los turcos, Constantinopla y las Cruzadas. Incluso desde las Termopilas. Como se repitió en aquel Irán, donde los incautos de allí y los imbéciles de aquí aplaudían la caída del Shá y la llegada del libertador Jomeini y sus ayatolás. Como se repitió en el babeo indiscriminado ante las diversas primaveras árabes, que al final -sorpresa para los idiotas profesionales- resultaron ser preludios de muy negros inviernos. Inviernos que son de esperar, por otra parte, cuando las palabras libertad y democracia, conceptos occidentales que nuestra ignorancia nos hace creer exportables en frío, por las buenas, fiadas a la bondad del corazón humano, acaban siendo administradas por curas, imanes, sacerdotes o como queramos llamarlos, fanáticos con turbante o sin él, que tarde o temprano hacen verdad de nuevo, entre sus también fanáticos feligreses, lo que escribió el barón Holbach en el siglo XVIII: «Cuando los hombres creen no temer más que a su dios, no se detienen en general ante nada».
Para Vargas Llosa, imbuido como mucha gente inteligente –entre ellos mi primo Manuel Antonio– que el comunismo es algo del pasado y de intelectuales famosos –como lo fueran en Venezuela Héctor Mujica, Gustavo Machado y Aquiles Nazoa–, se olvidan de Ramón Mercader, el asesino de Joseph Stalin que ejecutó a León Trotsky de la manera más abominable y sanguinaria. El espíritu de esa bestia salvaje esta presente en los colectivos paramilitares, los pranes y sobre todo en los ramoncitos menores de 10 años que siguen la carrera de sicarios en Sabana Grande, matando policías a puñaladas. En fin, a todos  esos criminales aupados, armados y protegidos por el chavo madurismo… eso sí, siempre que no vayan más allá de la raya amarilla.
Pero, regresando al general Peñaloza y a su aseveración de que GANA ha sido creada a imagen y semejanza de MUD, quisiera responderle con un dicho muy conocido de Sócrates–: Sólo sé que no sé nada. Imagino que el general tachirense, por híper autoestima o en virtud de su formación como ingeniero, cree sabérselas todas. Pero no es cierto.



Los propósitos fallidos de la oposición venezolana

La MUD, igual que la Coordinadora Democrática, se construyó con un propósito electoral muy claro: realizar un revocatorio para sacar al primer magistrado de Miraflores. En ninguno de los dos casos, ni con Chávez ni con Maduro, los objetivos se lograron.
La estructura de GANA se ha planificado para captar a los componentes meteorizados de la verdadera oposición al régimen, para recibir a la hierba buena, barriendo la hojarasca y la maleza. La planificación –que no es otra cosa que renunciar al azar en beneficio de la probabilidad–, establece metas y objetivos, misión y visión, problemas y oportunidades. Me imagino, mi general, que usted sabe tanto como yo de eso. Para GANA lo primero es salir de Maduro y su cúpula cívico militar narcorrupta, lo segundo re-institucionalizar al país, después lo demás. O, como bien dijera un colega suyo español frente al secesionismo catalán–: Primero está la Patria, después la Monarquía, la República y la Democracia.

Por eso, amigo Peñaloza, permítame recordarle la respuesta de la pitonisa de Delfos, respondiendo a la pregunta, ¿Quién es el hombre más sabio de Grecia?: Sócrates. Por eso, con el mayor respeto, me parece que usted no sabe nada. Ni yo tampoco.

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